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Tiempos Modernos

Nada que celebrar

Publicada 05/05/2017 a las 06:00 Actualizada 04/05/2017 a las 21:52    
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“A los 12 años decidí que quería ser periodista y en ello estoy”. La frase está sacada del perfil de Twitter de una colaboradora y presentadora ocasional de Sálvame, el programa que emite Telecinco. Como les imagino esbozando una sonrisa maliciosa, me gustaría señalar que tal vez debiéramos reflexionar un momento sobre si la colaboradora en cuestión está más lejos o no de conseguirlo que algunos otros personajes de la profesión que ni siquiera se plantean la posibilidad de no haber alcanzado la meta. Son cosas de este oficio que –vuelvo a insistir- no es el mío y al que me acerco como quien, por tener hambre, se prepara un sándwich sin que por ello caiga en el ridículo de considerarse chef.

El pasado miércoles se celebró el Día Mundial de la Libertad de Prensa. La Federación Latinoamericana de Periodistas, entre otras organizaciones, afirmó en un comunicado que no tienen “nada que celebrar ante los asesinatos, desapariciones forzadas y demás agresiones, las mismas que yacen en la más absoluta impunidad". Hace un mes el periódico mejicano Norte de Juárez cerraba tras la muerte de la periodista Miroslava Breach.  Madre de tres hijos, fue encontrada en el interior de su coche víctima de ocho disparos y junto a ella una nota donde se explicaba el motivo de su crimen: “por ser una bocazas”. Como despedida, el director de Norte se dirigía a sus lectores afirmando que cerraba porque no se daban las garantías ni la seguridad para ejercer un periodismo crítico y equilibrado: “Todo en la vida tiene un principio y un fin y un precio que pagar. Y si esto es vida, no estoy preparado para que ninguno de mis colaboradores lo pague, ni tampoco estoy dispuesto a pagarlo yo”. En Méjico fueron asesinados el pasado año 10 periodistas.

Bajo el epígrafe “Libertad de prensa en el mundo”, Reporteros Sin Fronteras (RSF) publica cada año un informe al que adjunta una clasificación de 180 países atendiendo a cómo se desarrolla en ellos el ejercicio periodístico. Méjico ocupa el número 147. La ONG lo define como “el país más mortífero de América Latina para los periodistas”. El primer lugar lo ocupa Noruega, el último Corea del Norte. Entre los 16 primeros puestos, 13 son países europeos. Los otros tres, para sorpresa de nuestra mirada etnocéntrica, son Costa Rica, en el sexto lugar; Jamaica en el octavo y Nueva Zelanda en el décimotercero. España se sitúa en el puesto 29, ha mejorado cinco con respecto al pasado año. Entre los escollos que la libertad de prensa ha de sortear en nuestro país, RSF señala la “restrictiva Ley de Seguridad Ciudadana” y la “precarización sin precedentes” de la profesión como resultado de la crisis económica. También se hace eco de la acusación de todos los partidos al Gobierno de querer ejercer “un control escandaloso de la información en RTVE”. En términos generales, la conclusión, que el informe eleva a titular, es que la libertad de información retrocede en los países democráticos.

Este panorama tan poco halagüeño ha estimulado mi interés sobre cómo es ser periodista en lugares donde la libertad de prensa está gravemente comprometida. No me asiste ni el poder ni la valentía para comprobarlo in situ, de manera que me he limitado a echar una mirada al fruto de ese trabajo. Se trata de una mirada rápida, sin ninguna vocación de establecer sesudas conclusiones ni más pretensión que la propia curiosidad. Para este viaje virtual a un quiosco de prensa he elegido como destino Afganistán, animado por la paradoja de que, posiblemente y por desgracia, se trate de un país al que nadie viajaría hoy de manera voluntaria. Afganistán ocupa el puesto 120 de la lista y, según RSF, 2016 fue “el año más mortífero” para los periodistas afganos. El informe advierte de que, pese a que “la Constitución y el marco legal garantizan la libertad de información”, la eterna sensación de guerra civil, con la tenebrosa presencia en su territorio de talibanes y miembros del Estado Islámico, hace imposible proteger a los periodistas. Es la más grave pero no la única amenaza que han de soportar los informadores de ese país: “Numerosos gobernadores y políticos locales no aceptan la independencia de los periodistas, y las fuerzas del orden y los militares están implicados en diversos casos de violencia en su contra”.

