X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Telepolítica

Trump quiere ganar por las buenas o por las malas

Publicada el 15/10/2020 a las 06:00 Actualizada el 15/10/2020 a las 09:09

Faltan al menos tres semanas para saber quién puede ser el presidente de Estados Unidos los próximos cuatro años. La frase incluye intencionadamente expresiones condicionales y de incertidumbre. Todo parece indicar que nos podemos enfrentar a un resultado incierto y controvertido. Las peculiaridades del sistema electoral norteamericano y el desconcierto que supone tener a Trump en la contienda abren un panorama complejo y lleno de zonas de sombra.

En 2016, votaron más de 137 millones de estadounidenses. Hillary Clinton sacó tres millones de votos más que Trump y perdió las elecciones. La clave estuvo en 66.991 votos repartidos entre Michigan, Wisconsin y Pennsylvania. El 0,05% de los votantes decidió el resultado final inclinando la balanza con una exigua victoria en esos tres estados. Y luego nos quejamos del sistema electoral español.

Un pronóstico muy enrevesado

La media de todas las encuestas marca unos resultados enrevesados de analizar. La actualidad política no para de enlazar sucesos extraordinarios uno tras otro. En esta coyuntura resulta especialmente complejo lanzar predicción alguna. El dato más esperanzador corre el peligro de resultar ser un espejismo. En las últimas tres semanas, la diferencia del voto global entre los dos candidatos se está abriendo. Biden aventaja a Trump en más de 10 puntos porcentuales (51,3% frente a 40,9%). Hace tres semanas, la ventaja se movía en torno a 7 puntos. Pero no cabe fiarse.

Donde más se ha ampliado la diferencia a favor de Biden es en estados que con seguridad va a ganar el candidato demócrata. El sistema electoral norteamericano implica batallas independientes en cada estado. En realidad, da igual ganar por mil votos o por un millón en cada uno de ellos. Lo que puntúa es ganar. Como en la liga de fútbol, te dan tres puntos ganes por un gol o por siete. Cada estado, según su población, aporta mayor o menor número de votos electorales. La mayoría se alcanza con 270. Buena parte de los estados vota siempre lo mismo. El estado más importante, California, dará seguro a Biden 55 votos electorales. Otros estados más pequeños, como Alabama, darán 9 a Trump con certeza. Ya está descontado.

La trágica experiencia de 2016

El resultado final lo deciden aquellos estados (swing states) que en cada elección suelen variar el sentido de su voto. Aquí es donde todo se juega. La primera salida de Trump tras su convalecencia por el coronavirus ha sido para ir a hacer campaña a Florida. La razón es evidente. En 2016 ganó por un estrecho margen (1,2%) y ahora mismo las encuestas le dan perdedor frente a Biden por casi cuatro puntos. Si los demócratas ganan Florida tendrán muy cerca la victoria, ya que el estado aporta hasta 29 votos electorales.

El miedo de los demócratas es que se repita la tragedia vivida hace cuatro años. En los tres estados de la región conocida como el cinturón del óxido (rust belt), en el norte del país, que decidieron el resultado (Michigan, Wisconsin y Pennsylvania) las encuestas a tres semanas de la elección marcaban ventajas a favor de Clinton entre siete y diez puntos. Y, al final, perdieron por unas décimas. Ahora mismo, en esos territorios determinantes los sondeos indican resultados a favor de Biden, pero son ligeramente peores que los que tenía Hillary a estas alturas. Y acabó perdiendo.

Amenazas desde el Púlpito del Abusón

Otra de las preocupaciones que se ciernen sobre los demócratas es la amenaza planteada por Trump de no aceptar los resultados si pierde. Biden necesita no sólo la victoria, sino además que sea indiscutible. En caso de un desenlace muy ajustado, se abrirá un período de extraordinaria tensión e incertidumbre. Faltarán por contar decenas de miles de votos que llegarán por correo en las semanas posteriores. Además, se reclamarán polémicos recuentos en los lugares con diferencias más ajustadas. El actual presidente ha dicho repetidas veces, sin rubor alguno, que los demócratas sólo ganarán si hacen trampas y que no lo va a permitir.

