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Aquí me cierro otra puerta

Dejar la política para poder hacer política

Publicada el 11/05/2021 a las 06:00

Hace tiempo que asumí que encuentro algo irresistible en perder. Una parte es patológica, pues soy capaz de boicotearme hasta en los mejores momentos para acabar transformándolos en derrotas, y otra es simplemente que me atrae. Casi todos mis gustos, estéticos, deportivos, personales, la gente a la que admiro, son grandes perdedores o antihéroes directamente. La derrota es mi lugar natural, desde donde sale lo mejor de mí. Cuanto más abajo, más me motiva. El único gran ganador al que llegué a idolatrar fue Muhammad Ali, pero tengo un cuadro de él en el que recibe un puñetazo. Ni eso me permito.

Si la izquierda decide no asumir su compromiso lógico de mejorar la vida de la masa social a la que dice servir, viene un ciclo conservador. Nunca he votado por un partido que ganó unas elecciones, así que a mi condición de oposición permanente se unirá la de un pensamiento antagónico siendo hegemónico. Mi momento, vaya. Tiempo de volver adonde me gusta estar y redoblar mis ganas de pelear.

Pues no. Eso no pasa.

El domingo me sorprendí no viendo Salvados. Para mí, el mejor programa de la televisión en abierto de este siglo. El más influyente. Además, iba de Díaz Ayuso, que debía ser una motivación mayor. Pero no, no lo vi. Conscientemente. Me puse la NBA. Y lo gocé.

Estoy cansado de la política cuando más me debería interesar. Salvados hizo una audiencia más baja de lo normal, y aunque posiblemente tendrá que ver con que el espectador del programa (mayoritariamente de izquierdas) no tuviera ganas de regodearse en la derrota, creo que ahí afuera hay más gente como yo. Agotada de la tensión política. Sin ganas de ponerle ganas. Sin gasolina para la indignación.

Puede que tenga que ver con la exposición al odio diario en redes. Puede que, además, tenga cierto miedo al acoso, creyendo como creo que lo de Pablo Iglesias solo fue el primer paso de un tiempo en el que los que nos manifestamos de izquierdas en cierta esfera pública vamos a ver rebasadas ciertas líneas rojas en nuestras vidas personales. Hay, también, una cierta sensación de "si a mí me va bien, que os den por culo a todos".

Puede que haya un poco de todo, pero yo solo cuento lo que me sucede a mí (que carece de interés) si me sirve para sacar un pensamiento que te sirva a ti. Y es que creo que si no cambiamos nuestra forma de relacionarnos como sociedad, si no eliminamos la tensión y el cabreo permanentes, si no rehacemos una especie de contrato tácito en el que la política pase a un segundo plano en nuestras tripas, vamos a acabar desarraigados, extenuados y melancólicos. Todos nosotros. Y si cada vez menos voces son proactivas en el tablero político, ganará quien tenga las llaves de la máquina. Y será peor el remedio que la enfermedad. Muchos, quizá, tenemos que dejar la política para poder hacer política.

 

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52 Comentarios
  • joseigfff joseigfff 12/05/21 08:38

    La fatiga pandémica nos ha traído la fatiga política. Le desafección por nuestros políticos, sobre todo los de izquierda, incapaces de transmitir y conectar con sus votantes. Enzarzados en peleas estériles de términos lingüísticos que nada importa a los que no tienen sus necesidades vitales cubiertas. Ese cansancio por la política se produjo antes por los sindicatos, envueltos en corruptelas imperdonables y así nos va la situación laboral, creyendo que la felicidad consiste en llevar pizzas en una bici porque soy autónomo y gano un pastón. Ahí acabarán nuestros políticos de izquierdas, o tal vez tengan alguna puerta giratoria, de esas que crean más desafección que una aparición pública de políticos retirados. Tal vez engrosen los bufetes de abogados que asesoran a fundaciones, tal vez no les importe lo público sino lo suyo. Es el comienzo del fin de la izquirda, la desafección. La poca empatía que transmiten a los que más lo necesitan. Yo también estoy cansado de nuestros políticos, que sólo viven de sus palabras, no de sus hechos. Pero cuando haya que votar, iré y votaré de una forma crítica, que es la única que conozco, no por sus palabras, sino por lo que han hecho. Mi caso debe ser raro, cuantos más años tengo, más radical me hago. Votaré, porque cuando no se hace, siempre ganan los mismos, los que crean y mantienen su red clientelar corrupta que todo lo abarca, los mismos que quieren que pensemos que todo da igual. No, no da lo mismo, sólo espero que el que lo dejó todo atado y bien atado, porque la conspiración judeomasonica acecha, no vuelva nunca, aunque parezca que nunca se ha ido y nos esté amenazando con sus bravuconadas. Solo hay una forma, hay que movilizarse, hay que criticar todo lo irracional y defender nuestros derechos. Si no lo hacemos nosotros nadie lo hará. Los partidos políticos son necesarios, pero a veces neceditan una sacudida para despertarles de su letargo. Hay qur volver a las asociaciones de barrio y defender a las personas del abuso del poder. Hay que movilizarse y pensar que esto va a ser duro y largo. A mí también me aburre la política y por eso comienzo a estar muy preocupado.

