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¡Albricias, Gutenberg sobrevive!

Publicada el 16/09/2021 a las 06:00

El pasado sábado estuve en la Feria del Libro de Madrid. Pude acceder con rapidez por una entrada específica para autores –iba a firmar ejemplares de Pólvora, tabaco y cuero, mi última novela, en la caseta de la editorial Huso–, pero la cola del público era monumental. Cientos y cientos de personas esperaban pacientemente veinte, treinta, cuarenta minutos o más para penetrar en el renacido templo madrileño de los libros. Una vez dentro, constituían una multitud razonable –el aforo estaba limitado– y tan enmascarada como manifiestamente gozosa. En todas las conversaciones que sostuve con los amigos que pasaron a saludarme se expresaba la alegría de poder salir a la calle en una jornada tan gloriosa para reconstruir presencialmente el colectivo de lectores.

Reinaba un cierto sentimiento postpandémico, una cautelosa y esperanzada impresión de que la pandemia está ahora tan derrotada –al menos en Europa– como Hitler tras la batalla de Stalingrado y el desembarco en Normandía. Aún se derramó mucha sangre hasta que las tropas aliadas llegaron a Berlín y el Führer se suicidó en su bunker, pero, a partir de esas dos sonoras debacles, los nazis tan solo retrocedieron en dirección a su propia capital. La vacunación, me dijo un amigo perspicaz, ha sido el Stalingrado y la Normandía del covid 19. Europa aún conocerá rebrotes y nuevas variantes, las regiones del mundo más pobres atravesarán períodos duros o muy duros, pero la amenaza del coronavirus ya no será la de la primavera de 2020.

La vida puede y debe comenzar a recuperar sus derechos; la compra presencial de libros y el encuentro directo con sus autores pueden y deben recuperar sus derechos, como está ocurriendo en esta preotoñal Feria del Libro madrileña. Las librerías, sobre todo las pequeñas, han sufrido mucho en la pandemia, algunas incluso han desaparecido. Pero las supervivientes tienen ahora la oportunidad de encontrar fórmulas para hacerse atractivas –y hasta imprescindibles– al amplio sector del colectivo de lectores al que le sigue gustando mucho ojear los mostradores y los anaqueles. No sería mala cosa, por cierto, que las autoridades las consideraran tan esenciales, tan servicio público básico, como han considerado las terrazas de los bares.

El colectivo español de lectores es minoritario, bien lo sé. Más minoritario que en Francia, pero ha aprovechado bien la pandemia de coronavirus. Ayer mismo Clara Morales informaba en este diario de que, de todas las industrias culturales españolas, la del libro es la que mejor ha resistido al coronavirus. No solo no ha sufrido los desplomes del teatro, el cine o los conciertos –víctimas propiciatorias de confinamientos, cuarentenas y toques de queda–, sino que, salvo en el caso de los libros de texto, ha conocido un ligero aumento. Los lectores españoles parecen haber aprovechado la ocasión que les brindaban las muchas horas pasadas obligatoriamente en casa no solo para releer, sino también para comprar y leer obras nuevas.

El valor del libro como fuente de conocimiento y placer ha quedado reafirmado en este largo y penoso período de limitación de la libertad de movimientos. También –y mucho– el de instrumento de viaje. No podíamos poner los pies aquí o allí, pero, de la mano de los escritores, podíamos hacerlo mental y espiritualmente desde el sofá o la cama de nuestra casa. Las cifras manejadas por Clara Morales permiten constatar que cientos de miles de españoles no se limitaron durante la pandemia a ver maratones de series o aprender cómo hacer galletas. Es una buena noticia para los que pensamos que, mientras haya gente que lea, es posible la esperanza.

Ya comprobamos alegremente a lo largo de toda la segunda década de este siglo que el libro en papel resistía mucho mejor la digitalización que la prensa de papel. No se han cumplido las predicciones de los que profetizaban que ahora ya nadie los usaría para abordar tratados, ensayos o novelas, que todos los lectores se habrían pasado al formato electrónico. Se ha demostrado que el libro en papel es uno de esos inventos de los que la humanidad no quiere desprenderse por mucho que haya otros más nuevos, como ocurre con las marionetas, el teatro o el baile. Y ahora, saliendo de la pandemia, comprobamos que la gente que lee ha seguido haciéndolo.

Hay miles de obras apetitosas en la actual Feria del Libro de Madrid. Pero permítanme terminar recomendándoles a los directivos de las compañías eléctricas, y a sus voceros en los partidos de derechas, la adquisición y lectura de la Constitución Española de 1978, que, en su artículo 128, hace plenamente legal “la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general”. Me da la impresión de que esa gente lee poco, si acaso los manuales de Administración de Empresas que sacralizan la maximización de los beneficios privados, aun a costa del interés general. Y ya puestos, a esa gente, y a algunos del centroizquierda cobardica, les aconsejaría también que leyeran los tratados de la Unión Europea, que en ninguna parte prohíben la existencia de empresas públicas de generación de electricidad, como las que, de uno u otro modo, existen en Francia, Italia, Holanda o Suecia.

