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Qué ven mis ojos

No confundas lo nunca visto con lo que miras por primera vez

Publicada 09/05/2017 a las 06:00 Actualizada 08/05/2017 a las 19:44    
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“Hay gente que sólo se pasa de la raya si es hacia atrás.”


Ser rico no es un delito; robar, sí. Ganar dinero es legal; cobrarlo bajo cuerda y en negro, no. Tener una cuenta en el extranjero no vulnera la ley; evadir impuestos, sí. Hacer buenos negocios es un logro digno de aplauso; blanquear las ganancias, no, y echar a la calle a los obreros a la vez que los jefes se reparten los beneficios, tampoco… Podríamos continuar así hasta el infinito, pero si tres personas son una multitud, cuatro ejemplos deben ser bastantes para explicar cómo en esta Era del Cinismo que nos ha tocado vivir hay que perder, un día sí y otro también, todo el tiempo del mundo en demostrar lo evidente, entre otras cosas porque el juego de los tramposos consiste precisamente en eso, en que mientras unos discuten si el cuadro tras el que se oculta la caja fuerte es abstracto o figurativo, otros la vacían. Por si acaso, dejemos otra muestra: ¿hablamos en serio cuando se discute si tiene o no tiene razón ese cocinero famoso que ha alardeado de no pagar a sus aprendices y, de hecho, considera que a la vez que le limpian las sartenes deberían darle las gracias por dejarles fregar el suelo por donde pisa? O al chef se le ha ido la olla o a mí se me escapa algo, una clave con la que no consigo dar, el argumento que ponga en duda que enseñar a alguien un oficio es ser un maestro y que trabaje gratis en tu restaurante, es ser un
explotador.


Tan obvio como eso debería ser que alguien cuyo patrimonio crezca en la sombra, completamente al margen de toda lógica y de manera inexplicable, no pueda justificar la montaña de dinero con cualquier disculpa o artimaña, desde una fantasmagórica herencia familiar, como hace el clan Pujol, que sólo en Andorra tenía un botín de sesenta y nueve millones de euros; con la venta de unas obras de arte misteriosas, como el antiguo tesorero del PP, Luis Bárcenas; o con el décimo de lotería que le tocaba una y otra vez al presidente Fabra en las administraciones de Castellón, donde los votos de sus cómplices y los de sus víctimas lo atornillaron a la silla de mando durante cerca de veinte años. Todos ellos aseguran que sus fortunas no tienen nada que ver con su dedicación a la política, que no son fruto de desfalcos o comisión alguna obtenida a cambio de adjudicaciones ilícitas. ¿Cómo acumularon tanto, entonces? ¿En qué árboles les crecían los billetes? Si tienes diez latas, es una despensa; si tienes diez mil, es un hipermercado. Es así de fácil. Debería serlo, al menos.


En España, las dimensiones de la corrupción y el saqueo de los bienes comunes son tan escandalosos que resulta incomprensible que no se haya nunca seguido el consejo de las Naciones Unidas, cuya convención recomienda, en su artículo 20, que sea investigado y perseguido “el incremento significativo del patrimonio de un funcionario público respecto de sus ingresos legítimos que no pueda ser razonablemente justificado por él.” ¿Cómo se le pasó al Partido Popular incluir eso cuando redactó su nueva Ley de Seguridad Ciudadana? ¿Cómo se le puede haber pasado por alto a todo el mundo en un país donde, según las estimaciones más fiables, se sustraen unos treinta mil millones de euros de dinero público cada año? Algún mal pensado deduciría que no es un olvido, sino un plan. Pobre Maragall, primero lo arrojaron a los pies de los caballos por decir que en Convergencia i Unió algunos se llevaban una mordida del tres por ciento de cada moneda que entraba en la Generalitat y después han usado sus palabras para ocultar que, en realidad, era del diez.

No se puede evitar que los ladrones metan la mano donde no deben, pero se puede colocar un candado. Se pueden poner alarmas. Se pueden contratar vigilantes. Y sobre todo, no se debe de mirar para otro lado, porque donde no se mira es donde algunos hunden sus palas para cavar de una sola vez el escondite de su tesoro y nuestra tumba. Ellos son los enemigos del sistema. Ellos son los envenenadores de la justicia. Ellos, los hipócritas que pueden sostener que lo mejor para la democracia es nombrarse a dedo. Los que pueden afirmar que nadie va a solucionar mejor los problemas que quienes los han creado. Los que venden prudencia y mediocridad, o lanzan proclamas contra cualquiera que intente avanzar en una dirección contraria a la suya, ponen el grito en el cielo si alguien habla de igualdad, pide cárcel para un banquero vampiro, protesta contra la brecha salarial que separa al mandamás que cobra treinta y cinco mil euros diarios de sus empleados con nóminas de novecientos al mes o trata de parar un desahucio exigido por las mismas entidades que llevaron a la ruina nuestra economía. En todos esos casos, se rasgan las vestiduras y acusan a quienes los señalan de romper las reglas del juego, pero se callan que en ese juego sólo pueden ganar ellos. Son los conservadores que todo lo destruyen, los que dicen que la única manera tolerable de pasarse de la raya es hacia atrás y cualquier otra cosa es insurgencia, desorden, revolución... Y son quienes les ceden el paso, quienes los consideran el mal conocido, quienes los jalean, quienes se escandalizan de que en un partido tengan que hacerse unas primarias y se les dé voz a los militantes, corriendo el riesgo de que el aparato sea derrotado, dónde vamos a ir a parar. Igual es que ellos confunden lo nunca visto con lo que no querían mirar. Igual es que nosotros deberíamos dar un paso al frente. La impunidad de unos pocos se construye entre todos.


