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De Wisconsin a Torrelodones: democracia y pandemia

Publicada el 06/11/2020 a las 06:00

Quienes no somos especialistas en el complejo sistema electoral de Estados Unidos ni conocemos a fondo su realidad social nos vemos doblemente obligados a escuchar y leer mucho antes de aventurarnos a trasladar cualquier pálpito después de las elecciones más trascendentes quizás de su historia. Puede que también de la nuestra. Pero si algo indican los resultados (todavía provisionales) y el consenso entre analistas reputados, es que Donald Trump repetiría en la presidencia de no haber estallado la pandemia, con más de 235.000 víctimas mortales y casi diez millones de contagios bajo su gestión negacionista y caótica. Esa probabilidad debería obligarnos a hacérnoslo mirar, a abordar una reflexión profunda y compartida sobre lo que estamos viviendo. Allí y aquí. Un tipo que durante cuatro años ha despreciado y hasta violado las mínimas normas democráticas en su país y en el mundo y que ha venido anunciando con meses de antelación que no aceptaría otro resultado de las urnas que no fuera su victoria… ese tipo… ha obtenido el apoyo de casi la mitad de los votantes de Estados Unidos. Aunque Joe Biden tome posesión el 20 de enero de la Casa Blanca, el país que presida será un país fracturado, una sociedad polarizada en la que decenas de millones de sus ciudadanos (muchos armados además hasta los dientes) prefieren el nacionalpopulismo trumpista antes que la “democracia más antigua del mundo” (ver dosier de infoLibre sobre las elecciones en EEUU).

Sabemos que Trump no era el virus sino un síntoma, su consecuencia, y que alcanzó la presidencia en 2016 galopando el caballo de la política-espectáculo, manejando muy hábilmente el poder de las emociones, la eficacia de la desinformación, el veneno de las fake news… Pero también con un equipo de asesores sumamente preparados para captar uno por uno los nichos de votantes previamente enfadados con la política, con las instituciones, con los efectos muy desiguales de la globalización, con todos los mediadores (desde el senador al empleado de banca pasando por los medios de comunicación y los periodistas), con el sistema en definitiva. Se coló, como más tarde lo hizo el Brexit con similares instrumentos, bajo los radares de la política institucional y de los medios, habitantes de burbujas en las que Trump, o Johnson, o Bolsonaro, u Orban o Abascal, eran percibidos despectivamente como una nueva estirpe de demagogos ruidosos pero inofensivos, especialmente para los grandes intereses económicos o financieros que encabezan esa globalización, y cuyos altos representantes son muy visibles y contundentes cuando se trata de condenar el “populismo de extrema izquierda”, pero permanecen desaparecidos y silenciosos cuando Donald Trump intenta nada menos que dar un golpe a la democracia en Estados Unidos y encerrarse en el Despacho Oval digan lo que digan las urnas. Y no me refiero solo a influyentes banqueros, a empresarios multimillonarios o a compañías multinacionales privadas. ¿Habrá alguien relevante en el Partido Republicano que ponga fin al peligroso esperpento? ¿Cómo es que los responsables del FMI, de la Comisión Europea, de la ONU o de esa Organización de Estados Americanos que tanta prisa se da en actuar contra el menor asomo de “socialcomunismo” en Latinoamérica o en apoyar intentos de golpe “democráticos” en Venezuela o en Bolivia no dicen ni mu ante un individuo que se niega a aceptar el resultado electoral en Estados Unidos desde antes incluso de que se abrieran las urnas o los sobres del voto por correo?

Si después de todo lo demostrado durante cuatro años en la Casa Blanca parece evidente que sólo su disparatada y hasta criminal gestión de la pandemia ha posibilitado (esperemos) una estrecha derrota de Trump, conviene abordar de una vez por todas los motivos de fondo que provocan esta alarmante realidad. Lo cual no es en absoluto sencillo. Vivimos inmersos en la complejidad y la incertidumbre, y cualquiera que aparezca con un recetario simple prometiendo soluciones rápidas estará más cerca del trumpismo o de cualquier otro nacionalpopulismo que de lo que deberíamos definir como el bando de la democracia y el progreso. En Wisconsin o en Torrelodones (desde donde uno escribe).

