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Telepolítica

Renuncio a mi derecho a decidir

Publicada 21/09/2017 a las 06:00 Actualizada 20/09/2017 a las 23:26    
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Hay muchas más ventajas en ser jefe que empleado. Entre otras, que el derecho a decidir no te lo discute nadie. Va implícito en el cargo. En mi vida prefiero sin duda ser jefe que mandado. Entre otras razones, porque no he tenido buena suerte con los jefes que me han tocado. Uno de los más complicados que he padecido tenía la costumbre de celebrar largas reuniones para escuchar a sus colaboradores. Hasta ahí, ningún problema. El método te obligaba a preparar las sesiones con cierta profundidad. Tenías que exponer tus ideas ante gente de alto nivel profesional en el intento de que tu análisis aportara una solución original y eficaz a los problemas que se abordaban. Sin embargo, la práctica totalidad de las intervenciones que se escuchaban iban seguidas irremediablemente del juicio definitivo de mi jefe, que siempre era el mismo: “¡Te equivocas!”, concluía y se terminaba tu turno. Sólo aquellos que defendían con pasión lo mismo que el jefe obtenían una respuesta diferente: “¿Tú crees?”, le preguntaba retóricamente, por si acaso quería darle la razón aún con mayor convicción.

Una de las grandes maravillas que aporta la democracia es la no existencia de jefes que impongan su criterio siempre. Se asume que, al menos una vez cada varios años, los ciudadanos podemos decidir en una limpia votación en manos de qué partidos políticos dejamos la administración de las leyes que regulan nuestra convivencia. Mediante tan sencillo sistema el mundo civilizado se ha ido apañando con mayor o menor fortuna desde el siglo XIX. Sin embargo, hay momentos en los que el procedimiento parece atascarse y el agua deja de fluir con limpieza. En España, desde la vuelta de la democracia en 1977, no habíamos padecido una avería en nuestra maquinaria democrática como la que afrontamos en torno al problema catalán.

Los medios de comunicación, desde las redes sociales hasta las grandes cadenas de televisión, han abordado el debate sobre la cuestión hasta casi sus últimos extremos. Es prácticamente imposible encontrar un enfoque nuevo que aporte luz a las razones del conflicto. Lo más curioso es que la práctica totalidad de los debates se han centrado hasta ahora en buscar justificaciones al enfrentamiento a partir del reproche a quien está situado enfrente. Y hay que reconocer que en esta materia los españoles siempre hemos sido realmente buenos, incluidos los catalanes que ya no se consideran españoles.

En realidad, si fuéramos capaces de abstraernos de nuestra posición personal, el conflicto es tan acentuado por un motivo simple: todas las partes enfrentadas tienen razones de peso en las que asentarse. Al final, los debates políticos y periodísticos acaban por convertirse en un agotador ejercicio de retórica. No he escuchado a nadie decir después de haber discutido sobre el asunto que el otro le ha convencido con sus argumentos. Por tanto, corremos el peligro de introducirnos en una espiral que no conduce a nada. O quizá, lo que es aún peor, que conduce a un lugar desconocido para todos pero que tiene todo el aspecto de ser francamente inhóspito.

En el conflicto abierto entre los dos frentes existentes ninguno de los dos resolverá el problema si aplica su solución. Podrá imponerla, pero dejando abierta una herida que con el tiempo seguirá agravándose y reabriéndose cíclicamente.

Creo que estamos cerca de asumir que deberíamos cambiar los términos de la discusión. La actual no tiene salida constructiva e integradora. Posiblemente deberíamos hacer el intento de cambiar las reglas de juego. Propongo tres de partida. En primer lugar, prohibir en nuestras argumentaciones cualquier reproche hacia nadie. Una segunda norma, negaría la posibilidad de mirar hacia atrás para descalificar posiciones presentes. En tercer lugar, planteo la obligatoriedad de que toda intervención incluya algún instrumento que ayude a la solución de algún aspecto del conflicto, por pequeño que sea.

