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Muros sin Fronteras

Las élites en su laberinto

Publicada 25/05/2017 a las 06:00 Actualizada 26/05/2017 a las 09:59    
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El aparato del PSOE acaba de vivir su 15M: una insurrección democrática de las bases ha desbaratado los planes de su élite, formada por viejas glorias, barones territoriales, medios de comunicación, además del poder financiero que está detrás de todo lo anterior. Lo ocurrido es el enésimo ejemplo de la existencia de una realidad paralela que las élites, seas cuales sean, no quieren, no pueden o no saben leer.

Resulta incomprensible tanta sorpresa cuando las corrientes de fondo de la sociedad, y las de superficie, traen información abundante y precisa del hastío ciudadano. Harturas ha habido muchas en los últimos años, algunas acabaron en revoluciones; otras, en aplastamientos (Irán), represiones (Turquía) y golpes de Estado (Egipto), por citar las más recientes.

 

La novedad, en lo que llamamos Occidente, es que el enfado más amenazador para las élites surge de la clase media. La crisis económica, que arranca oficialmente con el desplome de Lehman Brothers, ha arrasado sus esperanzas de un futuro mejor. La expresión de su rabia —el 15M y el Occupy Wall Street y sus secuelas— ha sido pacífica y democrática, pero aún así, las élites no ceden y contraatacan al sentirse amenazadas (¿en su negocio?).

Es cierto que los pobres se empobrecieron aún más y que el umbral estadístico que determina quién es pobre incluye cada vez más población, sobre todo infantil. Son los invisibles, como lo son los jóvenes sin trabajo y las personas en precario. Las medidas de choque algunos  gobiernos conservadores (Donald Trump en EEUU y Theresa May en Reino Unido) cercenan los programas de ayuda a los más necesitados. Aunque vivimos sobre un mar de aparente resignación y miedo, el magma de la indignación está a la vista.

 

La marejada política en la que estamos, con la redefinición de las fronteras ideológicas, se debe en gran parte a la rebelión de las clases medias. Los recién llegados a este estrato social, tras años esfuerzo y esperanzas, y los que ansían mantenerse dentro, se sienten estafados por sus dirigentes tradicionales. Los líderes políticos dejaron de resolver problemas para convertirse en parte del problema.

Ha quedado evidente en estos tiempos de escasez y descaro que el sistema no es igual para todos, mientras que a los deudores de un préstamo les quitan la casa y siguen con la deuda, los bancos irresponsables tienen la cobertura del Estado que les inyecta miles de millones que proceden de los recortes, y que jamás van a devolver.

Escribí el pasado jueves sobre la izquierda desnortada, de cómo la socialdemocracia europea se hunde electoralmente en varios países acosada por los mismos problemas. El principal es la ausencia de un discurso socialdemócrata tras haber abrazado los principios liberales que benefician a los mercados (y a la crisis porque incluyen la escasa vigilancia sobre sus actividades). De esos mercados emana la religión de la austeridad y el ajuste, el no hay alternativa.

 

Se tomaron medidas muy duras, sobre todo en el sur de Europa (Grecia, España y Portugal) que supusieron sacrificios tremendos (palabra robada a Trump) que no resolvieron los problemas, más bien los agravaron. Los recortes sociales y salariales, la desvalorización de las pensiones, el saqueo de lo público en beneficio de lo privado han servido para empobrecer a las clases media, laminar a los trabajadores y enriquecer cada vez más a los más ricos.

 

Entiéndase por élites aquellos que dirigen el chiringuito, los que deciden. En los países más avanzados, el acceso a las élites fue posible a través del talento, la audacia, la suerte, la escasa ética y el éxito en el negocio. Las élites eran cambiantes, con algunos apellidos ilustres inamovibles como los Rothschild y otras familias de postín (los Rockefeller y demás reyes de la revolución industrial). Con la llegada de Internet florecieron los Bill Gates, Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Larry Page o Jeff Bezos, entre otros. También es cierto que hay mucha literatura en la llamada cultura del esfuerzo.

En España, no hay cambios. Aquí las élites son un coto cerrado que se alimenta de hijos, nietos, sobrinos y yernos cuyas fortunas, empresas y bancos proceden en un alto porcentaje del franquismo, de una época en que la proximidad al dictador generaba concesiones, monopolios: dinero a espuertas sin tener que dar cuenta a sindicatos. Este tipo de élite por herencia no está acostumbrada a competir en campo abierto, con unas reglas claras e igualdad de oportunidades. Nació del amaño y en el amaño sigue. No es una élite que invente, cree, genere riqueza nacional, es una élite rentista y poco más.

