X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Plaza Pública

España en su laberinto

José Sanroma Aldea Publicada 13/04/2017 a las 06:00 Actualizada 12/04/2017 a las 12:27    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 18

I
EL LABERINTO DE LA IZQUIERDA

La política española está pendiente de un hilo que puede romperse pero también, como si fuera el de Ariadna, puede ayudarnos a salir del laberinto.

Ese hilo está ahora en manos de la militancia socialista que ha de elegir secretario general, optando entre dos líneas políticas, aunque haya tres candidatos. Las ha expuesto sintéticamente Manuel Escudero.

No son antagónicas, pero sí son bien diferenciables: trazan un rumbo y una línea de acción alternativas. Y aún así pueden coexistir en el mismo partido, aunque en la refriega de la lucha por el poder que acompaña a todo debate, surja el temor a un debate sectario y a una fractura definitiva. La dimensión de los riesgos es proporcional a la profundidad de la crisis que se quiere resolver. Una forma de antagonizarlas es negarlas y reducir todo a una lucha fraccional.

Se podría decir lo mismo de las dos líneas que, en el seno de Podemos, se expresaron en Vistalegre II.

Es así porque la causa inmediata que ha provocado, en ambos partidos, la diferenciación de las respectivas líneas es la misma: la actuación ante la crisis de gobernabilidad, surgida a partir de los resultados electorales del 20 de diciembre de 2015 y concluida con la investidura de Rajoy. Una derrota para ambos partidos, aunque se sienta y se explique de distinto modo, incluso en el seno de cada partido.

Ya sabemos cuál fue el resultado de Vistalegre II: reafirmación, como línea dominante, de la de Pablo Iglesias, cuyo liderazgo en la Secretaría General no fue cuestionado. La línea contraria a la colaboración con el PSOE.

La repercusión en la vida política de ese acontecimiento merece un análisis específico que no es el objeto de este artículo; pero sí cabe señalar que los ganadores de Vistalegre II pusieron –como objetivo de su batalla y como medida de su victoria– salvar al líder. Es significativo que en el debate pre-congresual, con una ingente producción de documentos, no se entrara en la cuestión principal que había hecho cristalizar las dos líneas que se disputaban la hegemonía. Por esto para la opinión pública, incluso para una parte de la militancia, le resultó difícil contrastar el significado y la trascendencia de esa dualidad, sobresaliendo el aspecto de la disputa por el poder.

La trascendencia de lo que suceda en el próximo Congreso del PSOE será mucho mayor.

No es un partido nuevo sino histórico; ha gobernado España más de 20 años desde la recuperación de las libertades, su bagaje no cabe en una mochila. También es larga la historia de sus contradicciones internas y, por supuesto, muchas son las huellas y cicatrices que han dejado: en la conciencia que de sí mismo tiene el partido, en su imagen pública, y en las relaciones entre sus dirigentes y sus militantes.

Por razones que se remontan a las consecuencias divisionistas que acentuó la Guerra Civil, el PSOE renacido en Suresnes puso especial énfasis en mantener la unidad formal y ejecutiva; tanto para hacer frente a la etapa final del franquismo y de la transición, como para gobernar la débil democracia que salió de ella. Más aún porque se hizo integrando agrupaciones socialistas que habían surgido fuera del fosilizado y anticomunista PSOE histórico de Rodolfo Llopis.

Su conversión en partido no sólo mayoritario sino dominante –desde 1982 y por casi tres lustros– lo configuró como un partido de una pluralidad social y política muy compleja. Se ofreció, ante la crisis del comunismo español, como casa común de la izquierda y cupieron en él también sectores sin vinculación con la matriz clásica y obrera del socialismo español.

Es lógico que un PSOE que pretenda recuperar su condición de partido mayoritario ha de albergar en su seno un pluralismo social e ideológico, con sus consiguientes diferenciaciones políticas. Electoralmente volvió a ser mayoritario en 2004 y 2008 pero, en afiliación, dejó de serlo desde desde hace más de dos décadas. ¿Las causas? Entre otras, y no la menos importante, que el "aparato" (también durante el esplendor electoral de Zapatero) se convirtió en una máquina de empaquetar clientela, expulsar participación y devaluar el debate.

