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Qué ven mis ojos

La pregunta ya no es si el virus tiene remedio, sino si lo tenemos nosotros

Publicada el 01/12/2020 a las 06:00

"La religión neoliberal consiste en desvestir a un santo para vestir a otro y robarles a los dos la cartera".

Siempre me ha asombrado que haya gente que defienda las privatizaciones de la Sanidad o la Educación, que para mí son algo tan sospechoso como si, con la disculpa de hacerlas más eficaces, se privatizaran las fuerzas del orden. No me refiero, naturalmente, a quienes hacen negocio con ello y consiguen que mucho dinero de todos vaya a sus carteras o a su banco en un paraíso fiscal, sino a las personas normales, las que no se llevan nada y, en todo caso, pierden algo muy importante, ellos o sus familias, con el desmantelamiento o la limitación presupuestaria de hospitales o ambulatorios que, tarde o temprano, podrían tener que salvarles la vida. La tragedia que encerraba el drama del coronavirus es que muchos seres humanos podrían haberse salvado de haber más respiradores, más equipos de protección individual, los famosos EPI; que hubieran salido adelante con una Seguridad Social más dotada, mejor financiada, más protegida, que tuviera sus almacenes llenos de material de toda clase… No fue así y la pandemia nos pilló por la espalda porque se la habíamos dado a nuestro sistema médico. Pudo ser incluso peor, si no hubiera salido en su momento a la calle la Marea Blanca que ahora se vuelve a manifestar y levanta la voz de nuevo, alarmada por el carácter reincidente que en este terreno caracteriza, por ejemplo, al PP de Madrid.

Porque el resultado también pudo haber sido mejor, si en los tiempos de Esperanza Aguirre y su charca de ranas no se hubiera atacado por tierra, mar y aire la Sanidad pública, cerrado sanatorios como el Puerta de Hierro de la calle de Velayos, quitado de la circulación más de tres mil camas y despedido a otros tantos profesionales del sector. Las consecuencias fueron malas, hay indicios muy sólidos de que en la construcción de los nuevos centros concertados se produjeron mordidas destinadas a financiar ilegalmente campañas electorales, y hoy en día, tal y como publicó este lunes infoLibre, los siete hospitales cuya gestión se puso en manos de empresas privadas disponían de dos mil doscientas veinte plazas para atender a los pacientes y sólo tienen instaladas mil ochocientas una. Las cuatrocientas diecinueve sin instalar son casi la mitad de las que se anuncia que habrá en el Hospital Enfermera Isabel Zendal. ¿Alguien puede entenderlo? No, pero sin embargo es muy sencillo de explicar: se trata del mismo engaño con otro nombre, porque el nuevo edificio tampoco va a llenarse, no hay plantilla suficiente y la que haya será la que se le quite a otros que también la necesitan. La única religión del neoliberal es desvestir a un santo para vestir a otro y robarles a los dos la cartera.

Sin ningún género de dudas, se les da muy bien lo de tropezar dos veces en la misma piedra, algo que deja muy claro el hecho de que ahora hablemos de salvar la campaña de Navidad como hace seis meses hablamos de salvar la de verano, y a pesar de que sabemos perfectamente el precio en contagios y muertes que se pagó por ello. La primera ola del virus llegó sola, la segunda la hemos traído nosotros y estamos a un paso de favorecer que haya una tercera. Las imágenes de muchos lugares de España este último fin de semana, con las vías comerciales abarrotadas de viandantes, demuestra que aquí sobran bombillas, pero faltan luces. Ahora la vacuna está casi aquí y, por lo tanto, la pregunta ya no es si el virus tiene remedio, sino si lo tenemos nosotros.

Desde luego, algunas declaraciones no ayudan, como la del alcalde de Madrid, que va a menos cuantos más cargos le dan y que se ha dejado la mitad de su prestigio por el camino, desde que va y viene de su despacho municipal al de portavoz de su formación. A él que le gusta tanto llamar irresponsables a los adversarios, ¿no le tiembla el pulso a la hora de decir en estos momentos críticos que “mientras la gente esté en la calle, no en lugares cerrados, y con la suficiente distancia, no hay problema”, cuando fue de los que criminalizaron el 8-M? Lo contrario del feminismo es el fariseísmo.