Hablando de buena parte de nuestros políticos y tertulianos televisivos, una amiga me dijo el sábado en la Feria del Libro de Madrid con tono apesadumbrado: “Es que se les nota mucho que no leen nada”. Pues sí, se les nota mucho.

 

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11 Comentarios
  • Chinchirina Chinchirina 16/09/21 23:57

    Esperemos que los libros lleguen a todas. Por la década de los sesenta, Foment del Treball Nacional, la patronal catalana, no quería gente que hubiera estudiado Formación Profesional. Decía que ese aprendizaje les perjudicaba. Efectivamente, esos trabajadores ya habían tenido acceso a los libros y ellos no lo querían. Con todo, a pasar del dominio de la televisión, afortunadamente cada vez hay más gente que se acerca a los libros. Leer nos hace mejores: más sabios.
    D. Javier, un placer leer lo que escribes.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 16/09/21 22:12

    Estoy un poco mâs preocupado por el cine, es que la vision colectiva de un filme no tiene precio, bueno siempre quedaremos algunos, digo yo.
    Pero tienes razon, es una muy buena noticia el afianzamiento actual del libro. Como decia la madre de Napoleon: Pourvou que ça doure!!!

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 16/09/21 22:12

    Estoy un poco mâs preocupado por el cine, es que la vision colectiva de un filme no tiene precio, bueno siempre quedaremos algunos, digo yo.
    Pero tienes razon, es una muy buena noticia el afianzamiento actual del libro. Como decia la madre de Napoleon: Pourvou que ça doure!!!

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  • GRINGO GRINGO 16/09/21 20:57

    La sociedad asume que se intervenga por parte del Estado una entidad bancaria si consideran que han actuado de forma ilegal o ilegítima, en cambio con Las Eléctricas que han abusado y siguen abusando, nadie se va a atrever a intervenir ese negocio de tahúres ?????

    Echen un vistazo aquí, y encontrarán algunas respuestas, muchas respuestas....

    https://www.elsaltodiario.com/multinacionales/puertas-giratorias-ministros-secretarios-estado-energia-enagas-red-electrica-iberdrola-endesa-abengoa-retiro-dorado-de-la-politica

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  • Juanalaloca Juanalaloca 16/09/21 18:18

    Hola Javier. Gusto escucharte!!!!!
    Poco que añadir. Que deberíamos salir a la calle con carteles con lo que nos has contado de la Constitución y de Europa respecto al atraco que nos están dando las hidroeléctricas y lo que se podría hacer, pero no hay...
    Por otra parte, VIVA el LIBRO en PAPEL!!!!!! Y sí Valenzuela, este país que tantas veces nos hiela el corazón, necesita MUCHA, mucha, LECTURA.




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  • Cocinera Cocinera 16/09/21 17:05

    Está muy bien que el libro y los autores puedan encontrarse con sus lectores en la Feria de Madrid. Mayor alegría aún es que los libros de texto --en su mayoría auténticos bodrios que sólo sirven a las ganancias de unos editores inmisericordes con la población infantil y juvenil-- haya perdido mucho más que el libro de verdad durante la pandemia. Ojalá las autoridades educativas prohíban esa basura de texto aprovechando la circunstancia y exija una calidad ahora inexistente. O busque otras editoriales que pongan por delante del beneficio la calidad. No es tan difícil.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 16/09/21 16:34

    Me quedo con el apunte de la Constitución Española de 1978, que, en su artículo 128, refiere “la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general”. Póngase en negrita en todas las cabeceras de todos los medios, para que se aplique sin demora. Es demasiada la permisividad ante la evidente y descarada delincuencia pública que está empobreciendo a millones de ciudadanos.

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  • Valldigna Valldigna 16/09/21 13:01

    Valldigna.En un pueblo relativamente pequeño este fin de semana se hará una feria del libro co editoriales pequeñas y libros en mi lengua el valenciano.Un placer ya poder asistir a ella y también con escritores que presentaran sus libros.El lugar precioso y con mucha historia de mi paísEl Monastir de la Valldigna. 

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  • Cea Cea 16/09/21 11:43

    Ay,los soviéticos! Vida y Destino,Javier

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  • AR2 AR2 16/09/21 00:22

    Si no recuerdo mal, siempre leí que fueron los rusos los primeros en llegar.

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    • Javier Valenzuela Javier Valenzuela 16/09/21 09:55

      Los rusos, o más precisamente los soviéticos, fueron los primeros en causarle a Hitler una inmensa derrota (en Stalingrado) y los primeros en llegar a Berlín, en efecto. También fueron los que más vidas perdieron en la Ii Guerra Mundial. Salud  y libertad, amigo.

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