X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Desde la casa roja

Noticias de J.

Publicada el 20/01/2021 a las 06:00

La vida de J. se detuvo hace un mes cuando no consiguió levantarse de la cama. Llevaba unos días sintiéndose mal. Llamaron a una ambulancia y se lo llevaron. Atrás quedaban su mujer y sus hijas también contagiadas, pero con síntomas leves. J. trabaja con chicos con discapacidad que viven en una residencia. Aquella noche cruzó la puerta de urgencias de un hospital: lo sedaron y lo intubaron. Desde entonces, su vida está en suspenso en una UCI, lejos de su casa, porque fue trasladado para equilibrar los ingresos entre hospitales de la región. Pasa un día boca abajo y otro boca arriba. Cuando le despiertan, intenta hablar y no puede y está desorientado. El proceso es muy lento, tengan paciencia, pueden pasar semanas, está muy mal, les dicen los médicos. Desde el 20 de diciembre, todos los días, un médico llama desde el hospital a su casa para dar noticias sobre su estado. Mejora y empeora. Avanza y retrocede. A veces, la familia puede verlo a través de videollamadas. Les asustan la cantidad de tubos y cables, la barba crecida, la hinchazón del cuerpo. Él no es consciente de cuánto tiempo lleva así. ¿Quién puede concebir esa angustia?

¿Podemos nosotros?

Casi cinco mil millones de entradas desprende la palabra covid en un buscador. Más de veintiún millones de noticias en medios. En este periódico se han publicado miles de piezas. Cada segundo, artículos como este son vertidos desde ordenadores como este a un auditorio infinito y desconocido.

Aprendemos palabras sin percibir el caos que arrastran sus letras: confinamiento, serología, zoonosis, pródromo, Wuhan. Y entonces, cuando nos parece que el covid-19 no guarda sorpresas, alguien cercano enferma y el peso de la pandemia entra sin llamar en una casa y lo cambia todo. Y entonces te das cuenta de que no sabías nada. Entonces, te mueres de miedo.

En ese momento, las noticias acerca de la pandemia tienen el oxígeno de unos pulmones concretos. Te preguntas acerca de lo que pensó J. antes de la sedación, qué intenta decir cuando se despierta, en qué inconsciencia habita, cómo es esperar esa llamada cada tarde. Los periodistas saben muy bien que un hecho cercano al lector, cultural o territorialmente, es más susceptible de ser noticia que otro alejado de sus intereses o preocupaciones. Lo sabemos porque la muerte o la violencia no frenan en otros lugares del mundo y sobrevivimos sin escribir sobre ella, sin pensar en ella. Cada día, como ese periodista que descarta noticias, elegimos obviar en nuestra rutina las dimensiones humanas de esta crisis para poder sobrevivirla emocionalmente. Dejamos escapar con ello la empatía hacia los centenares de familias que pierden a alguien. Y dinamitamos para ser felices nuestro propio estado de alerta, la forma en que hemos sobrevivido desde antes de caminar erguidos. Poner un solo nombre a una de las cifras del covid cierra de golpe la puerta de tu casa a la calle. Y entonces, el pequeño editor de noticias que llevamos dentro atiende y las noticias del covid se convierten en las noticias de J.

El lugar donde debió crecer la unidad ha sido tomado por la agresividad. Hace muchos meses que nos hicieron pensar que las medidas también tienen ideología cuando la ideología la tiene el desorden de prioridades agudizado por esta crisis. Y en lugar de afrontar el debate de cómo llevamos a cabo las fórmulas para doblegar una curva y la eficacia de las restricciones y sus daños en los diferentes sectores y ciudadanos, esa cogobernanza caótica (otra palabra que asumimos) nos transmite que la importancia reside en quién toma esas medidas, nos avisa de que quien nos salva hoy, nos hará daño de otra forma en el futuro.

Ya hubo un funeral de Estado. Ya se descubrió un monumento a los sanitarios. Ya cantamos victoria una vez. Pero la tercera ola de contagios se despliega delante de nosotros como un tsunami. Ojalá no puedan, porque no lo saben, ponerle nombre a esos que se llevará por delante. Pero nombre tienen.

