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Segunda vuelta

Ayuso y la cultura 'contra el otro'

Publicada el 08/04/2021 a las 06:00

De la campaña de Ayuso casi lo menos preocupante es eso: la campaña. De dónde venimos desde agosto de 2019 y hacia dónde se dirige en su empeño por abonar la polarización, la tarifa plana fiscal, la exclusión y cierta opacidad administrativa marcan una tendencia cuya única novedad ahora es que sintetizan en eslóganes electorales lo que llevan haciendo un año.

Aunque Donald Trump perdiera las elecciones ambos adoptan un lugar, un tiempo y una forma distinta en cada país, en cada barrio. Y es en lo local donde cada sociedad libra su batalla para acabar con ella. Que caiga Trump no debilita a Abascal (lo vimos en las elecciones catalanas). Que caiga Trump no evita que el partido conservador de Casado no asuma los postulados de su rival. Que los norteamericanos hayan desarticulado la antipolítica no implica que aquí no sean tercera fuerza, parasiten el PP o que Macron no deba temer a los Le Pen.

En el libro Sobrevivir a la autocracia, la escritora rusoamericana Masha Gessen reflexionó sobre cómo la normalización de esa agenda es casi inevitable. “Cuando las declaraciones que parecen absurdas tienen consecuencias graves en la vida real, el mundo se vuelve un lugar confuso”. Y se pregunta: “¿Cómo podemos equilibrar nuestra percepción de los grotescos tuits, ignorantes absurdos de Trump con el poder que tienen sus palabras y acciones? Es una cuestión de respeto; el presidente no lo merece, pero su cargo sí. Esta enorme divergencia resulta abrumadora”.

Y en esa divergencia estamos. ¿Cómo diferenciar las cortinas de humo de Ayuso, las amenazas de Vox, el “comunismo o libertad”, de una oferta política que ponga en riesgo la convivencia? ¿Cómo asumir que se elogie a turistas franceses mientras se desprecia a quienes exigen recursos sanitarios?

Quizá parte del trumpismo que hemos asimilado pase por tolerar al PP de Ayuso actitudes y hechos impensables en otra formación. Y se acepta que quieran negociar con Rusia, con tránsfugas o con ultras, lo mismo da. La presidenta y el alcalde José Luis Almeida presumen de su admiración por Esperanza Aguirre, la lideresa del partido regional que protagonizó uno de los episodios más oscuros de nuestra democracia. Una dirigente responsable por omisión –y elijo un verbo de una generosidad innecesaria– de mantener a quienes cometieron todo tipo de saqueos públicos; que apoyó a sus particulares escuderos, Ignacio González y Francisco Granados, hasta su detención e ingreso en prisión. Prácticamente todo lo público que gestionó Aguirre tuvo un agujero, una comisión mal cobrada, un desfalco, un enchufe. Y ahí está Almeida, presumiendo de jugar al golf con ella; o Ayuso, erigiéndola en guía espiritual.

Un corpus moral envidiable. Volviendo al presente, hace tiempo convenimos que los cargos vinculados a hechos indecorosos no merecían puestos en listas electorales. Vuelta a la excepción en Madrid, donde cabe el exalcalde de Toleto, Agustín Conde, vetado de por vida en el Consejo de Europa por violar varios artículos del código de conducta.

Asumimos también que Ayuso negocie con un intermediario-comisionista, del PP, en nombre de la vacuna Sputnik, saltándose las competencias de la Constitución y el marco europeo de vacunación porque las instituciones resisten cualquier envite. Otra cortina de humo desobediente a la que no damos mucha importancia porque “es su estilo”. Y permitiendo la acción, se cuela el fondo. Más allá del salto legal, hay un modelo insolidario donde Madrid, otra vez, es más lista que el resto. O como ha resumido el extremeño Guillermo Fernández-Vara: “¿Queremos que nos toque lo de todos y además lo que cada uno busque?”.

