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Desde la casa roja

Silencio, habla el rey

Publicada el 16/12/2020 a las 06:00

En este mes de diciembre, me gustaría recordar algunas navidades difíciles que dejaron tras de sí una esperanza. Incluso, en nuestros peores momentos. Esta es la primera de una serie que escribiré durante este mes de diciembre, en este extraño Adviento y desde la casa roja. Acompáñenme en el viaje a esta pequeña memoria.

En casa nos mandaban callar cuando hablaba el rey Juan Carlos. Pero nadie se para a escuchar qué dice Felipe VI. La visita de Papá Noel y el mensaje del rey hoy emérito eran lo que indicaba que ya podíamos sentarnos a la cena de Nochebuena. Diez minutos de silencio total, calla, niña, seguidos del ruido de las cacerolas en la cocina, la caída de los cubiertos sobre la mesa y el alboroto de los niños con los juguetes nuevos. El mensaje, que fue despojándose de emoción con los años, que fue mecanizándose, orgullo, patria, satisfacción, convivencia, parecía decir cada vez menos. Las frases que nos lanzaba Juan Carlos eran intercambiables de un año a otro. Fue desapareciendo del marco el resto de la familia real. Nunca más se escucharon villancicos. Todo se volvió estatismo. Robóticos cambios de plano. Supongo que el aparato de comunicación de Zarzuela se daba por satisfecho con que Juan Carlos no gesticulara de más, con que transmitiera que, aunque todo cayera a su alrededor, le quedaba reinado por delante y con que se pareciera lo máximo posible a un retrato de sí mismo: que sonara plano así hablara de terrorismo como de crisis económica.

1975. Delante de un enorme Belén: la familia real. Cristina en el suelo, Felipe de pie entre sus padres, Elena detrás de su madre, Sofía, que está sentada como el rey en una butaca. Juan Carlos arranca a hablar después de una buena dosis de himno nacional. Aquel mensaje Juan Carlos lo abrió recordando el testamento que había dejado “el Generalísimo” al pueblo español: “un documento histórico que refleja las enormes cualidades humanas y los sentimientos de patriotismo sobre los que quiso asentar toda su actuación al frente de nuestra nación”. Juan Carlos también dice Cristo y dice paz del espíritu. Recuerda que la unidad necesaria para lograr la fortaleza que todo progreso demanda no debe eliminar la variedad de la nación. Dice Juan Carlos que esta fortaleza refuerza y enriquece los matices de un pueblo antiguo como el nuestro. Dice que la voluntad del reinado es que en todo hogar español existan la prosperidad y la justicia.

Que el futuro será nuestro, dice.

Creo que Juan Carlos sabía más cosas de España entonces que ahora. O conocía mejor a los españoles. O, tal vez, aún le veía las orejas al lobo de una posible marcha atrás. ¿Se sentía ya entonces inmune? ¿O de qué hablaba? A mitad del mensaje, Felipe, que no pasa los siete, se cansa y se sienta en el suelo. La grabación acaba con el viejo águila del escudo franquista tétricamente iluminado.

En 1975, ese año desde el que el rey habla, pasaron otras cosas, aparte de la “enfermedad y duelo” de Franco. El propio Juan Carlos apenas llevaba un mes coronado cuando se emite ese mensaje. Aquel año se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer en España. En noviembre, España se desentiende de la situación del Sáhara, que es invadido por Marruecos. Solo tres meses antes de esa Nochebuena, cinco hombres, dos de ETA y tres del FRAP, eran sentenciados a pena de muerte y morían ejecutados solo un día después. Franco había muerto, pero no el franquismo: Arias Navarro era presidente del Gobierno.

Algo irreparable se ha roto. Han pasado 45 años de historia desde esas palabras. ¿Debería Juan Carlos dirigir un último mensaje a los españoles? ¿Podría explicarse ante “los hombres de buena voluntad” hoy? ¿Ha sido eso todo? Los mitos, también los políticos, no nacen y mueren cuando a uno le conviene para seguir creyendo en ellos. El personal reinado de Juan Carlos, indisoluble de la institución, contiene dentro su oscuro principio y su oscuro desenlace. ¿Es este el penoso final de la historia? ¿Puede regresar Juan Carlos a ajustar las cuentas desde ese medieval destierro en el que se esconde?