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  • Arkiloco Arkiloco 12/05/21 00:25

    Como están juntos un artículo que se titula “La masa”, Peinado habla de “la masa” y muchos hablan de ella y de como se separan o distinguen de “la masa” me ha inspirado para mi tema. Y como no he decidido entre dos títulos pongo los dos:

    MONOLOGO SOBRE “LA MASA” o PREGUNTAS SOBRE “LA MASA” PARA MUJERES Y HOMBRES DESMASIFICADOS.

    No sé como fue, pudo ser una obra lenta del gota a gota, mucho bar y contacto con las masas o que caí en ello un día y de repente. Igual dando un paseo sorteando cacas de can, en la cola de un super donde otra vez elegí la lenta o en la sexta o séptima uva de una Nochevieja. Entiendo, creo, el uso de “masa, sus usos diversos y lo que, en general, se quiere expresar. Pero no la ubico, me tiene desconcertado y cada vez sé menos quienes son o forman “la masa”. Quizás tenga que ver con mi pasado. En la antigüedad había partidos de “masas” y partidos de “vanguardia” que trataban de influir y dirigir a las masas y que, llegado el momento, se pondrían al frente de la revolución y llevarían al proletariado al socialismo por el atajo y sin tener que esperar al peñazo de las leyes inexorables pero lentas de la historia que, de todas formas, nos llevarían allí. Ni se nos ocurría pensar en los “medios” como el Gringo o quejarnos de todo estaba en nuestra contra. Lo dábamos por supuesto y nunca se nos habría ocurrido despreciar a las masas o maldecirlas por su ignorancia y cabezas de chorlito. Las masas eran sagradas, carne de nuestra carne y nosotros sus hijos o hijas pero más espabilados, sacrificados y audaces.

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    • Arkiloco Arkiloco 12/05/21 00:27

      A un partido de “vanguardia” no te apuntabas, te captaban, te elegían, te invitaban. Por trayectoria, por algún mérito o por algunas cualidades que observaba “el partido” y en las que se visibilizaba una conciencia de clase que te diferenciaba del resto. Te examinaban y pasabas “a prueba”. Esto decayó a toda pastilla hasta rebajarse mucho los requisitos y en alguna de aquellas intensas y ásperas sesiones de crítica y autocrítica, alguno ya decía que el partido se estaba deteriorando y perdiendo su carácter de vanguardia porque se habían rebajado mucha las exigencias. Es decir, estaban entrando muchos flojetes y con formas de vida “pequeño-burguesas”. El caso es que no despreciábamos a “las masas” o “la masa”, todo lo contrario porque teníamos que vivir como ellos, sufrir y alegrarnos con ellos y no distinguirnos en nuestras formas de vida. Para trabajar con “las masas” tienes que estar con ellas aunque seas la vanguardia y un avanzado en conciencia de clase y conocimientos sobre marxismo y las leyes de la historia.

      El caso es que en la sexta o séptima uva caí. El cuñado o la cuñada se habían pasado la noche hablando de que si “la masa” tal y que si “las masas cuál”. Y nada bueno porque, esto hay que decirlo, cuando se habla de la masa es para ponerla a parir, culparla de lo que sea y de comportarse siempre de manera odiosa y contraria a nuestras ideas y gustos especiales o selectos. Y yo pensaba o me parecía raro, que el cuñado o la cuñada, que para mi eran “las masas”, no estaban en ninguna vanguardia y ni siquiera en algun partido u organización de masas, no tenían ni idea de los intereses de clase y del materialismo histórico o madres del cordero que nos libraban de la “alienación” que sufrían las masas, se consideraran como “no masas” y que las “masas” fuesen otros u otras sin especificar. Una vez clavada una chincheta en la masa esponjosa que protege el cráneo y casi atragantarme con la uva de piel basta, las chinchetas se clavaban todos los días y en cualquier lugar.