En el lenguaje de la política estadounidense existe una expresión que ha cobrado gran simbolismo en estos cuatro años. Se suele hablar del Bully Pulpit, que se puede traducir como el Púlpito del Abusón. Hace referencia a la autoridad que puede implicar hablar desde el control del poder. Trump ha ejercido ese papel de abusón como ningún otro presidente jamás lo había hecho en la historia. Su estilo desafiante, provocador e insultante ha marcado su trayectoria estos cuatro años. El problema es que esa actitud ha ido acompañada de actos de abuso efectivo del poder.

La última bala

Para completar el panorama, Trump se ha reservado una última jugada en caso de ser necesaria. Contraviniendo toda la tradición al respecto, está forzando la designación de la conservadora Amy Coney Barret, en plena campaña electoral, como miembro de la Corte Suprema. El ejercicio de autoritarismo impuesto puede tener una trascendencia capital. Trump considera que saltarse el decoro democrático no le va a suponer un castigo electoral en una sociedad absolutamente polarizada que se refuerza en sus posiciones cuando los conflictos se recrudecen.

Trump ha insistido públicamente en que no va aceptar como legítima una posible derrota en las urnas. Ha denunciado, sin prueba alguna, que Biden y los demócratas están planificando manipular y falsear las votaciones. En consecuencia, si pierde recurrirá hasta la última instancia para mantenerse en el poder. La última instancia se llama Corte Suprema y el voto decisivo lo va a tener Amy Coney Barret, que va a ser elegida por una mayoría republicana que concluirá su mandato en sólo unos días.

Más contenidos sobre este tema




9 Comentarios
  • Argaru Argaru 15/10/20 14:50

    No quiero ser pesimista pero lo voy a ser: va a ganar Donald Trump. El multimillonario y fascista neoyorquino tiene la sartén por el mango y va seguir en el machito, aunque sea a sartenazo limpio o, más bien, a sartenazo sucio. Ojalá esté equivocado. Eso espero.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    3

  • JOECAR JOECAR 15/10/20 13:06

    El articulo de J. Miguel lo deja entrever y creo que será así. Si Trump pierde por muy poco y los estados indecisos son la causa, no habrá presidente hasta que el Supremo se pronuncie y en ese tiempo USA quedará semiparalizada. Con el invierno dando nieve y frio el panorama es pesimista y no por ello menos realista. Por eso, si el votante demócrata, que no pensaba ir a votar, se lo toma en serio y acude a las urnas, Trump perderá por seis o siete por ciento y eso no le dará opciones a tirar de la alfombra. ¡Ojala!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    5

  • Alfonso J. Vázquez Alfonso J. Vázquez 15/10/20 11:49

    ¿Desde cuando el que otros lo hagan peor exonera de responsabilidad o de derecho a quejarse a los que sufrimos lo mal que se hace en España? Todo es por la misma corrupción con la que fue engendrada la CE78; en lugar de pegar el cambiazo en las urnas se hizo una discriminación a priori de los diputados que tendría que haber en cada provincia y todo el mundo, demostrando la irregflexion ciudadana, lo ha admitido. Siendo España un estado unitario tendría que haberse votado en una circunscripción única, como se hace con las votaciones a la UE o, a lo sumo, con una votación por Comunidades autónoma, que es la unidad sociológica de convivencia tradicional. Cuanto más pequeña sea la circunscripción, menos democrático es el resultado; el dominio de las "fuerzas vivas" sobre ciertos sectores de la población es máxima. El caso de la circunscripcion por aldeas es claro: siempre gana el cacique. Y si no tuviéramos el problema del idioma, mucho mejor sería hacer una votacion nivel europeo; eso conduciria a sentirnos más "parte de la misma unidad" y no a ser europeos por meras razones goegráficas.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    6

  • Larry2 Larry2 15/10/20 11:29

    Me parece poco democrático que teniendo tres millones de votos más en unas elecciones pierdas unas elecciones.Algo falla en esa democracia. Un voto no es igual en Wisconsin que en Pensilvania, o en California. Esto no está bién. Una falsa democracia, un engaño a la ciudadanía, además de tener un plan B, que dominando la corte suprema, espera que si hay igualdad en las votaciones o si hay derrota, impugnará el voto por correo. o sea juega a ganar sea como sea. Pena me dan los americanos como sigan teniendo a este impresentable al mando, la pena es que la política mundial también lo va a sufrir, agur.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    1