Aspirar a esa condición mayoritaria es hoy un objetivo de futuro compartido sin discusión. La cuestión es el medio. Y el primero de estos es apremiante: hacer compatibles en el PSOE, tras el 21 de mayo, las líneas políticas que pugnan por ganar el voto de la militancia a la hora de elegir secretario general. Augurar la división del PSOE, si gana Sánchez, no contribuye a evitarla porque apela al voto del miedo. Lo que más vale es asegurar la limpieza de la elección, cuya organización está en manos del "aparato".

Para ganar la hegemonía frente a las derechas no conviene la fragmentación del PSOE (tampoco la de Podemos).

Lo que cupo pero no debió caber, ni en el PSOE ni en ningún partido, es lo que sucedió en el Comité Federal del PSOE desde la noche electoral del 20 de diciembre de 2015: la neutralización de las posibles líneas a seguir, bajo una capa de unidad formal. No eran ambigüedades calculadas a la espera de examinar la actitud de otros partidos. Fue el preludio del sabotaje al intento de gobernar.

Aquello se agravó negándole crédito al secretario general y estrechándole el margen para gestionar los resultados. Ante estos, Sánchez había planteado una línea atrevida y correcta: que intente la investidura el PP para su candidato, y si fracasa lo intentará el PSOE. Por supuesto, podían oponérsele otras; en concreto, la abstención negociada. Pero sus partidarios, salvo honrosas excepciones, cometieron un continuado "delito de silencio" (Fernández dixit) encubriendo su posición; aunque hablaron mucho, con gran repercusión mediática, sobre el "pésimo" resultado que impedía al PSOE aspirar a gobernar. En el momento estelar de la democracia representativa, cuando 350 tienen que elegir al presidente del Gobierno, cuando cuentan no sólo el número de los escaños sino también la posición política (es decir, la capacidad de pactar con unos, neutralizar a otros y aislar al adversario principal) sucedió que las distintas líneas en el Comité Federal se neutralizaron mutuamente, condenando al PSOE a la incoherencia, a la división del 1 de octubre y, a la postre, a una derrota humillante.

II
EL LABERINTO EN EL QUE EL PAÍS ENCANTADO QUIERE ENCERRAR  A LA MILITANCIA SOCIALISTA

Contemplo desde la izquierda este período político como una intransición, como un paisaje desolador después de la batalla ganada por Rajoy. Este dejó en el laberinto a los tres partidos que comparecieron, en las elecciones de diciembre de 2015, con el objetivo más que razonable de apartarlo de la Presidencia. Gobernaba España desde la indecencia.

Ese objetivo fallido tiene como consecuencia directa que España corre el riesgo de que se cronifiquen sus males; porque aunque se mantenga el crecimiento económico, también crecen las desigualdades; porque aunque funcionen las instituciones, no hay más novedad que su continuado decaimiento, con el añadido del ataque a la libertad de expresión. En suma, porque se ha frustrado una voluntad política que, apoyada en una masiva conciencia ciudadana, imposible sin buena y libre información, fuera capaz de conmover al Estado, promover la entera rehabilitación del edificio institucional y dar a la democracia capacidad de rescate social.

La situación española no es apocalíptica, pero tampoco tiene el grado de integración exigible. El horizonte no está despejado de decisivos interrogantes. Las tormentas desatadas sobre la Unión Europea, que ya no tiene tantos amigos –ni dentro, ni fuera–; la aspiración secesionista de la mitad de la población en Cataluña; las fracturas sociales y generacionales. Todas nos cuestionan y emplazan a los gobernantes a encontrar respuestas que sean algo más que el " ir tirando"como se pueda y que tampoco sean recetas milagrosas que prometan efecto curativo inmediato.

Si añadimos que la sociedad está infectada por un virus de sectarismo, puede concluirse que se abre un espacio al descomprimido cívico; y también al miedo, enemigo de la democracia, cambie o no cambie de bando. El sectarismo y el miedo perjudican cualquier debate respetuoso y entorpecen la posibilidad de un cambio de rumbo. Se ancla la situación en la continuidad por la que nos hace intransitar Rajoy, comulgante en todas las incredulidades seniles, a la par que hace comulgar a su feligresía con ruedas de molino.

Por supuesto hay visiones optimistas de la situación presente.

Dejemos de lado la del increíble presidente al que invistió este Congreso. Orgulloso de su obra, con ocasión del debate sobre los Presupuestos Generales del Estado, ha proclamado: ya se ha acabado el tiempo de la "indigencia" económica en España y las instituciones funcionan, tras el caótico 2016, porque gobierna el partido que ganó las elecciones. Ese es su mensaje.

