X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Tiempos Modernos

¡Cuánto daño ha hecho el 'Watergate'!

Publicada 23/03/2017 a las 06:00 Actualizada 22/03/2017 a las 20:55    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 21

¿Qué sabe usted del Watergate? Posiblemente lo que la mayoría, incluido yo mismo, antes de que se me ocurriera escribir esta columna: que un par de abnegados periodistas respaldados por un medio de referencia –el Washington Post– consiguieron hacer dimitir a todo un presidente de los Estados Unidos, dando lugar a uno de los mayores éxitos de la historia del periodismo.

Pero el éxito lleva aparejados severos inconvenientes sea cual sea la disciplina en la que se alcance. Uno de ellos es que establece el norte al que ha de apuntar toda brújula de aquel que quiera emular la gesta.

Por lo que respecta al Watergate, sin poner en duda su importancia como hito del ejercicio periodístico, siempre lo he tenido por responsable de algunos de los males de una profesión que no es la mía por más que a veces la haya ejercido como un usurpador. Uno de esos males es el frecuente convencimiento por parte de muchos periodistas de que todo asunto sobre el que informan esconde un Watergate en su interior y que el mundo entero confabula en su contra para que no lo descubra. Esta circunstancia suele transformar el sano escepticismo del ejercicio periodístico en un recelo constante que convierte a muchos de ellos en paranoicos insoportables, tipos desconfiados que todo lo observan con gesto severo y mirada de sospecha como japoneses miopes.

Otro de los males derivado de la mitificación del Watergate es creer que el objetivo del periodismo debe ser el cobrar, de vez en cuando, una pieza política o, al menos, tener una significativa influencia en ella. No creo que la función del periodismo sea necesariamente influir en los acontecimientos políticos sino contar la verdad –o aquello que más se le aproxime– sobre lo que acontece para que el ciudadano, verdadero actor político, decida en consecuencia. Lo otro, esa vocación de que un titular tenga su inmediata consecuencia en un partido o en un gobierno ya sabemos a qué conduce. Hemos visto a determinados medios, frecuentemente liderados por la soberbia de algún periodista de ego descomunal, marcar la agenda política de gobiernos o partidos, en ocasiones con la connivencia de estos, cuando no como rehenes del medio en cuestión.

Aunque es posible que ese relato mítico del Watergate sea sólo una ficción por más que los males derivados del mismo sí parecen tristemente reales.

Joseph Campbell, profesor de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Washington, es el autor de Getting it wrong, un libro publicado por primera vez en 2010 y que hace unos meses se volvió a editar en versión corregida y aumentada. En él se desmontan las exageraciones que han convertido en mitos periodísticos a, entre otros ilustres casos, el Watergate. Campbell advierte que esta percepción equivocada de la labor periodística alimenta estereotipos y distorsiona la idea que tenemos de los medios de comunicación sobrevalorando su importancia y, en consecuencia, minusvalorando la responsabilidad de los políticos en determinados hechos. Respecto al Watergate, Campbell afirma que se ha magnificado la influencia real de lo publicado por el Washington Post en la caída final de Nixon y reivindica la labor e influencia de las instituciones norteamericanas en su dimisión. No es el único que lo dice. Además del propio periódico, que ha insistido en no pocas ocasiones en que la dimisión de Nixon fue consecuencia de un proceso estrictamente constitucional, el propio Woodward ha afirmado: “la mitificación de mi papel en el Watergate ha llegado a tal absurdo como que un periodista escriba que yo, en solitario, hice caer a Richard Nixon. Totalmente absurdo”. ¿Se imaginan a muchos periodistas españoles renunciando a esa inmerecida medalla?

Por qué ha calado entonces esa narrativa heroico-periodística –en palabras del propio Campbell– no sólo en los ciudadanos norteamericanos sino en los del resto del mundo. Para el autor, contribuyó de manera poderosa a su expansión la película Todos los hombres del presidente basada en el libro homónimo de Carl Bernstein y Bob Woodward al que –añado yo– para mayor arraigo del carácter mítico de la hazaña, daba vida en la pantalla Robert Redford. ¿Qué estudiante de periodismo, sea chico o chica, que haya visto la película no querría parecerse a él?

No es la única razón por la que, según Campbell, la idealización del Watergate como trabajo periodístico ha podido echar raíces tan profundas. Otra de ellas es que, como todo buen mito, su simpleza lo hace fácil de transmitir. Frente a la complejidad de un caso que requirió los esfuerzos colectivos de los fiscales especiales, los jueces federales, las dos cámaras del Congreso, la Corte Suprema, así como el Departamento de Justicia y el FBI, la interpretación, no exenta de cierto romanticismo, de que dos jóvenes periodistas a través de citas en garajes subterráneos y mensajes cifrados en los anuncios consiguen acorralar a un presidente hasta hacerlo dimitir tiene clara ventaja.

