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Qué ven mis ojos

Feliz sanidad

Publicada el 22/12/2020 a las 06:00 Actualizada el 28/12/2020 a las 14:56

 

“La democracia debe tener su orden: primero los derechos y después los privilegios, primero la Seguridad Social y luego el Ibex 35”.

El título es un juego de palabras fantástico, pero no es mío, sino de un dibujo callejero del artista urbano TV Boy, donde se ve a un Santa Claus, pintado de espaldas, que sobrescribe con su aerosol rojo, encima de las tres primeras letras de la palabra navidad, una ese, una a y una ene: feliz sanidad. Aparte de ser una expresión ingeniosa, es el lema al que tendríamos que recurrir para afrontar de un modo seguro estas fiestas y conseguir que las noches buenas no acaben mal y no se multipliquen las cifras siniestras del virus, que ahora nos amenaza con una nueva variante a la que los científicos identifican como linaje B.1.1.7. Cuánto miedo cabe en una inocente combinación de letras y números. Tanto, que en un abrir y cerrar de ojos ha descendido del cuarenta y siete al veintiocho por ciento el número de personas que no quieren ponerse la vacuna para la covid-19 en cuanto se les ponga a tiro. El monstruo está a punto de ser vencido, pero morirá matando.

Este mundo es el mismo para todos, pero no es igual para unos que para otros. Algunas personas se quejan amargamente porque les dicen que se queden en casa, disfrutando de sus cenas en la intimidad, y otras no tienen ninguna casa en la que vivir, ni nada que llevarse a la boca. En peligro estamos todos, pero la tragedia está más cerca de las segundas, porque además de flotar a la deriva se las quiere hacer invisibles o se las deja a su suerte, enredadas en la tela de araña de la burocracia, un sistema que ya nos enseñaron que podía ser una trampa mortal las novelas de Franz Kafka, un escritor tan adelantado a su tiempo que cada día escribe mejor.

Mientras la Junta de Andalucía concede, sin haber convocado antes un concurso público, la distribución de las vacunas contra el covid-19 a Bidafarma, una firma que ya se vio favorecida con casi siete millones y medio de euros públicos cuando se le encargó el reparto de mascarillas a la población, y cuya gerente de Relaciones Institucionales es la mujer del presidente Moreno Bonilla, cientos de inmigrantes duermen al raso en la provincia de Jaén, donde fueron a trabajar en la campaña de la aceituna, porque no existe ninguna ley que obligue a los empresarios que los contratan, si es que lo hacen, a ofrecerles un alojamiento. No es un problema moral, sino político, porque la supervivencia de algunos no puede depender de la buena voluntad de otros, ni mucho menos de la caridad: debe estar garantizada por el Estado, cuya función esencial es que se respeten los derechos de todos, sin distinción.

Mientras la DAC, derecha antiguamente civilizada, trata de impedir que se promulgue una ley contra los desahucios –que luego no revocará si regresa al Gobierno, lo mismo que el PP votó en contra al divorcio, el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo y después no los derogó ni ostentando una mayoría absoluta– o su mano ultraderecha, los diputados de Vox, degradan el ingreso mínimo llamándolo paguita, al tiempo que se embolsan cada mes su sueldo público y sus dietas o cobran jugosas subvenciones, en Collado Villalba, Madrid, muere de frío en un parque uno de sus vecinos, un hombre que perdió su empleo en una empresa de cemento, al que le quitaron la casa donde vivía con su madre y que se vio de pronto sin nada, sin un techo bajo el que ampararse, sin ayuda, a la intemperie. Se repite a menudo que la democracia no deja a nadie atrás, pero a veces no es cierto.

