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El Estado no protege por igual a todos los españoles

Publicada el 08/07/2021 a las 06:00

Durante mucho tiempo, cierto centroizquierda político y mediático, el que, para entendernos, podríamos llamar felipista, sostuvo con jactancia que España estaba inmunizada frente al virus de la ultraderecha tras haber padecido cuarenta años de dictadura franquista. Era puro wishful thinking, una ilusión basada en la pereza intelectual y política. La ultraderecha franquista, postfranquista o neofranquista seguía existiendo, por supuesto, pero había encontrado disfraz y acomodo en el PP.

Cuando el viento global empezó a soplar a su favor en la pasada década, la ultraderecha celtibérica terminó saliendo del armario. Creó su propio partido, Vox, y, elección tras elección, comenzó a cosechar votos. Aun así, el mencionado centroizquierda ninguneó el fenómeno y prefirió dar la tabarra con el "gravísimo peligro" para la democracia española que suponían Pablo Iglesias y Podemos. Hasta Pedro Sánchez tildó despectivamente de "populista" a su ahora socio gubernamental, en lo que él mismo terminó calificando de equivocación.

El nacimiento del genuinamente nacional-populista Vox tuvo efectos inmediatos. Sus ideas tóxicas fueron "normalizadas" por nuestros mayoritariamente conservadores medios de comunicación; las direcciones madrileña y nacional del PP fueron adoptándolas con la naturalidad de quien, en el fondo, siempre ha pensado algo parecido. En cuanto al felipismo político y mediático coincidió con el "¡A por ellos!" en el asunto del reto soberanista catalán, y siguió hablando desde el más infantil de los deseos cuando se creyó la milonga de que Ciudadanos era liberal y rezó en voz alta por el milagro de que el PP regresara a "la centralidad".

Y así hemos llegado a lo de este verano. A la multiplicación de las agresiones físicas y verbales de raíz homófoba o xenófoba, incluidos los asesinatos de Samuel en A Coruña y Younes en Murcia. Sí, España todavía es uno de los países más tolerantes de Europa, pero cada vez menos, y esto es lo nuevo, tristemente es lo noticioso. Entre 2015 y 2019, el ministerio de Interior registró un aumento del 64,5% en los incidentes de odio contra el colectivo LGTBI, informaba este miércoles infoLibre. En un porcentaje semejante se han incrementado los ataques racistas y xenófobos. ¿Tendrá algo que ver todo esto con el blanqueo generalizado de la propaganda ultraderechista? Al magistrado Joaquim Bosch le parece que sí. En un tuit publicado anteayer vinculaba el aumento de los delitos de odio con la articulación de "un discurso público contra colectivos vulnerables".

Los matones se envalentonan cuando nadie les para los pies. Ocurrió con las camisas negras de Mussolini, las pardas de Hitler y las azules de Falange, y, como advirtió Primo Levy, si ocurrió una vez puede volver a ocurrir. Sin ir más lejos, el martes, y esta vez desde su cuenta oficial en Twitter, Vox señaló con nombre, apellidos y dirección al editor de la revista satírica El Jueves, y pidió a los suyos que le pidan "explicaciones" si se lo encuentran en la calle. Me parece recordar que por cosas de este tipo eran denostados, y hasta perseguidos, los simpatizantes de ETA, y con razón. ¿Hay que esperar a que El Jueves corra la misma suerte que El Papus y Charlie Hebdo para que alguien haga algo? Me temo que ni aun así.

Se va extendiendo por la piel de toro el sentimiento de que el Estado español, que presume de ser muy democrático, no protege a homosexuales, inmigrantes, mujeres libres y ciudadanos progresistas. O de que no lo hace, ni mucho menos, con la misma contundencia con que protege a los ultras. Bochornosa ha sido la sentencia de un tribunal de Madrid que afirma que, aunque los datos esgrimidos por Vox en un cartel electoral sean más falsos que un billete de quince euros, su veneno contra los inmigrantes irregulares menores de edad refleja "un evidente problema social y político". Igualmente bochornosa ha sido la brutalidad con la que actuaron los antidisturbios contra manifestantes madrileños indignados por el asesinato de Samuel.

El doble rasero de policía y jueces es notorio. No descubro América si afirmo que nuestra magistratura –en general y ya no digamos en su cúpula– es muy derechista, cuando no manifiestamente afín al PP y Vox. En cuanto a la Policía y la Guardia Civil, cualquiera que tenga amigos en su seno –tal es mi caso– está al corriente de que los ultras campan a sus anchas en comisarías y cuarteles, obligando a los funcionarios progresistas o meramente apolíticos a andarse con mucho cuidado a la hora de expresar sus opiniones. ¿No parece raro, por cierto, que la Policía científica no haya sido capaz de encontrar el rastro de las balas con que fueron amenazados Pablo Iglesias y el mismísimo ministro del Interior, Grande-Marlaska?