Su compañera de partido, la presidenta de la Comunidad, tiene más de noventa millones de euros para construir su hospital en Valdebebas, pero al mismo tiempo parece que su Gobierno será él único de todo el país que despida a las y los profesores contratados para paliar los efectos de la crisis en los colegios e institutos. Con menos maestras y maestros, la aplicación de las normas preventivas vigentes será imposible y el riesgo de contagio se multiplicará. ¿Le importa eso algo, o hará con las escuelas lo mismo que hizo con las residencias geriátricas? Eso sí, Díaz Ayuso acaba de declarar: "Me resisto a pensar que la historia de España acaba aquí, en manos de cuatro estúpidos”. Si la frase contiene algún grado de autocrítica, igual aún queda esperanza.

 

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37 Comentarios
  • Grever Grever 02/12/20 09:58

    No, Benjamín, no tenemos remedio.

    Occidente como cultura ha perdido esta batalla aunque probablemente acabará ganando la guerra a este virus cuando las ciencias bio-médicas encuentren las cataplasmas pertinentes, si bien dejando un recuento de bajas considerable. Bajas en personas, empleos, sueldos, calidad de vida.

    Oriente, con otros valores culturales, parece haber ganado la batalla inicial y no olvidemos que utilizan el mismo paradigma científico.

    Si no remediamos el individualismo egoísta que nos caracteriza, entre otras cosas, a los occidentales volveremos a tropezar con este u otros virus que haberlos, los habrá.

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  • mascotena mascotena 02/12/20 02:14

    Esta tía representa el liberalismo económico en el que algunos empresarios hacen negocio privado y ganan dinero, si sale bien, y se pierde dinero público, si sale mal. Una apuesta segura con riesgo cero, así cualquiera. Hospitales, autopistas, aeropuertos, instalaciones energéticas e hidráulicas, todo vale. Y seguimos financiando un desmadre evidente mientras continuamos perdiendo en calidad sanitaria, asistencial, educativa, sin que parezca que nos preocupe demasiado. Estamos dormidos en los laureles o petrificados por el miedo?.

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  • Pinolere Pinolere 02/12/20 01:35

    Y a estos quienes les han votado?Habrá  tantos estúpidos en esa comunidad?Alucinante.

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  • Hammurabi Hammurabi 01/12/20 22:13

    Cuando un ciudadano, ignorando los múltiples casos de corrupción de la derecha, ves que está totalmente indignado por el IVA de las mascarillas, o por el caso Dina, la mejor opción es darle la espalda y ahorrarte unos eurillos en Salud. No hablo de ciudadanos de Madrid, su edad , relativamente jóvenes, son trabajadores. Es lo que hay, totalmente frustrante.

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  • Argaru Argaru 01/12/20 21:04

    En los últimos 150 años, millones seres humanos han perdido la vida en dos guerras mundiales y múltiples guerras intestinas debidas a un sistema económico basado en el beneficio a cualquier precio y a costa de la salud del planeta. Esta vez, como en el año 1919, el ataque no proviene de esos “depredadores” que organizan los conflictos armados para sacar rédito económico, esta vez ha sido “un bichito” que no tiene ideología ni ningún interés económico y, quizás, esté actuando en beneficio de la propia Tierra, ya que, como deja entrever el señor Prado, el problema seamos nosotros. De todas formas, esta pandemia ha cogido literalmente a todo el mundo con el “culo al aire”, evidentemente, a unos más que a otros, por ejemplo, a nuestro país. Es desgarrador ver cómo se manifiestan los sectores más castigados, económicamente hablando, por la pandemia como, por ejemplo, la hostelería. Los empresarios del sector reclaman ayudas al Estado para poder subsistir como hacen en otros países de nuestro entorno como, por ejemplo, Alemania. Esa es una exigencia totalmente legítima sobre todo, teniendo en cuenta, que el sector del turismo es uno de los pilares fundamentales de nuestra economía.  Pero, llegada la hora de la verdad, cuando hay que acudir a las urnas, los del sector prefieren votar a formaciones que garanticen pagar menos impuestos. En este país queremos ser como Alemania sin tener que pagar los impuestos que pagan los alemanes, queremos “toda la tortilla, sin romper los huevos. Para nuestra derecha, la del “capitalismo de amiguete”, Merkel y compañía son peligrosos “bolcheviques”, que gastan demasiado en lo público. Por esta razón, Alemania pudo afrontar con más y mejores recursos a esta pandemia. El capitalismo de amiguete les funciona muy bien, siempre y cuando, no haya ninguna crisis insalvable. El problema es cuando un “jodido y mísero” bichito trastoca todos tus planes, pero también sabes que  cuentas con la estulticia política del personal. La impresentable presidenta de la Comunidad de Madrid acaba de “fondear” otro enorme acorazado armado con “escopetas de feria” y, según todas las encuestas, será nombrada “reina de los mares” en las próximas elecciones.