Al PP le dejamos no condenar las amenazas de Vox a los migrantes mientras se exige a otros partidos, con razón, condenar los destrozos en las manifestaciones de Pablo Hassel. Igual a algunos les parece más grave la violencia de quemar contenedores que la de prometer deportar a Serigne Mbaye, portavoz de los manteros en Madrid, nacido en Senegal y nacionalizado en 2018. Como si esa agresión contra las personas, contra un Madrid diverso, migrante, multicultural, no fuera contra todos.

La conquista de la propaganda para ocultar la gestión no es nueva. Ayuso en un año tiene más fotos que Aguirre en varias legislaturas. La sesión con los envíos de China de mascarillas, la fiesta con bocatas de calamares en Ifema, el posado de luto, el llanto en La Almudena… En su estrategia solo cabe ella y de fondo: el altísimo nivel de contagios, los hospitales saturados, las muertes en residencias, las ayudas que no llegan.

Pero todo esto que Ayuso da por “normal”, que denunciamos y no cala, o que tapa con eslóganes y victimismos, se desvanece súbitamente cuando va a un hospital que no sea el Zendal. Al final hay un sanitario, un trabajador, un ciudadano, que en una frase hace añicos el show del 4M. Como esa mujer mayor, frente al 12 de Octubre, que de punta en blanco se levantó la camisa, señaló la cicatriz de un cáncer, e increpó a Ayuso con un desgarrador: “¡Estoy desatendida!”. Es un ejemplo, un testimonio, pero habrá más.

Quizá la única buena consecuencia de la polarización es que veremos revolverse a ese Madrid que no cabe o niega a verse reducido por el Madrid de la fiscalidad gratis, la elección de los seguros médicos y colegios privados, el surrealismo ultra que denuncia asaltos con “machetes en los portales”.

Dice Carolin Emcke en su ensayo Contra el odio que una sociedad verdaderamente abierta y liberal consiste “en no tener que gustarse mutuamente, pero sí tener que respetarse”. La exclusión premeditada del “comunismo o libertad”, abonado por el fanatismo de Vox, además de ir contra el otro, va en el sentido contrario de la modernidad y de la Historia, con mayúsculas, como le gusta a Ayuso. Ojalá en el torbellino de la campaña no se nos pase por alto. Porque normalizar es otra forma de olvido.

 

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19 Comentarios
  • AMP AMP 10/04/21 13:50


    Enhorabuena, Pilar.
    Pero hablar de cultura en el titular tratándose de semejante espécimen es un oxímoron.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 09/04/21 07:51

    Edmundo, decir "los Le Pen" es demasiado esquematico.

    Solamente apuntê que muchos votantes de Mélenchon votarîan para Marine Le Pen contra Macron. Si eso no te hace reflexionar, pues quedate en el esqematismo.

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  • Carmen Alonso Carmen Alonso 08/04/21 14:00

    Excelente artículo, lo comparto al cien por cien. Enhorabuena!!!

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  • Fernandos Fernandos 08/04/21 12:07

    Bien por Pilar, a ver si alguien de los votantes madrileños te leen y piensan incluso egoístamente, eso significará que se han movido sus neuronas,.

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  • Epi Epi 08/04/21 11:27

    Has hecho un buen artículo, Pilar: lúcido y lucido. Felicidades por "desenmascarar" a tanto sinvergüenza.

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  • unlector unlector 08/04/21 11:07

    muy buen artículo, gracias Pilar.

    Y dicho todo eso, creo que no debemos olvidar lo verdaderamente GORDO que se nos viene encima con los despidos masivos producidos por las nuevas tecnologías.
    Los bancos cierran oficinas, despiden miles de empleados y remiten al cliente a su web. Compramos por Internet y se cierran las tiendas físicas. En las fábricas se emplean cada vez más robots e IA y menos personas. En fin, ya conocemos la larga lista...

