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Desde la tramoya

En defensa de los taxistas

Publicada 02/06/2017 a las 06:00 Actualizada 04/06/2017 a las 12:48    
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Subirse a un Cabify es una experiencia incomparable. El conductor, un señor encobartado y sumamente educado al que llamas por su nombre, te recibe en un coche negro de ministro. Te pregunta si está bien la temperatura, si prefieres alguna emisora en particular y si quieres una botellita de agua. El precio está fijado de antemano en tu teléfono y no va a subir aunque le pidas que de una pequeña vuelta, quizá para recoger a alguien de camino, o comprar un paquete de tabaco. Al terminar ni siquiera tienes que hablar de dinero ni sacar un billete, y la cantidad que te habrán cargado en la tarjeta de crédito será sustancialmente menor que la que habrías pagado en un taxi. Viajar en un Cabify –una empresa española que paga impuestos en España– es hacerlo como un rico, cosa que, seamos francos, no está nada mal. Volver a un taxi luego es tan penoso como volver a la clase turista cuando has disfrutado de un billete aéreo en business. Los conductores de Cabify son señores –y alguna señora– que tienen la licencia y el control de la propia compañía y que cumplen con ciertos requisitos.

Uber es otra cosa. Uber es originariamente el invento de unos piratas de San Francisco que pretendían hacerse inmensamente ricos con una mera aplicación y a partir del trabajo de cualquiera que tuviera un coche relativamente nuevo, con cuatro puertas y unos cuantos euros para una revisión inicial mínima del coche. Uber se lleva en torno al 25% del precio de un viaje sin hacer prácticamente nada, excepto crear una aplicación para que un conductor cualquiera, sin licencia especial ni nada parecido, se coordine con uno o más pasajeros. El precio sube y baja en función de la oferta y la demanda, de manera que se han producido escandalosos aumentos en mitad de situaciones de escasez, como un temporal. Uber, además, es una empresa estadounidense que, como cualquier otra, intenta pagar impuestos en los países más "generosos". En Holanda, por ejemplo. Sólo después de la presión de los gobiernos (en Europa, sobre todo), Uber ha ido cediendo para garantizar una mayor preparación de sus conductores o unas condiciones menos agresivas de trabajo.

Acosados por los elegantes choferes de Cabify y la legión de conductores amateur de Uber, los taxistas de medio mundo han puesto el grito en el cielo. Normal. Los taxistas han tenido que acogerse tradicionalmente a la regulación de sus ciudades. Han de cumplir con las normas, los precios y las condiciones que les ponen las autoridades competentes. Han tenido que pagar una licencia con un precio que, siendo de por sí elevado, además aumenta por la especulación, ilegal, pero real. El taxista medio en una ciudad como Madrid trabaja no menos de doce horas para ingresar una cantidad mensual más bien modesta. Debe, además, adaptarse a un entorno muy regulado y estricto. Tiene los derechos y los deberes convenidos por sus representantes sindicales en negociación con sus "patronos", que son en última instancia sus municipios correspondientes.

Si unos avezados empresarios españoles quieren poner en marcha un negocio de taxis negros, pijos y baratos, está muy bien que lo hagan, y algunos se lo agradecemos especialmente. Y si otros listillos californianos de la economía supuestamente "colaborativa" se las ingenian para cobrar por el trabajo de una legión de conductores recién llegados, que lo hagan. Pero nuestros maltrechos y vilipendiados taxistas tienen derecho a exigir igualdad de condiciones, control público, garantías y derechos y deberes iguales para todos: para los conductores y para los usuarios.

En un debate reciente en una televisión conservadora, les decía a mis contertulios, todos supuestos liberales, que el modelo liberal existe ya y pueden comprobarse sus efectos en este mismo momento. En la República Dominicana, por ejemplo, cualquiera puede poner un negocio de transporte. Incluso con una simple motocicleta. Allí paras a un tipo que lleva una moto, te montas con él y te lleva donde digas por un precio que convienes al empezar. Más liberal imposible. Un acuerdo entre particulares sin que nadie intervenga ni imponga derechos ni deberes para nadie. Mira tú por dónde, Uber, que se ha implantado en ciudades como Santo Domingo, allí no aboga por la liberalización como en el resto del mundo. En la capital dominicana, donde cada uno se mueve como le viene en gana –y, por descontado, con penosos resultados– Uber se nos vuelve "socialista" y pide una regulación para competir mejor con tanto taxista improvisado y motorista de "motoconcho", que así se llaman los moto-taxis. El liberalismo le gusta a Uber cuando le conviene.

