X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Mala hierba

Callejones difíciles y estrechos

Publicada el 23/06/2021 a las 06:00

En un acto de homenaje al malogrado Alfredo Pérez Rubalcaba, la entrega del Premio Rojana, el expresidente Felipe González ha lanzado unas palabras que todo el mundo ha interpretado como un análisis de los indultos que el Gobierno ha aprobado este martes: “Hay algunas decisiones que nos llevan a callejones difíciles y estrechos, si no se tienen claros los marcos constitucionales que se tienen que respetar”. Ha añadido que se puede estar en contra de la Constitución, pero no vulnerarla, para acabar expresando que: “Tenemos que respetar la institucionalidad y la constitucionalidad, incluso con voluntad de cambio”.

Más allá de la lectura que hagamos sobre el personaje público de González, uno que siempre ha estado presto a criticar con duras palabras al Gobierno de coalición progresista, incluso en los peores momentos de la pandemia, sus palabras en este acto expresan una preocupación razonable: los indultos son una equivocación porque quien los recibe no ha expresado una voluntad de enmienda clara, pudiendo volver a la senda independentista de la ruptura ilegal con el Estado. Yo quiero creer que González se equivoca, que dentro del independentismo hay mentes lo suficientemente sensatas para saber que la aventura del 2017 está finalizada y que el nuevo contexto, también internacional, requiere de otras formas y tiempos.

Lo cual no implica que viendo la actitud de Junts y la CUP, también de sus organizaciones civiles, sea difícil no sentir inquietud ante los meses que vienen. Quiero también pensar que, en política, hay siempre una diferencia entre el fondo y la escenografía, y que el independentismo tiene una hipoteca sentimental con sus propios simpatizantes, una que de momento nadie se ha cobrado, por lo que amortizarla puede resultar tan caro como traumático. Su apoyo en Cataluña, según los procesos electorales, no ha sufrido mella desde aquel otoño del fin del procés, algo extraño teniendo en cuenta que aquella proclamación de la república catalana fue un acto de virtualidad posmoderna donde nada de lo que podía haberles procurado la secesión estaba preparado ni definido.

Eso debería haber enfadado a muchas personas que creyeron, o prefirieron creer, que toda la responsabilidad de aquella situación era del Gobierno central. Ayudó bastante a mantener esta ausencia de crítica, precisamente, tanto la actuación policial el 1 de octubre como la narrativa del juicio sesgado y la represión carcelaria a los políticos responsables. También no saber leer que, más allá del Ejecutivo de Rajoy, hubo sectores del Estado profundo, los mismos que han acosado impunemente al Gobierno de Sánchez, que vieron en aquella declaración independentista el corolario perfecto para la restauración reaccionaria tras los agitados años con los que comenzó la anterior década.

Por eso los indultos tienen tantos enemigos, a unos les rompen la narrativa de la España irreformable, despiadada y opresora y a otros les quiebran la oportunidad de haber transformado Cataluña en el Belfast de los años 70, un contexto que aseguraría, mediante un enemigo común, una hegemonía derechista en el resto de España y una izquierda timorata y silenciada. Aunque sólo sea por romper estas dos narrativas, teniendo en cuenta el riesgo que implica pretender dialogar tomando el té a lomos de un cocodrilo, los indultos merecerán la pena.

Por cierto, la sensación viendo la escasa asistencia a Colón, viendo el fracaso de la recogida de firmas del PP, teniendo el oído atento en el bar, es que los indultos no preocupan demasiado a la gente común. No nos engañemos, esto no significa que el independentismo no siga concitando, a derecha e izquierda, grandes antipatías en España, ni que, llegado el punto de una nueva huida hacia delante secesionista, los indultos no se puedan volver en contra de Sánchez. Significa que, aquí y ahora, no se sitúan como inquietud general de la población porque la gente lo que quiere es llegar a fin de mes, saber que todo el pifostio vírico va a tocar a su fin y, por qué no, pasar un verano agradable después de un año y medio de demasiada inquietud, miedo y lágrimas cuando nadie nos ve. España, aunque se ponga camisa de palmeras, anda jodida, pero ese es otro tema.

