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La historia rima

Propaganda, miedo y mentiras

Publicada el 10/02/2021 a las 06:00 Actualizada el 10/02/2021 a las 14:35

Estamos inundados de propaganda, miedo y mentiras. La pandemia que comenzó hace un año puede convertirse en una línea divisoria de la historia de la primera mitad del siglo XXI, una ruptura –y corte generacional– con valores y comportamientos muy presentes hasta hace poco tiempo.

Cuanto estalló la Primera Guerra Mundial, los ciudadanos se enteraron por los periódicos. Veinticinco años después, en la segunda de las catástrofes que marcaron la primera mitad del siglo XX, los ciudadanos de los mismos países seguían a sus líderes y partes de guerra, propaganda y mentiras, por la radio y los noticiarios que se proyectaban en los cines. La televisión aceleró el ritmo frenético de informarse con imágenes en vivo de las tensiones sociales, luchas políticas, guerras, desastres naturales y grandes atentados terroristas. Las nuevas redes sociales han posibilitado que los dogmas lleguen mejor, que las mentiras se las crea más gente y que los vicios y defectos de los otros sean siempre mayores.

Resulta fácil y tranquilizador atribuir las mentiras y la propaganda a los políticos, especialmente a los considerados populistas, pero la fotografía completa ilustra sobre más cosas. Dice, por ejemplo, que muchos periodistas, tertulianos y hooligans de la comunicación estimulan rivalidades nacionalistas y patrióticas y una cultura de la exclusión. Hablan en nombre de la democracia, aunque en realidad ambicionan un nuevo orden que ponga a los adversarios y disidentes a sus pies.

La incapacidad de la mayoría de las democracias para evitar o mitigar los desastres provocados por el virus ha hecho crecer la cultura del enfrentamiento y la hostilidad a los valores del diálogo y de la negociación. El triunfo de la ciudadanía, de los derechos civiles y sociales que, tras décadas de violencia, sinuosos destinos y contrastes, se había consolidado en toda Europa desde el último cuarto del siglo XX se encuentra ahora en peligro. Diferentes formas de autoritarismo son ahora polos de atracción, vehículos para la política de masas, viveros de nuevos líderes que, aunque comparten un mundo exclusivo y elitista, proponen soluciones radicales frente al viejo orden democrático, ese que ha abierto las puertas a los migrantes, a los feminismos, a las religiones no cristianas y a los antipatriotas.

La cultura del enfrentamiento echa raíces también en medio de un corte generacional entre quienes han vivido los años dorados de la Europa unida, próspera y estable y los más jóvenes, una generación a la que ya la crisis de 2008 le impidió desarrollar su formación y capacidad profesional, obligada por las nuevas normas del capitalismo a vivir con bajos salarios, trabajo precario y escasas esperanzas de superar el nivel económico y estatus social de sus padres. Esa generación aparece ahora mutilada, especialmente en los países más pobres y desiguales, frente al desmoronamiento social que seguirá a la crisis sanitaria y económica.

Las democracias van a tener mucho más difícil el compromiso de extender a través del Estado los servicios sociales a la mayoría de los ciudadanos y de distribuir de forma más equitativa la renta. Si la crisis se agrava, las democracias se vuelven más frágiles y los Estados dejan de redistribuir bienes y servicios, que fue su principal aportación a la estabilidad social, reaparecerán los fragmentos más negros del siglo XX.

Hay que recuperar los caminos que las democracias abrieron en el progresivo aumento del bienestar social patrocinado por el Estado. Para eso necesitamos políticos comprometidos con la sociedad, con los más débiles. Devolver al centro del escenario el valor de la educación, del conocimiento, del respeto por las personas y la ambición por ampliar los estrechos horizontes que las políticas nacionalistas y populistas están imponiendo.

Y a los jóvenes, además de trabajo y promesas de un futuro mejor, conviene ofrecerles un salto cualitativo de la mera preparación, de un conocimiento informado, a una apreciación crítica de las cosas, a la formación profunda, algo que solo se consigue con ahínco a través del estudio continuo, del estímulo del hábito de la atención y del pensamiento crítico. Investigación, desarrollo e innovación. Desarrollar los poderes del razonamiento y del análisis, más allá de la mentalidad del cortoplacismo que anima a obtener beneficios inmediatos. Y más allá de la propaganda, del miedo y de las mentiras.

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.