Hay ya mucha y buena literatura ensayística sobre el imperio de las emociones y su gestión política (ver por ejemplo aquí, aquí o aquí). Los partidos demócratas de todo el mundo, y los de izquierda muy especialmente, han despreciado esa batalla cultural en la que importan más los sentimientos que las razones. Se ha cedido desde hace años ese campo de juego a los populismos más extremos y a la ultraderecha nacionalista y xenófoba. No se trata de combatir las mentiras con más mentiras, sino de buscar el modo, el lenguaje y los instrumentos para pulsar la tecla emocional desde el rigor, los principios que nos unen o los objetivos comunes capaces de movilizarnos. Los cementerios están llenos de intelectuales muy válidos que vivieron encerrados en torres de marfil. A solas con sus verdades. Hay que pelear ahí fuera, antes de que sea tarde y simplemente no nos permitan defender nada. Aun sin ganar las elecciones, el potentísimo resultado de Trump inyecta nuevas ínfulas a Bolsonaros y Abascales. Son un peligroso y muy diverso “bando” que aprovecha las fragilidades de la democracia y los daños de una globalización deshumanizada e injusta.

La pandemia supone la mayor conmoción que ha azotado a la humanidad en muchas décadas. Si de la Segunda Guerra Mundial surgió en occidente de forma casi obligada el germen del Estado del bienestar como pacto transversal para asegurar paz y progreso, son ya muchas las voces que urgen a afrontar esta crisis mundial de salud pública como oportunidad para resetear un sistema cuyas vías de agua son muchas y muy peligrosas. Y que además sirven para convencer a decenas de millones de estadounidenses, latinoamericanos o europeos para que otorguen el mando a cualquier Trump que aparezca y domine las redes y las emociones.

Si fuéramos capaces de simplificar el debate público, en realidad se trata de una disputa entre el “sálvese quien pueda” y el “salvémonos juntos”. Todo lo demás (permítanme el simplismo) son enredos interesados para autojustificar posiciones tribales, sean con objetivos ideológicos o puramente clasistas. Leo en el último y lúcido ensayo de Edgar Morin: “La crisis ha puesto en cuestión el neoliberalismo, sustrato doctrinal de las políticas aplicadas en el mundo desde los años Thatcher-Reagan, que promueven la libre competencia como solución a todos los problemas sociales y humanos, y que propugnan la libertad máxima para las empresas y un papel del Estado reducido al mínimo. El neoliberalismo es el que ha inspirado la privatización de los servicios públicos, los recortes en los hospitales y la comercialización de sus servicios, la práctica de los flujos y de la deslocalización. Todo ello en la perspectiva siempre desmentida de que el aumento de la riqueza de los ricos ‘goteará’ sobre las clases populares. La crisis ha obligado a los Estados a abandonar la política de austeridad presupuestaria y a gastar masivamente en salud, en las empresas y en los trabajadores privados de salario. Ha reforzado los servicios públicos que tendían a privatizarse, entre ellos, los hospitales…” Y continúa el filósofo y sociólogo francés, a sus 99 años superviviente de tantas crisis que se siente capaz de detectar la posibilidad de ‘cataclismos históricos’: “La megacrisis ha revelado que el Estado era incapaz de abastecer de mascarillas, batas y material al personal sanitario y a la población durante varias semanas. Ha puesto al descubierto lentitudes, órdenes y contraórdenes, directivas ilegibles, falta de preparación…, es decir, carencias graves. De ahí las dos necesidades inseparables para toda renovación política: salir del neoliberalismo y reformar el Estado”. (Cambiemos de vía. Lecciones de la pandemia. Págs. 49 y 50. Paidós).

Para no dejarnos engañar, empecemos por combatir las “realidades alternativas” y a quienes las propagan, sin menospreciar las bases que asientan ese apoyo del que gozan. Mientras alientan el negacionismo del covid o de los resultados de las urnas, consiguen que no hablemos del rotundo fracaso del neoliberalismo y de la necesidad de resetear la democracia para consolidar su vigencia.

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57 Comentarios
  • Lunilla Lunilla 07/11/20 11:42

    "Trump; Es el màximo exponente de la Politica 'Postverdad' -'escribo el semamario The Economist -'en un reportaje que llevò en portada -. algo que se fundamenta en la verdad". El DIablo Cojuelo" Dixit" Saludo Cordiaales " ( 11,41 h. a/m )

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  • Lunilla Lunilla 07/11/20 11:29