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      • Arkiloco Arkiloco 12/05/21 00:28

        . No me había dado cuenta pero en el bar, en el curro, hablando con el langile, con el funcionario, el carnicero, la maestra, el cajero, la vecina, el de izquierdas, el de derechas, el nacionalista, el ácrata, el periodista, el peluquero, el dentista, el punk, el hípster, el chino…todos y cada una hablaban de “la masa” o “masas” como algo ajeno, exterior, insondable, indefinido. Lo único que estaba claro es que ellos y ellas no eran la masa, la masa eran otros, aquellos, aquellas… ¿Quiénes?, no sé, ellos, ellas, joder, yo no ¡la masa! Inocente y estupefacto le pregunté: ¿pero tú no eras “la o las masas”? Se fue y dejó de hablarme. Peor que si le hubiese llamado hijo de …..

        Vaya palo y así entré en crisis. Tienes un muro que parece una fortaleza de la hostia y por una tonteria, comiéndote una uva, se le abre una grietilla y ¡zas!...El agua de saberes, certezas y estima selecta que contenía se escapa por todas las rendijas como torrenteras. ¿Yo soy masa y no lo sabía? O igual no lo soy pero si nadie es masa, o ese es masa para mi y yo soy masa para él ¿dónde está la masa? Lo bueno es que te libras de una tremebunda responsabilidad histórica y que, oye, ya no lo tendrás que dirigir. Pero eso, que como aquí se habla de la “masa” y parece haber expertos en “masas” aunque nadie es “masa” igual alguien me orienta, la conoce y me dice dónde puedo encontrarla para hablar con ella y echarle la bronca. Media vida creyendo en ella, luchando por ella, amándola de forma científica, impersonal, abstracta pero con emoción a pesar de algún cabronazo y ahora resulta que no sé dónde está pero que debería aborrecerla. ¿Pero a quién? Pues a ellos, a ellas, a los otros… ¡joder, a la masa!

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  • Artero Artero 11/05/21 23:42

    LO QUE NO ALCANZO A ENTENDER, CON QUE OBJETO ENTREVISTO A LA AYUSO, ¿ SOLO PARA QUE MOSTRARA LA FACTURA DE SU ENTANCIA DURANTE TUVO EL COVID19 ? PUES NADA DE INTERESANTE LE LLEGÓ A PLANTEAR

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  • Valery Valery 11/05/21 23:02

    Un gusto leerte.

    Lucía

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  • Argaru Argaru 11/05/21 22:42

    Cualquier persona que se precie, tiene que asumir sus contradicciones. Si me considero una persona de izquierdas es porque, en mi fuero interno, albergo la remota esperanza de que, algún día, la escala de valores, que tiene a la honestidad y a la ética en los primeros lugares, acabe triunfando de una puñetera vez en una sociedad más justa, digna e igualitaria y que, por lo tanto, se acerque a ese ideal que sigue siendo utópico y que jamás ha existido en ningún lugar, un lugar llamado DEMOCRACIA. No obstante, y esa es mi contradicción, soy un misántropo. Lo era el cuatro de mayo y desde cinco, lo soy, lamentablemente, sin remedio. Cuanto más conozco al ser humano, más me gustan los gatos. Un animal, o como dice un dicho sobre ellos, una persona, que es inteligente, cariñosa, a pesar de la mala prensa entre los que no los conocen. Una criatura bella y seductora, que no admite el maltrato. Si son los reyes de internet, no lo son por casualidad. Seguramente, si fuéramos la mitad de dignos que ellos, no nos tragaríamos las mentiras y patrañas que nos cuentan algunos politicastros que, como Ayuso, han sido encumbrada incomprensiblemente a una altura rayana en la genialidad política, cuando es evidente de que se trata de una persona profundamente mediocre hasta la médula. Pero esta es la radiografía de una sociedad, donde la estulticia se ha instalado de manera alarmante, pero ¡ojo!, no nos hagamos trampas al solitario. El triunfo de la última rana de la “factoría Aguirre” no es solo el fracaso de la izquierda de “chichinabo”, también es el fracaso de la otra izquierda, la que se considera la izquierda real y que parece que se está disolviendo como un azucarillo. Si vuelve el bipartidismo, me plantearé pedir estatuto de apátrida. Por si acaso, cruzaré mis dedos de misántropo.