La cuestión es que las palabras de González, la de las decisiones que nos llevan a callejones difíciles y estrechos, a mí me han hecho pensar no en el Gobierno y en los indultados, sino en la derecha y los ultras, que son, desde mi punto de vista, el verdadero peligro para la convivencia que en estos momentos enfrentamos. El señor González, se lo dice alguien infinitamente menos importante que él, pero, por motivos bastante dispares, también crítico con el actual progresismo, quizá lo que debería hacer es fijarse menos en Moncloa y más en Génova, aunque sea por esa responsabilidad de Estado que los expresidentes nos deben a todos y tendrían que deberse a ellos mismos.

González sabe, si la memoria no le falla, que él se enfrentó con una derecha golpista en los años de la Transición. También que, llegado el momento, en su última legislatura, una coalición de los dispuestos comandada por algunos periodistas se conjuró para echarle de la Moncloa. Probablemente motivos había de sobra para un cambio de presidente, pero eso quien lo debe hacer efectivo es la soberanía popular mediante unas elecciones, no la política del susurro en reservado de asador. Y de ahí, de aquellos años que van de 1993 a 1996, poco explorados porque a nadie le interesa zambullirse en ellos, en adelante.

Un adelante con un Gobierno presidido por José Luís Rodríguez Zapatero que se enfrentó, desde antes de iniciar la andadura, con un nuevo “sindicato del crimen” dispuesto a sacarle a patadas de su cargo al precio que fuera. Y ¿cuál fue ese precio? Pues, entre otros, volver a dar alas a la ultraderecha mediante maniobras basadas en la conspiranoia, los Peones Negros, hasta reavivar la reacción más visceral contra la ley del matrimonio igualitario. También, que no se nos olvide, recoger firmas contra el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña buscando en su preámbulo, uno sin valor jurídico, las vueltas para destruir lo que el presidente leonés y los políticos catalanes habían logrado mediante el diálogo y el acuerdo. De estos lodos, y de una CiU que quiso escapar de la corrupción y los recortes mediante la fraseología independentista, vinieron los barros que ahora estamos intentando limpiar.

A José María Aznar y a Mariano Rajoy se les hizo una oposición dura, con la diferencia de que estaba basada en hechos reales y no en intoxicaciones. Las reformas laborales, la Guerra de Irak, los recortes o la corrupción provocaron el descontento de muchas personas, que llegaron a plantear nuevas opciones políticas e incluso un proceso constituyente frente al descalabro social y la crisis de representación. Eran temas reales a los que se contestó, de manera acertada o errónea, pero basándose en la realidad de que las decisiones se tomaban mediante las urnas y no mediante los conciliábulos. Mientras que los que gritaban lo de “Zapatero, vete con tu abuelo” lo hicieron sin mayores problemas, los que se opusieron a los despidos, los desahucios o los sobres fueron breados a multas y a hostias.

Pablo Casado, en el fondo, no ha inventado nada, dejándose mecer entre tímidos intentos de construir una derecha diferente y la pesada tradición del aznarismo, hoy actualizada por Ayuso, Abascal y, no lo olvidemos, el impaciente, torpe y ambicioso Albert Rivera. Una tradición que marca que, cuando las urnas no votan lo que tú quieres, hay que descalificar de todas las formas y modos al Gobierno, inventarse los delitos que comete, machacar con que quiere destruir España y, en último término, considerarlo ilegítimo, esto es, susceptible de ser derribado de la forma que sea. Y eso sí que es internarse en un callejón estrecho, difícil y sin salida.

Cuando educas a tus votantes en la consigna de que Sánchez está conchabado con los independentistas para buscar un “cambio de régimen”, lo que estás haciendo es, además de mentir, azuzar un conflicto que va a perjudicar a España para intentar sacar réditos electorales del mismo. Casado no se cree lo que dice, ya que si así fuera debería inmediatamente denunciar el supuesto complot en los tribunales, un Poder Judicial del que mantiene secuestrado la renovación de su Consejo General simple y llanamente porque le da la gana, uno que suele ser favorable a la derecha en casi todas sus decisiones. El problema no es que Casado mienta en un tema tan grave, el problema es que muchos de sus votantes, no digamos ya los afines a Vox, se lo creen. Y luego vete tú a explicarles que todo se trata de una sobreactuación de un carácter tan mezquino como electoral.