No debe ser fácil en ese ambiente trabajar en The Daily Outlook, un digital afgano en lengua inglesa. Y menos publicar, como hacía el pasado miércoles, un editorial en defensa de la libertad de prensa en el que, en el relato de los avatares del ejercicio periodístico, recuerda cómo, en ocasiones, “ciertos sectores de la sociedad, con el apoyo del gobierno o de alguna de sus administraciones, presionan a la prensa para que no vayan en contra de su voluntad”. Unas actitudes, prosigue, que suelen responder a intereses privados “que pueden incluso implicar prácticas ilegales o la violación de la Constitución”, por lo que “a través de la maquinaria gubernamental imponen prohibiciones y restricciones a la prensa para que sus motivos no sean revelados”. Una denuncia nada difícil de hacer aquí pero ligeramente más comprometida cuando se hace en un país donde, por poner un ejemplo, las calles por donde uno tiene que transitar no tienen una buena iluminación nocturna.

Lo sorprendente de esta afirmación es que, a diferencia de ese plus de arrojo necesario para hacerla en Afganistán, lo dicho sea universalmente válido en la relación del periodismo con gobiernos, partidos y otras formas de poder económico y político. ¿En cuántos de esos ciento ochenta países de la lista de RSF sería conveniente recordar lo publicado por el The Daily Outlook? La envidiable Finlandia, sin ir más lejos, que durante cinco años encabezó el listado, ha perdido dos puestos por las sospechas de que en 2016 el primer ministro, Juha Petri Sipilä, presionó a dos periodistas de la radio pública que cubrían un caso de conflicto de intereses relacionado con él. De todas formas, no nos engañemos, el hecho de que sólo se diera un caso en todo un año sigue haciendo de Finlandia un paraíso, el Cancún de los periodistas.

Y ante cuántos gobiernos y otras instancias de poder sería muy aconsejable insistir, como hace el diario tras reclamar al ejecutivo afgano un esfuerzo para asegurar los derechos de los periodistas, que estos “no son parte del conflicto y no sirven al propósito de nadie”. No parece tampoco una recomendación inoportuna como reflexión pendiente para algunos políticos que consideran cualquier información que no les favorezca una versión interesada de los hechos.

El alegato del periódico afgano sigue cercenando de raíz todo atisbo de suficiencia occidentalista con el que pudiéramos acercarnos a él al no eximir a nadie de sus compromisos, y por eso –pertinente admonición también para algunos plumíferos- señala que “es importante que los periodistas cumplan con sus responsabilidades de la mejor manera posible. Que respeten la verdad cualquiera que sea la consecuencia para ellos mismos […] informar sólo de hechos que conozcan fehacientemente […] no suprimir información esencial ni alterar textos y documentos y no utilizar métodos injustos para obtener información”. Como apostilla, el párrafo me sugiere que si al carnet de periodista se aplicase el rigor del carnet por puntos, hay quien no podría tocar un teclado de por vida.

También está acertado el Daily Outlook al afirmar que “la reivindicación de los derechos de la prensa o de los periodistas no sólo es ventajosa para ellos, sino para toda la sociedad. Si la prensa y los periodistas son libres para hacer su trabajo, […] pueden ofrecer un retrato ajustado de la realidad social en que viven y ayudar a descubrir sus deficiencias. A menos que la gente perciba una imagen veraz de ella, es muy difícil tener conciencia y ser capaz de desempeñar un papel positivo dentro de ésta”. La realidad social afgana es dura y tremendamente complicada como demuestran los titulares de The Daily Outlook. La guerra y su consecuencia directa, el terror, ocupan gran parte de ellos. El mismo miércoles se produjo un ataque suicida en Kabul contra un convoy de la OTAN que dejó 8 civiles muertos y 24 heridos. No es la única dificultad a la que tienen que hacer frente. El diario nos cuenta también que Afganistán batió en 2016 un nuevo récord en la producción de opio, gran parte de cuyos beneficios son utilizados para financiar la insurgencia y prolongar de este modo la espiral de violencia. Según un informe del que se hace eco el digital, la falta de voluntad política para acabar con el problema y la ineficaz gestión del propio ministerio de lucha contra la droga son –valientemente- señalados como causas.