    "En una època de engaño Universal"; Decir la verdad, es un acto reevolucionario: Dijo George Orwell: En una cita que he sido incapaz de localizar: Que nadie, lo ha conseguido. "Y aunque es veraz, còmo dirria Alexièvich, Aunque es licito usarla, prefiero esta que, con toda certeza escribiò en 1984; "Habia la verdad y lo que no era vrdad y, que uno se aferraba a la verdad, incluso contra el mundo entero, no estaba uno loco; ...El Diablo Cojueo Dixit" Saludos Cordiales... ( 11,28 h.a/m )

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  • Retigosa Retigosa 07/11/20 03:56

    Jesús, por la parte que nos toca a cada uno de nosotros; quiero destacar las siguientes líneas de tu magnifico artículo.
    Los cementerios están llenos de intelectuales muy válidos que vivieron encerrados en torres de marfil. A solas con sus verdades. Hay que pelear ahí fuera, antes de que sea tarde y simplemente no nos permitan defender nada.
    Gracia, un saludo.

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  • jagoba jagoba 07/11/20 00:45

    Gabon Jesus.
    Muy buen articulo, como siempre.
    Pero en este discrepo. No del análisis, que es estupendo, sino de la búsqueda de ciertas raíces del problema.
    En el final de tu articulo: "necesidad de resetear la democracia para consolidar su vigencia", puede ser que esté la clave. Pero quizás no lo entendamos igual.
    Todos hablan de democracia. De una democracia actualizada y pervertida. De una democracia violada por los medios de comunicación.
    Se le permite a cualquier mamarracho, dar un mitin en cualquier entrevista, y el periodista, presentador, o lo que carajo sea,le permite pervertir el sentido de la democracia, y mentir como un cosaco. Y este puñetero juego, para crear mas espacios en los medios, nos está llevando a estos personajes que lo tienen muy claro.
    Las televisiones se han desconectados de trump en directo, porque trump esta expulsado del sistema. Es basura blanca, que no sirve ni para reciclaje.
    El sistema americano es monolítico, férreo, y ya ha amortizado a trump. Se acabo. No va a hacer nada. Nada importante, por muchos tiros que de en la calle y muchos muertos que haya en las trifulcas. Son daños colaterales que el sistema americano absorbe fácilmente.
    Hay una guerra mundial de medios, y las cadenas son compañías de combate, y los periodistas, en general, mercenarios. Se prestan al mejor pagador. Es una guerra de guerras, en distintos países y continentes a la vez y vigiladas por la nube.
    Y los fascistas del mundo lo tienen claro, y lo manejan todo con mucha soltura.
    Saludos Jesus y mi enhorabuena y agradecimiento por no ser un mercenario.

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    • Lunilla Lunilla 07/11/20 09:46

      " Un discurso racional: Jagoba tambien ayudarà, a argumentar tu punto de vista con razones de peso, que son las que aportan valor a un punto de vista solido; "Es decir, que tienen una coherencia; "Un punto de vista no tiene `porque ser eterno; Porque las personas tambien pueden cambiar de opiniòn ; Es decir, pueden dase la oportunidad de observar una realidad desde un punto de vista diferente; "El orgullo es la principal muralla a vencer, y las personas testarudas, tienen muchas dificultades para cambiar su punto de vista, porque otorgan un peso excesivo, al orgullo; "En realidad no existe mayor sabiduria que la de saber cambiar de opiniòn , para interpretar la realidad de una manera mas cierta. "La retòrica tambien refleja el art de la persuasiòn : Propio del que sabe defender muy bien desde un punto de vista dialectico, su punto de vista; "Las personas que transmiten mucha conviccion ,son aquellas que tienen una gran capacidad de liderazgo; "Es decir, logran hecer llegar su mensaje a los demás; "Socrates nos recuera en su pensamiento, que es mucho mas aquello que no sabemos; Que aquello, que no conocemos: "La esencia es el aprendizaje; Se trata de poner interes en el discurso de otra persona y, no juzgar de acuerdo a estereòtipos." ...El DIablo Cojuelo Dixit" ( 9,45 h. a/m )

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      • Antonio Basanta Antonio Basanta 07/11/20 19:15

        Excelente su comentario, Lunilla. Un abrazo.