Soy un defensor de la libertad de expresión tan firme como Thomas Jefferson, pero siempre y cuando todos podamos ejercerla. Me resulta obsceno el contraste entre la benevolencia que nuestros jueces otorgan a los ultras que zahieren a los maricones, las feministas, los moros y los rojos de mierda y la dureza con que persiguen a raperos y tuiteros que, por ejemplo, satirizan a la monarquía. Iglesias tuvo que dejar la política después de que él y su familia sufrieran tanto el acoso impune de descerebrados ultras como una campaña de calumnias contra su partido fabricadas en las cloacas del Estado y difundidas por los medios de comunicación mayoritarios. Por su parte, Grande-Marlaska, que ya fue un juez derechista, está resultando ser un ministro del Interior acobardado. Ha sido penosa la prisa que se ha dado la parte socialista del Gobierno de coalición en aplaudir la violencia policial contra los que se manifestaban tras el asesinato de Samuel. Un aplauso incondicional que difiere de las razonables exigencias de Unidas Podemos y Más Madrid para que, al menos, se investigue el asunto.

Daniel Basteiro comparó este miércoles aquí mismo el clima de odio e intolerancia que se va extendiendo en España con el que condujo al golpe de Estado del 18 de julio y el asesinato de Lorca. Estoy muy de acuerdo con su aviso. Y hasta me pregunto si, puesto que el Estado no defiende a sus ciudadanos, a la mayoría de ellos a tenor de las dos elecciones legislativas celebradas en 2019, ¿tendrán estos que empezar a pensar en la autodefensa? Entretanto, las reinonas de las mañanas televisivas seguirán sacando en sus programas a los de Vox cual si fueran meritorios premios Nobel de Medicina. No los encuentran nacional-populistas, ultraderechistas o neofascistas, los presentan como gente simpática de "centroderecha" que habla de cosas muy interesantes.

 

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39 Comentarios
  • Lokitz Lokitz 21/07/21 22:20

    A destacar el paralelismo cuando no parecido mimético entre los tiempos previos al golpe de estado y los que corren en estos instantes.

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  • Ataio Ataio 09/07/21 17:48

    Una gran alegría disfrutar de nuevo con otro buen artículo. Gracias.

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  • svara svara 08/07/21 23:34

    Cuando en una sociedad alguien se toma la justicia por su mano en connivencia con la Institución del Estado al efecto, en esa sociedad ni hay democracia ni estado de derecho. Los crímenes se analizan se encarcela a los criminales y se determina el intelecto del crimen. Si tal intelecto proviene de organizaciones extremas, se ilegalizan. No se debe dar pábulo a los intelectuales del crimen y menos con el dinero de sus víctimas.

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  • Argaru Argaru 08/07/21 22:55

    En los ciudadanos que vivimos en las “bonitas” sociedades occidentales, la ideología imperante, la neoliberal, a grabado “a fuego y hierro” en nuestro subconsciente colectivo de que “cuanto menos Estado, mejor” y que, como dice Eduardo Inda, el dinero de los ciudadanos está mejor en sus propios bolsillos y no en los de Hacienda salvo, claro está, haya una brutal crisis global y sea necesario que las pérdidas privadas las paguemos entre todos, eso si, con la inestimable ayuda de PAPÁ ESTADO. El concepto de DEMOCRACIA está íntimamente ligado al concepto de ESTADO. No se puede entender un concepto sin el otro. El Estado, a través del gobierno de turno, debe garantizar el cumplimiento de las leyes y la defensa de los intereses de TODA la ciudadanía. Si la DEMOCRACIA somos todos, el ESTADO deberíamos ser TODOS también, pero da la impresión de que entre un concepto y el otro se produce un cortocircuito. Quizá, se deba a que los partidos que nos gobiernan no siempre actúan de parte de TODOS. Evidentemente, el Partido Popular solo tiene BARRA LIBRE con cierto sector de la sociedad y no son, precisamente, los camareros madrileños, pero el PP, por mucho que se precie, no es el partido más importante de este país, porque por si solo no sería capaz de sujetar la estructura de nuestro modelo de Estado. Ese papel es ÚNICO Y EXCLUSIVO del Partido Socialista Obrero Español. Sin su concurso, el modelo de Estado surgido de la Constitución del 1978 se desmoronaría. como un castillo de naipes. El PSOE es la piedra angular del sistema. No obstante, no deberíamos juzgar su papel a la ligera. La tarea no es nada fácil, sobre todo, teniendo en cuenta el monumental “pifostio” que montó el PP con Cataluña. Debido a la crisis-estafa de 2008 las reglas de juego han cambiado y “él tuya, mía, cabecina y gol” del bipartidismo ya no lo admite la ciudadanía. De esto, parece ser, que el Partido Socialista aún no se ha enterado. Y esto es muy importante si de verdad quiere ejercer el gobierno con el apoyo de la ciudadanía. Sería bueno que decidieran ser “carne” y no seguir siendo “pescao”, por cierto, señor Sánchez, el chuletón, para los amantes de la carne, poco hecho y que sangre.

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  • Chinchirina Chinchirina 08/07/21 20:40

    Sr. Valenzuela, la ultraderecha franquista no mostró su atrocidad con Felipe González porque no lo necesitaba. Felipe y Guerra hacían lo que esa ultraderecha no se hubiera atrevido. Recuerda las palabras del ministro franquista Nieto Antúnez: "joder, pero si la democracia es lo mejor para nosotros".

