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Telepolítica

¿Se puede ser moderado en Cataluña?

Publicada 07/11/2017 a las 06:00 Actualizada 07/11/2017 a las 21:59    
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Para solucionar el problema catalán, hay un modelo binario que sólo conllevará mayores dosis de enfrentamiento, malestar y radicalización de las posturas. La independencia no es viable, se haga con un referéndum pactado o no, mientras la sociedad catalana esté dividida casi a partes iguales y mientras el resto de los españoles la considere contraria a su voluntad de permanecer en un país unido territorialmente. Una república catalana independiente implica hoy en día un evidente enfrentamiento social y político dentro de la propia Cataluña. Además, sería indispensable contar con el acuerdo del resto de los españoles que se muestra ampliamente en contra de renunciar también a su derecho a decidir. Viendo el loable trabajo que el independentismo ha hecho por buscar la simpatía internacional con su causa, intriga el nulo esfuerzo que ha realizado por conseguir que en España se entiendan mejor sus ideales.

Por otro lado, es más que evidente que la derrota del secesionismo por la vía judicial y legislativa lejos de solucionar el conflicto tiende a agravarlo. Si desde el españolismo siempre se ha criticado el victimismo catalán, nadie puede ignorar cómo quedaría el estado de ánimo de la población nacionalista si el procés terminara con sus líderes encarcelados y con la actual legislación impuesta e inalterada. Sigue siendo incomprensible que no se entienda que el profundo sentimiento identitario que unifica a la mitad de los catalanes no se puede erradicar, ni ignorar. Es una realidad que hay que integrar en nuestro modelo de convivencia como Estado.

En la información que llega a través de los medios existe una corriente dominante de forma abrumadora: la potenciación del enfrentamiento. Cada empresa, dentro de su legítimo derecho a la libre opinión, parece haber optado por posicionarse en uno de los dos bandos con el fin de buscar la victoria de sus tesis. Tan extendido como inoperativo. El triunfo de cualquiera de los dos frentes, uno manifiestamente más poderoso que el otro, implica la derrota de todos, al abocarnos hacia una sociedad más tensionada, enfrentada y agraviada.

Las tertulias televisivas son la mejor muestra. Los representantes de los partidos sólo tienen un argumentario basado en el cruce de invectivas. No existen, salvo algún caso aislado, posiciones que se sitúen en el terreno de la búsqueda de un acuerdo estable y extendido. Ese tipo de debate siembra la diferencia y hace crecer el radicalismo. Curiosamente, los postulados radicales de ambos bandos se fortalecen con el enfrentamiento y, a la vez, se unen en debilitar a los constructores de puentes.

En Estados Unidos se ha producido durante el último año un interesante fenómeno que muestra ciertas analogías con lo que estamos viviendo en España. La polémica figura de Donald Trump ha puesto al descubierto la cruda división social entre los grupos más conservadores y los más progresistas. El radicalismo, que posibilitó el triunfo de Trump, ha llevado a muchos de sus opositores a defender que sólo desde un enfrentamiento abierto e intransigente podía detenerse el “avance de la regresión” que supone el trumpismo. Evidentemente, lejos de detener a los más radicales, la confrontación directa les ha reforzado en sus posiciones.

En estos últimos tiempos, empieza a extenderse la recuperación de un concepto que injustamente no goza de buena fama y que por necesidades históricas requiere reformularse y adaptarse a la sociedad actual. Un prestigioso profesor de Ciencia Política de la Universidad de Indiana, Aurelian Craiutu, ha publicado hace unos meses un libro titulado Faces of Moderation: The Art of Balance in an Age of Extremes (Las caras de la moderación: el arte del equilibrio en una era de extremos).  A partir del texto, diversos intelectuales y columnistas norteamericanos se han animado a secundar una corriente de reivindicación de posiciones moderadas en el ejercicio de la política actual.

Desde esta nueva concepción, la moderación huye de confundirse con la equidistancia. Ser moderado hoy implica no hacer seguidismo ciego de ninguna fuerza política. Significa entender que cuando dos grupos entran en conflicto es necesario entender las razones que les impulsan y rescatar los aciertos que cada una de ellas aportan. La moderación implica aceptar la preocupación por buscar el acuerdo renunciando a la imposición de las propias creencias. No hay una verdad absoluta. Subsisten diferentes verdades entremezcladas entre convicciones erróneas, partidismos y engaños. La labor de los moderados es la de desenmarañar ese embrollo.

La moderación, en los tiempos que vivimos de extrema confrontación, implica humildad. La de entender que la imposición es lo opuesto a la negociación. La política actual necesita escapar de las creencias y priorizar las necesidades. Los problemas a los que nos enfrentamos exigen reconocer nuestras limitaciones para entender los retos a los que nos enfrentamos y recurrir a aprender cada día de los errores cometidos.

La moderación supone en definitiva lo contrario al ejercicio de la política que hoy se practica en el conflicto catalán: la imposición de los criterios, la obcecación en el sectarismo, la negación de las equivocaciones, el desprecio a los oponentes, el absolutismo ideológico, el triunfo de la autoafirmación frente a la duda.

Pero que nadie se confunda. En los tiempos actuales, nada hay más cobarde y más fácil que el seguidismo. Nada hay más valiente que entrometerse entre fanáticos cegados por el rencor y la ira. Se necesita más coraje para actuar por responsabilidad que por partidismo. En España, en Cataluña, no vivimos una lucha del bien frente al mal. Padecemos una lucha entre grupos que defienden valores excluyentes, sin percatarse de que una sociedad cohesionada sólo surge desde la inclusión de sus ciudadanos.
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14 Comentarios
  • Pelias Pelias 10/11/17 10:21

    Se puede ser moderado y sin seguidismo como Francisco Frutos y Josep Borrell. No es moderación, sino confusión seguidista la de Pablo Iglesias, Ada Colau y Alberto Garzón 

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  • frida56 frida56 08/11/17 23:36

    Estoy totalmente de acuerdo con ud. Solo tengo un añadido. Cuando dice que la moderación no es equidistancia,no lo comparto del todo. No entiendo ese sentido peyorativo que se le quiere poner a la equidistancia. Tal como yo lo entiendo,equidistante es aquel que no hace seguidismo y que pretende ser lo más imparcial posible,manejando los pros y los contras. No quiere decir que el equidistante no se moje.

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  • maxi maxi 08/11/17 12:03

    Estoy de acuerdo con todos vosotros. Yo quiero añadir que intento ser moderado, pero la propaganda política no me lo permite. Es así como ocurrió bajo el mandato de Woodrow Wilson. Este fue elegido presidente en 1916 como líder de la plataforma electoral Paz sin victoria, cuando se cruzaba el ecuador de la Primera Guerra Mundial. La población era muy pacifista y no veía ninguna razón para involucrarse en una guerra europea; sin embargo la administración Wilson había decidido que el país tomaría parte en el conflicto. Había, por tanto, que hacer algo para inducir en la sociedad la idea de la obligación de participar en la guerra. Y se creó una comisión de propaganda gubernamental, conocida con el nombre de Comisión Creel, que en seis meses, logró convertir una población pacífica en otra histérica y belicista que quería ir a la guerra y destruir todo lo que oliera alemán, despedazar a todos los alemanes, y así salvar al mundo. Corresponde este párrafo al libro "COMO NOS VENDEN LA MOTO", de NOAM CHOMSKY y IGNACIO RAMONET. El día 24 de noviembre tengo una comida con mis ex-compañeros de trabajo, tres de ellos son independentistas, y otra compañera y yo somos federalistas. Jamás hubiera pensado que definiría a mis compis de la manera que lo he hecho. Habría calificado a la la Lali, como la viajera del grupo, a la Montse, a la Carmen, y a la Noemí como a personas que les gusta bailar, al Toni, como al gracioso del grupo, etc. Por lo visto, a partir de ahora tendremos que sobrevivir todos los moderados sentados en nuestro sofá y viendo en la pequeña pantalla una sensacional cascada de acontecimientos bien orquestados por ambas partes, que NO nos inducirán a pensar, razonar, o analizar, sino a insultar y despreciar al otro. Uno a uno iremos cayendo en un bloque u otro. No hay escapatoria, la propaganda empezó el 31/07/2006, por parte del PP, y el 10/07/2010, por parte de los independentistas. Como una rueda de molino nos aplastará, a menos que nos movilicemos y empecemos a hablar de lo que de verdad importa "la camiseta de la selección".

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 08/11/17 09:27

    Evidentemente no se puede. La voluntad de cualquier partido político es copar áreas de poder para acabar aplicando sus recetas políticas ala sociedad. Para ello ha de convencer a la ciudadanía cada cuatro años de que son los mejores, porque la ciudadanía sestea durante cuatro años, de elección a elección. En este conflicto, según las encuestas a las que hay que hacer el caso justo pero parece que es necesario cierto caso, ha subido en intención de voto quien se ha expresado de forma más radical (Ciudadanos) y ha bajado quien ha expresado una voluntad de diálogo, un referendum pactado, que es Podemos. Sinceramente no se me ocurre una idea mejor para salir de esta situación que preguntarles a los catalanes cuántos quieren independizarse, cuántos modificar la forma de estar integrados en España y cuántos que se quede todo como está. Y de paso que nos pregunten a todos los españoles si queremos cambiar algo de la Constitución o de la aplicación de la misma, que ya está bien de envolverse en la Constitución para lo que interesa y darle la espalda para todo lo demás. No es fácil ser moderado en Cataluña, pero tampoco lo es serlo en España o en el mundo. Buscar posturas de consenso en un mundo convulsionado por una crisis económica y de valores es casi imposible. Y mientras seguirán muriendo personas en el Mediterraneo, engordando las cuentas en paraísos fiscales, aplicándose la justicia según te llames Urdangarín, Rajoy o Junqueras o Pujol, que tuvo bula ante la justicia española desde Banca Catalana hasta que sus cachorros han sacado los pies del tiesto. Cuesta el ejercicio de la moderación cuando lo que apetece es otra cosa. Pero serán los moderados los que paguen el pato: el mar en el temporal arrastra la dúctil arena de la playa no las rocas inmutables de los farallones.

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  • Cheluca Cheluca 08/11/17 07:58

    Seguramente la moderacion, la escucha , la reflexión, el respeto, no sean valores en este momento histórico pero son los valores que muchos inculcamos a nuestros hijos al igual que no discriminar ni juzgar culturas,creencias diferentes. Por qué nos cuesta tanto entender que hay pensamientos distintos?
    No hay que confundir al gobierno con los ciudadanos, existen muchos que no desprecian a los catalanes si no que les admiran , nosotros no somos hostiles, es más ya habríamos solucionado elconflicto.

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  • Galeno1 Galeno1 08/11/17 01:26

    Se lee: [La moderación] "Significa entender que cuando dos grupos entran en conflicto es necesario entender las razones que les impulsan y rescatar los aciertos que cada una de ellas aportan.."


    Barcelona 29-10-2017:

    https://youtu.be/WrZSs7RPoOQ?t=90

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  • Galeno1 Galeno1 08/11/17 00:55

    Se lee: "Viendo el loable trabajo que el independentismo ha hecho por buscar la simpatía internacional con su causa, intriga el nulo esfuerzo que ha realizado por conseguir que en España se entiendan mejor sus ideales."

    En mi opinión el esfuerzo (lo haya habido o no lo haya habido) han visto que es inútil, al ser el otro lado del Ebro, no solamente hostil políticamente hablando, sino también: hostil físicamente hablando, como se vio, esto último, en el matonismo que invadió la sala Blanquerna de Madrid en setiembre de 2013.

    Parece claro que los soberanistas, ya pasan de Rajoy, porque han subido un escalón, que es Europa y el mundo en general, que se puede calificar como europeo, y Rajoy, solamente les sirve para denunciar su situación, ante los ojos de la ciudadanía democrática europea, poniendo en evidencia ante sus ojos, la inacción al estilo Rajoy, de sus propios políticos, que se pueden englobar en Juncker ,que a ojos de la misma ciudadanía, está envuelto en los escándalos de los paraísos fiscales, con el llamado caso LuxLeaks.

    En mi opinión, es una llamada a la ciudadanía democrática europea, para poner de manifiesto que la soberanía y el derecho a decidir, está en manos de unos pocos, que además actúan movidos por los hilos del financierismo ultraliberal a lo bestia, que ha invadido Europa gracias a nuestros votos, y está construyendo una sociedad a su medida, que va en contra de los intereses de la mayoría social.

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    • Galeno1 Galeno1 08/11/17 00:59

      "Imágenes inéditas del asalto de la ultraderecha a Blanquerna"

      "Las cámaras de seguridad del centro cultural recogen de forma completa la agresión al exdiputado de CiU Josep Sánchez Llibre"

      "El tribunal visionará la cinta durante la vista oral que se celebra desde este lunes y que sentará en el banquillo a 15 ultras"

      "Juicio a la última intentona de la extrema derecha por resurgir" (17/01/2016)

      http://www.eldiario.es/politica/Imagenes-ineditas-extrema-derecha-Blanquerna_0_473853528.html

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  • Galeno1 Galeno1 08/11/17 00:13

    Se lee: "En la información que llega a través de los medios existe una corriente dominante de forma abrumadora: la potenciación del enfrentamiento."

    Añado, que, además, esa corriente dominante a partir del desconocimiento, actúa con visceralismo, lo que en mi opinión, es el mayor problema para encarrilar la cosa.

    Un ejemplo de esa ignorancia y actuación visceral, ocurrió en el Al Rojo Vivo, La Sexta, del 3 de noviembre próximo pasado, cuando a partir de las 11h 42m 30s de la mañana, el periodista catalán que vive en Cataluña, Carlos Quilez, refiriéndose al ya ex diputado y ex miembro de la mesa del Parlament por CSQEP ala EUiA, Joan Josep Nuet, dijo aparentemente con visceralismo en sus gestos y palabras, que: Nuet pataleaba, porque quería ser imputado junto con los miembros de la mesa que lo han sido hace días en otra causa de lo mismo, y que finalmente lo imputaron, y que ahora que lo han vuelto a imputar, en una nueva causa de lo mismo, da un paso para atrás.

    Ferreras pareció no estar de acuerdo con esa visión que tenía Quilez de Nuet, y a las 11h 48m 15s Ferreras entrevistó a Nuet, y después de la entrevista, al único contertulio al que Ferreras, le pidió su opinión sobre lo dicho por Nuet, fue a Quilez, que quedó públicamente en evidencia ante su falta de información sobre Nuet, y su visceralismo al haber opinado antes de esa forma, que desacreditaba a Nuet, a ojos de la audiencia.

    Quilez, contestando a Ferreras, dijo que le parecía admirable lo que había dicho Nuet, y que con personajes con ese tono político, otro gallo nos cantaría, por lo que habría aportado ese hombre, en el fondo y en la forma, para la resolución del conflicto.

    Un abrazo.

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  • Galeno1 Galeno1 07/11/17 23:07

    Se lee: "¿Se puede ser moderado en Cataluña?"

    En mi opinión, el eje no es se moderado ono, sino que hoy el eje es entre los que piden "amnistía y libertad" o no,

    Es análogo a esto de 1976, en Barcelona:

    https://youtu.be/nBPNVXpyT3o?t=270

    Saludos cordiales.

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    • Galeno1 Galeno1 07/11/17 23:30

      La gallina ha dicho basta.
      Viva la revolución.

      https://www.youtube.com/watch?v=3BGgNE0hc8Q&feature=youtu.be&t=42

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    • Galeno1 Galeno1 07/11/17 23:12

      Manuel Delgado en junio de 2014 pensaba que; "Tendremos que elegir entre los nacionalistas o los nacionales" supongo que era porque no se le pasaba por la cabeza, que el Govern fuese a la cárcel

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      • Galeno1 Galeno1 07/11/17 23:14

        "¿Cuál es su posición sobre el derecho a decidir y sobre una hipotética independencia de Catalunya?"

        "Mi posición es irrelevante, pero ya que te interesa y me lo preguntas te diré que el derecho a decidir es simplemente una cuestión de democracia. Mucho me temo que de una forma, más o menos inmediata, no habrá ni siquiera la posibilidad de elegir entre otras opciones que no sean independencia o mantenernos en el seno de un Estado como el español, que ya vemos en qué está consistiendo. Aquellos que pudimos defender una postura razonablemente federal o confederal, yo tengo la convicción de que no tendremos espacio. Tendremos que elegir entre los nacionalistas y los nacionales."

        http://www.publico.es/politica/manuel-delgado-tendremos-elegir-nacionalistas.html

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  • individualistaliberal individualistaliberal 07/11/17 22:14

    Buenas noches José Miguel. Vengo de trabajar y cenar, estoy algo cansado y he leído un poco volando deteniéndome solamente en los 2 últimos párrafos. Me gusta el tono que debe ser natural en ti de no ser innecesariamente violento. Pero en un principio no estoy muy de acuerdo contigo, me parece que más allá tu tono ecuménico dejas de mencionar que el independentismo catalán ha querido aniquilar la soberanía de 48 millones de ciudadanos libres e iguales. Y fue eso y no otro el punto de partida del cacao.
    Pero -- ¡milagro! -- creo ver en tus dos últimos párrafos que acabamos con una conclusión parecida.
    En lo que me concierne estoy en contra del dilema "constitucionalistas" contra "nacionalistas" y a favor de volver a la buena disyuntiva habitual "derecha" versus "izquierda". Me parece que tu también.

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