Mediante este modelo de discusión, creo que puede iniciarse un diálogo abierto que, con total seguridad, acabará por encontrar vías de solución que evidentemente no serán las que defienden en su integridad cada uno de los diferentes enfrentados. Por tanto, sólo se puede participar en este juego si se aceptan dos requisitos de partida. En primer término, solo puede participar aquel que esté dispuesto a cambiar, aunque sea en una pequeña parte, su punto de vista. Y, finalmente, hace falta aceptar que se necesita tiempo por delante.

El 1 de octubre es ya un fracaso para nuestra democracia, ocurra lo que ocurra. Evidentemente, al día siguiente no va a surgir una Cataluña independiente, pero con mayor seguridad aún, no va a surgir una Cataluña integrada felizmente en una España fraternalmente unida. La derrota de nuestro actual modelo está ya anunciada. Es inevitable. Pero puede ser coyuntural.

Una de las claves para entender la dificultad del momento que vivimos es la coexistencia temporal de serios problemas que se entremezclan y enredan la madeja de forma endemoniada. La misma cuestión de la identidad del pueblo catalán sería diferente en otro marco de realidad a su alrededor. Por eso, es fundamental aceptar que el factor tiempo es una herramienta indispensable si realmente se quiere buscar una solución compartida por una amplia mayoría.

Así que, como primera medida para participar en este necesario debate con reglas de juego diferentes, estoy dispuesto a renunciar públicamente a mi individual derecho a decidir y apuesto por aceptar otras ideas que hasta ahora no ha habido ni opción de poner encima de la mesa. Seguro que las habrá mejores que las que hasta ahora he defendido con tanta intensidad como falta de convicción ante quienes piensan de manera distinta. Ya me lo dijo mi jefe: “¡Te equivocas!”.
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15 Comentarios
  • Jose-14 Jose-14 22/09/17 12:20

    Le disculpo la frivolidad, cada cual con su estilo.

    Lo que ocurre es que la realidad tomada frívolamente lleva a la irresponsabilidad / la ocurrencia / la broma y el cachondeo. Creo que de todo ello ya hemos tenido bastante en España y en Cataluña en los últimos días/semanas ..... quizás meses y años. 

    Lo peor no es como se ha podido acumular tanta estupidez, torpeza, incapacidad irresponsabilidad e incompetencia por parte de los políticos de ambos lados si no el hecho de que ninguno de los protagonistas principales que nos han llevado a esta situación serán capaces de encontrar una salida. 

    Los Rajoy - Santa Maria del "España se rompe" contra el Estatut del 2006 de un lado y Los Más-Forcadell-Puigdemont-Junqueras del "Catalan Republic" del otro, representan el nivel más bajo de los políticos que ha habido en este país a pesar de que el nivel nunca estuvo muy alto. 

    Si tuvieran un mínimo de dignidad dimitirían y convocarían elecciones

    Pero La inteligencia política, la búsqueda de soluciones reales, el diálogo, el respeto a la verdad y la responsabilidad ni están ni se les espera.

    Los dirigentes catalanes con su segundo "referéndum" y después de proclamar públicamente que es un desafío al estado, van a mostrar al mundo el verdadero camino de la libertad y la democracia, (parlamento cerrado,  ley suprema de transitoriedad proclamada con mayoría simple de escaños que no de votos, contra leyes del parlament y del estad español, pintadas y carteles con los rostros de los disidentes.......), es un mal sueño no?. No, es la carta de presentación de la "Dinamarca del Mediterráneo".           

    Paren que me bajo.

    El gobierno español usando a jueces, fiscales y cuerpos de seguridad para tapar sus miserias. Anunciando k ir a votar al segundo "referéndum" es un acto ilegal. Después de llamar a declarar a más de 700 alcaldes piensan imputar a los más de dos millones de catalanes que podrían sentirse atraídos por las urnas?       


    Patético.   

    Que país!!!

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  • Galeno1 Galeno1 22/09/17 04:02

    ¿Es una garantía debatir y explicar en plan campaña electoral y/o informativa?

    ¿Es una garantía tener censo?

    ¿Es una garantía tener urnas?

    ¿Es una garantía tener papeletas?