Pero no está solo en esa plácida contemplación.

También quienes, con su voto o con su abstención, contribuyeron a la investidura de Rajoy tienen que destacar –sea por convencimiento, sea por necesidad– cuán positivamente ha evolucionado la situación desde aquel acontecimiento.

No obstante, esta propensión al optimismo publicitada por muchos medios concentra la atención en una sombra: no para dirigir la mirada hacia la realidad del paro o de la corrupción, lo que ven y lo que quieren hacer ver es el fantasma que recorre España.

Entre los múltiples ejemplos a tomar, acudo al que nos dan El País y sus colaboradores fijos. Francesc Carreras: "La vida política española parece encauzarse por la senda de la normalidad institucional... Este tímido retorno de la confianza se ve reforzada por el buen ritmo de la recuperación económica. Sin embargo, algunas incógnitas enturbian el horizonte, en especial las primarias del PSOE y la situación en Cataluña. Un triunfo de Pedro Sánchez podría poner de nuevo en jaque la estabilidad gubernamental. Como se ha demostrado tantas veces, las primarias, como los referendos, las carga el diablo y los militantes a veces no saben expresar exactamente el sentir de los votantes".

El fantasma que recorre España es pues el activismo de una parte importante de la militancia del PSOE, que le ha dado nueva vida a Pedro Sánchez y posibilidades de recuperar la Secretaría General de la que dimitió, con honra, porque le derrocaron (a un alimón, desde dentro y desde fuera, que algún día probablemente nos será contado con pelos y señales).

Anotemos, frente al temeroso y atemorizante Carreras, que las encuestas dicen que, en este caso, las preferencias de la militancia concuerdan con el electorado socialista. Pero, ¡qué le importa ese dato a las cohortes de articulistas de El País!  "¿Podemos dejar el destino de nuestra democracia en manos de la militancia socialista?", se preguntaba Gil Calvo, ese mismo día, en su artículo "Militancia". ¿Adivina el lector la respuesta? Vayan y lean. Si alguien sigue mi consejo disfrutará de la cultura política del autor (Lakoff, Laclau, Luis Napoleón Bonaparte, Mair, Rubicón...) y de su finísimo lenguaje (crowdfunding sospechoso, presunciones suspicaces, apuesta bonapartista, tejido osmótico, crisis existencial, apocalipsis zombi...). Para quien no quiera darse el gusto de tragarse ese exquisito plato, reproduzco literalmente la respuesta: "Si la militancia lleva a Sánchez al poder de Ferraz, correríamos el probable riesgo de que el régimen de la transición se precipitase hacia una crisis existencial. A lo que parece puede temerse lo peor, pues la militancia se está quedando alienada de las estructuras partidarias".

España va bien, que dijo Aznar, pero, ¡qué desastre se avecina con Sánchez! Y puede suceder, según explica el articulista, que como las élites y los cuadros de los partidos se han dedicado a gobernar y a ocupar cargos,"los militantes de base han perdido su capacidad de conexión social, quedando sin rol ni función que ejercer. Por eso resultan tan obsoletos como los empleados de banca, hoy sustituidos por cajeros automáticos. Así se explica que la militancia se encierre en su paranoia antisistema, dispuesta a dar crédito a cualquier voz de protesta y a secundarla amotinándose tras ella".

Es difícil resistirse a ironizar ante esa reflexión (en sentido figurado), como si fuera la del maestro Ciruela que no sabía leer y puso escuela. La de este sociólogo –con cátedra en las páginas del diario que guarda la esencia de la Transición– es una reflexión solo en sentido físico: refleja aquel editorial del mismo periódico que el 1 de octubre de 2016 llamaba desde su título a Salvar al PSOE del "insensato sin escrúpulos que no duda en destruir al partido". Aquel día el Secretario general quedó "proscrito" (expresión de nuestro maestro Ciruela).

Entonces se salvó al PSOE de su secretario general. Ahora toca salvarlo de su militancia; porque está "alienada de las estructuras partidarias" y encerrada "en su paranoia antisistema" y solo comparece ahora públicamente para "amotinarse" dando crédito a la voz de protesta de Sánchez.

Ya que no se puede evitar que la militancia vote, al menos que voten con miedo. Este es el mensaje de Carreras. Y si gana Sánchez, será el triunfo del motín de una militancia antisistema y paranoica. Este es el mensaje de Gil Calvo. ¿Cuántos no se ven "reflexionados" en estos mensajes?

