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Sólo faltaría una crisis de corrupción

Publicada el 01/02/2021 a las 06:00

Empieza a hacer fortuna el término sindemia, es decir, la confluencia de varias pandemias que comparten factores sociales y que coexisten en tiempo y lugar, interactuando entre sí y amplificando sus efectos. Por ejemplo, las altas tasas de enfermedades crónicas, los accidentes cerebrovasculares, la obesidad o el tabaquismo, junto con los riesgos medioambientales, han provocado un aumento de las muertes por el covid-19, sobre todo entre la población más vulnerable. Solo faltaría que a esto se sumase una crisis de corrupción.

Esto es lo que afirma Delia Ferreira, presidenta mundial de Transparencia International, con motivo de la presentación esta semana del Informe de Percepción de la Corrupción 2020: “El covid-19 no es solo una crisis sanitaria y económica: es una crisis de corrupción. Y no la estamos superando”. Y agrega: “Hasta donde alcanza la memoria, ningún año ha puesto a prueba a los gobiernos como el que ha pasado, y aquellos que tienen los niveles más altos de corrupción han demostrado menor capacidad para afrontar el reto. Pero incluso los países que ocupan los primeros puestos del índice tienen la obligación urgente de reconocer su papel en perpetuar la corrupción dentro y fuera de sus territorios”. Efectivamente, los estados con mayores problemas de corrupción son al mismo tiempo los que más dificultades están teniendo para gestionar la pandemia. También en este caso confluyen otros factores que obstaculizan, sin duda, el abordaje de la crisis. Una auténtica sindemia.

Respecto a España, el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) –que se elabora recogiendo opiniones de empresarios y especialistas sobre los niveles de corrupción en el sector público– refleja la misma puntuación obtenida en 2019, cuando pasó de los 58 puntos positivos sobre 100 (obtenidos en el IPC 2018) a 62 sobre 100, mejorando claramente su posición en el ranking. Con el resultado de este año, 2020, España se mantiene de momento en una situación de aparente estabilidad, en el puesto 31 entre un total de 180 países: un escalón por encima de Portugal y Corea del Sur, y uno por debajo de Bahamas y Qatar.

El informe deja en evidencia que la corrupción en España, mejor dicho en la administración pública española, aunque probablemente no exista en los términos de hace una década, continúa percibiéndose como un problema grave, al menos por parte de empresarios y expertos. Es sabido que la percepción de la corrupción no coincide temporalmente con los momentos en que se produce, sino cuando sale a la luz, pero alarga sus efectos en el tiempo.

Entre 2012 y 2018, la calificación de España cayó siete puestos. Fue un momento crítico en el que las dificultades económicas y el empobrecimiento de buena parte de la sociedad coincidieron con la eclosión de escándalos y casos investigados por los tribunales. El año 2019 dio lugar, como se ha dicho, a una mejora que se ha mantenido en 2020. No es difícil deducir el claro mensaje que la moción de censura que acabó con el Gobierno de Mariano Rajoy –sentencia mediante– transmitió a la sociedad. El puñetazo en la mesa que dieron partidos políticos, que hasta ese momento nunca imaginaron coincidir en cuestiones estratégicas, tuvo un enorme peso en la opinión pública, en la percepción de las élites y los expertos, y en la vida política. Fue una especie de “hasta aquí hemos llegado”.

Sin embargo, poco se ha hecho por continuar avanzando por la misma senda que conduzca a una menor percepción de la corrupción y nos aproxime a los estados más “limpios”. Por eso ahora da más rabia, si cabe, que una mezcla de pícaros, ilusos y necios, como alude Luis García Montero en su columna en referencia quienes se han saltado el orden de la vacunación, vuelva a devolver a los españoles esa percepción de país de granujas. Por supuesto no son comparables unas cosas y otras, pero tanto en la gestión de la pandemia como de la vacunación, la política española se presenta al gran examen de la confianza ciudadana. Y de momento las notas no son buenas. Así que cualquier desvío, grande o pequeño, puede hundirla en un suspenso que abra las puertas a la anti-política, palanca que activa los peores populismos totalitarios.