    Etcétera.

    El Estado las niega y si las hay, aunque la financiación haya sido con crowdfunding, las "secuestra" para que no las haya.

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    • Galeno1 Galeno1 22/09/17 04:08

      Por un lado el Estado trabaja para que no haya garantías, y por el otro abre ahora y auspiciada por el PSOE, una mesa para que las haya.

      ¿No suena a tomadura de pelo?

      En mi opinión, si hubiese honestidad política, se sentarían todos a la mesa para elaborar las preguntas de la papeleta (como dijo Carmena en El Intermedio, La Sexta) y contemplando todas las posibilidades que ya hay sobre el tablero, en plan preguntas sencillas, cortas y que no den pie a interpretaciones diversas. Y así junto con el añadido de un trabajo institucional "exprés plus" celebrar el 1O el ansiado referéndum con garantías, que algunos ante lo inalcanzable que lo ven, le llaman referéndum-unicornio.

      De esa forma se ahorraría un tiempo que ganaríamos todos. Y se le daría un premio conjunto a Rajoy y a Puigdemont, por haber contribuido a avanzar la historia de España, incluso un ducado a cada uno, en una España de monarquía republicana.

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  • Galeno1 Galeno1 22/09/17 03:43

    Se lee: "Y, finalmente, hace falta aceptar que se necesita tiempo por delante."


    Coincido con ese requisito pero apunto que sería aplicable a los que son norteamericanos (EEUU) o a los alemanes... o a las personas de esa mentalidad.

    Durante e inmediatamente después de la Conferencia de Paz de Madrid (1991) se publicó que todas las delegaciones y en especial de de EEUU, estaban asombrados de que en diez días, España hubiese organizado y bien, una conferencia de esa envergadura, en una ciudad de tanta población como Madrid, algo para lo que ellos necesitarían al menos medio año.

    También se hizo en un plis plas, en este caso calificado como "Chapuza exprés" el cambio de Juan Carlos I por Felipe VI de España y VIII de Navarra.

    Siempre hay tiempo, y un ejemplo fue la investidura de Puigdemont para la que se alcanzó el acuerdo en el último minuto y no hubo que "parar el reloj" porque se trabajó en domingo.

    Un cordial saludo.

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    • Galeno1 Galeno1 22/09/17 03:52

      "La Conferencia de Paz de Madrid fue una tentativa por parte de la comunidad internacional de empezar un proceso de paz entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina, Siria, Líbano y Jordania. Ideada por el gobierno de España y auspiciada por Estados Unidos y la URSS, empezó entre el 30 de octubre y terminó el 1 de noviembre de 1991 y duró tres días.

      Esta conferencia tuvo lugar ocho meses después de la Guerra del Golfo de 1991.

      La Conferencia contaba con la presencia de los principales dirigentes de los países árabes, los líderes palestinos de los territorios ocupados y el primer ministro israelí en aquella época, Isaac Shamir. Los representantes palestinos formaron parte de la Delegación jordana. A pesar de que los representantes palestinos no eran miembros de la OLP, era ésta la que conducía a los representantes palestinos. Esta conferencia estableció las bases, las condiciones y el calendario para las futuras negociaciones, e inauguró el principio de "paz por territorios", que aún sigue vigente hoy en día. Como consecuencia de la Conferencia de Madrid, las conversaciones se establecieron de dos formas: un conjunto de conversaciones bilaterales entre los países afectados dos a dos, y unos grupo de trabajo multilateral. Los grupo de trabajo multilateral se crearon en torno a diferentes temas: control de armamento y seguridad regional, desarrollo económico regional, agua, medioambiente y refugiados.

      El mayor inconveniente para la completa eficacia de los encuentros de la Conferencia de Madrid fue el hecho de la negociación y las conversaciones de todo el proceso se pactaran sin la participación internacional de las Naciones Unidas. Este papel fue atribuido exclusivamente a Estados Unidos. Así pues, el proceso de paz nació sin el marco legal de referencia del conflicto, es decir, el conjunto de resoluciones de las Naciones Unidas. Las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad se tomaron como punto de partida y no como un mínimo incuestionable a cumplir por ambas partes. La ausencia de Naciones Unidas en el proceso dejó las negociaciones en manos de la correlación de fuerzas de las partes, extremadamente desiguales."