Mientras en Alicante el Partido Popular y Ciudadanos montan y publicitan “el Belén más grande del mundo”, que ya puede serlo, dado que ha costado ni más ni menos que ciento treinta y ocho mil euros, la otra cara de la moneda, que es una cruz, está representada por los más de cuatrocientos seres de carne y hueso que cada noche duermen en túneles, portales o dentro de una caja de cartón. El único albergue municipal con que cuenta la ciudad tiene una capacidad para sesenta personas y a día de hoy está saturado, y lejos de buscar algún tipo de remedio a ese drama, la corporación anuncia multas ejemplarizantes para las y los indigentes. La cosa no tiene ni pies ni cabeza, pero, sobre todo, no tiene corazón. Cualquier día, vuelven a proponer que se rehabilite la ley de vagos y maleantes que imperó en la dictadura, algo que sería muy coherente en algunos, dado su escaso nivel de coherencia: ¿acaso no quería resucitar el servicio militar Santiago Abascal, que se lo saltó a base de pedir prórrogas, lo mismo que daba gritos en el desierto contra los chiringuitos, cuando a él le puso uno Esperanza Aguirre, con un sueldo de más de ochenta mil euros al año, unas ayudas de casi doscientos mil y ninguna actividad conocida? La única ley que les interesa es la del embudo y la única regla que quieren ellos y sus aliados es la doble vara de medir. La que usa, por ejemplo, el actual gerente de la EMT en la capital, que ahora reclama para la empresa los mismos ciento veinticinco millones que se negó a darle cuando él era director del Consorcio Regional de Transportes y la alcaldesa era Manuela Carmena. A esta gente sí que le gustaría implantarnos un chip que nos borrara la memoria de forma selectiva, pero hasta que eso pase, su cinismo los perseguirá, vayan donde vayan.

Como no nos leeremos hasta después de Nochebuena, les deseo, a aquellas y aquellos que se lo puedan permitir, una celebración familiar precavida, en la que se cuiden tanto como disfruten. No es una renuncia, es un aplazamiento, porque queda muy poco ya para salir de este laberinto. “Cada uno es como Dios lo hizo, y a menudo peor”, vino a decir Miguel de Cervantes. A ver si le quitamos en eso la razón y, digan lo que digan, digan lo que digan los demás, al final sí que conseguimos aprender algo de todo este dolor y, al volver a abrir la puerta, salimos mejores, sean cuales sean nuestras ideas, porque hay cosas en las que tendríamos que estar de acuerdo y que no deben taparse con ninguna bandera ni ningún discurso. La primera, es que primero son las personas y después todo lo demás. O si lo prefieren: primero la Seguridad Social y luego el Ibex 35, primero los hospitales y ambulatorios y después los cajeros automáticos. Feliz sanidad, feliz Navidad.

 

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41 Comentarios
  • dlemadevesa dlemadevesa 24/12/20 11:34

    Feliz Navidad BENJAMIN PRADO y MUCHAS GRACIAS-así con mayúsculas- por todos los artículos tan interesantes y didácticos publicados a lo largo del año,.. te esperamos en 2.021 en al misma línea

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  • Argaru Argaru 23/12/20 02:33

    No quiero ser pesimista, pero no me queda más remedio. Según la última encuesta, el bloque de la derecha supera al de la izquierda. Eso quiere decir, que tarde o temprano, el destino de la Sanidad Pública estará en manos de la gentuza que hace su negocio con la sanidad privada y, si es necesario, son capaces de inventarse  hospitales innecesarios con tal de “untar” a sus amíguetes. Me resulta totalmente incomprensible entender el “alma” humana o, quizás, a un amplio sector de la población han conseguido hacerle una “emasculación cerebral” para que actúe contra sus propios intereses vitales. Lo más factible es que sea el peligroso virus de la estulticia humana el que haya sodomizado del todo está sociedad de mediocres y de gente cortoplacista, que no ve más allá de sus narices. Se quieren cargar el Estado del Bienestar y lo van a conseguir con ese ejército de la quinta columna de todos esos idiotas que defienden a sus verdugos, para que estos se carguen todo lo público. Solo una educación pública libre, justa e igualitaria podría haber solucionado todo esto, pero me temo que ya hemos llegado tarde.

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    • PedroLibre PedroLibre 23/12/20 11:48

      Acabo de oír a una chica en la radio diciendo que “TODOS SOMOS DE DERECHAS AL NACER Y QUE A BASE DE UNA BUENA EDUCACION A MUCHOS SE NOS VA PASANDO”. A lo mejor parece una broma, pero esta podría ser, seguramente, parte de la estrategia de la derecha española: Conseguir que seamos una población, lo mas IGNORANTE y MANIPULADA posible, donde posteriormente poder pescar sus votos.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 23/12/20 07:11


      Argaru: Dicen que un pesimista es un optimista bien informado. La realidad es que la derecha, como siempre que no manda en el Gobierno estatal, está crecida en sus protestas contra la gestión de las medidas contra el bicho, contra la Ley de Educación, contra todo lo que suponga tocar los intereses de la patronal y de la jerarquía de la Iglesia. Y poco a poco están tomando las calles solo para ellos.