    7

    • jorgeplaza jorgeplaza 15/10/20 13:47

      Exactamente lo mismo ocurre en España, donde el voto de un soriano o un turolense (esos que se quejan tanto) vale mucho más que el de un barcelonés o un madrileño. Y, a menor escala, lo mismo pasa en Cataluña, donde los partidos separatistas tienen mayoría absoluta de escaños sin tener ni siquiera mayoría simple de votos, por la sencilla razón de que la ley electoral (la española, porque en Cataluña han sido incapaces de ponerse de acuerdo en tener una propia) combinada con las demarcaciones electorales da más peso al voto rural que al ciudadano, siendo en las ciudades donde se concentra el voto no separatista.

      O sea, que mejor miramos primero para casa antes de criticar a otros.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 2 Respuestas

      6

      1

      • GRINGO GRINGO 15/10/20 14:52

        Gracias a......????, creo que son dos partidos, a ver si adivinas sus nombres.

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 1 Respuestas

        0

        3

        • jorgeplaza jorgeplaza 15/10/20 17:02

          ¿Cáceres y Badajoz? Aunque en Cataluña no creo yo que sean esos dos.

          Responder

          Denunciar comentario

          3

          0

  • GRINGO GRINGO 15/10/20 11:25

    En las elecciones de cada país, TODOS quieren ganar, y utilizan los métodos que cada uno tiene a su alcance.

    Cuando se pertenece a un "partido de gobierno", normalmente se poseen mejores y más efectivas armas, las cuales se utilizan a través de sus medios afines para intoxicar y propagar sus maravillosas propuestas, como para denostar al contrincante, aplicándole todos los adjetivos descalificativos que se nos ocurran, y que están en el manual de la intoxicación, "populistas y demagogos" son de las más demandadas.

    Unos se pasan el día intoxicando y otros denunciando las campañas de intoxicación, y que cada uno ubique a unos y otros en función de lo vivido hasta ahora.

    Aquí no tenemos "púlpito del abusón" ??, porqué ya me dirán que son las cadenas privadas e incluso la estatal cuando se trata de "hacer campaña", y están en campaña permanente.

    Tenemos tantas cosas en común con las estrategias de Trump que, quién nos diría que nos parecemos tanto a los EEUU....

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    6

  • jorgeplaza jorgeplaza 15/10/20 10:17

    Se da por supuesto que jueces conservadores serán también jueces prevaricadores, que darán la razón a Trump en cualquier caso. Me parece un juicio temerario, tanto por lo que supone de desprecio a la decencia de las personas (aunque se esté contra el aborto se puede ser honrado, supongo yo) como desde el punto de vista más práctico y más cínico: el juez del TS estadounidense lo es de por vida, vote lo que vote. Esa temeridad juzgando las intenciones de aquellos jueces es la misma que mostramos aquí con García Castellón, incluso negando la evidencia. Es verdad que nuestra época es muy distinta, pero en estos casos siempre me acuerdo del obispo Becket y Enrique II: por decirlo de manera coloquial, creo perfectamente posible que a Trump "le salga la burra mal capada".

    Y no solo eso: hay muchas otras instancias en EE.UU. que, me parece, impedirían un golpe de Estado de Trump, porque de eso estamos hablando.

    El peligro mayor, en el que reconozco que no había pensado, está en que si Trump no gana y deja así de tener las prerrogativas presidenciales podría incluso terminar en la cárcel por sus chanchullos personales (https://www.elperiodico.com/es/opinion/20201013/eleccines-eeuu-trump-sabe-si-pierde-pierde-todo-8154524). En esas condiciones, Trump se defenderá aún más ferozmente de lo que cabría esperar. Pero ahí están los jueces, los senadores, los representantes y, no lo olvidemos, los militares. Pese a todo, Trump hará ruido pero, si pierde (que está por ver) se irá.

    Responder

    Denunciar comentario

    6

    1

 
Opinión