Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Aquí me cierro otra puerta

El miedo por tus hijos

Publicada el 06/07/2021 a las 06:00

A finales de los 90 llevaba el pelo largo. Largo de verdad, con coleta a lo Pablo Iglesias. Al margen de ser una decisión estética cuestionable entonces y ahora, de repente me cargó de miedo. En Madrid, por entonces, te podían pasar cosas por llevar según qué pintas. Después también, pero en aquella época igual más. En los 90 había zonas que debías esquivar si eras según qué o, mejor dicho, si parecías según qué. Eran zonas céntricas, de las que hoy ni nos imaginaríamos que pasaba, pero estaba claro que por la noche no te acercaras a la Plaza de los Cubos ni a ver una peli o si ibas por el barrio de Moncloa, aunque fuera de paso. De hecho, yo trabajaba por allí y si salía más tarde de lo normal, pasaba un rato malo hasta llegar al metro y dentro de él

Nunca fui un activista ni nada parecido. Era un chaval normal con el pelo largo. Y el miedo a aquello que pasaba, a que te agarraran entre cinco y te dieran una paliza, a que te encontraras un sillón cruzado en una acera con varios tíos sentados y te pegaran (le pasó a un amigo), era real. Evidentemente, de aquella Ana Rosa no tenía un programa para haber asustado a mi madre al respecto como le pasa hoy, que cada vez que salgo de casa teme que me la ocupen, pero si hubiera sido la reina de las mañanas ya entonces, no me hubiera dejado salir de casa. Y yo ahora lo entendería.

Vivir bajo la amenaza de una violencia real por ser o por parecer es de las peores cosas que uno puede experimentar. Alguna vez he sentido ese miedo y es atroz; no me quiero imaginar qué debe ser cuando es crónico: tener que mirar a la espalda, a los bajos de tu coche, temer cuando tus hijos van al instituto. Voy a ser cauto y a hablar de irresponsabilidad en la ya famosa frase de Espinosa de los Monteros, que además la ha pronunciado varias veces, por lo que no es un calentón ni un error, sino un pensamiento reposado o incluso argumentario de partido: "En España hemos pasado de un extremo a otro. De dar palizas a homosexuales a que ahora impongan su ley". El análisis de cualquiera que tenga la cabeza llena de odio validaría un silogismo ante esta frase: ¿Cómo responder a un extremo? Con el otro, claro. 

Estos días todo el mundo se solidariza con la familia de Samuel. Hacerlo les ayuda humanamente, pero actuar sin ir más allá es una acción humana loable que no sirve más que para confortar a una familia cuyo sufrimiento debe ser tan atroz que no puedo ni abarcar a imaginarlo. La acción política para recortar derechos y poner en el centro del debate hechos que ya se superaron o cercenar derechos a la comunidad LGTBI en Madrid como parece haberse comprometido Ayuso con Vox, solo acrecentará un ambiente que, desde luego, no corresponde a un país abierto que hace tiempo que dejó esto atrás. Creo que los que actúan así ya estaban, pero ahora se sienten amenazados y responden a un "extremo" con el otro. Seguir haciendo creer que hay una amenaza y argumentarlo políticamente es peligroso. Y lo es porque amenazará también a los tuyos. Las personas LGTBI que simplemente pasean por la calle y, sin abrir la boca, se la juegan, no son los otros para nadie. Ni para Espinosa de los Monteros.

Al final, una comunidad de personas va a vivir con miedo. Entre ellos y ellas, tus hijos y los míos. Van a volver a vivir el miedo que tenía un chico de los 90 a salir a la calle. Regresarán a un mundo que creíamos pasado, que quizá habíamos conseguido superar. Pedir justicia para Samuel le servirá a él y a su familia. A tu hijo y al mío, no. Su asesinato viene de un clima creado, de una fosa reabierta, de cómo hemos vuelto a poner en la superficie todo ese barro. Como padre, creo que para evitarle a mis hijos el miedo y, quién sabe, una paliza, mi deber es señalar y combatir a quienes están creando un caldo de cultivo propicio para que otros actúen.