    Todo esto la derecha tiene que ocultarlo y cambiar de tema para que no se hable de un inminente y necesario cambio de modelo MUNDIAL en lo económico y lo social.

    Tal modelo es insostenible e inaguantable para la derecha. Hoy propone el FMI que por la pandemia paguen nuevos impuestos las grandes fortunas o multinacionales. Ah amigos, aquí lo tenemos. Hay que repartir la riqueza de otra forma. Si trabajan los robots/webs/apps por nosotros ¿qué hacemos??

    Creo que la derecha más rancia con su desfachatez más extrema está haciendo sombra a esta NUEVA REALIDAD que deberíamos estar YA debatiendo entre todos.
    Fabricamos máquinas e IA a propósito para facilitarnos el trabajo, se llama evolución, igual que el invento de la rueda hace milenios. Y por ello debemos repensar TODO el modelo para hacerlo justo.
    O perecer.

    La derecha rancia nos prefiere MUERTOS antes que viviendo 'ociosos' en el sentido más justo y evolutivo, y viviendo con 'paguitas' en un reparto justo de la riqueza mundial, lograda hasta nuestra ERA entre todas y todos.

    En definitiva, de forma inminente el Mundo será (más) de izquierdas o no será. Y la derecha lo sabe.


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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 08/04/21 10:24

    Lo ultimo que se ha sabido de la opinion de Jean Marie Le Pen es que preferîa mucho mâs a su nieta Marion Marechal mejor oradora que Marine Le Pen pero mucho mâs conservadora, carca y catolica a la vieja usanza; de hecho Jean Marie Le Pen estaba bastante disconforme y enfadado con la manera de hacer de su hija.

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    • Edmundo Edmundo 09/04/21 00:38

      De sobra es sabido que el fascismo se adapta a los tiempos y se apropia de ideas de otros, y si te descuidas de sus logros y avances, revisan la historia y la adaptan a su ideología utilizando el lenguaje más adecuado en cada momento (darwinismo social, el superhombre, etc.) Me parece poco provechoso su intento de blanquear a la señora Le Pen.
      Si me dice que estoy equivocado o que no soy capaz de entender otros contextos de la extrema derecha le doy la razón por adelantado, le pido disculpas y me postro ante su uniforme de Hugo Boss con la calavera. Tiene usted toda la razón.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 08/04/21 09:02


    Y si con la historia pepera descrita en este artículo el personal sigue votando, elección tras elección a ese partido, ¿será que a un buen número de madrileños y madrileñas «les va la marcha»? Osasuna.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 08/04/21 08:30

    Usted escribe "los Le Pen", es una expresion equivocada, Marine ha sabido distinguirse bastante de su padre, un ejemplo entre muchos otros, estâ a favor de ley del aborto, en Francia se llama la ley de Interrupcion Voluntaria del Embarazo, (IVG).

    Hay populismos de derecha en muchos sitios pero hay que mirar la situacion especefica en cada paîs.

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    • Edmundo Edmundo 09/04/21 00:11

      Mismo perro, distinto collar.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 08/04/21 08:17

    Extraigo su frase:
    Que los norteamericanos hayan desarticulado la antipolítica no implica que aquí no sean tercera fuerza, parasiten el PP o que Macron no deba temer a los Le Pen.

    Desde luego Macron no ganarîa en una segunda vuelta contra Marine Le Pen por 80 a 20 % como ocurriô con Chirac contra Jean Marie LePen en 2002. Ahora cerca de la mitad de los votantes de Melenchon no votarîan en una segunda vuelta, pero no solamente eso, muchos votarîan para Marine: vivo en Francia y algunos comunistas de toda la vida me han reconocido que en tal caso votaran a Marine Le Pen para barrer a una clase politica que aborrecen. Hay populismos en muchos sitios pero hay que mirar la situacion especefica en cada paîs.

    En cuanto a analisis de los populismos le aconsejo la lectura de LA TIRANIA DEL MERITO de Michael J. Sandel, es un libro excelente.

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