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        • Lunilla Lunilla 09/11/20 09:15

          "Muchas Gracias por lo que me toca: Antonio Basanta; "Y quedo a la reciproca; "Un verdadero Liberal; Se distingue no, tanto por lo que defiende, sino por el talante conque lo defiende: "La tolerancia antidomatica; la busqueda de consenso, el dialogo inteligente como esencia democràtica; 'Antitesis del concepto de Paablo Casado del PP. "Este lider del PP: de Hoy; "Es ele autor de un polèmico texto que publicò a los 19 años; en la Revista anual, del Colegio Mayor "Elias Ahùja - 'El Buho de Madrid' / Asi lo ha adelantado la Marea, en un art. en el que analiza las 'frases machistas, racistas y clasistas de Casado: "El texto, que enmarca, dentro de la seccion de humor; "Se trata con frialdad, el comportamiento del 'Lupus ahujus'; "Una especie superior"; que hace referencia a los alumnos, que se alojaban por aquel entonces en ese Centro"; Se trata pues, de una especie bastante evolucionada, con una masa craneoencefàlica, muy superior a la de otras, manadas colindantes". (...) se puede leer en dicho texto"..."Equilicua" ¡¡...!Tu lo has dicho...¡lo dijiste ...Casado !! Saludos -- El Diablo Cojuelo ; ; PD:No importa cuan grande sea , el dicho, el buloo la mentira; Repitelo con suficiente frecuencia y, los demas lo comnsideraran como la verdad"/ Jhon F. Kennedy dixit" Una vez que una mentira se repite suficientes veces; La gente lo confundira con una vrdad solida", La astucia puede tener diversos vestidos; "Pero a ala verdada le gusta ir desnuda ThomasFuller; Dixit; "Lo verdadero es siempre lo sencillo; Pero solemos llegar a ello por el camino mas complicado: George Sand: Dixit; "No busques la grandeza; 'busca la verdad' y encontraras ambas: Horace Maann; / "La gente siempre encuentra mentiras amas emocionantes que la verdad; "Las mentiras son como un virus que se propaga facilmente y contamina la verdad: "lo que hace imposible que las personas separen los hechos reales de los rumores maliciosos; "Es dificil creer que un hombre este diciendo la verdad, cuando sabes que tu mentirias, si estuvieras en su lugar: Henry Louis Mecken ; dixit; / Saludos Cordiales...El DIablo Cojuelo; ... ( 9,14 h. a/m )

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    • paco arbillaga paco arbillaga 07/11/20 07:42


      jagoba: Me ha gustado tu comentario hasta el punto de compartirlo. La desconexión de las TV americanas a las declaraciones de Trump, me parece que lo podían haber hecho bastante tiempo antes vistos los desprecios que hacía a muchos periodistas en las ruedas de prensa.

      «Se le permite a cualquier mamarracho, dar un mitin en cualquier entrevista, y el periodista, presentador, o lo que carajo sea, le permite pervertir el sentido de la democracia, y mentir como un cosaco. …» ¡Qué bien planteado el problema que tenemos con casi todos los grandes medios de desinformación! Estos medios están en manos de empresas que defienden la peor cara del sistema capitalista y para ello cuentan, además de varias cadenas de TV, con emisoras de radio, prensa en papel y digital, editoriales, y también producen cine, series de TV, discos.

      «Hay una guerra mundial de medios, y las cadenas son compañías de combate, y los periodistas, en general, mercenarios.» Diría que ese combate consiste en qué cadena es más fiel al orden establecido, y si puede ser ese orden comandado por partidos de derechas, muchísimo mejor para esas cadenas. Es descorazonador ver en los principales medios a algunos periodistas, tertulianos, mentir con total descaro. Mienten con más frecuencia que los políticos a los que propagan, pues están todos los días en sus TV y otros medios de sus empresas propagando las mentiras necesarias para favorecer el ideario de quien les paga y para desprestigiar a quienes para ellos tienen ideas sociales de izquierda.

      Qué lejos están esos periodistas, esos intelectuales que así actúan, de lo que dice Maraña en su reseña: «Me equivoco, pero no miento», una máxima que deberían llevar grabada en su ropa todo periodista que sale en los medios, y si no la cumple poder exigirle una rectificación.

      Lo mismo que debemos mimar a TODAS las personas que trabajan en Sanidad, Enseñanza, deberíamos también hacerlo con todo periodista o tertuliano que cumple con su deber de informar, de denunciar los desmanes de todo tipo de poder. Ellos deberían ser los propagadores de la REALIDAD en que vivimos.

      Osasuna2 salu2 (y ventosos; hace un viento de mil pares de cojines).