Visto desde otra perspectiva, podría describirse, de otro modo, lo que les pasa hoy a los "obsoletos militantes" del PSOE (que, a pesar de los pesares, se resisten a dejar de serlo). León Felipe lo cantó ayer: puede ser verdad que, como el poeta, no sepan muchas cosas, pero han visto mucho, los han dormido con muchos cuentos y se los saben ya todos. Dicho de otra manera, con su rebeldía están reclamando su derecho a equivocarse. Si yerran, si se engañan, será su propia responsabilidad. Por eso tampoco les adormece el cuento optimista de la Gestora sobre la buena marcha del país gracias a que el PSOE "desbloqueó" con su abstención la crisis institucional y ahora, desde la oposición, está "crujiendo" a Rajoy.

Por eso tampoco comparten el pronóstico de Zapatero que expresó –ha poco en el Círculo de Bellas Artes en un coloquio con Jeffrey Sachs– que la socialdemocracia no está en crisis, que los resultados de 2015 y 2016 hay que cargárselos exclusivamente a Sánchez, y que en España volverá a gobernar el PSOE tras las próximas elecciones. Le faltó añadir –ese día no tocaba– que tal sucedería cuando el PSOE resuelva su mera crisis de liderazgo eligiendo secretaria general a Susana Díaz. Lo dirían después (en coro fotográfico, vale más una imagen que mil palabras) tantos destacados socialistas que asistieron al acto de la presidenta de Andalucía en el que esta anunció que quiere estar no detrás, sino delante. Que se ve con ganas y fuerza para liderar un PSOE que recupere el gobierno de España desde la victoria sobre el PP. Vale, pero, para ganar esta elección a la Secretaría General contemplada como una batalla de ideas, de líneas políticas, habrá que atender a la demanda de un debate clave sobre la situación del PSOE y la situación española después de su abstención en la investidura de Rajoy. Quien mantenga que Rajoy gobierna porque ganó las elecciones repite su argumento, refuerza su iniciativa y dificulta la construcción, paso a paso, de una alternativa.

III
EL LABERINTO DE LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA
EN EL SISTEMA DE PARTIDOS
SURGIDO DEL DECLIVE BIPARTIDISTA

Sobre el diagnóstico del presente se asienta la línea para el futuro.

La actual situación política encierra una paradoja: radica en que está señoreada por el PP. El partido más responsable de la deslegitimación institucional es el que ha conseguido mantenerse en el Gobierno. Y, a su través, recuperar la iniciativa política en el nuevo sistema de partidos (surgido de la demanda de renovación democrática y expresado en la composición actual del Congreso de los diputados). Un resultado que contradice la lógica democrática.

La explicación de esta paradoja tiene su historia, cuya destilación exigiría un examen pormenorizado de los muchos acontecimientos que se produjeron en el periodo comprendido entre las elecciones generales de 2015 y la investidura de Rajoy en octubre de 2016.

Con afán de apresurada síntesis diré que sucedió así: el resultado del 20-D asestó un serio "golpe electoral" a la hegemonía del PP de Rajoy. Había empezado a quebrarse en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2015, el PSOE recuperó mucho poder institucional y Podemos empezó a ganarlo, abriéndose ambos a la colaboración. El 20 de diciembre, el PP siguió pagando un precio: perdió más de tres millones de votos y 63 escaños; pero no tan alto como para significar su seguro apartamiento del Gobierno. El juego alternativo del bipartidismo no funcionó en 2015 como lo había hecho en 2011. Entonces, ante el fracaso del PSOE (que perdió 59 escaños y más de cuatro millones de votantes), se alzó la mayoría absoluta del PP con 186 escaños y casi once millones de votos. En 2015 ya no funcionaba la alternancia: el PSOE no fue el beneficiario de la pérdida de votos y escaños del PP sino que siguió bajando, aunque conservó la segunda posición. Un dato político clave que descolocó a Iglesias hasta una desconcertante agitación. La entrada en el Congreso de dos nuevos partidos fue espectacular: a la primera 69 (Podemos) y 40 escaños (C's). El "golpe electoral" recibido por el PP no acabó con su hegemonía, pues eran posibles diversas alternativas de gobierno. Se necesitaba un "golpe de acierto" de la democracia representativa. La ciudadanía votante ya había cumplido su tarea. El resultado de la repetición de las elecciones el 26-J de 2016 dio un respiro al PP y a Rajoy, pero no le despejó el horizonte. Máxime porque Rajoy seguía decidido a que su partido no ofreciera otro candidato que no fuera él, incluso aunque esta vez no pudiera escaparse ilegítimamente como lo hizo la anterior y fuera obligado a comparecer ante el Congreso para una investidura sin garantías de éxito: fue derrotado. Pero a la segunda fue investido. Se confirmaba la ocurrente descripción que, en estos trances, hizo Felipe González: Rajoy es el único animal que avanza sin moverse. Tuvo su ayuda.