Tal vez, entre el recuerdo de las hazañas amorosas, en el recuento de las comisiones saudíes, de los colmillos del elefante, se acuerde de su reino, que no le quiso porque fuera rey, sino por el espejismo cercano que encarnaba, por el símbolo de alguien que intentaba pasar su propia página. Y entonces se pregunte cuáles son las razones por las que no deberíamos cuestionarnos esa herencia de sangre, privilegio y fraude: su dinastía.

Que nos diga algo: España, me he vuelto a equivocar, pero ahora sí que no volverá a ocurrir. Ya no. Que alguien hable. La Casa Real, el Gobierno, la Justicia. Pero que sepan que aquellos que nos mandaban callar para oír sus mensajes ya no están aquí.

Feliz Navidad.

 

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16 Comentarios
  • Tajo Tajo 16/12/20 20:54

    Sobre el llamado emérito (para mí, demérito) cabe indignación y asco, solo le ha faltado ser paseado bajo palio como al criminal del dictador que le nombró su sucesor, imponiendo así la monarquía franquista que tenemos. El demérito siempre ha sido fiel a su mentor el dictador y a Los Principios Fundamentales del Movimiento de la dictadura de donde procede. Fue rey por la gracia del caudillo de España por la gracia de dios, y ahora lo es su hijo por la gracia de su real gónoda. Me ha encantado su acertadísimo artículo, enhorabuena.

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  • palangana republicano palangana republicano 16/12/20 20:47

    AROA SALUD PARA TI Y TODOS TUS SERES QUERIDOSTE SEGUIRE LEYENDO

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    • Aroa Moreno Durán Aroa Moreno Durán 16/12/20 21:07

      Gracias. Salud!

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  • Vicente27 Vicente27 16/12/20 11:53

    Gran artículo Aroa. Enhorabuena. Te he leído y lo seguiré haciendo. Gracias y ¡feliz Navidad!.

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    • Aroa Moreno Durán Aroa Moreno Durán 16/12/20 21:08

      Feliz navidad para ti también. 

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  • josmanbuisan josmanbuisan 16/12/20 10:16

    CARTA A AROA
    Brillante tu descripción de un recuerdo, que quizás no viviste, porque los nacidos como tú, despues de los 80 solo podian tener percepcion de aquellos primeros años de Monarquia Hereditaria del Generalato o por tradicion oral, o porque a posteriori, vieran videos en youtube.
    No obstante tu esplendido articulo nos sirve como minimo a los más viejos del lugar, para viajar en el tiempo.
    Si me permites que me tome la libertad, estimada Aroa, me gustaría ampliarte en tú contexto la reverente expectacion que los españoles de a pie sentíamos ante la posibilidad de "ver y oír" a aquel hombre que llevaba tantos años sentado a la diestra del Caudillo y qué ahora nos decian que ademas era UN REY.

    Todo empieza con ELENA FRANCIS , varias de nuestras generaciones, crecimos, sin otra opción mediática que escuchar a la sra. Elena Francis dando sabios consejos por la radio, mientras hacíamos los deberes sobre, la FEN (Formación del Espíritu Nacional) que nos encomendaban aquellos curas más fascistas y altivos que Don Benito Musolinni.
    El siguiente salto fue abismal, pasar de escuchar a la Francis, a ver las Marionetas de Erta Frankel en una caja de la que salían imágenes en blanco y negro, (cosa de brujas) y en esas épocas de magia y hambre española, el sumun mediático era, cuando el Caudillo de los Ejercitos y Generalisimo del Alzamiento nacional entraba en todas las casas, incluidas las de los rojos que no se había escabechado (como la de mi padre) y nos leia la Cartilla, llena de patriotismo, fervor religioso, y aviso subliminal de mesura y contención para los cuatro alborotadores que aun quedaban vivos.
    Yo recuerdo, que a pesar de la letanía de fondo de mi padre, repitiendo en voz baja " enano cabron, enano cabron, " a mi ver a aquel Sr. me infundía gran respeto y me creía incluso que si él queria podia salir de la pantalla y darme un tirón de orejas por hijo de subversivo.
    De manera, querida Aroa, que despues de aquel aquelarre, ver al Borbon de Carton piedra, del todos sabíamos que era más un Polichinela que otra cosa, ni en el 75 ni después impresionaba mucho.
    Incluso el 23f sabiamos que todo lo que decia siempre era MENTIRA.
    SIGUE ESCRIBIENDO, PLIS