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  • elosodefavila elosodefavila 08/07/21 20:30

    Excelente reflexión, Valenzuela. Para variar.

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  • 74camilo 74camilo 08/07/21 19:42

    Totalmente de acuerdo!!!! No nos podemos dormir!!. Lo primero que hicieron los nazis fue atacar y machacar al partido comunista, mientras la socialdemocracia decía que había que ser respetuoso, cuidadoso, equidistante..... Evidentemente cuando ya no tuvieron oposición en la calle, los siguientes en destruir y encarcelar fueron los socialdemócratas. El resto de la historia ya la conocemos.

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  • Gulberri Gulberri 08/07/21 18:19

    Sr Valenzuela, gracias, gracias y gracias.
    Por su claridad, su síntesis y, sobre todo, su valentía para ponernos frente a la cruda realidad que sabemos (?) y padecemos (?). Puedo asumir, y hasta puedo admitir, que nuestra Transición fue la que pudo ser, la única factible, en aquellas circunstancias. Pero ya está, ya vale. Ha pasado suficiente tiempo y suficientes acontecimientos para dejar atrás todo aquello que lleva muchos años lastrando nuestra Sociedad, y ya es hora de levantar alfombras y hacer limpieza. Hay dos cosas que no deben sorprendernos, por su aplastante lógica: la primera, la escasa evolución del PsoE hacia un partido realmente conectado con la realidad social, por qué? Pues porque nunca, hasta ahora, ha tenido necesidad alguna de evolucionar, se ha ido alternando cómodamente en el poder y manteniendo su status y privilegios; la segunda, que, atendiendo a una ley física fundamental, contra más fuerza se haga desde un lado mayor será la fuerza reactiva que se oponga. Por una parte, el PsoE está haciendo ahora lo que le obliga Unidas Podemos, las circunstancias y una Sociedad que SÍ evoluciona; sin UP, hubiera seguido haciendo lo mismo, un poco de cal y otro poco de arena, y sin cambiar nada sustancial, nada relevante; incluso ahora, si tiene margen, lo utiliza, y recorta lo que puede para evitar ser tildado de extremista, por la sencilla razón de que hay muchos votantes suyos que podrían/pueden cambiar su voto hacia la derecha, y de hecho lo hacen. Por otra parte, coincido con lo manifestado de la 'querencia' de jueces, policías y militares, y qué decir del clero (!), hacia la derecha extrema, porque es lo que han mamado desde decenas de años atrás y, en estricta realidad, nunca han tenido una 'transición'. Basta recordar la amenaza del grupo de chat de militares en excedencia sobre la mitad de la población española. Así pues, tengamos en cuenta que hay mucha gente, millones (de personas, y gran parte de ellas con mucho poder económico), en contra de cualquier evolución, y es lógico que 'se levanten en armas' (de momento en sentido figurado, aunque ya están habiendo muertos de este lado). Pero, de igual modo, sigamos adelante y votemos izda real.

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  • arrossinat arrossinat 08/07/21 17:39

    En efecto, Sr. Valenzuela, los aspectos en los que usted centra su artículo han llegado ¡YA! a ser desoladores.
    La llamada “Justicia” (y tanto más cuanto más “Alta Justicia”) está YA DESCREDITADA por culpa de la parcialidad, la politización y el sectarismo de tantos MALOS jueces que han conseguido colocar estratégicamente quienes todos sabemos. Y ello a pesar de los clamores de los jueces honrados, dignos, imparciales y decentes.
    Y en cuanto a las fuerzas de seguridad… ¿para qué hablar? Usted conoce, yo conozco y cualquier español que conozca a miembros de las mismas sabe, por referencias totalmente fiables, cómo siguen proliferando en su interior multitud de elementos que no desmerecen nada ante los del más duro franquismo-nazionalcatólico. Y también ‒hay que decirlo‒ a pesar de la ejemplaridad y honorabilidad de gran número de sus miembros.
    ¡Desolador, Sr. Valenzuela, desolador!
    Y, sí, es preciso ponerle solución pronto a todo esto. Pero con este PP ENLOQUECIDO
    ‒que parece contagiado del más desbocado falangismo o fascismo o nazismo de los años 30 del siglo pasado‒ y esos repugnantes medios de comunicación ENVENENADOS… quo vadis, Hispania?

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  • atilaXXI atilaXXI 08/07/21 16:16

    Cuando un estado no protege por igual a todos sus ciudadanos, a los desprotegidos no les queda otra que actuar en su legítima defensa. Cuando el sistema judicial no actua contra los que infringen las leyes, los perjudicados tendrán que tomarse la justicia por su mano.
    Igual toda esta extrema derecha fascista salió del armario cuando desaparecieron los pistoleros que los mantenian a raya, ¿y si volviesen a actuar con tiros en la nuca y bombas lapa en los bajos de sus coches? ¿Que dirían entonces estos periodistas que ahora justifican actuaciones y crimenes violentos?

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