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A 2021 le pido cantar, ¡cantar a pleno pulmón!

Publicada el 31/12/2020 a las 16:12 31/12/2020 a las 16:12

Cantar se convirtió en una actividad de riesgo. Así lo advirtieron los expertos en este 2020. Al cantar, se expulsa una gran proporción de gotículas, muchas más que al hablar, que se quedan suspendidas en el aire y pueden infectar a cualquiera que entre en contacto con ellas. En espacios cerrados podría provocar daños catastróficos, alertaron las autoridades sanitarias. En las primeras semanas de la pandemia, en los medios aparecieron pronto noticias espeluznantes de supercontagiadores responsables de importantes brotes. Uno de esos focos llegó a diezmar al coro del Teatro de la Zarzuela, con varios integrantes ingresados. En boca cerrada no entran virus, recomendaron los que sabían. Cerrado por covid-19.

El canto es también una afición muy popular y España, un país de cantores. En cualquier pueblo, universidad o colectivo hay un coro. En casi todas las parroquias hay uno. Se calcula que en nuestro país más de 100.000 personas participan en agrupaciones corales. Es una estimación extremadamente conservadora, ya que muchas no constan en registro alguno. Sin ir más lejos, se cree que en el Reino Unido ascienden a 2,8 millones. Cantar es barato, ya que no requiere más instrumento que uno mismo. Hacerlo de manera aficionada está al alcance de grandes grupos de población y no requiere grandes conocimientos previos.

Es beneficioso para la salud, según no pocos estudios. Mejora la respiración, la postura y la tensión muscular, pero también ejercita el cerebro, la memoria y hasta previene la demencia mucho más que escuchar música de forma relativamente pasiva. Hacerlo en grupo es también una manera de socializar y, en muchas ocasiones, fomenta la cohesión social, la integración y la tolerancia. De alguna manera, también en los coros hay política y creación de comunidad, especialmente si se fundan con carácter integrador y abierto y ponen en contacto a personas que de otra forma estarían desconectadas. Mientras las redes sociales son utilizadas a veces como cámara de eco que se retroalimenta al servicio de la fragmentación y la polarización (cuando no directamente la desinformación), un coro, como un deporte de equipo, reúne a los distintos en un mismo interés, difumina las carencias, se complementa internamente y se eleva con una sola voz. Y cara a cara, para siempre aprender algo.

Pero, sobre todo, cantar es sinónimo de felicidad. Para cantar no hace falta estar contento, claro. Hay también multitud de obras tristes o melancólicas, pero incluso para interpretar bien esas hay que hacerlo desde una cierta serenidad que se refuerza y da paso, a través del propio ejercicio, a la satisfacción. Cantar limpia y expurga. Funciona desde los ritos ancestrales a la isla desierta en la que si cantas, ya no estás solo, pasando por la ducha mañanera en la que todos somos, con el grifo abierto y durante unos segundos, Pavarotti en Covent Garden en una interpretación aclamada por la crítica.

Un país sin coros es un país sin voz. En ese sentido, la pandemia nos sumergió en una profunda afonía, sólo rota por los aplausos a los sanitarios que nos cuidaron en medio de lágrimas en silencio, en la soledad de las casas. El bicho hizo que aquellas actividades o incluso gestos que rebosan belleza, como un beso o un abrazo, se convirtieran de la noche a la mañana en peligrosas amenazas. Amar era peligroso. Cantar, también.

Semanas antes de que estallara la pandemia, el coro en el que canto participó en dos conciertos en el Ateneo de Madrid. En el primero contamos con una directora invitada, venida desde EEUU, con la que aprendimos sobre Gospel y música africana, además de interpretar una sencilla y deliciosa canción con letra de Langston Hughes, un poeta del renacimiento negro de Harlem en la década de 1920 que casi cada semana me reclama desde algún lugar recóndito de la memoria. En el segundo, estrenamos con nuestra directora titular varias obras de una compositora cubana que no pudo asistir y se quedó sin poder escuchar en vivo el resultado de su creación. Cantábamos ajenos al virus, muy juntitos, como si fuéramos libres o, en realidad, liberándonos. Nos sentimos en conexión no sólo con lugares lejanos en los que nunca habíamos estado, no sólo con tiempos y vidas pasadas, sino con nosotros mismos y un público agradecido. 