Muchos, por época, edad y necesidades sociales, ni votamos a Rubalcaba ni estuvimos en sintonía con su forma de entender el progresismo. Pero justo es reconocerle, a los dos años de su fallecimiento, que tuvo la serenidad y la valentía de sentarse a discutir en una mesa con aquellos que confrontaron su proyecto, mientras que otros que hoy le homenajean tuvieron la ceguera, una que les costó cara, de desprestigiarlos. Sería deseable tomar hoy su ejemplo para los dos años que nos esperan, unos donde la fuerza de la razón y la palabra se va a enfrentar con la seducción de la intoxicación y la mentira.
 

Publicamos este artículo en abierto gracias a los socios y socias de infoLibre. Sin su apoyo, nuestro proyecto no existiría. Hazte con tu suscripción o regala una haciendo click aquí. La información y el análisis que recibes dependen de ti.
Más contenidos sobre este tema




29 Comentarios
  • Alfónciga Alfónciga 25/06/21 06:43

    Últimamente, cada vez que oigo a Felipe González, no, desde hace tiempo ya, me sale "está un poco gagá". Se cree el salvador de la patria y , a veces, me da hasta pena. Pena porque tiene unas lagunas de memoria memorables o ¿lo hace a propósito? Cansada de oírle dar lecciones...pero, ¿se lo tiene tan creído, de verdad? Un hombre tan decepcionante, tan falso, tan NO socialista...

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • MIglesias MIglesias 23/06/21 23:17

    En vez de "personaje público" he leído "personaje bíblico" y no me ha chocado. Felipe González con túnica, un bonsai en una mano, el cayado de arrear a Sánchez en la otra y la furia divina en forma de escapes de gas natural saliéndole por los ojos es una figura muy evocadora.

    Responder

    Denunciar comentario

    3

    7

  • Conxmi Conxmi 23/06/21 15:16

    Nos quejamos de algunos gobernantes -con razon- pero los culpables de que esten ahi son sus votantes, quizas mas reaccionarios que ellos si cabe.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    5

  • Fernandos Fernandos 23/06/21 12:50

    El Gonzalez este, es un charlatan de feria, que cuando empezamos con la venida de la democracia, nos vendió la moto la OTAN y el olvido de los crimenes cometidos por los franquista y ahí sigue bien enchufado y arropado por el capitalismo ya que es el personaje que utilizan cuando les vienen mal dadas, a este chamarilero y otros pocos de su colla.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    14

  • bidebi bidebi 23/06/21 12:09

    Si el independentismo es la consecuencia de una convivencia que se considera imposible, ¿cuál debería ser la respuesta razonable e inteligente de los que desean mantener la unión que está en peligro?. Evidentemente hacer todos los esfuerzos posibles para que la convivencia sea posible. ARMAR de razones la unión para DESARMAR de razones la desunión. Sin embargo, ¿cómo reacciona el nacionalismo español ante el desafío?. ENCARCELANDO a los que cuestionan la unión. ¿Cabe mayor desatino, mayor gilipollez, mayor falta de inteligencia?.
    Algo de esto parece que Sánchez empieza a entender porque despidió su mitin en el Liceu diciendo “catalanes y catalanas os queremos”, imitando al gobierno inglés con los escoceses. Pero le faltó añadir “no os vayáis”, seguramente porque ya no se atrevió.
    El nacionalismo español tiene que dar marcha atrás, retroceder en el camino, eso es evidente. Tiene que anular de una puta vez la figura decimonónica de la sedición y aplicar en consecuencia la AMNISTÍA de unos delitos que en democracia no existen.
    Tiene que retomar el Estatut censurado por las fuerzas reaccionarias del Estado. Tiene que pactar un referéndum con el gobierno legítimo de Catalunya. Y tiene que consensuar una fiscalidad propia con la NACIÓN catalana. Tiene, en definitiva, que ARMARSE de razones si quiere DESARMAR las razones del independentismo.
    En resumen, tiene que reconocer la existencia de la NACIÓN catalana con los derechos propios de cualquier nación. Porque la misma constitución nos dice de la EXISTENCIA de la “nacionalidad” catalana. Y evidentemente no existe nacionalidad sin nación.
    Todo esto no son “callejones estrechos”, todo esto son avenidas de libertad y democracia.
    Es el soberanismo catalán (AHORA independentista) el que quiere que la ciudadanía catalana (incluida la de origen español) decida lo que quiere ser. Es el Estado español el que prohíbe que decida. Por lo tanto, la razón DEMOCRÁTICA está del lado de ese soberanismo y la sinrazón está en el Estado español.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    8

