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Mala hierba

El comunismo y Álvarez de Toledo, unas cuantas cosas claras

Publicada el 08/09/2021 a las 06:00

A menudo ser pionero te reporta poco reconocimiento y muchos problemas. Miren a Cayetana Álvarez de Toledo, la apuesta de Pablo Casado como martillo de herejes en la portavocía del Congreso, que fue defenestrada cuando el inconsistente líder popular decidió fingir centrismo al inicio del anterior curso político. Luego, entre las prisas y el miedo al fin de una carrera llena de derrotas, presión de Vox y Ayuso mediante, Casado volvió a la línea del hostigamiento macarra: no importa si lo que se dice del Gobierno es cierto o falso, lo que importa es buscar su ilegitimidad. Por eso tienen ustedes a Cuca Gamarra, sustituta en la portavocía del PP, tan perdida como su propio partido. Con tanto giro de libreto la función resulta poco creíble: no puedes poner a María Reiner, la monjita de Sonrisas y lágrimas, a actuar en Salvar al soldado Ryan.

Imagino que Álvarez de Toledo, en la umbría de su escaño, debe de estar pasándolo mal, revolviéndose, pensando que no se puede poner a un caniche a hacer el trabajo de un bulldog. Llegas la primera, abres una senda a machetazos para que al final otras acaben en primera línea mediática, que en política es lo que marca tu importancia o tu intrascendencia. Por eso, de vez en cuando, Álvarez de Toledo necesita reivindicarse, por encima de advenedizas como Ayuso o de despistadas como Gamarra. De ahí que el lunes registrara en el Congreso una importante pregunta para el desarrollo de la actualidad nacional: “¿Cómo justifica la vicepresidenta segunda su apología de una consigna política que ha justificado millones de muertos?”.

La vicepresidenta segunda es Yolanda Díaz; la apología, el prólogo que ha realizado para una reciente edición del Manifiesto Comunista. Quizá ustedes se pregunten para qué dedicar unas palabras a un número de promoción de Álvarez de Toledo. Puede que no les falte razón. Quizá es hora, por contra, de recoger el guante y de dejar unas cuantas cosas claras. Un día te acuestas en un país donde el Partido Comunista fue uno de los protagonistas de la Transición y redactor de su Constitución, al siguiente te levantas y el macartismo campa a sus anchas, hay comisiones de actividades antiespañolas y los delatores esperan su turno a ver si les cae un estanco o una portería. Una estrategia desenfadadamente mezquina ha sido más de una vez la antesala del desastre.

Primero vayamos con los millones de muertos. Sí, bajo el comunismo se han practicado atrocidades contra los derechos humanos, eso es innegable. Tanto como bajo el fascismo pero también el liberalismo, ideología de la que la Unión Europea y las democracias occidentales hacen gala, algo que incomoda mucho reconocer. La explicación es histórica: las tres ideologías de la modernidad tenían un fuerte componente de nueva ordenación social y no dudaron en utilizar la violencia para imponerlo. El siglo XIX y el XX carburaron con sangre, dinero y lucha de clases, como el XXI, salvo que ahora ponemos un filtro de Instagram o hacemos un bailecito en TikTok y se nos olvida.

A nadie que prologue a Adam Smith se le acusaría de hacer “apología de una consigna política que ha justificado millones de muertos”. Si por muertos es, nos ponemos a contar los desmanes del imperialismo británico, cuna liberal por excelencia. Las justificaciones atroces, a menudo racistas, que el Reino Unido empleaba para asegurar que sus intereses estaban por encima de los países invadidos, fueron votadas por diputados liberales y aplicadas por Gobiernos liberales. También podemos recordar las excelentes relaciones de Churchill con Musolini, al que calificó de la mejor vacuna contra el socialismo. No les gusta leerlo, pero detrás de cada soldado de las SS hubo antes un casaca roja practicando las mismas fechorías.

Sería ridículo, por otro lado, culpar de determinados crímenes a Adam Smith –su estudio económico fue clave para hacer avanzar esta ciencia–, tanto como culpar a Marx de los perpetrados en su nombre. Liberales hubo muchos, también los que se oponían al absolutismo, como en España: contra Riego se levantaron los mismos que lo hicieron contra la II República. El marxismo se aupó sobre el liberalismo para introducir un nuevo concepto, el de clase, o cómo los derechos no eran iguales para todos dependiendo del dinero. Gracias al socialismo se pasó del sufragio censitario, al que los liberales no ponían objeción, al universal. Gracias al socialismo existe el derecho a la educación, a la salud, al descanso o a unas condiciones laborales dignas. Fue lo que tuvo organizar a las masas de trabajadores en un objetivo común. También que la URSS y sus aliados ganaran la guerra contra la Alemania nazi. Cuando el fascismo machacaba España, unos años antes, desde el liberal Londres se miraba a otro lado: luego soportaron el blitz.