Publicamos este artículo en abierto gracias a los socios y socias de infoLibre. Sin su apoyo, nuestro proyecto no existiría. Hazte con tu suscripción o regala una haciendo click aquí. La información y el análisis que recibes dependen de ti.

 

Más contenidos sobre este tema




21 Comentarios
  • Artero Artero 07/07/21 22:17

    SEÑALAR Y COMBARTIRLO, ES EL DEBER DE TODA PERSONA DEMÓCRATA

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Juanalaloca Juanalaloca 07/07/21 19:20

    Más claro agua Quique.
    Hay que decirlo y no cansarse de decirlo, hay que denunciarlo constantemente: están fomentando y animando VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES, CONTRA LOS MENORES, CONTRA HOMOSEXUALES, LESBIANAS, INMIGRANTES.
    No hay más que coger los periódicos para ver el número de VÍCTIMAS.
    Si te vas de vacances, descansa y disfruta. Un abrazo

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Evaus Evaus 07/07/21 02:12

    Y encima hay que darte la razón, porque así es. En Francia los Lepeneros retroceden. Aquí lo dudo: lños jueces piensan como Monasterio: son todos franquistas.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    2

  • Doallo Doallo 06/07/21 19:40

    A miña mais sentida condolencia a familia e amigos de Samuel.Os gallegos de ben non o esqueceremos

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    8

  • bidebi bidebi 06/07/21 19:27

    2.2
    Hemos sido educados en el miedo a la norma, que durante muchos años estaba diseñada por la moral de la romana. Y esos miedosos son los que han educado a muchos jóvenes de hoy. Jóvenes que tienen miedo a todo aquello que no entienden y mucho miedo al diferente porque pone en cuestión sus esquemas aprendidos.
    Aún hoy en día existen bestias en las iglesias que declaran que las leyes de eutanasia o trans son leyes criminales, como un tal Martinez. Debe de ser cierto que las iglesias están medio vacías, pero también es cierto que ningún fiscal empapela a estas bestias porque según parece se les respeta como santos varones y siguen teniendo su influencia.

    https://blogs.publico.es/david-bollero/2021/07/06/arzobispo-granada/

    O sea, que los victimarios de las agresiones son también víctimas de una España incivilizada educada en las morales podridas de la católica romana.
    “La influencia cultural de una dictadura como la franquista dura cien años”.
    ¿Quién lo dijo?. Si no recuerdo mal Arfonso. Entonces todavía pensaba.

    Responder

    Denunciar comentario

    4

    7

  • bidebi bidebi 06/07/21 19:26

    A mi me parece que vivimos tiempos con personalidades muy alteradas como consecuencia de la pandemia y de los confinamientos. La cuestión sería saber si esto es transitorio o ha venido para quedarse. Se ve en casi todos los escenarios pero quizás entre los jóvenes la alteración sea mayor. Ver a los policías que con gran ansia pegan a la gente que se manifiesta en Madrid como si gozaran en su sadismo o ver las peleas de todos los fines de semana entre la juventud desatada dan una idea de que la pandemia también ha afectado a muchas mentes.
    A mi me parece que tanto las mujeres temerosas de la noche como los homosexuales en este caso son víctimas, precisamente, del miedo. Sufren miedo del gran miedo de los agresores. La gran violencia de los agresores es producto del MIEDO. Y a mayor violencia más miedo. MIEDO A LA DIFERENCIA. Esa es la clave.
    España, por generalizar, educada en el nacionalcatolicismo y en sus herederos, no soporta la diferencia. Lo diferente, al diferente. Sean mujeres liberadas, gays o catalanes. Hay todavía muchos, jóvenes y viejos, que rechazan a los que se salen de la NORMA, de lo establecido como bueno, como moral, como normal. Y así rechazan a la mujer liberada, porque la norma ha venido diciendo que la mujer ha nacido para ser sometida, o rechazan la sexualidad no destinada a la procreación, que según la norma debe de ser entre hombre y mujer.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    4