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  • Don Hugo Don Hugo 11/05/21 22:26

    Yo tampoco vi salvados, pero no por nada sino porque esa señora no tiene ni puede decir nada que pueda interesarme

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  • elcapitantan elcapitantan 11/05/21 22:19

    Y le digo más. No es la política lo que cansa. Es el periodismo transmutado en propagandismo,lo que nos tiene hasta las narices.
    Y le pongo otro ejemplo:
    Este año pasado tuve la paciencia de ver por la tele los debates parlamentarios. Primero insultaba Casado, le seguía la marquesa Álvarez de Toledo hasta que desapareció y García Egea escupía huesos de aceitunas gordal malolientes. En la bancada del Gobierno aguantaban como podían hasta que se cansaban. Pasada la primera media hora, los del PP se iban porque ya tenían sus titulares y entonces comenzaba un debate sosegado con Bildu, ERC, PNV, Compromis etc.
    Pero de esta segunda parte JAMÁS informaban
    esos periodistas que se creen dioses y son basura, Franganillo incluido.
    Y por qué no informaban de esta parte del debate parlamentario, que es el serio, donde se dilucidaban importantes decisiones para los ciudadanos? Porque los periodistas son los seres menos libres de este país. Son esclavos o mercenarios de sus amos. Están atados a las empresas que les mandan, a los señoritos que los usan para sus fines. Y el fin, hoy en día, es crear confusión y miedo.
    Así que menos echar las culpas a "las redes sociales" que lo aguantan todo, y más asumir su responsabilidad que es mucha. Tanto o más que la responsabilidad de un cirujano. La diferencia es que la del cirujano es inmediata y la suya es "en diferido" como los maestros. Por eso pueden echar la culpa a cualquiera que pase por ahí.
    A la gente la pueden engañar, a las personas no.

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  • elcapitantan elcapitantan 11/05/21 21:46

    Señor Peinado, usted no fue el único.
    Yo tampoco vi Salvados. Es más no lo he visto nunca. Ni veo ya la sexta,ni la cinco, ni cuatro...tres, dos, uno. A la mierda, como decía Labordeta. Jejejeje.
    Ya no soporto las noticias en la tele o la radio porque chillan e histerifican todo.
    Le pongo ejemplos:
    - Cuando llegó Septiembre pasado e iban a comenzar los colegios nos machacaron elucubrando con cuantos niños se contagiarian, cuántos colegios cerrarían sus puertas, cuántos profesores enfermaron de Covid... Y qué ocurrió? Nada.
    Se disculpó alguno de los cientos de periodistas imbéciles por lo mucho que nos habían molestado con sus estupideces? No. Es más, tienen la caradura de decir que ellos se limitan a transmitir las noticias. Falso. Estaban elucubrando sobre algo que no ocurrió y transmitieron miedo y angustia a muchísimos padres.
    - Otro ejemplo: hace cuatro días volvieron a intentar sembrar el miedo con un cohete chino, según ellos descontrolado, que volvía a la Tierra. Por mucho que las autoridades chinas dijeran que era muy improbable de que cayera en tierra, que no era la primera vez que esto ocurría, que es algo habitual....nuestros imbéciles periodistas de radios y teles (TODOS) siguieron dándonos la matraca para acojonar a la gente. Y cuando cayó en el Océano Pacífico, como era de preveer, ningun periodista de disculpó, porque disculparse no va con esa pléyade de Vacas Sagradas del periodismo patrio que son unos incultos con un Ego que no les cabe en el cuerpo.
    Ahora leo literatura y veo películas muy interesantes. Mi mente lo ha agradecido mucho.

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  • Pepa Rosado Pepa Rosado 11/05/21 18:42

    Hace un rato me recordaron que hoy hace 40 años que murió Bob Marley, siempre me recuerda el verano y cantaba cosas como ésta:

    https://youtu.be/vvuPIgKqyQk

    ...que hay un poco de bajón.