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    • Aroa Moreno Durán Aroa Moreno Durán 16/12/20 10:57

      Muchas gracias por tu recuerdo. Nunca compartí el silencio que me pedían mis mayores, pero lo respeté y lo comprendo. Y por ellos, por los que sí creyeron en aquellas palabras, para muchos eran verdad, me da aún más rabia este final descubierto. Saludos y gracias. 

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      • CarmenMoreno CarmenMoreno 16/12/20 11:18

        A mí me recuerda la frase “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos" de la novela de Dickens...
        Realmente creo que en estos tiempos poco importa el discurso del Rey.

        Un saludo.

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      • josmanbuisan josmanbuisan 16/12/20 11:16

        Gracias a ti, Aroa, sigue deleitandonos con tus recuerdos interpuestos o reales.
        algunos leeremos con deleite el trazo de tus ideas.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 16/12/20 09:40

    Cada vez que se habla del emérito monarca recuerdo, como si fuese en este mismo memento, su cara de miedo, duda y nerviosismo en su discurso del 23F.
    Tenía yo alguna duda sobre la veracidad de sus palabras pero, sin embargo, aquella duda duró lo que un caramelo en la puerta de un colegio. Mentía.
    En la Transición nos acogimos a lo que tuvimos. No había nada más, si muy poco mas fue un atisbo de esperanza que hoy, tras cuarenta y dos años de ¿democracia? el timo al pueblo español sigue con la presencia de una dinastía podrida por su desvergüenza demostrada por todos y cada uno de sus reyes. Felipe VI no habla, sinceramente más de uno se lo agradecemos ya que, un fallo mayor que callar un año la herencia paterna habla de él por su silencio.

    Gracias Sra. Moreno, también le deseo una feliz Navidad, por austera y llena de soledad que pueda estar.

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    • Aroa Moreno Durán Aroa Moreno Durán 16/12/20 10:13

      Igualmente. 

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  • Kaexar Kaexar 16/12/20 09:33

    Me gusta tu articulo, sigue escribiendo que yo te seguire leyendo.
    Gracias.

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  • bajachico bajachico 16/12/20 08:08

    En mi niñez de los 40, sentado a la mesa delante del plato de comida, madre me recordaba siempre " la laguna Comicalla".
    30 años después me quedaba embobado ante el suicidio de las Cortes franquistas y el advenimiento de aquel espigado y torpón disléxico Juanito el Breve.
    En el 23f algo me olía a podrido en Dinamarca a pesar de todo el incienso dedicado por los medios bienpensantes al "Salvador". Había nacido la democracia ejemplar " sin romperlo ni mancharlo".
    Y los 40 siguientes nos han terminado de abrir los ojos. Deméritos y Preparaos escoraos. Sólo los cuchillos largos me harán callar!

    Te leo, Aroa, con admiración y cariño.

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    • Aroa Moreno Durán Aroa Moreno Durán 16/12/20 08:18

      Muchas gracias, subechico.
      Te mando un abrazo. 

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      • Aroa Moreno Durán Aroa Moreno Durán 16/12/20 08:27

        Baja, no sube. 

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        • bajachico bajachico 16/12/20 08:46

          Fui vianero, luego platanito, luego subí al árbol de mi infancia para otear mejor y sentirme dios, y al final bajé. Desde mi huerto-paraíso presente, te deseo un buen tránsito de solsticio junto a tu joyita y demás seres queridos. Y que podamos salir todos indemnes y mejores personas de estos oscuros tiempos de "silencio".

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