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      • Galeno1 Galeno1 22/09/17 03:52

        https://en.wikipedia.org/wiki/Madrid_Conference_of_1991

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  • individualiberal individualiberal 21/09/17 20:22

    Creo que la linea diferenciadora izquierda/derecha es menos dañina que la nacionalista/constitucionalista.

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  • JMT JMT 21/09/17 17:25

    Duce en su banal articulo que "Al final, los debates políticos y periodísticos acaban por convertirse en un agotador ejercicio de retórica" Por eso reclamamos el que los ciudadanos podamos votar y decidir en libertad. No se agoten señores periodistas y los políticos usurpando la voluntad de los ciudadanos. Y a Vd como al Sr. Maraña les aconsejo que además de renunciar a su derecho a decidir dejen de dar la lata por el bien de la continuidad de Infolibre.

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  • Urdi Urdi 21/09/17 15:30

    PRIMER SOLUCIÓN : Dejen de llamarlo "el problema catalán". Este nombre predispone que la solución es también catalana, y que por lo tanto el gobierno español no pinta nada, ni como instigador del problema, ni como parte de la solución, cosa que es tremendamente falsa. "Conflicto de legitimidades" o "Desencuentro institucional" son algunas propuestas.

    SEGUNDO PROBLEMA: El pensamiento único es una grna parte del problema. En Cataluña por desgracia existen medios que solo difunden la visión nacionalista/independentista, pero los ciudadanos tienen otros medios de comunicación donde elegir que ofrecen otros mensajes, aunque por desgracia también ofrecen solo una visión españolista/centralista. Pero en el resto del país ni siquiera tienen donde elegir pues existe un único mensaje. Así que ruego a aquellos que tengan acceso a estos altavoces que los presten a los que piensan diferente. Solo escuchando los argumentos del contrario (directamente sin filtrar y trasgiversar) podremos entender las posiciones ideológicas de los otros, y por lo tanto podremos buscar puntos de encuentro, sin maximalismos tipo "el nacionalismo es fascismo" o "España es facha" (curioso que se acusen entre ellos de lo mismo). TERCERA SOLUCIÓN La lengua y la cultura de cada uno es lo más sagrado, y en una sociedad bilingüe como la catalana existen muchos matices que simplemente son incomprensibles para alguien no bilingüe. Quien quiera abrir un debate sincero sobre el papel del catalán en la sociedad, que venga a Cataluña y que lo proponga, pero que no intente imponder un modelo educativo o cultural desde las instituciones del estado, porque solo generará rechazo. etc. etc. etc.

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    • Urdi Urdi 21/09/17 18:07

      CUARTA SOLUCIÓN: Que dejen de insistir en la España radial y empiecen a creer en la España perimetral ¿porque el país con más kilómetros de alta velocidad no tiene una conexión entre su segunda y su tercera ciudad más poblada (Barcelona y Valencia)? ¿Porque Los principales polos industriales de este país (Valencia, Cataluña y País Basco) no están conectadas entre sí con trenes de mercancías? ¿Porque siempre la forma más rápida de ir entre dos puntos cualquiera de este país es dar un rodeo pasando por Madrid?

      QUINTA SOLUCIÓN: Dejar de hablar de solidaridad y empezar a hablar de progreso y desarrollo. Si hablamos de solidaridad la responsabilidad recae en el que da, mientras que el que recibe es un sujeto pasivo sin niguna responsabilidad para dar cuenta de que se hace con el apoyo recibido. En cambio si hablamos de progreso y desarrollo, al que aporta se le tendrá que exigir que colabore, pero al que recibe también habrá que exigirle que rinda cuentas y que explique como invierte esos fondos, y cuales son los beneficios obtenidos. Es decir, que ya basta de acusar a "los catalanes" de insolidarios (a pesar de soportar un déficit fiscal que todo el mundo admite que existe) y empezar a exigir también responsabilidad a los territorios que reciben fondos para que los inviertan en actividades que generen prosperidad real para sus ciudadanos.