      Ante este panorama, la izquierda en el Gobierno casi CADA DÍA nos presenta sus discrepancias, unas veces arrogándose una u otra parte del Gobierno las mejoras sociales que se van implantando, y otras veces quejándose unos y otros de que la otra parte no atiende sus propuestas. Esa DIARIA manera de discrepar ante los medios le da argumentos a la derecha para seguir con su labor de derrocar al Gobierno. ¿Es que les faltan salones para reunirse y hablar cara a cara de sus discrepancias? Osasuna2 salu2.

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  • Harry Treleaven Harry Treleaven 22/12/20 23:52

    La única ley que les interesa es la del embudo. Lo clava usted, maestro.

    Gritaría –a los pies de Munch- ¡Sanidad Pública!, también salud para la gene decente, 365 días al año.

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  • pintor@ pintor@ 22/12/20 20:49

    Gracias Benjamín, y FELIZ NAVIDAD, también para tí.

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  • tarrul tarrul 22/12/20 17:48

    Genial articulo Benjamin, no recuperan la ley de vagos y maleantes porque definiria perfectamente a que se dedica la derechona gritona que padecemos, son VAGOS, MALEANTES Y LO SABEN

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  • tarrul tarrul 22/12/20 17:48

    Genial articulo Benjamin, no recuperan la ley de vagos y maleantes porque definiria perfectamente a que se dedica la derechona gritona que padecemos, son VAGOS, MALEANTES Y LO SABEN

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  • Doallo Doallo 22/12/20 15:26

    Estupendo como siempre Benjamin. Felices fiestas a ti y a todos los que componen el equipo de InfoLibre

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  • Maritornes Maritornes 22/12/20 14:16


    Gracias, Benjamín, siempre es un placer leerle... y que nos ayude a leer en nosotros mismos.

    Feliz Sanidad a tod@s, sigamos luchando con decencia y humanidad. También por ellas.

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  • Concha62 Concha62 22/12/20 13:52

    Muchas gracias Benjamín, siempre es un placer leerte.
    Lo de la cantidad de personas que duermen en la calle clama al cielo y respecto a la actuación de los Ayuntamientos habría mucho que decir, en particular sobre las luces navideñas, sólo citaré 2 casos: en Gijón presumen de que este año han puesto 500.000 bombillas más (ya les vale¡¡¡) y en Oviedo vista la aglomeración que se armó en el encendido, SÓLO las van a encender de 10 de la mañana (o sea cuando no se ven porque es de día) a 10 de la noche. ¿NO BASTARÍA DE 6 DE LA TARDE A 10 DE LA NOCHE, hora a la que tenemos que estar en casa. EN FIN.....

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  • Exbancario Exbancario 22/12/20 13:00

    Agradezco al sr Maraña su defensa de este medio que recoge firmas como la de Benjamin Prado, Cruz, Lobo, Peinado y tantos otros con cuyos artículos coincidimos una y otra vez, pero sigue siendo predicar en el desierto y sentirse indefenso ante todo tipo de atropellos. No encontramos la forma de que desde las instituciones, desde el gobierno, desde los medios, desde los políticos que aún tienen ética y un poquito de vergüenza, desde tantas asociaciones que defienden lo público, desde los ciudadanos atropellados a diario en sus derechos, podamos dar la vuelta a esta situación que perjudica a la mayoría. Hace falta encontrar un nexo de unión que nos movilice, que pueda canalizar de forma eficaz nuestro malestar, que no se quede en el derecho al pataleo. Si encontramos ese camino empezaremos a recuperar la confianza. Hay mucho trabajo bien hecho y falta canalizarlo transversalmente para que se refleje en las encuestas, que parece ser lo único que preocupa a los políticos. El miedo debe cambiar de acera.

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    • GRINGO GRINGO 22/12/20 21:01

      El "miedo" sólo hace que se enroquen las posiciones, es mejor que abran sus mentes.

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      • Harry Treleaven Harry Treleaven 22/12/20 23:51

        ¿Que abran sus mentes, colega? Quedan extenuados tras abrir las manos para recoger los frutos de sus “inversiones”.

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