Otra de las razones sería la presencia de Garganta Profunda y los 30 años en los que la prensa norteamericana volvía repetidamente sobre la posible identidad de este contacto que daba a los periodistas las instrucciones para destapar el escándalo, hasta que en 2005 Mark Felt, número dos del FBI en el momento en que tuvieron lugar los hechos, admitió ser la persona que se escondía tras el celebérrimo seudónimo. En esa labor desmitificadora, Campbell cita a otro estudioso del Watergate y de la labor de Felt, para afirmar que lo publicado por el Post nada descubrió a los investigadores y agentes del Gobierno quienes, al contrario, sufrían al ver en la prensa el fruto de sus investigaciones y que el Gobierno fue siempre por delante de la prensa en sus pesquisas.

Ello debería hacernos pensar en cuánto de investigación hay en realidad en el periodismo de investigación y si muchos de sus cacareados éxitos no tienen su origen en el deseo de venganza de algunos cómplices defraudados antes que a las nobles intenciones de los cronistas y hasta qué punto los medios se convierten en ocasiones en una mera herramienta de quien necesita aventar cierta información para conseguir sus objetivos. Una circunstancia que no debe hacernos cuestionar el efecto benéfico que para la sociedad tiene el hacer públicos determinadas asuntos, pero que contribuiría a una saludable humildad de la que tan falta está cierto periodismo.

Otro de los motivos que enuncia Campbell para la vigencia de esa fabulación está en la condición humana de los periodistas –no muy distinta a la del resto de los mortales– y el halagador relato  que les hace aparecer ante la opinión pública como importantes actores de hechos trascendentales y ratifica la impresión de su poder e influencia en la vida pública.

Aquí merece la pena detenernos para reparar en esa actitud arrogante de algunos periodistas que parecen haber hurtado a los ciudadanos su condición de depositarios del derecho a la información para apropiársela ellos mismos de forma que, a veces, tiene uno la sensación de que es ante ellos y no ante sus votantes donde deben rendir cuentas. Es a los periodistas, a algunos de ellos, a quienes se debe la autoría del concepto “juez estrella”, de tan buen arraigo en el universo informativo de nuestro país. Sería de justicia que el término periodista estrella cuajara también.

Creo que el periodismo sufre algo más que una crisis de formato derivada de la irrupción de las nuevas tecnologías. Nunca el ejercicio periodístico ha ocupado tanto espacio mediático; nunca los periodistas han hablado tanto de su profesión; nunca los consumidores de información se han ocupado tanto de los periodistas; nunca los políticos –con un finísimo olfato para detectar el mal periodismo cuando se hace en su contra, jamás cuando es a su favor– han hablado tanto de periodismo y de periodistas. Pero esa hegemonía del espacio de debate, al igual que ha ocurrido con la política, no se ha traducido en una mayor calidad del periodismo que se practica. Hay profesiones que son muy sensibles al contagio, y entre políticos y periodistas se ha generado una especie de simbiosis que establece una relación directa entre la calidad del periodismo de un país y la calidad de su política. Del mismo modo que hoy pasa por política –en ocasiones alta política–lo que no es más que simplismo, vana palabrería y tertulianeo barato, también pasa por periodismo lo que no es más que petulancia, egotismo y lugares comunes mezclados con unas briznas de información. Por favor, dejen de citar a Kapuscinski e intenten parecerse a él.
Correo Electrónico


Hazte socio de infolibre



21 Comentarios
  • viceval viceval 24/03/17 00:23

    ¿...... Y los periodistas "españoles"?. Buen articulo. En su línea.http://www.clasesdeperiodismo.com/2013/03/04/10-reflexiones-de-ryszard-kapuscinski-sobre-el-periodismo/

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Androcentritis Androcentritis 24/03/17 00:14

    Lástima. Se saborea mejor el humor fino que la bilis. Habrá que esperar una semana más.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Txarles Txaplyn Txarles Txaplyn 23/03/17 19:11

    De acuerdo a este estudio de Reuters, de los paises analizados España es el que cuenta con los medios menos fiables. http://prnoticias.com/prensa/20143472-prensa-espana-credibilidad.Mientras los propios periodistas no se unan como gremio a denunciar sus propias falacias manteniendo Indas y Marhuendas y los consejos de administración de los medios sigan en manos de quien están, no hay nada que hacer.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • AngelesC AngelesC 23/03/17 15:20

    Me descubro ante su sentido común . Ahora una maldad, se nota que no es vd. periodista, ninguno seria capaz de reconocer algunas verdades.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    0

    0

    • Clara Aurrecoechea Clara Aurrecoechea 25/03/17 09:27

      Soy periodista y suscribo todo lo que se plantea en este artículo sobre el periodismo en nuestro país. Nunca se deben hacer afirmaciones tan contundentes.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      0

      0

      • AngelesC AngelesC 26/03/17 07:21

        Le pido disculpas. No es habitual su postura. Todo el respeto.