Los taxistas españoles se lo podían montar un poco mejor, moderar sus malos modos, actualizar su servicio, y aplacar esa arrogancia con que el imaginario les asocia. Pero merecen inicialmente nuestro apoyo. Aunque solo sea por compasión con los trabajadores que, bajo normas estrictas que ponen las autoridades, se dejan el culo y la vista desde hace un siglo, conduciendo un coche la mitad de las horas de su vida laboral, para alimentar a sus hijos.


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10 Comentarios
  • dodo dodo 05/06/17 12:49

    Sr. Arroyo, se equivoca al decir que Cabify es diferente a Uber, ellos también tienen que pagar un porcentaje a Cabify, y mi experiencia tampoco es la misma, a lo mejor porque lo uso en horas punta, pero me resultaba más caro que un Taxi. Sobre lo demás si puedo estar de acuerdo.

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  • jl6666 jl6666 05/06/17 11:00

    El taxi está regulado por los ayuntamientos. Los que han permitido la especulación con las licencias son los ayuntamientos y, sin embargo, aplican una regualción del siglo XiX que es poco más que recaudatoria y permiten una especulación sin límites. Tanto los taxistas y, sobre todo, los ayuntamientos se tienen que adaptar a los nuevos tiempos... Por otra parte, el problema con Uber es el de muchas otras multinacionales (algunas españolas) es que escapan a las leyes y a las regulaciones con el consentimiento de los gobiernos. Las empresas deben pagar impuestos donde generan los ingresos... Los impuestos son un regulador muy importante que está en manos de los gobernantes capaces, no como los que padecemos....

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  • karls sanchz karls sanchz 05/06/17 03:57

    Hay gremios como el del taxi que se beneficia o beneficiaba de privilegios por estar sometidos a una reglas y normas, es decir es un sector REGULARIZADO. Pero he aquí que ahora cambian las tornas, en este y otros sectores, la tendencia es a la DESREGULARIZACION. El sistema invoca y fomenta la lucha individual y esto conduce inevitablemente a la " selva " , el salvese el que pueda. Nada de otro mundo , es el pan de cada dia. Aquellos gremios y profesionales que abogaban por la desaparicion de los sindicatos o su sustitucion por los " amarillistas " ahora caeran en la cuenta que la union y la fuerza conduce a la implantacion de una reglas, de unas normas comunes para todos y a beneficios colectivos. Pero en mi opinion ya es tarde, son muchas las veces que hemos tirado piedras contra nuestro tejado. Salud.

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  • La mosca La mosca 03/06/17 02:42

    No soy usuario habitual del servicio de taxis, pero como todos sí ocasional. Habitualmente el servicio es correcto pero sin desprenderte nunca de la sospecha de que podía ser mucho mejor (y a veces mucho más barato). No han aplicado con eficacia la evolución de los nuevos medios y la competencia les está marcando el camino. Aquellos que hemos ido constantemente a remolque de la evolución de las nuevas tecnologías sabemos de lo que hablamos, quedarte atrás significa perder el empleo y los taxistas se están quedando muy atrás. En vez de cabrearse y lamentase, pónganse las pilas, limpien y modernicen sus vehículos, muchos de ellos muy ruidosos, incomodos y contaminantes, y ofrezcan al usuario información puntual de la ruta y del coste final aunque sea aproximado, de la carrera, no es difícil con la tecnología de ahora. Gánense el respeto y la simpatía del cliente, sean corteses con otros conductores no taxistas, las calles no les pertenecen. Tienen mucho margen de mejora, háganlo y saldremos ganando todos.

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  • LGNZH LGNZH 02/06/17 13:44

    Opino que la regulación del taxi se haga para poder hacer la competencia a Cabify, y así seguro que gana el usuario de ambos. Lo de Uber no tiene nombre.