Otro de los titulares se refiere al trabajo infantil, la contratación de niños y niñas en la industria de alfombras y fábricas de ladrillos sobre la que el diario reclama al Gobierno una actuación urgente. La situación de la mujer es también caballo de batalla de la línea editorial del diario. Del mismo modo que lo es, como variante de ésta, su oposición al matrimonio infantil sobre el que un artículo de opinión se extiende en explicar el plan del Gobierno afgano que, junto a organizaciones internacionales, intenta erradicarlo en los próximos cinco años. La compleja solución de este asunto queda patente en la delicada exposición con la que el autor desgrana su persuasivos argumentos, entre los que no falta una inicial alusión a la religión para contradecir a quienes acuden a ella para justificar la vigencia de esta costumbre atroz. Esa sosegada reflexión sobre una cuestión capaz de generar tanta legítima indignación no es obstáculo para  la firmeza con que el autor pide la implicación de las autoridades religiosas, “que el clero y el Consejo de Ulemas difundan la conciencia sobre los derechos de las mujeres”, así como campañas institucionales contra estos matrimonios y la concienciación por parte de los medios.

En definitiva, el periodismo mostrando su mejor cara: la que a través de la información veraz y contrastada, la reflexión serena y la defensa y proselitismo de los valores democráticos ayuda al progreso de una sociedad. La mala noticia es que, dependiendo de quien lo practique, el periodismo puede servir también justo para lo contrario.
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12 Comentarios
  • irreligionproletaria irreligionproletaria 06/05/17 18:38

    Miguel, ciertamente, un verdadero lujo tus arlos. Ingenio y sarcasmo, a raudales. De comentar en el digital, 'me estoy quitando'... como rezaba la leyenda en las cajetillas de tabaco -cuando dejé de fumar: 2009- "perjudica seriamente la salud" ; ahora, ya, directamente: 'el tabaco, mata' (pero, las acciones, suben) Ese negocio, no le CIERRA el gobierno, en defensa de la salud de la ciudadanía (Esta opción, sería prevención de la salud; y, el negocio, está en la enfermedad) Siquiera han 'discernido' subir el tipo impositivo al 50%...para financiar la SP (atención de los perjudicados con su 'producto') Crees que los medios -en general- ¿ayudan al progreso de la sociedad? o, ¿son proxenetas de desahogos viscerales, posibilitando el vaciado el vaso, para seguir 'vertiendo' lo que venga?

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  • viceval viceval 05/05/17 22:39

    "Las grabaciones del caso Lezo revelan las presiones de Atresmedia a Cifuentes para proteger al responsable del Canal Isabel II en América." Nada que celebrar y mucho de repudiar......... http://politica.elpais.com/politica/2017/05/04/actualidad/1493863294_487627.html

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  • angelenol angelenol 05/05/17 20:31

    Alguien se cree lo que dicen los " grandes" de este país? lease...El País,la Razón,ABC,el Mundo....no digamos las cadenas de TV nacionales....pura basura informativa al servicio de intereses espurios.Y quienes escriben al dictado de su señor,tienen la osadia de llamarse periodistas.Pobre Españistan....!!!

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  • Coronel Dax Coronel Dax 05/05/17 19:40

    No se puede estar en desacuerdo con el contenido del artículo, ya que es muy genérico con respecto a lo que sucede en Occidente, y sólo concreta para un país, Afganistán, para el que antes que libertad de prensa yo pediría simplemente poder vivir sin que te reviente una bomba mientras vas a comprar al mercado. Salvo por un detalle, para el cual copio un comentario que realicé entro medio hace un par de días: La asociación Reporteros Sin Fronteras tiene muy buena prensa en la prensa (al menos en la española), si se me permite el juego de palabras. Es una asociación francesa según leo en wikipedia (por ello paso a consultar la página de wikipedia en francés que parece más extensa). Uno de sus fundadores, que fue además su Secretario General hasta 2.008, es Robert Ménard. Muy bien, pinchando sobre este nombre en la misma wikipedia en francés nos lleva a saber que este señor es actualmente el alcalde de Béziers por el...¡Frente Nacional! ¡Vive la démocratie! Aparte de que en wikipedia se nos explicite quiénes son sus donantes principales (les aconsejo que lo lean), es una asociación más que cuestionada. Es increíble que, con estos antecedentes, aún se le conceda algún tipo de autoridad en los medios.