La música en directo tiene ese encanto, esa magia, como el teatro, de lo único e irrepetible, de momentos en los que parece que todas las piezas encajan, que todo tiene sentido de forma extraña, pacífica y placentera. Nos han faltado demasiados de esos momentos durante la pandemia. Pasaron muchos meses de pseudoensayos por videoconferencia y el coro volvió a reunirse. Resulta que no era ni mucho menos peligroso si se abrían las ventanas y se usaban las incómodas mascarillas, que poco menos que se meten en la boca como un calcetín si tomas mucho aire muy rápido. Aquellas agrupaciones que retomaron su actividad con sencillas medidas de seguridad no protagonizaron más artículos de periódico. Y resultó que mientras algunos luchaban por los bares como fetiche de su libertad habían condenado con gran indiferencia y si motivo actividades culturales infinitamente más nutritivas.

Ahora, muchos de esos coros luchan por salir de su letargo, sobre todo aquellos no profesionales, que son la mayoría. Yo me sigo acordando de ese poema de Langston Hughes, con música de Christopher Harris, que primero readapté para mi consumo interno como un himno antirracista en pleno Black Lives Matter y luego dio paso a una interpretación universal (como cualquier canto antirracista o contra la discriminación, en realidad) sobre los sueños y los anhelos de libertad, tantas veces mutilada durante este aciago 2020.

Si cantamos es que estamos muy vivos. Al 2021 le pido cantar, un ambiente respirable con el que nos llenemos los pulmones y la música y cultura que más que construir sueños, los cumple. ¡Feliz año!

The Dream Keeper

Bring me all of your dreams,
You dreamer,
Bring me all your
Heart melodies
That I may wrap them
In a blue cloud-cloth
Away from the too-rough fingers
Of the world.

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14 Comentarios
  • Lunilla Lunilla 06/01/21 11:15

    "El Ingenio es a talento lo que el instinto a la razòn : El ingenio hace lo que debe y, el talento lo que puede: "Todo se ensalza: Ciencia; Industria; Conocimiento y, aplicaciòn practica que lleva a otras invenciones; Trabajo mental y, trabajo fìsico; Piotr Koprotkin: Dixit; ; "En medio de este Mar de angustia, cuya marea crece ene torno a tì, 'en medio de esa gente que muere de hambre' ; De sus cuerpos amontonados en las minas y, esos cadáveres mutilados, yaciendo a montones en los barracones; Tu no puedes permanecer neutral, y vendras; "Y tomaras el Partido de los oprimidos, porque sabes que lo bello y, lo Sublime, como tu mismo'- Esta al lado de los que luchan por la luz, por la humanidad, por la Justicia: Piotr Koprotkin ; Dixit;"Si Discutes para probar tu Sabiduria pronto probaras tu ignorancia; "La Sabiduria se preocupa en ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones; Algunas personas como tù, nunca aprenden, porque todo lo aprenden demsiado pronto y a 'deshora'; "Si discutes ahora para probar tu sabiduria; "Podras probar tu igorancia: La sabiduria se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones; "Algunas personas como tù; Nunca aprenden bien; Porque todo lo aprenden demasiado pronto..'rapido'...'Pues Eso'- // El DIablo Cojuelo Dixit; Saludos ...// ( 11,14 h. a/m )

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  • M.T M.T 04/01/21 19:06

    Entre coros y danzas, que así de animados os leo en los comentarios y me alegra ¡ Feliz año y excelente salud para articulistas y comentaristas!
    Saludos cordiales.

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  • Isa. Isa. 03/01/21 22:10

    También pido. Si la magia se presta.. Reforzar lazos comunitarios. A utilizar la lógica de, si a tí te va bien, y yo te ayudo a que te vaya bien, también me beneficio. Y se fecunda un virus. Y nos contagiamos.

    * Daniel recuerdo en confinamiento 2020. Sé Nimrod. No te rindas.

    Feliz deseo de año 2021, para comenzar con un respirito. Claro que sí.

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  • Isa. Isa. 03/01/21 21:20

    Siiieeh.. y silbar tipo laura pergolizzi..!

    E a gente canta
    E a gente dança
    E a gente não se cansa..

    De ser criança
    A gente brinca
    Na nossa velha infância...

    Seus olhos, meu clarão
    Me guiam dentro da escuridão
    Seus pés me abrem o caminho..