Es lo que destapa la Gürtel, Púnica y Lezo, y demás escándalos de corrupción: el chiringuito español se mueve en un compadreo permanente entre empresarios, banqueros, poder político y poder mediático. Aunque todos pisan en apariencia las mismas moquetas no todos son élite. Unos comen en tres estrellas Michelin todos los días y otros se contentan con los canapés; unos mandan, otros obedecen. Hay una élite de la élite.

 

Decía el fiscal Carlos Castresana en su intervención en la fiesta de InfoLibre, para celebrar su cuarto aniversario, que la justicia no funciona porque no somos iguales ante la ley y que no se sabe quién financia a los partidos y cuál es la contrapartida, no sabemos si el diputado obedece a los intereses de los ciudadanos o a los empresariales.

La crisis y la corrupción, y el hecho de que el ascensor social ha dejado de funcionar (solo existen escaleras para bajar rodando), son factores que han quebrado el pacto social entre pueblo y élites. En España no existe una sociedad civil potente como en Francia, pero está en formación acelerada. Esta ruptura afecta a los partidos tradicionales, sean conservadores o socialdemócratas, incapaces de ofrecer soluciones alternativas al ajuste. Menos en Portugal, claro.

 

A los conservadores les han surgido partidos y movimientos de extrema derecha, o crecieron los que existían y se movían en la marginalidad como el Frente Nacional de Marine Le Pen o el Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP) de Nigel Farage, clave en el Brexit. El campo conservador trata de resolver el envite con un endurecimiento de sus políticas y de su lenguaje.

 

Lo vimos en las elecciones holandesas de este año, en las que la derecha democrática derrotó a la derecha xenófoba de Geert Wilders a cambio de comprarle su discurso sobre la identidad. La primera ministra británica, Theresa May, ha pasado de militar en el bando de la UE a ser una fanática del Brexit. Sus últimos bandazos sobre recortes sociales empiezan a espantar a su propia audiencia. En una semana ha perdido la mitad de la ventaja que llevaba a los laboristas, de 20 a 10%.

El nuevo presidente de Francia, Emmanuel Macron, que es parte destacada del sistema, trata de beneficiarse de la indefinición actual de lo que es derecha e izquierda apelando a una cierta transversalidad centrista. Es tal vez la última baza de las élites de evitar un estallido social. La clave es ser útiles y repartir los beneficios, no solo las cargas. Es la receta que alumbró el Estado del bienestar tras la Segunda Guerra Mundial. Las élites se han vuelto insensibles, y más en España. Ahora defender el Estado del bienestar es poco menos que revolucionario.

 

Nuestras élites viven instaladas en una gula insaciable, en la trampa y en la soberbia, como demuestran algunas reacciones periodísticas a los resultados de las primarias. Son élites acomodadas en una realidad virtual en la que solo hablan entre ellos, escuchan a asesores que jamás discrepan a tanto el ‘sí, señor’, leen periódicos de su propiedad y escuchan radios y televisiones que dedican horas y horas a hablar de esa realidad virtual, sea en España o en Cataluña. Apenas hay sitio para la realidad real de la gente que siente estafada y que vota. Tras lo ocurrido con Pedro Sánchez corre la idea de cuestionar las primarias. ¿No consistía este sistema en acatar la voluntad de la mayoría? ¿O solo sirve la democracia cuando el voto coincide con la opinión de las élites y abunda la resignación?

 


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11 Comentarios
  • Republicano1944 Republicano1944 31/05/17 14:17

    Como siempre, acertadísimo análisis de la situación nacional y mundial. Mi único "pero" al genial Ramón Lobo - a quien sigo religiosamente por prensa, radio y a veces tv- es su filia de madridista, equipo de las élites, equipo del régimen franquista, connese Bernabeu donde tantas ceremonias del frasuiamo tuvieron lugar. Vamos, quer no me pega nada. Pero escribe como si fuera del Rayo, es decir, claro y conciso.

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    • La mosca La mosca 01/06/17 02:07

      Señor Republicano 1944, pido disculpas de antemano por esta que ni llega a critica, ni quiere serlo, sobre su comentario. Creo que todos hemos de aprender a convivir con nuestras propias contradicciones. Ni me gusta el fútbol, ni, a pesar del académico señor Marias, estimo demasiado el intelecto de los aficionados, ni conocía yo esa debilidad balompédica del señor Lobo. Dicho lo cual, eso no le resta contundencia a sus argumentos. Ya me gustaría a mi expresarme con la misma claridad de ideas cuando escribo. 

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  • andoni4 andoni4 28/05/17 19:53

    Lo que dices es tan real como la vida misma. Estupenda reflexión.Gracias por vuestro periodismo crítico.