    Espero que logren hacer un convenio de transporte de vehiculo con conductor, y que el beneficiario de todo ésto, sea el usuario.

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 02/06/17 09:40

    Tal y como planteas, esta clara la elección entre Cabify - Uber y el taxi de toda la vida. Para equilibrar la situación, en cuanto al taxista autónomo, quizás debieran negociar con sus Aytos. y Hacienda, algún tipo de acuerdo que minimice el coste de la inversión por la compra de una licencia, o algo así. TODOS son necesarios si contribuyen a prestar un servicio, siempre y cuando se valore en su justa medida y no se permitan, nunca mejor dicho,......"atropellos". Ah, y gracias por dejar en paz, por ésta vez, al del huevo.....!!!!!.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 02/06/17 09:18

    Dos cosas sobre este artículo que opino es bueno. La primera, no sólo Uber, sino todos los "liberales" quieren serlo sólo cuando les conviene. Cuando por la liberalización pierden sus privilegios, dejan de ser liberales para ser reglamentistas. Mírese, si no, a los liberales españoles encabezada por la reina liberal de la charca y sus llamadas "al orden" cuando no le conviene "lo liberal". Por cierto, Uber no es economía colaborativa, porque no fomenta la colaboración sino la especulación a pequeña escala, que todos tengamos un "broker" de transporte en nuestro corazón y nuestro bolsillo, y con ello le llenemos los del "listo" que lo ha despertado. La segunda cosa. Para que exista competencia real, tiene que exisitir libertad real. Y en el sector del transporte en España no existe. Hay una regulación estricta que ha disparado el precio de las licencias de taxi. Como todo lo restringido o prohibido, genera a su alrededor economía sumergida. Es muy dificil acabar con eso. Hace falta mucha educación y mucha explicación. Dicho lo cual, si Cabify paga sus impuestos y sus trabajadores están de alta en Seguridad Social (de verdad, no falsos autónomos como se lleva en el sector del transporte), me parece perfecto que operen. Y los taxistas deberían aprovechar otros aspectos (su marchamo como "garantía", el conocimiento profesional de las calles de Madrid, etc.) para justificar el mayor precio. El problema es que muchos no conocen las calles, y alguno ni siquiera sabe usar el navegador (o tienen un navegador obsoleto). Y pedir aire acondicionado o una emisora determinada se interpreta como una agresión del cliente. La mayoría son amables, excelentes profesionales, pero no se atreven a descalificar a los "compañeros" que no lo son, sin comprender que con eso dañan el prestigio de su profesión. Tienen razones para quejarse porque no compiten en igualdad de condiciones. Que luchen por esa igualdad. Y que permitan, por ejemplo, que antes de subirte a un taxi, le preguntes al taxista qué emisora escucha y si tiene aire acondicionado o calefacción. Y si la respuesta no le gusta al cliente, que no haya ningún problema. Y no exijan la "bajada de bandera" como he visto alguna vez

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  • roman roman 02/06/17 09:15

    Comprar una licencia cuesta lo que comprar una vivienda de dos habitaciones de calidad media en un barrio como Moratalaz. Es una deuda que tiene muy difícil solución, para poder superarse y vivir dignamente, con un sueldo medio.

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  • txako txako 02/06/17 09:07

    Seamos sinceros, el problema no es la estricta normativa, uno de mis abuelos era taxista y la normativa no era ningún problema para que su trabajo le permitiera ganarse la vida dignamente, ademas con sus clientes era un tipo simpático lo cual le proporcionaba algunos clientes fieles, por poner el ejemplo mas destacado cuando Fernando Fernan Gomez venia a Donosti en los 80, mi abuelo trabajaba para el en exclusiva durante esos días. La diferencia entre los tiempos de mi abuelo y digamos el ultimo milenio es la especulación sobre las licencias. Tu quilate a cualquier taxista el préstamo de la compra de licencia y veras como se relaja, pone el aire acondicionado y la competencia se la sopla un poquito mas.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 02/06/17 07:52

    Bueno, señor Arroyo, pero con una condición: que dejen de venir con la COPE instalada de serie. Y, ya puestos, que enciendan el aire acondicionado en vez de dejarnos ciegos con el vendaval que entra por la ventanilla abierta con el que pretenden sustituirlo.

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