 

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13 Comentarios
  • elutk elutk 10/02/21 20:02

    Es cierto que lo que está en juego es la democracia; pero como oportunamente apuntaba en un artículo Boaventura de Sousa Santos tal vez no se trate tanto de volver a una democracia liberal como el plantearnos qué democracia queremos. ¿Seguir con una, la liberal o de mercado, que considera compatible su existencia con la expansión de las desigualdades? ¿O ser conscientes de que la democracia liberal es una forma, pero no la única de entender lo democrático? Ir hacia una democracia que podemos llamarla como queramos, pero que, ante todo, se afirme desde el combate permanente contra la desigualdad en nombre de un valor que está por encima de otro, la libertad: me refiero a la equidad, a la justicia social. Y sí, son necesarios políticos que no se consideren parte de una llamada clase política, porque eso ya los excluye como fuerzas democráticas; pero también una ciudadanía que no siempre es inocente de todo cuanto ocurre. Por ejemplo, y yendo al comienzo del artículo de Jualián Casanova, por el que tengo no sólo respeto sino un gran aprecio personal, tal vez deberíamos hacernos algunas preguntas. Destaco una: ¿cómo explicamos que en la época en la que, en las sociedades desarrolladas, más personas han pasado por el sistema educativo el triunfo de la infodemia o de la bulocracia sea tan palmario? Lo siento, pero como docente que he sido sé que no basta con decir que la educación ha de ser el puntal sobre el que, como soñaran algunos ilustrados del XVIII, edificar una ciudadanía soberana. Tal vez debamos darnos cuenta de que, como denunciara Nietzsche en su II Intempestiva, el sistema educativo sigue empeñado, a lo sumo, en la construcción de compendios encarnados, de enciclopedias ambulantes.

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  • GRINGO GRINGO 10/02/21 15:00

    No sólo necesitamos "políticos que se comprometan con la sociedad", que alguno ya ha aparecido en los últimos años, hace falta que cuando aparezca, los medios de comunicación de siempre, los que están, han estado y seguirán estando en manos del poder económico, dejen que sea percibido como tal, no lo despeñen por las encuestas más o menos teledirigidas...

    Podemos esperar que pase esto, probablemente, seguramente NO.

    En los prolegómenos de la 1ª Guerra Mundial, el grado de ignorancia de la población sería muy considerable, en los prolegómenos de la II Guerra Mundial, sería considerable, ahora, a pesar de los medios a los que todos podemos acceder para no ser "tan ignorantes", el grado de ignorancia y desidia supera lo razonable, y mucha gente, millones, están más al corriente de lo que pasa en "su equipo de fútbol" que en su sociedad...

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  • jumar jumar 10/02/21 12:47

    Bien.

    Pero me gustaría indicar que la cultura del enfrentamiento, no aparece sola (está alentada, financiada, incluso orientada por gente muy poderosa), porque el poder dominante controla, todos los medios de los que se pueden valer, si interesen a sus fines y siempre están en guardia por si les falta alguno por comprar (será por dinero).

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  • luzin luzin 10/02/21 12:46

    Tal vez de un historiador se podría esperar una mayor precisión y claridad. El artículo es oscuro y confuso.

    Cuando habla de una Europa Unida, ¿a qué se refiere?. Tal vez al periodo de la Guerra Fria y a la parte bajo dominio del Imperio Norteamericano. Pero la Guerra Fría terminó y se ha abierto un nuevo periodo donde ya no tiene sentido para las potencias el mantener una parte de Europa subvencionada y sostenida para hacer frente a qué.

    Europa no ha estado unida, ahora ni nunca. Eso el profesor debería de matizarlo, no vaya el populacho a creer cuentos de hadas. Incuso en las últimas décadas la guerra se ha producido en determinados territorios europeos, algo propio a la geopolítica de los Estado. Pero para estos nuevos adalides de la nueva verdad política-reiligiosa debe ser que la dialećtica de Estados no existe. Van a conseguir la fraternidad universal patrocinada por el gran capital financiero.

    Pero lo que resulta evidente, y parece que el profesor obvia, es que nuestras élites están comprometidas con su propia supervivencia y sus propios privilegios. Incluso cuestionan nuestro espacio común, nuestro territorio y la igualdad entre ciudadanos. Las declaraciones buenistas son sólo eso, papel mojado, pura demagogia sin evidencias materiales, políticas concretas y soluciones a los problemas.

    Por lo demás el panfleto está repleto de mantras. Como lo de la investigación y educación. Lo cierto es que el sistema educativo español está en derribo. Las sucesivas leyes tienen más interés en intoxicar y controlar el pensamiento que en trabajar la capacidad crítica y la constancia en el trabajo. Investigación sin industrialización suele ser un campo abonado para seguir formando ciudadanos que seguramente emigren. Es curioso que cada pequeño reino de taifa intente montar sus grandiosos centros de investigación científica, agencias, institutos y demás parefernalia donde se colocan a cientos. Pero claro, eso no tiene ni pies ni cabezas, no querrán competir estos pequeñitos con las grandes potencias. Lo mismo ha pasado con la Universidad, un modelo absolutamente fracasado de bajo nivel y mediocridad, eso es lo que impera.