 

Publicamos este artículo en abierto gracias a los socios y socias de infoLibre. Sin su apoyo, nuestro proyecto no existiría. Hazte con tu suscripción o regala una haciendo click aquí. La información y el análisis que recibes dependen de ti.
Más contenidos sobre este tema




18 Comentarios
  • Ataio Ataio 22/01/21 21:04

    " elegimos obviar en nuestra rutina las dimensiones humanas de esta crisis para poder sobrevivirla emocionalmente." No se bien si esto es así o lo que ocurre es que estamos inmersos en una galopante deshumanización. "Acostumbrados" al dolor ajeno es cada vez más difícil empatizar, sentir al otro, a los otros. Sea como fuere, gracias Aroa, por nadar contra corriente.
    Todo es de color, https://www.youtube.com/watch?v=iRYKTWpGdcg

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • estovamal estovamal 21/01/21 11:51

    Creo que todos, quien mas quien menos, tenemos un J. cercano, estamos hastiados de las cifras sin nombre, y cada día que pasa con el miedo más metido en el cuerpo, y en el alma.
    Gracias, Aroa, por pensar en cada uno de nosotros.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Arbitrista Arbitrista 21/01/21 05:50

    Muchas gracias. Un bello artículo

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • deabajo deabajo 20/01/21 18:15

    Precioso enfoque, Aroa.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • jagoba jagoba 20/01/21 13:48

    Cada día me gusta mas leerte Aroa, por lo de original que presentas los temas mas cercanos.
    Muchas gracias. Cuídate

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    3

    • Aroa Moreno Durán Aroa Moreno Durán 21/01/21 06:49

      Muchas gracias por tus lecturas.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      1

  • Isa. Isa. 20/01/21 12:27

    Ayer después de leer tantos sucesos dramáticos. Sobrecogida por la cercanía y la frase de los pacientes de riesgo " estamos rodeados" me preguntaba. Si en las noticias nos informaran que cada dia se estrella, descarrila un tren con 400/500/700 pasajeros a bordo. La sociedad se daría cuenta de lo que está pasando. Vamos a ver si enero y febrero llega confinado de una vez por todas. Escribes. Narras. Nombras lo vital, Aroa.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    3

    • Aroa Moreno Durán Aroa Moreno Durán 21/01/21 06:49

      Gracias, Isa.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      2

  • Lucía Oliveira Lucía Oliveira 20/01/21 11:40

    Muchas gracias por ejercer ese periodismo humanitario que tanto nos conmueve.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    6

  • Epi Epi 20/01/21 11:20

    A pesar de los pesares seguiremos siendo unos inconscientes. Se hace bueno el refrán que decía que "nunca se escarmienta en cabeza ajena".

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    7

  • PedroLibre PedroLibre 20/01/21 10:55

    Casi cien millones de infectados, mas de dos millones de muertos. Se con exactitud el numero de muertos hasta hoy en Arizona, Indiana o Pennsylvania por poner algún ejemplo. La información estadística es desbordante, los DATOS se agolpan en los terminales y en los medios. Pero gran parte de nuestra población todavía no parece saber exactamente el INFIERNO al que se enfrentará el día que ese coronavirus opte por ir de excursión por su organismo y se decida a acampar en el. Creo que falta mucha información cercana y detallada de casos cercanos. Suele decirse que “la letra con sangre entra” y aquí falta letra gruesa y sobra sangre de inocentes, victimas de la falta de previsión, la propaganda política y los intereses espurios.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    7

  • josmanbuisan josmanbuisan 20/01/21 10:49

    EL NUMERO J
    Hoy con otro brillante articulo de los de pellizcarnos las neuronas, mi estimada Aroa, transforma números en letras, en iniciales de un nombre propio, y con ello nos recuerda que a veces, los números tienen caras.
    ¿ Alguien se imagina, que hoy cuando en todos los informativos, así de pasada de vuelvan a decir la cifra de muertos diarios, en vez de eso, empiecen a aparecer trescientos o cuatrocientos rostros, caras, de los cadáveres en sus camas de UCI. o de Residencia geriátrica ?.
    igual, así se nos empezaban a ir las ganas de polémicas, de pedir libertades, de exigir nuestro derecho a tomar cerveza en una terraza, etc.
    Pero, según parece la pandemia solo a matado números, anónimos, numeros sin identidad igual que los cientos de miles de niños que a diario mueren de hambre en el mundo, que no son niños, ni son vidas, son numeros....
    que bien nos viene que alguien, transforme de cuando en cuando un numero, en una letra J.
    gracias Aroa

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    1

    9

    • Aroa Moreno Durán Aroa Moreno Durán 21/01/21 06:50

      Gracias.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

    • tiago tiago 20/01/21 20:33

      Para josmanbuisan, mil disculpas totalmente de acuerdo con tu opinión, pero mi dedo índice ha fallado.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      0

      0

      • josmanbuisan josmanbuisan 21/01/21 08:50

        amigo Tiago.
        no hay porque disculparse.... pero que sepas que si algún dia coincidieramos, y vienes acompañado de tu dedo índice, no pienso dirigirle la palabra....
        un saludo cordial

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        1



 
Opinión