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  • Arkiloco Arkiloco 11/05/21 16:27

    Pues vaya. El otro día, Peinado se planteaba dejar Madrid porque le asfixiaba o le parecía tóxica la ciudad y hoy habla de “dejar la política para ¿hacer política?” Dice que son cosas de él pero habla en nombre de un “nosotros”. El está “cansado” y dice que “todos nosotros” acabaremos “desarraigados, extenuados y melancólicos”. Creo que el no sería capaz de explicar lo que parece una frase brillante y digna de ser subrayada y que, como tantas, parecen sugerir muchas cosas pero no dice nada. Yo no tengo ni idea de que es eso ni que es la política que hay que dejar.

    Todas estas reflexiones, cavilaciones, escapadas de Madrid y propuestas de abandonos parecen provocadas porque en Madrid, que raro, volvió a ganar la derecha, Ayuso se sucede a si misma y quizás, madrileños y madrileñas, se enfrentan a una ruptura terrible en sus vidas y a toda clase de males. O, y es lo que suele pasar, que como en las elecciones y agrandado por las campañas electorales, lo que sobre todo se enfrentan son imaginarios, creencias en oposiciones no diferentes o muy diferentes sino extremadamente opuestas y mundos antagónicos, el resultado, la decepción y las consecuencias se interiorizan al nivel de esos imaginarios desmesurados y de expectativas que están más en nuestra imaginación y deseos que en la realidad.

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    • Arkiloco Arkiloco 11/05/21 16:30

      Claro, así, menudo palo. Nada menos que se enfrentaban, “comunismo o libertad” por un lado y “fascismo o democracia” por el otro. Y como a quien te enfrentas no es solo a Ayuso sino a Trump y todas las maldades y retrocesos que este sugiere, al fascismo y a innumerables canalladas y estropicios aunque poco o nada fáciles de cuantificar, la desolación puede ser supergaláctica o la necesidad de cambiar, rehacer, revisar, criticar, autocriticarse…urgente, expansiva, intensiva, feroz, extenuante, total… No es para menos, ha ganado todo aquello y podía haber ganado algo casi parecido a una revolución, un mundo nuevo, no algo diferente sino radicalmente distinto.

      Y así, aunque la mayor parte de esto son construcciones de nuestra mente, el espectáculo y la representación se confunden con la realidad, nuestra vivencia de la política y de lo político es epidérmica y sobre todo, la de quienes asisten a un espectáculo competitivo, hay personas a las que parece que se les para la respiración con el resultado indeseado, que nos dicen que hay que replanteárselo todo o casi todo y que se crean estos artilugios aparentemente profundos de abandonos. Y que yo no entiendo sino explica que hay que abandonar o que es, exactamente lo que abandona Peinado. ¿Dejar de escribir u opinar sobre política que tanto cansa y esfuerzo exige? ¿Dejar de leer o ver debates y programas sobre actualidad política también agotadores? ¿O es que deja algún cargo, militancia, sindicato, asociación de vecinos, plataforma a favor de o en contra de, de acudir a movilizaciones y reuniones, de participar en alguna ONG de solidaridad…? ¿Qué es lo que se abandona o podemos abandonar de la política hoy espectadores la mayoría?

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      • Arkiloco Arkiloco 11/05/21 17:11

        Se borró una palabra. La frase es .."nuestra vivencia de la política y lo político es epidérmica pero recargada de emociones y, sobre todo, la de quienes asisten a un espectáculo..."

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      • Arkiloco Arkiloco 11/05/21 16:33

        En fin cosas de hoy, de la política de hoy, espíritu de los tiempos que se diría y que regodearse en la decepción y el decamiento o dar rienda suelta al pesimismo, sería manifestación de lucidez y realismo. Cultivar la imagen del perdedor, la impostada atracción por la derrota y la estética del perdedor, una especie de cura para una voluntad impotente y para deseos que tienen difícil satisfacción. Hay muchas maneras de crearse refugios contra la decepción y el dolor y búsquedas de “zonas de confort” para resolver nuestros personales conflictos. Pocas tan confortables como esa de despreciar o mirar con suficiencia a “la masa”, extrayéndose de ella por una sensibilidad y lucidez que nos hacen únicos, especiales y dañados por su vulgaridad y lo que nos decepciona. Para acabar, no te engañes ni nos engañes, Quique. Si eres del Real Madrid y tenías un poster de Maradona en tu salón, no estás tan acostumbrado a perder ni tus ídolos son todos antihéroes o perdedores. ¿Es Ítaca o es el viaje?

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