Así que no fue un milagro de la naturaleza lo que explica el hecho. Pasó que unos (Podemos y Ciudadanos), sin moverse, retrocedieron; y pasó que, en la dirección del PSOE, otros se movieron para remover de su puesto al secretario general que hizo baluarte del NO al PP.

Dos factores políticos explican pues la paradoja:

Uno, la declaración mutua de incompatibilidad que hicieron Podemos y C's. Tal hizo que el avance espectacular de representación popular conseguida en el Congreso retrocediera en un solo movimiento en su capacidad de mover al PP y remover a Rajoy.

Dos, la unidad puramente formal en el Comité Federal del PSOE sobre la línea de actuación a seguir sin debate político decisivo. Tal terminó con el estallido de la división y el triunfo de la línea de la abstención (ante Rajoy y sin condición alguna, al menos pública). El triunfo de la línea contraria a la colaboración con Podemos. Allí empezó a cristalizar la diferenciación entre las dos líneas políticas que hoy se disputan la hegemonía en el PSOE por la vía de la elección de la Secretaría General.

Ambos factores permiten una reflexión sobre la importancia que tienen las interacciones entre los partidos. El curso político y la suerte del Estado, en el marco de las determinaciones de su economía, depende del diagnóstico y de la acción que desplieguen los partidos. El curso y la suerte de un partido depende de su interacción con los otros. Es obvio que cada cual puede identificarse ideológicamente y formular su programa haciendo abstracción de los demás. Pero su línea de acción no.

Rajoy no gobierna porque el PP haya ganado las elecciones. Esto no pasa a ser verdad porque ahora lo repitan los autores del "golpe abstencionista" para justificar su actuación. Gobierna porque las interacciones que se han activado en el nuevo sistema de partidos han sido muy negativas para la renovación democrática y para el rescate social. En suma, en su natalicio el nuevo sistema de partidos ha conducido a un laberinto a los partidos que se fijaban esos objetivos.

Ahora: ahí está un Rajoy crecido, omnímodo en su poder sobre un partido aborregado (lo cual, siendo el mayor en términos electorales y de afiliación, es un lastre democrático serio).

Y ahí está Iglesias –otra vez como pez en el agua, en un papel de espantajo atemorizante para los votantes de la derecha– con un Podemos al que repliega de las "insustanciales" batallas parlamentarias hacia los cuarteles de invierno donde planear el asalto desde la calle contra la triple alianza (PP, Cs, PSOE); y así hasta las próximas elecciones.

Y aquí está la crisis del PSOE, cuya eventual superación pasa por su próximo Congreso, decisivo para el propio PSOE y clave para la evolución de los partidos y para la situación de España. Cuantos, con ojos optimistas, la ven y la quieren "normalizada" han dicho lo que temen: el triunfo de Sánchez.

Tienen su lógica.

La línea abstencionista triunfante contribuyó a implantar un funcionamiento del nuevo sistema de partidos que lo bloquea en el predominio de la derecha. Así lo muestra la posición política a tenor de la cual el PP es el adversario y Podemos el enemigo del PSOE. Se difundió por boca de ganso, pero expresaba la posición política de una parte de la dirección, la que derrocó al secretario general. Así lo muestra la contundencia con la que Maillo advierte a los electores murcianos (pero para enseñanza general): "Hemos evitado el tripartito".

¿Cómo puede salir de ese laberinto el PSOE? ¿Y cómo podría desbloquear ese funcionamiento del sistema de partidos que entorpece la posibilidad de los cambios necesarios? Solo queda la vía que ofrece la línea política que ha reverdecido el liderazgo de Pedro Sánchez. La que no pudo surgir con fuerza y coherencia desde la anterior dirección del PSOE. La que se ha empezado a hacer posible con el activismo de un amplio sector de la militancia. La única que puede atraer al cauce del PSOE a miles de ciudadanos comprometidos pero que hoy no ven a los actuales PSOE y Podemos capaces de construir una alternativa al dominio de la derecha que padece España. La que puede evitarnos que nos encerremos en un laberinto español mucho peor: el de un fraccionalismo partidista, en una guerra de todos contra todos que impida que España cumpla el papel que necesita la Unión Europea.