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        0

  • Bacante Bacante 23/03/17 11:43

    En nuestro país,  lo común ha sido, siempre, el triunfo del mediocre.  Hay un ensañamiento impío contra la excelencia (¡muera la inteligencia!) y que inventen ellos,  después de todo.  Fuimos un país de dictador cuartelero y asesino y de marchas militares.   ¿Qué se espera de los descendientes directos de Franquito, añorantes y cara al sol?  ¿Quiénes manejan los medios?  ¿De quiénes son voceros los periodistas "estrella"  (sic)?  A ver,  respondamos a preguntas tan simples y situémonos. 

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 6 Respuestas

    0

    0

    • irreligionproletaria irreligionproletaria 23/03/17 12:50

      Es posible que mi mediocridad, no de para 'comprender' el estrellato. ¡Nada tienen que ver, los periodistas 'estrella' con la inteligencia! ¿Refiere, una excelencia 'fuerza motriz' que alimente/acelere, esa fuerza centripeta que les subsuma en el anonimato? Imprescindible y saludable para conseguir una ciudadania sana, intelectualmente hablando, ignorar/obviar sus ecos/representaciones/teatros y demás gags comicos que copan las parrillas de todas las cadenas televisivas. ¡Viva la inteligencia! [Especialmente, para descubrir/constatar, su ausencia] La excelencia, es el objetivo. Saludos cordiales a todos sus nicks.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 5 Respuestas

      0

      0

      • Bacante Bacante 23/03/17 14:34

        Señora,  con consternación compruebo que empieza usted a tener conductas de acosadora (siempre en mi modesta opinión).  Creo haber mantenido siempre un exquisito respeto hacia su persona y sus opiniones.  Si así no fuera,  le ruego disculpe mi torpeza,  que no mala intención, de la que usted no es merecedora en modo alguno. Y si es tan amable,  y por un ambiente relajado y cordial en estas páginas,  ignóreme y así ambos colaboramos al entendimiento y al buen ejemplo que siempre han ofrecido los comentaristas de infolibre. Gracias. 

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 1 Respuestas

        0

        0

        • irreligionproletaria irreligionproletaria 23/03/17 15:19

          ¿¿¿ACOSADORA???....Va de retro...

          Responder

          Denunciar comentario

          0

          0

      • gualdo gualdo 23/03/17 13:58

        La luna, sometida a la acometida centrípeta de nuestra Tierra, no deja de estar ahí; siempre está cayendo pero nunca terminará de caer. Si dejara de caer desaparecería en el cosmos inabarcable, pero es precisamente la atracción centrípeta la que la mantiene allí cerca. La sociedad mediática, nutrida con las cuotas de pantalla que otorga el escándalo, mantendrá gravitatoriamente atados a esos periodistas estrella, mal que nos pese....

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 2 Respuestas

        0

        0

        • irreligionproletaria irreligionproletaria 23/03/17 14:13

          Gualdo ¿he patinado en la interpretación? Fuerza centripeta: ... 'componente de fuerza que actúa sobre un objeto en movimiento sobre una trayectoria curvilínea [ periodistas estrella y su público] está dirigida hacia el centro de la curvatura [manipulación mediante información torticera] de la trayectoria.. ' ¿la fuerza que 'absorbe' lo pendenciero de la desinformación, es 'centrífuga? La física no es lo mio. Si 'centrífuga' fuera el calificativo, respecto de la fuerza correcta; les ruego disculpen mi ignorancia supina. Gracias. Salu2

          Responder

          Denunciar comentario

          Ocultar 1 Respuestas

          0

          0

          • gualdo gualdo 23/03/17 23:06

            No-no, quizá la entendí yo mal; siento la tardanza en mi respuesta -día liado... yo lo había interpretado como una fuerza benéfica que les hiciera invisibles y sin influencia, pero esa fuerza centripeta los mantiene atados a nuestras narices. Bueno, aprovecho para decirle a Miguel Sánchez-Romero que me ha gustado mucho su artículo; bien escrito. Buenas noches.