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    • individualistaliberal individualistaliberal 05/05/17 22:34

      Bueno primero quiero decir que me gusta la musica de la escritura de Sanchez-Romero y que encuentro estupendo el articulo. Me parece que Reporteros Sin Frontera es una organizacion que lucha para la libertad de los periodistas y que no mueran pero no conozco personalmente a nadie de RSF. Robert Menard ha nacido en Argelia, tal vez sus padres habran perdido algo alli, desde luego recuerdos, es de la generacion del 68, fue de extrema izquierda, para mi eso no significa nada sino ser un poco creidillo, como presidente de RSF hizo muchas acciones esectaculares por la libertado cuando las olimpiadas de Beijin y fue derivando hasta donde esta creo que por hartazgo por el "pensamiento unico de la izquierda mediatica " que si existe y es un conazo es verdad, en fin esta deriva les ha pasado a algunos, he oido que Jimenez Losantos fue de extrema izquierda y un consejero de Marine Le Pen viene del Nuevo Partido Anticapitalista de Besancenot (otro conazo con aire de superioridad) no conozco su apellido pero sé que es de consonancia espanola, bueno ahora la alcalde de Paris, Valls, Melenchon y muchos politicos franceses son de origen espanol. No te extranes por las derivas c'est la vie incluso Sainz de Ynestrillas es de Podemos segun dice.

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      • PepeE PepeE 06/05/17 11:31

        No serás más bien cabo chusquero ?

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  • individualistaliberal individualistaliberal 05/05/17 14:02

    Me sumo al comentario de Caminante, muchas gracias.

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  • Orión Orión 05/05/17 13:45

    Una suavísima crítica a la profesión periodística. La corrupción, manipulación y desinformación alcanza unos niveles que supera la de los políticos. Y aquí nadie o muy pocos, poquísimos, investigan o denuncian. Naturalmente me refiero a España. Detrás de cada caso de corrupción política y empresarial (que siempre se olvida mencionar) están los medios de comunicación implicados, por acción u omisión. Los medios, que deberían controlar a los "poderes" están comprados por éstos y se dedican a "controlar a la sociedad" en la medida de los intereses de sus dueños y "amos" verdaderos. Y lo peor es que esto no tiene ni siquiera la apariencia de solución, pues si alguien plantea que la concentración de medios en pocas manos es uno de los problemas serios a los que se enfrenta la libertad de información, le acusan de....acabar con la libertad de información.

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  • Palomana Palomana 05/05/17 10:31

    Cuando el descrédito de los medios es el debate de actualidad, se cuestiona su papel espurio como agentes del establishment, las fake news, la posverdad, no está demás contar la verdad del periodismo valiente y precario, aunque no esté de moda y tenga poco share. Es el privilegio de ser un noperiodista como SR. Para la cruda actualidad, el perfil de Twitter et al.

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  • korrosivo korrosivo 05/05/17 10:26

    Si se exigiera el carnet por puntos, Inda debería dedicarse a los juegos florales. ¿Y Marhuenda? Y no sólo ocurriría ésto en el gremio del periodismo. ¿Qué me dicen Vds. de los que elaboran encuestas políticas y sondeos preelectorales? Los de las encuestas que publica El país, por ejemplo, deberían cerrar por falta de personal cualificado. Y es que ésto es lo que hay: mediocridad. ¿Para mediocres?

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  • espartakus espartakus 05/05/17 09:57

    Parece mentira que con la que esra callendo en este pais haya tantos y tantas periodistas que mientan con ese descaro que prtegen a la corrupcion.todos los conocemos.algun dia desapareceran.por que la razon acaba imponiendose.y esta chusma no tiene cabida en la.sociedad.

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  • vianero vianero 05/05/17 09:23

    Para saber de libertad de prensa en un país no hay más que consultar la composición de los consejos de administración de los medios. Que yo barrunte acertado aquí tenemos un duopolio privado más 101 dálmatas digitales y una vergüenza pública con RTVE. Señalamos la paja en el ojo ajeno... Y la Prego de defensora mayor. De risa floja!!!

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