Hazte socio de infolibre



13 Comentarios
  • AngelesC AngelesC 19/04/17 07:07

    Un articulo de los que no solo hacen reflexionar (a aquellos que piensan y reflexionan), tambien un articulo valiente, inteligente y justo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Bonanzero Bonanzero 14/04/17 23:46

    Salvo darle, la razón en calificar la situación como "encrucijada"; debo discrepar, porque entiendo yo, que la verdadera encrucijada esta, en la falta de un/a verdadero/a LIDER y en eso estamos huérfanos, los más viejos (jarrones) quieren imponer a una lideresa, que tampoco destaca; la Omaita, ha demostrado no estar ala altura, aunque Ella asegura ser cien por cien SOE. Un buen político/a, no puede mentir o (poner a otro para que lo haga) contar las cosas a medias. Por mucho, (que nos tenga acostumbrado el equipo del PP) que se trate de tapar, La responsabilidad de lo que pueda decir o diga un potavoz, es de Ella. Y aquí, está a la orden del día, con la colaboración de Canalsur ( están a la orden). Pachi,¿qué?¿quién le acosejo que dividiera? ¿a favor de quien y para qué? ¿Quién sacaría ventajas del laberinto, o encrucijada del SOE? Va ha ser triste, pero en el PP se mondan de risa.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Antonio Basanta Antonio Basanta 13/04/17 16:49

    Siguiendo.. El sr Sanroma debería dar explicación de algunas cosas que esconde 1ª ¿por qué si gana el Congreso anterior Pedro Sánchez (con la total ayuda de Susana Díaz) no integra al principal perdedor Madina como si había hecho Zapatero con Bono? Dependía de la voluntad del sr Sánchez y se dedicó a eliminar competidores, degradandole, lo que favorece la rotura de la unidad. No es un síntoma de seguridad en si mismo de Sánchez. 2ª Sánchez nombra una ejecutiva, suya, de él ¿Como consigue que personas tan potentes e independientes como Carme Chacón, dimita, como otros 17, al ver las manipulaciones y la dictadura de Sánchez No me diga que Carme Chacón fue manipulada por el aparato porque no se lo cree nadie. 3 ¿Por qué no lanza Sánchez un debate real sobre las posibilidades reales del PSOE incluida la abstención? Porque la abstención posible lo manejó en secreto y ocultamente pidiéndole a Jordi Sevilla que hiciera un estudio para saber que cosas podía conseguir del PP (por ej la abolición de la reforma laboral) si se abstenía. Si fue un estudio ¿por que no lo hizo publico y se debatía, en vez de prohibir el debate? 4ª ¿por que no sometió a consulta si los militantes aprobaban repetir las elecciones? 5ª ¿Por qué intento un congreso express que recuerda las peores cosas de los partidos comunistas o estalinistas que tan bien conoce Sanroma, en 20 días, prohibiendo el debate y la competencia interna y simplemente como un plebiscito hacia su persona cuando España estaba en un terrible momento sin gobierno desde hacia un año u con la probabilidad bananera de tener que repetir por tercera vez las elecciones? Nadie sabe todavía como maniobró Sanchez, si intento acuerdos o no con los secesionistas. Nadie lo sabe porque todo era oculto, secreto, sin transparencia ninguna. Esas son las preguntas que un democráta tiene que hacerse y son las respuestas que Sanroma esconde para decir obviedades politicas, de las que tan sobrados estamos en la izquierda y que solo muestra como un propagandista de la opción de Sánchez. Intenta hacer un ejercicio político cuando lo que hace en realidad es un muestrario de propaganda de la candidatura de Sánchez.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Antonio Basanta Antonio Basanta 13/04/17 16:32