    9

    • Pez Pez 06/07/21 22:10

      Tampoco hay que exagerar. Pese a su educación Nacional católica, España ha sido abanderada de derechos como el matrimonio homosexual con plena normalidad para el conjunto de su población. Si retrocedemos no es por una educación ya muy pasada, sino por el proyecto deliberado de la extrema derecha.

      Responder

      Denunciar comentario

      3

      4

  • Hammurabi Hammurabi 06/07/21 17:02

    Son unos cuantos los años, donde los chic@s son capaces de desautorizar a padres y profesores. Muchos son los niñ@s que viéndose presa de un@s matones, deciden formar parte de ese gremio, y como no, son muchos los niñ@s, los que más sufren, por un lado la sinrazón de sus compañer@s, y por otro lado, la indiferencia de quienes debiéramos implicarnos si o si, en que no se produjeran ese tipo de comportamientos.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    6

  • Arkiloco Arkiloco 06/07/21 16:38

    Vista la mansedumbre y asentimiento con el que se recoge el temor de Peinado (este hombre es todo un drama según nos cuenta cada semana) en los noventa por circular con melena recogida en coleta, me hago consciente de la inconsciencia con la que llevé la mía en los setenta y ochenta. Sentía los juicios de censura pero ¿temor por llevar el pelo largo?. Madrid en los noventa, qué infierno debió ser eso para los melenudos y como no sentir miedo hoy por los hijos. La otra reflexión sobre el sobrecogimiento y asentimiento que produce lo que cuenta Peinado es que entre los comentaristas varones nadie llevó el pelo largo pero hacen suyo aquel temor que a mi me resultó desconocido.

    Llevar el pelo largo ayer o ser gay o mujer hoy en España es como para no salir a la calle o vean lo que pasa. Aquí se agrede, se viola o se mata como en ninguna parte de Europa aunque no haya estadística que lo corrobore, las que hay digan lo contrario o que, como mucho, estamos dentro de las medias “normales”. El asesinato de Samuel por una paliza, y todavía sin establecer si la causa fue la homofobia de los agresores, es terrible y produce tanto estupor como tristeza pero ¿esto da para elucubrar sobre “el miedo por los hijos” y que las calles de España estuviesen llenas de peligros? Hablar de miedos que la mayoría de jóvenes no sienten y que, de hecho, se sienten y son más libres que ayer, con motivo de este lamentable suceso me parece que pone de manifiesto lo que sería más novedoso y que no lo es la preocupación y temores de siempre de los padres hacia los hijos y especialmente las hijas: los miedos de los padres en sociedades más libres y tolerantes y la baja aceptación del riesgos e incertidumbres que no pueden ser eliminados por decretos ley.

    Pd: Me llama la atención y tendría interés para comentar que no habiéndose establecido que la homofobia fuese la causa de la agresión, se haya considerado y juzgado así con el llamamiento a manifestaciones.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    13

    6

    • peruntros peruntros 11/07/21 02:19

      Tiene usted toda la razón.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      2

  • calima calima 06/07/21 13:50

    Con vox ha llegado el discurso del odio a este país.Complices todos los que les blanquean ese discurso, llámese PP y, cómo has nombrado Ana Rosa reina de las mentiras en tv5, además todos los que le compran dicho discurso

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    14

  • Ayla* Ayla* 06/07/21 11:26

    Viviendo en la "España dentro de España" no me extraña el miedo por tus hijos.

    Viendo cómo actúa la PN en según qué manifestaciones, parece que hemos vuelto a la tele en blanco y negro, se ve muy gris.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    17



Lo más...
 
Opinión