            Responder

            Denunciar comentario

            0

            0

  • irreligionproletaria irreligionproletaria 23/03/17 10:09

    ¡Buenos dias! Anoche, cuando llegó la portada, leí con placer -una vez mas- el arlo de Miguel y me satisfizo, ver reflejado, en los propios medios, la descripción de la fuerza centripeta, que a mi entender, absorberá a todas 'las estrellas' . En el caso Watergate, desde la Corte Suprema hasta el FBI, estaban trabajando -por delante de la prensa- para lograr el resultado: que Nixon dejara de ser 'su' presidente. Aquí, ha llegado la moda...como el resto de lo 'importado' sin adaptación al medio...y, tenemos a las fuerzas policiales/judiciales, en la vorágine del 'prime time' ¡Cuanto daño ha hecho el 'Watergate' ! -como ejemplo periodistico en nuestro país- (petulancia, egoismo y lugares comunes) 'signo de identidad': se presenta el pack completo ¿comenzaran los 'gangosos' a desfilar, junto a los voceros, por las tvs, cobrando por la difamación pública? ¡¡¡Que verguenza, la ausencia de ética, de muchas de las 'estrellas' mejor pagadas de la profesión!!!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • gualdo gualdo 23/03/17 01:37

    Pongamos nombre y apellido: no será Eduardo Inda el referente principal de su artículo, la máxima representación nacional del peor periodismo estrella, ególatra, ávido hasta el extremo de adulación? Y que además va siempre presumiendo de que si descubrió este o aquel escándalo, lo que luego le da alas para mentir y difamar, para acusar sin pruebas ? Y que se cree con derecho a gritar, interrumpir, ofender en público? No se entiende cómo la cadena en la que usted trabaja da tanto espacio mediático a un señor como éste.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • Sasha Sasha 23/03/17 07:26

      En el artículo, está describiendo a la perfección a Pedro Jota Ramírez. Hasta ahora, el algarrobo sólo monta ruido. Para evitar sufrir al verle, deje de prestarle atención, haga como yo: cambie de canal.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • Isabelle0651 Isabelle0651 23/03/17 00:54

    Interesante artículo y buena información, al menos para mi que no conocía la realidad de los hechos, aunque viera la famosa película. Lo expuesto por el señor Sánchez- Romero es muy realista, dado los tiempos que corren en la profesión periodística y el manejo de algunos medios de comunicación. Gracias 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • El Xastre El Xastre 22/03/17 23:58

    Bueno. Qué quiere que le diga. Todo muy lucido. Pero yo sigo prefiriendo un periodista que se deje llevar por su ego a otro que se dejo llevar por el ronzal. Y a buenos entendedores pocas palabras bastan.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    0

    0

    • Bacante Bacante 23/03/17 14:11

      Xastre,  muy agudo. 

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 2 Respuestas

      0

      0

      • El Xastre El Xastre 24/03/17 12:03

        Quizás esté muy susceptible (con motivo) pero este artículo me parece de lo más inoportuno. Cuando la dirección de Info? libre? está pasando por lo que está pasando y quizás otros periodistas de otros periódicos tengan ahora mismo una garganta profunda como en su día tuvieron Carl Bernstein y Bob Woodward este artículo me deja la impresión de pataleta

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 1 Respuestas

        0

        0

        • Bacante Bacante 24/03/17 12:17

          El desánimo cunde entre los otrora entusiastas socios de infolibre. El mío va creciendo por días, mientras pretendo entender los extrañísimos acontecimientos  que hemos vivido y coprotagonizado.  Un saludo muy cordial. 

          Responder

          Denunciar comentario

          0

          0

Lo más...
 
Opinión
  • En Transición Cristina Monge Cristina Monge

    España, fin de ciclo. ¿Reiniciamos?

    Si el marco político y jurídico del que nos hemos dotado no es capaz de garantizar la convivencia, tenemos la obligación imperiosa de modificarlo por procedimientos democráticos.
  • Verso Libre Luis García Montero Luis García Montero

    Bajo los escombros de la política

    Debajo de la ingenuidad y el descrédito, de la demagogia y la verdad, acompañada sólo por un fatigado instinto de supervivencia, espera la política.
  • El vídeo de la semana Juan Ramón Lucas Juan Ramón Lucas

    De calle

    Es previsible que sigan las manifestaciones y algaradas, igual que es previsible que la justicia siga actuando, y unos y otros se alimenten en el bucle que con tanto acierto había calculado el independentismo.
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre