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La política de hartura

Publicada el 23/09/2017 a las 06:00
El otro día, mi pescadero de confianza, al ver mis ojos de besugo cuando reparé en el precio exorbitante de la merluza de pincho, me contó que la causa del subidón era “el temporal”. Por un instante pensé: “¡No me digas que las merluzas también están revueltas por lo de Cataluña!”, pero no, mi pescadero amigo se refería a los fenómenos meteorológicos que golpean diversos puntos del planeta en estos días. “El mar está revuelto, faenar es complicado y los peces se ponen a salvo en el fondo”, aseguró. Así que me llevé dos gallos y una idea poética para reflexionar sobre temporales...

De camino a casa, pensaba: “Qué listos los peces, los jodíos, se esconden en el fondo, en plan bunker, hasta que cesa el temporal”. La imagen metafórica era potente. Nosotros, que disponemos de conocimiento y tecnología, siempre resultamos sorprendidos por los movimientos de tierra y ellos, pobres pececillos que no han estudiado física, ni saben lo que es el Radón, la magnetometría o la triboluminiscencia, en cuanto se “escaman” un poco y barruntan que algo chungo se avecina, tiran para abajo y se ponen a cubierto. Muy fan.

Amo las metáforas desde niña, no tanto por su sentido estético, como por lo mucho que ayudan a descifrar la realidad. Reconozco que recurro asiduamente a la metáfora viva para tratar de comprender lo que se me escapa, aunque a veces se pone tan difícil la cosa, que se le quitan a una hasta las ganas de metaforear, solo apetece tirarse al fondo de la nevera, a por el fuet.

Pensando en el monotema del posible o imposible referéndum del 1-O, asunto que ha eclipsado todo lo demás y que a muchos nos tiene hartos, saturados y agotados, me pareció envidiable la imagen de los peces a resguardo, esperando a que amaine el temporal para poder volver a practicar natación y disfrutar de la sal de la vida. “Quisiera ser un pez”, canturreé...

Estaba tan relajada, visualizándome, cual pececillo, en una deliciosa travesía submarina por las profundidades, ajena al ruido ensordecedor de la superficie, que me trasladé musicalmente hasta la patria confortable de la infancia y me puse a tararear: “En el fondo del mar, matarile...”  pero, al llegar a ese otro fragmento: “¿Dónde están las llaves?”, la mente traicionera y sádica me llevó automáticamente al “¿On estan les paperetes?”. Y aquí se acabó mi relajación, matarile rile, ron, chimpón.

Es que nuestro ecosistema social no es tan apacible ni tan colorido como el marino, ni nuestra memoria colectiva tan fugaz como la de Dory, ni nuestros bancos se forman con un montón de almas que se agrupan para protegerse.

Los seres humanos navegamos en otras aguas y no, no somos peces, aunque haya mucha rémora y mucho tiburón entre nosotros.

Pero soy más tozuda que la defensa del 1-O que hace Puidgemont, más tozuda que el Estado que defiende Martínez Maíllo, así que esta mañana he regresado al asunto “peces” y he encontrado una nueva interpretación. Otra virtud de la metáfora, puede ser objeto de diferentes traducciones...

En esta nueva visión, en la que los peces no serían humanos corrientes y votantes en elecciones, sino sus representantes políticos, lo de “ponerse a resguardo del temporal” resultaría tan inmovilista como poco resolutivo. Una cosa más propia de moluscos...

Enlazar ideas acaba resultando adictivo así que le he dado una tercera vuelta de tuerca a la metáfora y he encontrado una versión más esperanzadora que la anterior: si los peces fueran nuestros representantes políticos y lo de nadar hacia abajo no significara huir sino profundizar, no escapar sino aprovechar el temporal para tratar de conocer, a fondo, la gravedad de la situación con el ánimo de resolverla. O sea, si pensaran en otra clave que no fuera electoral, si dejaran de hacer política de bajura y de hartura... Habría alguna posibilidad, por pequeña que fuera, de deshacer el nudo.

El otro día, cuando llegué a casa entusiasmada con la revelación de mi amigo pescadero, me puse a teclear compulsivamente, tratando de encontrar información sobre el comportamiento de la fauna marina ante un huracán o un terremoto. Y, qué bajón, no encontré certezas acerca de la huida de los peces a las profundidades durante el temporal.

La única historia recurrente que hallé y que ya conocía, es la del pez remo, ese que tiende a adherirse al fondo del mar y cuya salida repentina a la superficie suele interpretarse como el anuncio de que un terremoto está al llegar. No hay estudios científicos que avalen su capacidad premonitoria, pero ojalá no veamos a uno de esos en nuestras playas.

Pido perdón por apuntalar mi reflexión con una metáfora no avalada por la ciencia pero, ya saben, que la realidad no te estropee la ilusión de que pase el huracán. O te matarás a fuet.

______

NOTA DE LA AUTORA: El monotemático temporal ha eclipsado el drama que vive México y que sentimos en la distancia todos los que lo queremos de un modo especial. “Por tantas cosas buenas que soñamos desde aquí, México, México, México, en Madrid se piensa mucho en ti”.
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9 Comentarios
  • frida56 frida56 24/09/17 01:07

    Divertido y con fondo. Muy fan.

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    1

  • mogronauta mogronauta 24/09/17 00:56

    Sin tanto electoralismo se podría profundizar y encontrar las llaves, matarile,rile,ron.. Excelente artículo. 

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    1

  • Queso Tierno Queso Tierno 23/09/17 14:17

    Muy refrescante Raquel. Esta lectura me ha llevado al fondo durante un buen rato. Gracias

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  • Musidora Musidora 23/09/17 13:09

    Es envite...corrijo...:-(

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  • Musidora Musidora 23/09/17 13:04

    Me ha gustado mucho tu artículo Raquel! Siempre me gustan porque soy muy fan tuya! Aunque no me prodigue en los últimos tiempos comentando.
    Trabajo con peces, así q imagínate la gracia añadida q ha tenido tu artículo para mí. 
    Ellos sobreviven cómo pueden al embite constante de los humanos. Como nosotros. La climatología también les afecta, y mucho. Como a nosotros. 
    Lo tienen crudo, como nosotros. 
    Buena metáfora la de vernos gobernados y manipulados, a un lado y otro de esas fronteras imaginarias, por besugos...
    Un saludo muy cordial!

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    • Damas Damas 23/09/17 14:35

      Musidora, te aseguro que al leer esta columna pensé en ti, por tu actividad profesional. Saludos desde la orilla del mar (no es una metáfora).

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  • Bonanzero Bonanzero 23/09/17 12:18

    Muy salao y fresco el articular metáforas sobre la pesca y las consecuencias, del precio del pescado cuando hay temporal. El caso con el que desayunamos cada día, no es un temporal es; el sunami que sumergió las costas gaditanas, tras el terremoto de Lisboa ( 1754). Esta ola gigante que ha provocado Rajoy con su retrógrada actitud, tiene la "ayuda" de un temporal de tramontana, como nunca se visto al nordeste de la península. No existe ese "muro" de contención tras el cual, políticamente, podríamos (tal vez) resguardarnos de esa enorme ola que amenaza "crear" dos orillas, que separen a catalanes de españoles. ¿Dónde está esa izquierda fresca, que se basó en el (15M) tras los comicios del (20D) y que defraudó por intempestiva?¿a reconocido el megasunami, que ha supuesto no dejar gobernar al dúo "calatraba" (con el mayor respeto a los cómicos) Sánchez-Rivera? sí hubiesen sabido "pescar" en las aguas revueltas, estarían acumulando experiencia y "dueños" de la llave, pero esa llave; en el fondo .. del mar.....matalire....lileron. Ahora ¿que remedio queda? esperar, qué amaine el temporal, con toda la esperanza de que sea cierto, que después del mal tiempo; llega la calma. Pero, esperanzado porque el refrán, dice que: al mal tiempo, buena cara. Buena cara y un mar de paciencia, con este atajo de necios que sé autodenominan políticos y encima gastan miles de euros, en retratos para que se les recuerde. ¡¡Manda huevos!! confiemos en que amaine la tramontana, para que baje el precio del pescado.

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  • Bacante Bacante 23/09/17 11:13

    Bravísima Raquel,  que nos arrancas  las sonrisas y las risas y no dejas tampoco de mostrarte seria y profunda.    Cada día más fan. 

    Hasta me vas a obligar a la correspondiente investigación marina. 

    Supongo que los occidentales algo hemos aportado al progreso (???). Lo quiero creer,  sí,  pero nuestra soberbia nos alejó de la fuente. Así que lo mismo nos dan los peces remos que la merluza de pincho. 

    El fuet es un invento notable.  Que te aproveche. 

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  • Damas Damas 23/09/17 10:18

    Atrevidos titular y columna en estos días de conmigo o contra mi y del único asunto importante Cataluña-España o al revés España-Cataluña, que igual esa expresión también produce una descalificación.

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