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  • jorgeplaza jorgeplaza 02/01/21 16:46

    Sospecho que los deseos del señor Basteiro, que suscribo porque a mí también me gusta mucho cantar, no se van a cumplir en 2021. Ya nos han avisado de que las mascarillas seguirán siendo obligatorias con o sin vacuna y es muy de temer que las previsiones oficiales de vacunación sean, como como casi todas las previsiones oficiales en España, imposibles de cumplir por optimistas porque, por una parte, los profesionales de la enfermería se niegan a ceder esa competencia y, por otra, están ya desbordados por la Covid (tests, rastreos) antes de empezar la campaña de vacunación.

    Así que el señor Basteiro y yo tendremos que seguir esperando mejor ocasión. En mi caso, no me queda mucho tiempo por delante y no está claro que vaya a haber mejor ocasión, pero es lo que hay si uno es realista.

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    • MIglesias MIglesias 02/01/21 18:47

      D. Jorge, dijo que tenía 69 años, le quedan como poco 20 más de dar la tabarra.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 04/01/21 10:23

        Solo 67, no me ponga todavía más, pero no creo que tenga cuerda para veinte años más ni tampoco lo deseo. Es absurdo prolongar la existencia, que no la vida, como se viene haciendo en los últimos años En todo caso, ni la voz para cantar ni las posibilidades de vivir decentemente le duran tanto tiempo a nadie. Con suerte, uno está psché hasta los 75 y luego ya son todo pastillas o algo peor. Por eso cada año que perdemos por la m... de la epidemia es mucho más importante para los de mi edad que para los jóvenes.

        En fin, aunque no me lo crea mucho, feliz año y que nos traigan muchas cosas los Reyes. (Iba a decir SS.MM. los Reyes Magos de oriente, pero como al Emérito le ha dado por irse a vivir por allí, mejor me lo callo).

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        • MIglesias MIglesias 04/01/21 17:05

          Benditas pastillas si te mantienen en condiciones aceptables y te permiten vivir con dignidad. La vejez es un periodo de renuncias pero también de descubrimientos, pierdes por un lado y ganas por otro, tengo amigos con 80 años que ya los querrían algunos de 50, yo espero ser de esas y si la cosa se pone fea, matarilerileron, chimpón.

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  • Isabelle006# Isabelle006# 02/01/21 16:12

    Cantar, acariciar, besar y abrazar mucho, disfrutar de conciertos de música clásica, de las voces de una coral, de la declamación armoniosa de una voz en directo de un poema y, sobre todo, que nunca perdamos a nuestro guardián de los sueños que nos envuelva en una tela de nube azul. Gracias por retrotraerme a ese poema, señor Basteiro. Felíz 2021

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  • MIglesias MIglesias 02/01/21 15:07

    Yo canto mucho, no soy muy agradable de oír, pero eso es un problema de los demás.

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  • josmanbuisan josmanbuisan 02/01/21 10:37

    Y TOCAR
    nosotros todos, somos de mucho tocar, cuando saludamos, cuando abrazamos, cuando, hablamos, y cuando bailamos.
    La mayoria de bailes autoctonos de nuestra peninsula son de bailar agarrados, y los importados de paises latinos ya ni te digo.
    Se imaginan al gran Sergio Dalma cantando en esta navidad, lo de "bailar pegados es bailar, ".
    En fin, cantemos como acto unipersonal, pero recemos por la hora en que podamos volver a tocar.

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    • vel vel 02/01/21 14:26

      Complétamente de acuerdo.
      Echo tanto de menos los abrazos... Me ecanta la sensación de vida cuando doy un apretujón muy fuerte, fundiéndo nuestra energía en una fuerza que nos alimenta de amor.
      Muchísima Salud y feliz año

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  • Hammurabi Hammurabi 02/01/21 08:25

    Tampoco está mal bailar al son de la música.

    https://youtu.be/HpnZtqB7d4E

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  • Clarin Clarin 01/01/21 22:50

    Además de los coros también han interrumpido su actividad infinidad de agrupaciones musicales tanto profesionales como amateurs, miles de personas privadas de la posibilidad de hacer música juntos. Y más aún, privadas de la posibilidad de escuchar y disfrutar de esa música. Esperamos que 2021 nos devuelva también eso: la música en directo. Saludos y feliz año. 

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