    El camarada "Intxausti" se larga un artículo, que, por su longitud, parece que intenta tapar mas de lo que muestra. Me recuerda excesivamente a los discursos y panfletos que daba o escribia como máximo responsable de la ORT. Eran unas elucubraciones que tapaban todo y que escondían lo principal. Sus contradicciones y su falta de racionalidad. Unas cuantas cosas que debería explicar 1ª ¿Cual es la linea ideologica o politica de Pedro Sánchez? Si es sincero, ninguna, porque no la tiene "No es no" o "sÍ es Sí" no es una línea politica, a no ser que considere a todos infantiles que digan que bueno es nuestro líder en pantalón vaquero. No tiene ni una línea de articulación ideológica, no tiene núcleo discursivo dentro de la socialdemocracia, en fin, su nivel ínfimo, tanto que dependen todo de la mercadotecnia 2ª el articulista se mete en la lucha por el poder del PSOE cuando yo creo que él sabe que entre los 3 juntos no representan ni al 30% de los votantes del PSOE. Los representan infinitamente más Javier Fernandez que se ha destacado (yo lo desconocía) como un politico impresionante o Carme Chacón o Ignacio Urquizu, incluso Madina, Borrell, Zapatero, Gonzalez. Todos ellos para los votantes representan infinitamente más que los 3 contendientes. Sanroma nos quiere meter en la pelea interna en la que él aboga por uno de los 3 por Pedro Sánchez con el que yo creo que la mayoria de los votantes no nos sentimos representados. Podría pasar como en Francia que el candidato que ganó las primarias en el PS va camino del total descalabro llevando al descalabro al Socialismo francés. En definitiva, si gana Susana no creo que sea porque tengan los militantes socialistas esperanzas en ella. Sería solo el mal menor. Porque si gana Sánchez sería peor, el mal peor. Muchos votantes nos olvidariamos del PSOE pero no para votar a Podemos , que no es mas que la enfermedad infantil del sanchismo, sino a otras cosas mas realistas desde dentro de la izquierda o a la abstención si no hay ninguna opción. El sr Sanroma teoriza, como metodo de hacer propaganda de Pedro Sánchez. Eso es lo que intenta esconder y lo que muestra es vacío de argumentaciones.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    0

    0

    • Arkanoid Arkanoid 13/04/17 18:05

      El dia, cercano, en el que el PSOE siga los pasos del PSF, siempre le quedará a usted el consuelo de acercarse a otro partido de izquierda, llámese Ciudadanos...

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      0

      0

      • Antonio Basanta Antonio Basanta 13/04/17 20:03

        Y usted como sabe a donde me acerco. En vez de opinar o contestar a lo que yo opino, no se si porque no se atreve no vaya a decir alguna tonteria, , intenta agredir al opinante y decirle a quien o no tiene que votar. No se si sabe que en España hay libertad de voto y nadie tiene que dar cuenta a ningun patrón como Arkanoid de su voto. Típica fascistada, la suya. La verdad es que resulta triste tener que debatir con personajillos como usted. Cuando alguien dice algún razonamiento que no le gusta. !Ataque al que lo dice, a su persona!. Reminiscencias de la España negra, militarota y cañi.

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        0

  • Sancho Sancho 13/04/17 13:14

    (2-2) No voy a repetir lo que se ha contado mil veces sobre la negativa de C´s a pactar nada con Podemos, lo dejaré en lo que dice el autor. Pero hablar y seguir con la matraca de que "Y ahí está Iglesias –otra vez como pez en el agua, en un papel de espantajo atemorizante para los votantes de la derecha– con un Podemos al que repliega de las "insustanciales" batallas parlamentarias...". Creo que es un poco excesivo, aunque no dejara de reconocer que tienen que afinar más. Pero no podemos cargar sobre ellos lo que no se ha hecho en décadas, que es algo que se le escapa a este señor del artículo...Creo que esa parte del Psoe que ahora se siente tan a la izquierda podría facilitar mucho las cosas, siempre y cuando ese giro se cierto, claro. Creo que no se es consciente por parte de mucha gente de lo que está en juego. Es verdad que el Psoe será imprescindible, pero no sólo, hay un cambio de fuerzas claro, y las alianzas se tendrán que formar se quiera o no, o morir en el intento. Las amenazas de aquellos que llevan tantos años en esta tela de araña que España, tejiendo tal red de corrupciones a todos los niveles que se tendrá que hacer un país nuevo si queremos borrar de nuestro ADN tanta miseria moral, social, política, inoculada por el fascismo durante tantos años...Se nos vienen encima tiempos de pequeñas (o grandes) revoluciones; se verá de qué signo. Si de nosotr@s depende no lo dejemos pasar.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • Isabelle0651 Isabelle0651 13/04/17 13:41