Todo esto, Álvarez de Toledo –sin duda una mujer de amplia formación– lo sabe. Tanto como que desde los años 50, en la Europa occidental, se desarrolló un comunismo que pretendió jugar bajo las reglas de la democracia liberal. En Italia, donde se inició la idea, la CIA y sus secuaces manipularon elecciones, perpetraron atentados y organizaron secuestros para evitar que el eurocomunismo cuajase. En Francia se llegó al autogolpe de Estado. En Chile se masacró a los marxistas que llegaron al Gobierno por las urnas. En España la ultraderecha asesinó a centenares de personas, entre ellas a los Abogados de Atocha, para intentar que el PCE y CCOO cayeran en la provocación y así eliminarlos como actores en la construcción de la democracia. Los comunistas, en este país, dieron su vida y su libertad para que la señora Álvarez de Toledo pueda decir, liberalmente, lo que quiera desde la tribuna del Congreso. Que no se nos olvide.

Pero el problema, como advertía, no es sólo de memoria, de honradez con el pasado o de ruptura del consenso constitucional para invalidar a uno de los actores de nuestro juego político. Es de presente. Uno donde la derecha parece haberse conjurado con los ultras para provocar en España una restauración reaccionaria: lo que perdieron en 1979 lo quieren recuperar en nuestros días. Ahora saben que los comunistas son menos, que los sindicatos no son tan fuertes y que la clase trabajadora, aun existiendo, no se percibe a sí misma y, por tanto, no hace valer sus intereses. Y por eso arengan a los suyos, la liberal clase media, para meterles el miedo en el cuerpo: no hay nada más peligroso que un pequeño-burgués asustado.

Saben –y esto no es una opinión, es un hecho– que Yolanda Díaz aplica políticas socialdemócratas, las que puede o le dejan, bastante menos ambiciosas que las que se aplicaban en toda Europa en las décadas que transcurrieron desde 1945 a 1990. Que su intervencionismo es, incluso, menos profundo del que llevó a cabo la democracia cristiana cuando su única posibilidad de gobernar era competir con la izquierda en medidas sociales. ¿Saben quién provocó ese cambio de centro de gravedad? Millones de comunistas en toda Europa occidental y unos cuantos tanques en la Europa oriental. También convendría no olvidarlo.

En este país que buscan los radicales de derecha, los comunistas son, como siempre, los primeros en ser señalados. Se necesita la vuelta del concepto de los “malos españoles”, la herramienta para situar fuera del juego político, incluso de la sociedad, a aquellos que no comulguen con este aterrante proyecto. Seguramente muchos de ustedes no se identifiquen dentro del epígrafe del comunismo, incluso puede que alguno sea liberal, en la encomiable tradición española contra absolutismos y concentraciones de poder. No se equivoquen: la pregunta de Álvarez de Toledo, el populismo de Ayuso, la mirada lúgubre de Abascal, también van contra ustedes.
 

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61 Comentarios
  • Juango Juango 11/09/21 12:02

    La Sra. Cayetana es una experta en utilizar la historia a medias, siempre en beneficio de sus postulados derechistas.
    La honradez política y humana se demuestra contando la verdad sin cortes ni manipulaciones.
    Creo que es la mejor forma de servir a los ciudadanos de este país, que son los que le pagan su sueldo de diputada.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 09/09/21 22:04

    Mitterrand en 1991: el nacionalismo es la gurra.
    Creo que lo pensaba tambien porque en los años 30 y principios de 40 Mitterrand fue muy nacionalista, excesivamente nacionalista.
    Aquî el link de su declaracion:

    https://www.youtube.com/watch?v=ILtIBVMerW8

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 09/09/21 22:54

      Mitterrand en 1991: el nacionalismo es la guerra.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 09/09/21 22:54

      Mitterrand en 1991: el nacionalismo es la guerra.

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  • JPCjpc JPCjpc 09/09/21 14:05

    Siempre daré las gracias a historiadores que interpreten la historia como lo hace Daniel Bernabé; ahora, que los comentaristas hablen de clase trabajadora y clase media no lo entiendo; somos seres humanos con derechos y obligaciones iguales, debemos elegir políticos que nos contemplen por igual a todos, procurando que nadie carezca de mínimos y que se nos obligue a todos a contribuir a la sociedad de acuerdo a lo que recibimos y hemos acumulado. Buen día a todos.