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  • Argaru Argaru 01/12/20 21:03

    Y 2/
    ¿Nunca se han preguntado por qué es tan frágil la economía de mercado? ¿Cómo es posible que negocios con un enorme éxito y consolidados durante muchos años, en seis meses se vean abocados a cerrar? ¿Acaso, cuando baja la marea, no lo hace igual para todos los barcos? ¿Se puede construir un país dependiendo de sí somos capaces de luchar con algo que es microscópico y no tiene vida propia? ¿Este brutal y desigual sistema económico va a salvar a este planeta de las futuras pandemia y del desastre climático? Creo, señor Prado, que no tenemos ni el mas mínimo remedio.

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  • PedroLibre PedroLibre 01/12/20 20:10

    Para llevar a cabo en MADRID la transformación de las clases MEDIAS en clases BAJAS y de las clases ALTAS en una clase SUPERALTA es necesario ir adaptando las infraestructuras y servicios a la futura realidad de una mayoría de ESCLAVOS, con infraestructuras y servicios subestándar y una exigua minoría de SEÑORITOS casi feudales, con infraestructuras y servicios privados de alto nivel. Y hay que hacerlo poquito a poco para que no nos demos demasiada cuenta y no preparemos la de Dios es Cristo.

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  • GRINGO GRINGO 01/12/20 19:29

    Contestando a la pregunta que encabeza el artículo, está claro que los que no tenemos remedio, o un remedio fácil, somos nosotros.

    Desde los principios de la humanidad, las enfermedades como otro tipo de problemas han sido vencidos en la mayoría de casos por el desarrollo de la humanidad "que piensa", pero es que la inmensa mayoría de la humanidad no piensa, o no demasiado..

    Nos dedicamos a cubrir otro tipo de necesidades, porque quién más quién menos ha caído en el error, ahora, y cada vez con más rapidez, porque los tiempos corren a una velocidad que en demasiadas ocasiones no te deja ni pensar..

    Seguir los postulados de determinada ideología es secundario, lo primero es elegir la ideología que uno cree que le defiende mejor, y a partir de ahí "tragar todo lo que te propongan", es parte de la futbolización de la política.

    Como hemos estado "adiestrados y educados" siguiendo los mandatos de la SMI, pues para muchos es suficiente, sigamos al mesías de turno, da igual que sea Fraga, Ansar, Rajoy, FraCazado, o el próximo....si es la Cabra de la Legión, también vale..!!!!, si vale pulpo como animal de compañía...

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  • TCP TCP 01/12/20 18:15

    Gracias, Benjamín por tu columna.
    Tengo una hermana enfermera, ya jubilada , extrabajadora del Centro de Salud de su pueblo, a donde ha asistido hoy a un minuto de silencio, para despedir al Director médico, que falleció ayer por coronavirus, un mes después de dar positivo en el centro. La desolación, el cansancio por el trabajo agotador y la falta de recursos humanos es inmensa entre sus excompañer@s, esos escasos profesionales que están dando la vida para atender a la ciudadanía que está bajo su responsabilidad profesional y humana.
    Así que lo de expresa una realidad sanitaria que ni las autoridades responsables, ni gran parte del común de la ciudadanía queremos admitir.
    Ella me ha comunicado que este año, por responsabilidad, no vendrá a la cena de Navidad.
    Mi reconocimiento y solidaridad con todas las personas que trabajan en los servicios públicos: Sanidad, Educación, Servicio Sociales...
    Es de justicia protegernos para proteger la vida de tod@s ell@s.
    La bolsa y/o la vida.

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  • deabajo deabajo 01/12/20 17:44

    El hooliganismo consiste en poner la victoria de tu equipo por encima de cualquier consideración ética o estética, y solo así se puede entender que mucha gente tire piedras contra su tejado con tal de que ganen los suyos.
    El problema de la privatización de la Sanidad podría solucionarse con la derogación de la Ley 15/97 que fue la que abrió las puertas de la privatización. Pero mientras el PsoE prime sobre el PSOE o UP no alcance mayoría suficiente, nada se podrá hacer. La parte económica del gobierno tiene demasiadas mochilas compartidas con la banca, los fondos buitres, las farmacéuticas y las compañías de la sanidad privada como para poner fin a este desmán.

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