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10 Comentarios
  • Medina Medina 14/05/17 13:13

    Quizá Podemos se equivoca en creer que los ciudadanos reaccionaríamos si supiésemos las irregularidades, delitos, malversación de dinero público y fechorías de nuestros políticos y altos funcionarios. Creo que ese es el motivo de que fletasen el autobús, que está más veces averiado que circulando -hasta en esto somos "Typical Spanish"- . Pero... no conocen a la Sociedad Española. A estas alturas la mayoría de los votantes del PP, el PSOE, y la antigua Convergencia i Unió; saben perfectamente que sus representantes les han: mentido, robado e insultado ("¡Que se jodan"!, Fabra dixit). En los apoteósicos mítines del PP, la plazas de toros de Valencia se llenaban de jubilados y mayores. Precisamente a quienes les han reducido su pensión, despedido a sus hijos, desahuciado y quienes -los mayores- tienen que avalar y mantener. Llevar a sus nietos a barracones al ir al cole. Lo saben, toda España lo sabe. En la campaña electoral de EEUU Trump dijo que se podría poner en la 7ª Avenida y disparar contra los transeúntes y lo votarían igual. ¡Qué atrocidad pensábamos, ha perdido cualquier posibilidad de ganar!. Pues... ganó. Otra hipótesis: si mañana la policía encontrase un fardo con varios millones de € en la sede del PP -aunque esta fuera -¿lo es?- la cueva de Alí Babá- con impactantes imágenes en las televisiones como las de los policías llevando en carritos de la compra el dinero en efectivo del empresario Gao Ping ¿lo recuerdan?... pues no pasaría nada. Esta es la gran tragedia de la España de Machado, tan bien descrita hace cien años... Un 33% de los españoles siguen votando a unos políticos que nos han engañado robado y se ríen de nosotros (el PP) En Andalucía continúan votando al PSOE -más de lo mismo-. No, destapar las miserias y latrocinios de una clase política corrupta y cínica, no sirve. Los votantes de estos dos partidos -los que nos han arrastrado a la situación actual- lo seguirán haciendo. Recuerdo -siempre lo hago en mis escritos- la cita de Napoleón: "España es un país feudal gobernado por curas y por caciques". Se le olvidó añadir: para mayor goce y disfrute de su pueblo que los adora.

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  • FPF FPF 11/05/17 08:54

    El lenguaje como herramienta para diseccionar la complejidad social y hacer accesible la comprensión de los asuntos públicos de una manera sencilla y notable por su calidad literaria y su proximidad a todos y todas. Debemos realizar el trabajo de desmontar ese paradigma de que el poder corrompe. Y si a los que ostentan cargos públicos (no funcionarios) se les abonara el importe de su salario medio anual y de haber diferencia a su favor el resto se le ingresara en un fondo a percibir en el momento de su cese en ese cargo público salvo en el caso que sea por causa judicial o de un expediente disciplinario por haber cometido alguna falta o delito, en cuyo caso dicho fondo pasaría a percibirlo una ONG previamente identificada por el propio cargo público o de confianza?La corrupción aminoraría y la permanencia en el sillón también. Piensenlo

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  • Luciérnaga Luciérnaga 10/05/17 19:04

    Parece todo tan evidente... para nosotros. Pero nuestra forma de razonar o valorar las cosas y los hechos no es aplicable a los que, de una manera o de otra, obtienen algún beneficio del sistema, ya sea por pertenecer a una élite privilegiada que toca poder, o incluso sectores de medio pelo cercanos al mismo o aspirantes (que son los peores y son legión). Pensamos sociedades distintas; nos escandalizamos por diferentes hechos; creemos en otros valores; hablamos otro idioma. ///// PD (aunque no venga a cuento): Benjamín, el Día de la Madre me ha agraciado con el último disco de Sabina. Gracias también por la parte que te toca.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 10/05/17 18:59

    Acaba de comentarme un buen amigo catalán que él es independentista porque quiere pagar solo a sus corruptos. No me parece una mala razón. Osasuna!

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  • TCP TCP 10/05/17 15:53

    Realmente disfruto leyendo al autor por su rigurosa sencillez expositiva al servicio de su gran claridad conceptual. Para mi son unos textos que sirven elevar el nivel de conciencia ciudadana.

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  • casimiro casimiro 10/05/17 12:09

    Estos del PP,son tan enemigos de lo público que lo que hacen es apropiárselo para que no exista.

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  • lur lur 10/05/17 11:47

    Creo que un factor que explica que tanta gente no quiera ver la realidad tal como es, es que resulta muy inquietante. Da miedo pensar que vivimos un mundo tan salvaje, donde todo un país puede ponerse patas arriba por la simple avaricia y ambición de un puñado. La moral cristiana metida a presión a la ciudadanía y exhibida por el poder, es un espejismo que afecta a demasiada gente aún.

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  • JOSEMAR JOSEMAR 10/05/17 07:18

    Un nuevo y acertado artículo, que debería hacernos pensar,gracias Benjamin

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  • Sgonza Sgonza 10/05/17 01:05

    Me Gustan aus artículos. Los les con mucho interés

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  • svara svara 10/05/17 00:42

    En manos de la inteligencia del pueblo esta el no mirar para otro lado ante las tropelías, saqueos y desmanes cometidos por esta clase parásita. El poder de la misma esta en su gran facilidad para zafarse de sus responsabilidades amparándose en el "todos son iguales" que argumentan sus acólitos por doquier . El triunfo de esta tristísima frase, deja entrever que hay mucho borrego y estómago agradecido, a veces ni eso, al que pensar, incluso en si mismo, le cuesta mucho y sacrifica su voto como el avestruz, que ante el peligro, mete la cabeza bajo el ala suicidándose banalmente.

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