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Khaleesi era Díaz Ayuso

Publicada el 18/06/2021 a las 06:00

Admiro a Ayuso. La admiro porque veo en ella a la hija que hubieran podido tener Donald Trump y Esperanza Aguirre. Que aun hoy podrían tener si las parejas gais de famosos no tuvieran copados todos los vientres de alquiler de medio mundo. De todas formas, pese a mi ferviente devoción por ella, tengo que admitir que últimamente Ayuso me preocupa.

Hubo un tiempo en que el manual de estrategia y análisis político de uno de los actores fundamentales de la política española –Podemos– tomó cuerpo en la serie de éxito del momento, Juego de Tronos. El propio Pablo Iglesias, entonces eurodiputado, aprovechaba una visita de Felipe VI al Parlamento Europeo en 2015 para regalar al monarca los deuvedés de la adaptación televisiva de la obra de George R.R. Martin, que ese año andaba por la sexta de sus ocho temporadas. Se rumorea que su majestad le confesó que la tenía en su lista de deseos de Amazon pero aún no se había decidido a comprarla porque, al no ser don Felipe prime, era reacio a pagar gastos de envío.

Según el propio Iglesias, el sentido del regalo era que, de alguna manera, Juego de Tronos podía servir para entender la crisis política que atravesaba nuestro país. Me lo creí. Yo en esa época era de izquierdas y estaba altamente comprometido con el cambio social que vivía España, y me lo creí. Ahí se me jodió la serie.

Comencé a recriminarme la superficialidad con que había contemplado un documento esencial para comprender el devenir político español. Me decía: "¡¿Eres idiota?! ¡¿Cómo has podido ser tan frívolo?! ¡¿Cómo has podido ver en una serie de aventuras épico fantástica solo una serie de aventuras épico fantástica?! ¡¿Cómo cojones no has visto en la decapitación de Ned Stark el intento del Ibex35 por reducir el poder de los sindicatos?!"

Empecé a odiarme a mí mismo por no haber sabido apreciar el esfuerzo de George R.R. Martin al trasladar a una intriga pseudomedieval la realidad española. Me esforzaba por intuir qué paralelismo se escondía detrás de cada escena. En "la boda roja", una secuencia en la que son asesinados todos los invitados que habían acudido a un enlace matrimonial, vi una posible propuesta de solución por parte del autor al problema de los pisos turísticos. En la figura de Khaleesi, madre de tres dragones, quise ver el apoyo de Martin a la familia monoparental fruto de una relación no binaria. Y en el chico que iba en silla de ruedas veía claramente un alter ego de Pablo Echenique, aunque cuando desapareció de las tramas durante cuatro capítulos lo descarté. Cuatro capítulos es un periodo excesivo para que Echenique estuviera sin tuitear.

El caso es que ya no volví a ser el mismo. Ver Juego de Tronos, que antes había constituido para mí el placer descuidado de sumergirme en los enredos de un relato apasionante, se convirtió en un suplicio. Lo hacía tomando notas en mi libreta Moleskine. Cuando las repaso ahora y veo lo que escribía recuerdo el sinvivir de aquellos tiempos. Por ejemplo, una referencia a los Dothraki –los guerreros nómadas con lengua propia– seguida de la anotación "¿nacionalismos periféricos?"; o en otra página, subrayado varias veces para resaltar su importancia, el recordatorio "¡Ojo! Revisar Cateto a babor. Es posible que esconda una crítica al franquismo"; o la desesperación patente en la pregunta escrita en mayúsculas "¿Quién coño puede ser Theon Greyjoy?"

No puedo culparme por el intento de ver en todo lo que ocurría en la serie una referencia al vibrante acontecer político de esos días. El propio Iglesias afirmaba que, aunque con reservas, Podemos se identificaba mucho con Khaleesi. Tenía sentido, Khaleesi era una aspirante al Trono de Hierro que buscaba alianzas estratégicas para conformar un ejército con el que poder luchar por instalarse en él y reinar de una manera más justa.

O, al menos, era así en la sexta temporada. Porque en la octava, en su capítulo final, cuando se está produciendo el asalto definitivo a la capital del reino para derrocar a la malvada Cersei Lanister –para mí entonces la directora del FMI, Christine Lagarde– en un imprevisible giro, Khaleesi, que hasta ese instante había sido icono de la justicia democrática, monta en uno de sus dragones –un animal nervioso y bastante irascible, siete toneladas de carne voladora con el carácter de Luis Enrique– y, como si estuviera pilotando un helicóptero de combate, provoca una masacre efectivamente democrática: no hubo familia en la que no se cargara a alguno.

Yo no podía creer lo que estaba pasando. Era como ver a Lenin con un Lacoste. Al tiempo que los inocentes ciudadanos capitalinos perecían calcinados o sepultados tras el derrumbe de sus torreones, a mí se me derrumbaba la confianza en la ciencia política aplicada a las series.