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  • Jose Espuche Jose Espuche 09/09/21 07:31

    Excelente artículo que refleja la verdad de la época. Mi vida política la empecé en el PCE en el año 1.974. Se han dicho verdades pero también muchas mentiras. El artículo me ha echo llorar por lo bien que refleja la realidad. Ya tenía ganas de que se reflejara la realidad y el artículo de Daniel Bernabé la dice claramente. Ni todos los comunistas somos iguales ni tantas ideologías sucede lo mismo. Excelente artículo por la valentía de expresar la verdad. Jamás en la vida he leído un artículo como este.

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  • Carmenb Carmenb 09/09/21 05:16

    Gracias gracias gracias. 

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  • Argaru Argaru 09/09/21 02:56

    Stalin, es sin la menor duda, uno de los mayores monstruos que ha dado la historia en los últimos cien años, junto con Hitler, Franco y Mussolini, pero a diferencia de estos, su “monstruosidad” se gestó traicionando la esencia del pensamiento ideológico y asesinando a muchos de sus correligionarios que lo llevaron al poder. Por lo tanto, confundir de manera interesada “stalinismo” con comunismo es muy propia de la “escuela de marxismo” de Esperanza Aguirre, donde Álvarez de Toledo, es una alumna aventajada. Por esta razón, toda esta gentuza siempre se olvidan de poner en su haber todos los millones de muertos que fueron “carne de cañón” en dos guerras mundiales y en múltiples guerras domésticas de saqueo imperialista a lo largo del siglo XX y de lo que llevamos de este. Es evidente, que en nombre del stalinismo se cometieron muchas barbaridades que no se pueden justificar de ninguna manera, pero meter en el mismo saco a Rosa de Luxemburgo o Antonio Gramci, personas que dieron su vida por unos ideales, con el dictador georgiano, no sería justo pero, por otra parte y por honestidad intelectual hay que asumir que se cometieron errores. Unos errores, que perjudicaron a la izquierda progresista a nivel mundial y de la que aún no han logrado levantar  cabeza. Pese a todo, el marxismo sigue estando vigente hoy en día y es, junto con  el  ecologismo, los únicos que se enfrentan a un sistema económico, el liberal capitalista, que está esquilmando y aniquilando a este bonito planeta azul. Muchos comunistas derramaron su sangre por un futuro mejor y, por lo tanto, es de bien nacidos evitar que su memoria no sea manchada por gentuza de esta calaña. Magnifico, equilibrado y honesto artículo del señor Bernabé.

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    • corleone corleone 09/09/21 19:42

      Chapeau ARGARU, si señor, No todos somos iguales aunque tengamos la misma "etiqueta". Seguro que muchos liberales tambien fueron buenos. Ahora bien, FASCISTAS y NAZIS, ¡¡ Uyyy !! me da que poquitos.
      Si alguien tiene a mano defensa de esto, que lo comente porfa.

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  • pentaclo pentaclo 08/09/21 22:09

    Excelente artículo. Gracias.

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  • Charo Caylan Charo Caylan 08/09/21 17:50

    Muy buen artículo, documentado y veraz. La vicepresidenta Díaz sabrá responderle y quedará como lo que es: una informada que falsea la historia. Gracias. Saludos y salud.

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  • pablos pablos 08/09/21 17:31

    Muchas gracias
    Daniel sigue así, creo que somos muchos los que echamos de menos periodismo como el tuyo. Hace falta recuperar la historia para saber donde estamos y porque.

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  • Arkiloco Arkiloco 08/09/21 17:26

    Aunque para mí sea escaso no niego el interés de estas polémicas e incursiones en la historia que pertenecen a un mundo del pasado. Hablar hoy de liberalismo versus comunismo, tratar de contraponerlos, de salvar esto o aquello y de si usted habla de las fechorias en nombre del comunismo yo le contaré las del liberalismo, creo que está fuera de lugar y es aceptar un terreno de debate lleno de trampas y mayormente estéril. O sólo útil para los intereses de la derecha y esa oposición que todavía juega y trata de sacar rendimiento a unas acusaciones que borden el surrealismo: identificar al gobierno con el comunismo y lo que se ha asociado a los regímenes que asi se han titulado. Parece increible que esto se utilice y me parece que lo peor sería, o es, tratar de defenderse o de justificar no se qué porque se es fiel a mantener un calificativo del que poco se podría relacionar con lo que se hace, se piensa y se defiende. Pone en duda Bernabé si merece la pena realzar esta iniciativa de Cayetana, una provocación evidente y la basura intelectual que hoy utilizan las derechas de este país para medrar. No sé lo que contestará la ministra pero creo que la inmensa mayoría desconocia tal pregunta a Yolanda Díaz. No hay nada como hacer tema de lo que sólo debía merecer indiferencia.

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