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  • CinicoRadical CinicoRadical 10/02/21 11:58

    ".el camino de la libertad está en la educación y el conocimiento de nuestro cerebro." “Las nuevas tecnologías están cambiando el cerebro humano”

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  • Antonio LCL Antonio LCL 10/02/21 11:54

    Muy de acuerdo con lo expresado por Julián Casanova. Necesitamos a políticos comprometidos, sí, y analistas como el Julián que alimenten la verdad con objetividad y respeto a las diferencias, nunca para justificar a los privilegiados de siempre, en detrimento de las clases desfavorecidas. Pero también necesitamos a ciudadanos formados desde la infancia en el trabajo solidario y agradecido a la sociedad que construimos entre todos, en beneficios de todos, una sociedad en la que cada cual encuentre la forma de realizarse en libertad dentro de la diversidad que la enriquezca. Educación y más educación para ejercitar la verdad y evitar la mentira y la manipulación.

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  • Turismundo Turismundo 10/02/21 10:04

    sería necesario un entendimiento y compromiso por parte de las personas en posesión de tribuna pública de la necesidad acuciante de hacer llegar a las personas imbuidas en el trafago de la existencia cotidiana condicionada por tantos y tanto vectores compulsivos de adiestramiento de conductas, de modo que con la misma intesidad que recibimos oleadas de información dañina y mal intencionada fuesemos espoleados en la adquisición de conceptos para defendernos mentalmente de tanta basura
    .Un buen ejemplo es este artículo y afortunadamente tanros otros que se dan en la prensa comprometida con la verdad. Fue Espernza Aguirre quien asignó las cadenas de televisión que se podían ver en nuestra comunidad, otro disparate exitoso y bien calculado por los gestores comunicativos de toda esa franja liberal eclesiastica franquista que aúnan sus inetereses para apropiarse de las mentes y sobre todo del esfuerzo y del dinero de toda la población inerme ente su voracidad visceral. Siglos de yugo sobre nuestras existencias

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  • paco arbillaga paco arbillaga 10/02/21 07:22


    «Resulta fácil y tranquilizador atribuir las mentiras y la propaganda a los políticos, especialmente a los considerados populistas, pero la fotografía completa ilustra sobre más cosas. Dice, por ejemplo, que muchos periodistas, tertulianos y hooligans de la comunicación estimulan rivalidades nacionalistas y patrióticas y una cultura de la exclusión. Hablan en nombre de la democracia, aunque en realidad ambicionan un nuevo orden que ponga a los adversarios y disidentes a sus pies.»

    Comparto hasta los espacios entre palabras de lo que dice el profesor, pensamiento que también repito frecuentemente en mis comentarios en este digital, pero mucho peor expresado. Así como la mayoría de la ciudadanía cumplimos las normas para controlar la pandemia, hay una minoría con gran facilidad de transmisión del virus que no respeta las normas sino que actúa solamente en función de sus intereses, también en el periodismo, en la información, existe una potente minoría de personas (algunas aparecen por casi todos los medios) que no paran de extender mentiras, odio, entre la sociedad, con lo que crean un ambiente raro y de enfrentamiento social.

    Esa forma no es nueva, pero en la actualidad, con la cantidad de medios electrónicos para difundir noticias al instante, el poder de esa gente cizañera resulta agotador pues no cesan en sus mensajes tendenciosos. Claro que los destinatarios de esas mentiras tampoco somos inocentes pues a nadie nos obligan a ver, leer, o escuchar, a quienes sabemos que «ambicionan un nuevo orden que ponga a los adversarios y disidentes a sus pies».

    Profesor, es una esperanza que personas como usted, como quienes hacen «infoLibre» pongan su saber, su decencia moral, al intento de hacer una sociedad mejor. Gracias. Osasuna.

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    • AMP AMP 10/02/21 11:35

      Me tenías preocupado, Paco, últimamente no veía tus comentarios.

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      • paco arbillaga paco arbillaga 10/02/21 14:25


        AMP: Gracias. Sí he tenido algún problemilla con el chasis; los peajes que hay que pagar por la vejera. Osasuna2 salu2.

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        • AMP AMP 12/02/21 10:48

          Me alegro que solo haya sido achaques ligeros y propios de la edad. Por ahí pasaremos todos.
          Salud.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 10/02/21 07:29


      «Las enseñanzas del Camus periodista para comprender un mundo en llamas»:

      https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2021/02/09/las_ensenanzas_del_camus_periodista_para_comprender_mundo_llamas_116413_1026.html

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 09/02/21 22:12

    Aun no he terminado de leerlo pero señalo La tiranía del mérito: ¿Qué ha sido del bien común? de Michael j Sandel, es muy interesante. Buenas noches.

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