Me equivoqué. Y conmigo todos los que renegaron del valor de Juego de Tronos como representación de la vida política española. Un error de apreciación nos hizo ver a Khaleesi como una reencarnación de la heroína de izquierdas y resulta que no era así. Khaleesi era Díaz Ayuso. Entiéndase en el sentido metafórico de que, a lomos de su dragón particular –Miguel Ángel Rodríguez– vomita llamaradas sin tener en cuenta si, en su descontrolada expansión, el incendio afecta por igual a propios y a extraños. George R.R. Martin afinó mucho al disponer que la moraleja política de Juego de Tronos fuera que Casado podía acabar quemado por el fuego amigo. No lo vio venir ni Iván Redondo.
 

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13 Comentarios
  • Isabelle006# Isabelle006# 22/06/21 12:15

    Khaleesi ya apuntaba maneras mucho antes de la octava temporada, no me daba buena espina cuando a su imponente novio, mucho más guapo, musculoso y apetecible que el novio peluquero de chulesca Isabel Díaz, se lo cargaron y ella se incendió toda dentro de la tienda de campaña apareciendo renovada y más beligerante que nunca. Me parece mas creíble lo que dice aquí COMPAQ, el que monta a la Isa es el Míguel, con acento en la í para darle más fuerza al personaje. Siempre pensé que el regalo de Pablo Iglesias fue una coña que quiso gastarle al sosísimo monarca de cara al público y de paso "bajarle al llano" para empaparle de las necesidades de la gente de a pié. Iglesias ha cometido chuscadas, pero nunca daba puntada sin hilo.

    Siempre me hace pasar un buen rato con sus artículos.

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  • FIngerlady FIngerlady 20/06/21 11:59

    Fantástico!!!. No tengo el gusto de ver la serie pero este irónico paralelismo con nuestra realidad...es fantástico!!!!

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  • Eduardo Alvarez Eduardo Alvarez 19/06/21 14:16

    Un artículo con un tono de ironía magnífico.

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  • Lunilla Lunilla 19/06/21 13:02

    El juicio devalor,es un tipo de evaluaciòn , o analisis muy particular de una persona, en base a creencias, valores, formas d vida, ideales, experiencias de un entorno,entrebotros factores: POr lo tanto el juicio de vslor es totlmente subjetivo'- que aborda un tema o situaciòn , para aprobrlo o dessaprobarlo: L frase em ciernes'- significa que slgo esta en fase de elabraciòn ,o de formaciòn, sin haber madurado del todo'- "Estamos buscando socios'- ¡Digamos! Pacata'- pazguata Ayuso'-'pedorra llevas tiempo chantajeando'- a un Gobieerno Legìtimo y estas jugando con ello; entre tinieeblas; ¡¡Que es lo tuyo! y contra u pueblo que sufre'- que no es, poco! ¡Basta ya! de tus gilopoyeces!... El Diablo Cojuelo" Dixit" ( 13,02 h.p/m )

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  • mabrac mabrac 18/06/21 14:25

    Genial Maikol. Es un verdadero disfrute semanal leer tus artículos. Un abrazo,

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  • Grever Grever 18/06/21 13:25

    Me pierdo con tanto nombre raro. ¿Son diputados de segunda fila?. La metáfora de MAR como dragón lanzando llamaradas la he entendido y me provoca una imagen interesante y divertida. Gracias.

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  • PedroLibre PedroLibre 18/06/21 12:07

    Este es de esa clase de artículos por los que merece la pena pagar una suscripción.

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  • Concha Monserrat Concha Monserrat 18/06/21 11:09

    ¡Genial el artículo! sin más...

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  • Rafael Sánchez Rafael Sánchez 18/06/21 10:45

    Sólo puedo decir que el artículo es excelente. Como es excelente el manejo de la ironía de su autor al tratar el tema. Pero en torno a Ayuso hay un dilema. Hablar mucho de ella no es bueno porque justo eso es lo que persigue, tener protagonismo político sea por el motivo que sea. Pero no reaccionar ante las cosas que dice tampoco es bueno porque es importante desenmascararla ante la opinión pública. Lo que está claro es que este insólito animal político trabaja cada día para conseguir su objetivo, que evidentemente está más allá de la Puerta del Sol. Atentos.

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  • COMPAQ COMPAQ 18/06/21 09:01

    Lo de que Ayuso podría ser, la hija ( el cruce) entre Donald Trump y Esperanza Aguirre es una genialidad.

    Aunque luego en la afirmación de que es también la Khalessi "montada" en Miguel Angel Rodriguez como dragón que hecha fuego yo creo que es al revés, y es el MAR quien "monta" y desmonta a la Isabel, la pliega con cuidado, la guarda en su cajita cada noche, y a la mañana siguente la saca, la infla, le mete la mano por la abertura de la espalda y sale con su Polichinela a incendiar España.

    Como quiera, tu forma de analisis politico mediante humor inteligente, es un regalo. gracias.

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