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  • Juan Jumilla Juan Jumilla 26/05/17 22:24

    Magnifico artículo, Lo que espera la mayoría silenciosa y poco animada es que gente como Pedro Sánchez cumpla su ruptura con ese orden preestablecido, si no de golpe, que se le vea poco a poco avances. Eso animará a colaborar con él y a que se desengañen los contrarios.

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  • LLAMAS QUINTANA LLAMAS QUINTANA 26/05/17 18:18

    Quiero pan, vino y una aspirina.

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    1

  • jesfar jesfar 26/05/17 15:07

    Acertado analisis Ramon, efectivamente tu relato es el que vive, vivimos, el 99% de la poblacion, el otro 1% son los que bien defines como Elite de las Elites, insensibles a la destruccion economica, social, laboral, pobreza extrema, etc...,. Espero como muchos que nuestra pasividad se convierta en actividad militante, frentes al nepotismo de las elites.

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    4

  • paco arbillaga paco arbillaga 26/05/17 15:02

    Totalmente de acuerdo con lo que dices. Solo añadir que además de trabajadores (algunos cuasi esclavos por lo que cobran y por las horas que trabajan) nos están convirtiendo en consumidores y a veces en algo peor, en consumidos, pues entre hipotecas, pagos a plazos hasta de las bodas y vacaciones, y las continuas ofertas de rebajas en los comercios, los números rojos habitan en miles de hogares con las consecuencias que eso tiene de sumisión al sistema. Cada día te encuentro más irreligiosamente proletaria, ¡enhorabuena! Salu2 y República Libertaria. (Este comentario hecho a otro de irreligionproletaria –que tampoco aparece– y que me ha parecido muy interesante, publicado a las: 26/05/17 06:48, ¿ha desaparecido?)

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  • paco arbillaga paco arbillaga 26/05/17 15:02

    Totalmente de acuerdo con lo que dices. Solo añadir que además de trabajadores (algunos cuasi esclavos por lo que cobran y por las horas que trabajan) nos están convirtiendo en consumidores y a veces en algo peor, en consumidos, pues entre hipotecas, pagos a plazos hasta de las bodas y vacaciones, y las continuas ofertas de rebajas en los comercios, los números rojos habitan en miles de hogares con las consecuencias que eso tiene de sumisión al sistema. Cada día te encuentro más irreligiosamente proletaria, ¡enhorabuena! Salu2 y República Libertaria. (Este comentario hecho a otro de irreligionproletaria –que tampoco aparece– y que me ha parecido muy interesante, publicado a las: 26/05/17 06:48, ¿ha desaparecido?)

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    2

  • Dver Dver 26/05/17 11:58

    Sr. Lobo, es usted una persona que, en mi opinión, comprende a la perfección como se muve el cotarro y cuales son las claves del futuro. En su anterior artículo definía los tres puntos básicos a los que se enfrenta la sociedad occidental (y el mundo). "Robótica", "reparto del trabajo", y "reparto de la renta". Y en este concreta como los que manejan el cotarro o no los ven, o no los quieren ver, o si los ven no tienen voluntad de actuar. ¿Para cuando su canditatura a Presidente de España. O mejor aún de la UE?. No estoy de broma. Se lo digo con admiración y respeto.

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    2

  • mcn mcn 26/05/17 00:34

    Excelente articulo y muy buenos vídeos ilustrativos de los argumentos expuestos. Está claro que sólo somos marionetas en manos de las clases extractivas. Krugman y otros premios nobeles lo vienen observando y denunciando desde hace unas décadas. Piketty demuestra en su Capital que la redistribución de la riqueza es la que genera más riqueza en un país y más bienestar social y, al revés, la concentración de la riqueza en pocas manos genera mucha menos riqueza para un país. También en la historia de los últimos 200 años los poderes han sabido generar episodios (guerras) para calmar las ansias de las sociedades y hacerlas más dociles. Con la crisis climática y las crisis del sistema capitalista ( la mayoría de los países occidentales incluidos EEUU endeudados a más del 100% del PIB), se siguen creando burbujas y estas estallarán llevándonos a episodios similares a los del pasado.

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  • Laila Laila 25/05/17 23:52

    Estupendo artículo, Sr Lobo. Las élites psicópatas viven en su mundo irreal y hasta ahora les ha funcionado. Pero este sistema criminal que han instaurado no durará para siempre. No puedes decirles a 3 o 4.000 millones de personas que se mueran porque no hay un plan de vida para ellos, y esperar que no hagan nada. Lo que estamos viviendo son los estertores finales de este orden criminal. Es el final de una época de la humanidad que empezó hace miles de años. Se va hacia una humanidad organizada en red para el bien común, sin líderes como dice Arbillaga. Hay que mantener el rumbo y la templanza. Cuando amenazan con "o nosotros o el caos" mienten como bellacos, porque ellos son el caos.

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