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      • jagoba jagoba 07/11/20 16:07

        Arratsaldeon Paco.
        A ver si con un poco de suerte , amaina un rato y te das un paseo, aunque sea por la ciudadela.
        Con un poco de suerte ire a Zirauki en Navidades, al menos para darme una vueltecita helada.
        Un abrazo amigo, cuídate

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  • Juanojj Juanojj 06/11/20 22:42

    Sí, Jesus tienes razón , los progres, despectivo empleado por la derecha, como tb destaca uno de los comentarios previos, desprecian los sentimientos y emociones que la derecha, mejores mercaderes, si saben sacarle pingües beneficios ( banderas, himnos, constitución, etc) en una actitud estúpida, dejando vacía esa magnífica oportunidad de empatizar con  "las masas" populares, poco duchas en politologia  y sociología teóricas, pero con potentes canales   emocionales que les unen con su "patria"; si no ver qué pasa en los mundiales de fútbol  o baloncesto. No es justo dejarles a los fachas la bandera española, cual patrimonio de un sector de la población que para nada le representa. Mirad a los demócratas norteamericanos, ellos llevan consigo tb la señera de las barras y las estrellas. LOS PROGRES TB DEBEMOS LLEVAR LA ROJIGUALDA.. Son símbolos simplemente, pero unen y de paso desarmamos a lo peor de nuestra sociedad ,

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  • svara svara 06/11/20 21:48

    Bien dices Jesús que estas sanguijuelas populistas se aprovechan de las debilidades de la democracia. Algo que no se debe de seguir permitiendo, y debe legislarse para ello con rotunda unanimidad entre las fuerzas democráticas, es la entrada en política de personajillos "para forrarse" o para hacer castillos en el aire, como tampoco éstos que desde el bipartidismo aquí en España han creado desafección política en el electorado fuera de toda duda viendo a responsables políticos mirar hacia otra parte ante la complejidad de la política del país y lo que ya pervierte y malogra cualquier intento de arreglo es el sometimiento, casi forzoso, a una desinformación apabullante, falta de medios educativos y del conocimiento para la formación de la autocrítica, volados por los aires en los últimos gobiernos del PP, falso estado de bienestar, paro, nepotismo institucional y neoliberalismo salvaje.

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  • PEDRO J. PEDRO J. 06/11/20 21:29

    Excelente articulo y coincidencia plena con sus reflexiones. De todas ellas, me quedo especialmente con la idea de que los partidos de izquierda parecen ser reacios a llegar a los ciudadanos a través de las emociones y sentimientos tales como el patriotismo, la bandera, el himno etc. Los partidos de izquierda tienen con mucha frecuencia un fuerte componente intelectual, ideologico, racional....y consideran degradante lanzar mensajes emocionales. Es un gran error, en mi opinión. No se trata de ser demagogos o populistas sino de valorar y utilizar de forma honesta e inteligente algunos sentimientos y emociones que son buenos y movilizadores de los ciudadanos. Si la izquierda no atiende y maneja honestamente estos sentimientos, estará dejando el campo libre para su utilizacion deshonesta por parte de la derecha.

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  • Gauri Gauri 06/11/20 21:20

    Copio y pego una frase tópica: “Para ejercer el periodismo, ante todo hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias.” (Kapuscinski).
    Sé que hablar de bondad en estos tiempos -en realidad, en cualquier tiempo- es ingenuo, pero ahí tenemos al tal Inda y a muchos periodistas de los medios de nuestra patriótica derecha, que son cualquier cosa menos buenas personas. La deshonestidad y el cinismo con que argumentan sus opiniones provoca un rechazo visceral en cualquiera, excepto en los españoles de bien, claro está, y la impresión de que, más que periodistas, son propagandistas.

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  • CarlosP58 CarlosP58 06/11/20 20:51

    Siempre magnífico Jesús en tus aportaciones y datos que nos ofreces. Por eso, me quedo con tu párrafo final: "Mientras alientan el negacionismo del covid o de los resultados de las urnas, consiguen que no hablemos del rotundo fracaso del neoliberalismo y de la necesidad de resetear la democracia para consolidar su vigencia".
    Y esa ocultación sigue sin acabar con los paraísos fiscales, la precariedad laboral, la riqueza para el uno por ciento a costa del 99 por ciento, o las migraciones y hambrunas como estaciones recurrentes. Y así hasta un sinfín de desvaríos tacherianos-reganistas de mercado y empresa a primera velocidad y trabajadores a segunda velocidad.
    Desenmascarar, luchar y resistir las mentiras neoliberales.
    Saludos y Periodismo Libre.

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  • tiago tiago 06/11/20 20:47

    Perdon Escrivo mi comentario antes de leer a otras personas y me reconforta saber que coincido con muchos de ellos. Saludos Jesus,ANIMO.

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