La siguiente prueba será la gestión de los fondos europeos. El decreto salvado in extremis gracias a la repentina conversión de Vox en partido sistémico tras la incomprensible negativa de Ciudadanos, plantea estructuras y procedimientos novedosos que requieren de la máxima transparencia, control y rendición de cuentas.

Son momentos críticos y definitivos para evitar que una nueva pandemia, la de la corrupción, acabe confluyendo con todas las que ya existen y amplifique los efectos de la sindemia.

 

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9 Comentarios
  • Tadeusz Tadeusz 05/02/21 17:43

    Creo que este país en el tema corrupción jamás entrará en crisis...

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  • luzin luzin 01/02/21 20:18

    La corrupción en la C78 es endémica ... es la grasa que hace que funcione la maquinaria ...

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  • Antonio LCL Antonio LCL 01/02/21 18:40

    Me temo que has dado en el clavo Cristina. Son muchos los que están deseando meter la mano en el cazo. Unos, porque el poder es muy tentador y temen perderlo, por lo que lo darán todo por mantener y acrecentar su capital, ese capital engordado a través de los años tras privilegios variopintos. Otros, mediocres, amorales y sin ética, porque son conscientes de su oportunidad y no perderán el turno para lanzar sus garras y mordiscos, cual lobos asesinos de derechos y libertades. Pesimista, sí.

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  • CinicoRadical CinicoRadical 01/02/21 12:29

    Impunidad es el problema ,la corrupción es inherente al humano.Veremos.

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  • jumar jumar 01/02/21 11:34

    Lo que si seria realmente deseable es que la
    CORRUPCIÓN entrara en CRISIS incluso profunda, hasta su extinción.

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  • leondebarro leondebarro 01/02/21 11:34

    Hay la ley, la ley, escrita o no escrita, ¿quien la cumple?. Sabemos que las leyes las hacen los poderosos, por eso es mas facil encerrar a un "robagallinas" que al que se lleva el dinero a los llamados paraisos fiscales o al que defrauda a la hacienda publica, o se pone la vacuna cuando no le corresponde. Sin mayores comentarios...

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  • Edmundo Edmundo 01/02/21 11:15

    Al título del articulo, con permiso, le sobra el "solo faltaría". Por que a parte de lo mencionado por el señor "arbigalla" sobre el Zendal (totalmente de acuerdo), la explosión este pasado jueves o viernes del caso de las vacunas y la "big pharma" y lo que se ha ido filtrando es suficiente para echarse a llorar.

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  • Domingo Sanz Domingo Sanz 01/02/21 09:06

    Vacunarse como Villarroya y Taltavull es corrupción, y deben recibir la multa correspondiente http://chng.it/V9cMD26q

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  • paco arbillaga paco arbillaga 01/02/21 07:31


    Yo no llamaría pícaros, que suena hasta simpático, sino que diría que son unos sinvergüenzas quienes se han vacunado por creerse que son gente imprescindible en el país, y por ello considerarse con más derechos que el resto de los mortales.

    En cuanto a la corrupción, en general no son buenas noticias las que nos llegan de la gestión del PP de la pandemia en la Comunidad de Madrid, con la construcción de un hospital (que ha costado casi tres veces lo calculado y no se ha contratado nuevo personal para su puesta en marcha), cuando hay otros hospitales con pabellones clausurados o UCIs sin utilizar; sin olvidar las órdenes que se dieron para no atender a los ancianos de las residencias en los hospitales madrileños tal como ha denunciado Manuel Rico en varios artículos en este digital.

    A lo que hay que añadir los juicios en los que están implicados varios dirigentes del PP por su comportamiento en la dirección de ese partido o en el ejercicio de sus cargos públicos.

    Por todo ello podría decirse que algo huele a corrupto, principalmente por el centro del reino del emérito, o demérito. Osasuna.

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