    13

    • Alfredo Cu Alfredo Cu 24/06/21 00:31

      Te he puesto un "me gusta" con mucho gusto, porque suscribo lo esencial de tu opinión. Si hubieses incluido también el papel que han jugado las fuerzas reaccionarias de Cataluña (que no son sólo PP, C's y VOX), te habría puesto dos.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      1

  • bidebi bidebi 23/06/21 12:08

    Es que “la senda independentista de la ruptura ilegal con el Estado” es algo perfectamente legítimo aunque sea ilegal. Haber si el periodismo español empieza a educar en democracia y nos dice que una cosa es la legalidad y otra la legitimidad.
    Otra cosa será que aquella DUI fuera improcedente, poco aconsejable y tremendamente arriesgada teniendo en cuenta que no era apoyada por mayorías más consistentes.
    Pero si el gobierno legítimo y democrático de un país no puede declarar su independencia, apoyado por la mayoría absoluta de su parlamento, pues ya me dirán quién lo puede hacer.
    Por cierto, acudir a felipedelgal para argumentar sobre un problema tan grave me parece que desprestigia a Bernabé.
    Lo mismo que no se educa en legalidad vs. Democracia, legalidad vs. Legitimidad o legitimidad vs. Independentismo, tampoco se educa en el concepto de independencia.
    Se demoniza el concepto y santas pascuas. Lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Es malo, porque así lo hemos decidido, y mejor no entrar en él.
    El independentismo no NACE se HACE. Y se hace porque se llega al hartazgo de considerar que la convivencia es imposible con el sujeto del que se quiere independizar.
    Lo que el nacionalismo español trasmite es exactamente lo mismo que los antidivorcistas trasmitían ante la ley de divorcio. El divorcio es malo per se. Y ahora el independentismo es malo per se. El matrimonio era SAGRADO y ahora la unidad del Estado es SAGRADA E INTOCABLE. Con esas mentalidades no se puede construir nada democrático.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    9

    12

    • Franjofer Franjofer 24/06/21 20:35

      Largaos cuanto antes de este país. Es lo mejor que nos puede pasar a todos. A vosotros y a nosotros. Y buscad a quien os aguante.

      Responder

      Denunciar comentario

      2

      0

    • MIglesias MIglesias 24/06/21 00:23

      ¿Es legítimo imponer la independencia por encima de la voluntad de la mitad de la población?

      Responder

      Denunciar comentario

      4

      2

    • chono chono 23/06/21 16:28

      Y "a ver si" y no "haber si" si recordamos la ortografía.