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    • Ambón Ambón 21/09/17 17:27

      Estoy de acuerdo con el primer punto. Esto no es un problema catalán, esto es un problema de España, es un problema en el que se tienen que reflejar desde la forma de estado, monarquía o república, federal o confederal (el modelo autonómico ha sido superado por los hechos), ¿que sujetos deben tener esa soberanía compartida?, ¿las llamadas nacionalidades históricas o todas las comunidades autónomas que lo soliciten? ¿Hay que respetar la división autonómica actual o pueden hacerse modificaciones? Por ejemplo en Andalucía algunas voces hablan de partirla en 2, en Castilla unos quieren la separación entre los reinos de Castilla y de León y la vuelta a Castilla de Rioja y Cantabria, ver el modelo de Anselmo Carretero.

      También se deben ver cuales de las declaraciones de buenas intenciones como son el derecho al trabajo o a la vivienda se fijan como derechos de obligado cumplimiento, vamos con la misma fuerza que el modificado 135. En definitiva este país, nos guste o no, necesita una nueva Constitución, lo que no significa que haya que tirar todo a la basura, pero si hay que revisarlo todo y conservar aquello que funciona y cambiar lo que no sirve y todo eso se puede hacer desde distintos puntos de vista, es decir desde distintas ideologías, por tanto después de unas elecciones constituyentes.

      Claro esto es un proyecto de máximos, pero es un proyecto. ¿Cual es el del PP o el PSOE? si no sabemos a donde queremos ir, no llegaremos a ninguna parte, aunque se reunan y dialoguen durante 4 décadas

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  • fjuan fjuan 21/09/17 14:35

    El derecho a decidir individual es inseparable la libertad personal.
    El derecho a decidir entre todos, la suma de las decisiones de todas las personas que vivimos bajo un marco democrático, es componente esencial de la democracia, y se ejerce de acuerdo con determinadas reglas que regulan cuándo y cómo se hará, y quién tiene capacidad para iniciar el proceso de consulta.
    Confundir el ámbito individual con el que hace referencia a toda la sociedad es terrible.
    Manipular para provocar tal confusión es propio de los sistemas totalitarios (las subcategorías son infinitas: teocráticos, nacionalistas, revolucionarios, supremacistas, iluminados..)
    Y así estamos.

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  • HEREJE HEREJE 21/09/17 13:00

    Yo creo que esto, pero mucho mejor expresado y más convincentemente, lo dijeron carmena y Colau el martes en El Intermedio. Pero esa solución solo se puede aplicar a una negociación secreta de las partes implicadas, no a un debate en medios de comunicación que degenera en circo.

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  • VHS VHS 21/09/17 12:33

    Su solución es utópica, por no decir ingenua, Sr. Contreras. ¿Cuantos debatientes quedarían si se aplica? ¿Cuantas cadenas de Tv y emisoras de radio están dispuestas a eliminar el morbo de sus debates?
    A mi juicio está claro que todos nos estrellaremos, unos más que otros, aunque espero que de las cenizas salga algo nuevo (¿otra utopía por mi parte?)
    Saludos.

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  • Pedro Amado Pedro Amado 21/09/17 12:07

    Considero muy acertado tu estrategia. Sería deseable empezar ahora mismo y es obvio que las partes más enconadamente enfrentadas están interesadas en que el atasco persista para así confundir y ofrecer la imagen de que resisten por que no han sido derrotados.
    Sospecho que la cuestión identitaria no es la sustancia, intuyo que el meollo está en la pasta, la caja de caudales, cuestión por tanto en la que tenemos que implicarnos y decidir todos. Por derecho natural si todos somos iguales ante la ley, ergo ante el poder a todos nos corresponde decidir quien recauda y a que fines básicos y con carácter de mínimos se han de aplicar lo recaudado. También toca asumir un principio de solidaridad como base de una convivencia justa,...Hay mucha tarea por hacer y precisar pongámonos manos a la obra.

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