      Responder

      Denunciar comentario

      5

      5

  • Galias Galias 23/06/21 12:04

    Sin volver la vista atrás, porque si no nos mareamos o nos convertimos en estatuas de sal al ver tanta podedumbre, las derechas no sólo no van a parar sino a acentuar su oposición en todo momento y lugar hasta que logren conseguir el poder o se den de bruces con la realidad del voto de los españoles y no les compren sus políticas. Creo que Ayuso les ha enseñado el camino. Por tanto, al Gobierno le cabe implementar cada vez más políticas que paguen la desigualdad en todos los terrenos y no amedrentarse y educar al pueblo, que eso es una función imorescindible de los políticos para avanzar. Y eso no lo están haciendo ni Felipe González ni Guerra, ni García Page etc, etc, mostrándose más conservadores que aquellos a los que dicen representar o para aquellos que muestran oídos a sus palabras.....la luz el agua, el salario mínimo, el reparto de los fondos europeos, la sanidad, las inmatriculaciones el empleo, la educación, entre otros, el poder judicial, medirán al Gobierno en estos dos próximos años y los indultos pasarán. Nada es más agradable y alegre, como estoy viendo, que salir de la cárcel y nada más miedo que volver a ella. Y nadie quiere volver, independientemente si debían o no haber entrado

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    5

  • Towanda Towanda 23/06/21 11:51

    Buen artículo, pero hay ciertas cuestiones con las que no puedo estar de acuerdo.
    Por lo que respecta al Sr.Casado, Vd.dice "El problema no es que Casado mienta en un tema tan grave como el de los indultos, el problema es que muchos de sus votantes, no digamos ya los afines a Vox, se lo creen". Y por supuesto que es MUY GRAVE que un político que aspira a presidir un gobierno mienta: esto demuestra que está manipulando a la ciudadania con el único objetivo que tocar poder.
    La derecha extrema y la extrema derecha de este país tienen la creencia de que a ellos les han parido con el escaño incorporado por derecho propio/linaje y que eso les autoriza a mentir y hacer todas las tropelías que hagan falta para conseguir de nuevo ese poder QUE CONSIDERAN SUYO Y SOLO SUYO.
    Negándose a la renovación del poder judicial y aprovechándose de la ignorancia de los ciudadanos de buena fé que tragan con sus "ruedas de molino" y disculpan todas sus corruptelas y mangoneos para mantenerse en el poder a toda costa, solamente el tener a personas mediocres y con mucha cara dura como Casado y su séquito les ayudará a recuperar el poder para volver a sus trapacerías y practicas vampíricas para perpetuarse y reírse del ciudadano de a pié.
    Por lo qué respecta a F.González simplemente me planteo cómo una persona puede hacer un cambio tan radical capaz de perjudicar a su propio partido y me pregunto que fue primero sí la codicia o el envejecer a la sombra del poder y sí ha sido por ambas en qué proporción.
    Que decepción la del este personaje, cuando pienso cuantos le votamos y como nos engañó me siento igual de manipulada que el actual votante de derechas: víctima del ansia de poder para el propio provecho; y por consiguiente no veo diferencia entre los unos y el otro.
    Con estos mimbres no es difícil entender que en Cataluña se esté por el independentismo; más aún después de las salvajes imágenes del 1 de Octubre que quedarán a perpetuidad en nuestras retinas. Es muy fácil querer escapar de un país donde la corrupción campa por doquier y los partidos progresistas hacen cada día gala de su falta de valor para llamar a las cosas por su nombre y desenmascarar a la derecha y sus secuaces.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    11

    • EAJ49radio EAJ49radio 23/06/21 15:01

      Pero es qué los que enarbolan o representaban el independentismo han sido tan corruptos como los políticos españolistas. No estoy en contra de los indultos y no estube de acuerdo en que condenaran por ese motivo a los políticos catalanes. Mi opinión es que el nacionalismo es por si mismo de derechas. Soy de fronteras abiertas y solidarias

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      7

  • CarmenMoreno CarmenMoreno 23/06/21 11:44


    Totalmente de acuerdo con este artículo. Aunque para mí estos personajes (Felipe, Guerra… etc) y los de su “cuerda”, están bastante amortizados en las verdaderas bases del socialismo, porque hay que ser ciego para no ver lo que son, y lo que tratan de hacer con todo Gobierno que no les rinda ya pleitesía.

    Saludos. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    11

  • Excomulgado Excomulgado 23/06/21 11:40

    Creo que es una pérdida de tiempo pararse a escuchar lo que dice un viejo socialistadeultraderecha que solo se ha preocupado de hacerse rico tras su paso por la política.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    18



 
Opinión