      Absolutamente de acuerdo con tu comentario, Sancho, "Si de nosotr@s depende no lo dejemos pasar." Gracias por vuestros argumentados comentarios, llenos certezas y, en algunos momentos, de realidad inquietante.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • Sancho Sancho 13/04/17 12:48

    (1-2) Como bien explicais tanto Apropos como bidebi, la vida está jodida, en general, para cualquiera, y para los que tienen hipoteca, más, (¿Verdad, Antoñito Hernando). "Cuanto más dinerete tienes en más pellas te metes". Habla e autor del congreso de Vistalegre II de Podemos como una oportunidad perdida de elegir de otra manera, creo que pretende decir. Lo argumenta en parte diciendo que con la gran cantidad y calidad de documentación no se entró a fondo con los dos planteamientos, totalmente distintos entre Iglesias y Errejón. Se equivoca: la gente, la militancia se empapó, se emborrachó en muchos casos, de documentos, de programas; hubo un serio estudio de las propuestas. Pero sería de una ingenuidad mosqueante no aclarar que ya se conocían esos dos planteamientos, y que por mucho que se enterraran en documentos no iban a engañar a nadie...Las cosas también en esto son más sencillas, por más que las revistamos de palabras y teoría política...Hubo una reafirmación de Iglesias contra, en mi opinión, lo que se quería hacer pasar como novedoso cuando no era más que la posibilidad de aceptar las "demandas" de un PSOE en graves problemas; posiblemente, si el Sánchez que vimos en la Sexta hubiera sido el mismo de los primeros escarceos en las negociaciones a tres, PSOE, Podemos, C´s, las cosas en la formación morada hubieran sido distintas, y hasta puede que no se hubieran dado esas..."infidelidades". Pero esa es otra historia. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • lapulga lapulga 13/04/17 12:47

    Lo bueno para los que vivimos aquí seria que desapareciera, la primera vez que felipe fue presidente lo que hizo subirse en el Azor (barco de franco) tal vez para ver que se sentía como dictador, después puso a Sorchaga de ministro de economía y recortes para los de siempre, de la memoria histórica alguien me puede decir que hicieron los SOCIALISTAS por los asesinados de la guerra, eso nada, alguna vez escucho alguien decir al Guerra alguna cosa en beneficio de los trabajadores si puso a sus hermanos en el gobierno y robaban mas que los de la gúrtel .

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • bidebi bidebi 13/04/17 11:26

    Quizás lo primero que habría que decir es que resulta mucho más fácil decir lo que se tenía que haber hecho, a toro pasado, que hacer lo adecuado en el momento. Pero estoy muy de acuerdo con el análisis de Apropos. Muchas veces idealizamos la política, como si los políticos, en su mayoría, no fueran en primer lugar profesionales de la cosa. Es decir, que sin negar que algunos se meten para cambiar o mantener lo establecido, también es cierto que consiguen un puesto de trabajo del que dependen para vivir con ingresos que por lo menos triplican la media salarial. Por eso es muy cierto lo que dice Apropos de que la postura ante el pp es demasiadas veces una “opción comercial”. Un sobrevivir intentado mantener lo que antes fue. Y si a esta realidad le sumamos otra que es hasta más decisiva, como la inmensa deuda que tiene el mal llamado PSOE, con disminución de ingresos por descalabro electoral y con disminución de cuotas de militantes, se empieza a entender mejor lo que le sucede. Deuda que mantiene con el capital financiero neoliberal, que obviamente le hipoteca su hacer político. Es muy difícil de entender que el mal llamado PSOE plantee controles a ese sistema financiero si resulta que su existencia depende de sus préstamos. Por eso es muy difícil que haya cambios reales mientras los partidos se financien con la banca. // También es muy cierto lo que dice Apropos sobre la trampa de las encuestas manipuladas y cómo UP creyó inocentemente que las que le daban casi ganador se correspondían con la realidad, mostrándose fatuamente como posible nuevo presidente. O con su propuesta absolutamente contraproducente de exigir una vicepresidencia en un futuro gobierno de coalición. Propuesta-exigencia que seguro que hizo las delicias de Felipe González y que parecía se la hubiera recomendado para imposibilitar cualquier acuerdo. De lo que haga la militancia socialista en los próximos meses dependerán muchas cosas del futuro de España. Pero insisto, el cambio es muy difícil mientras casi todos los partidos estén hipotecados por el poder financiero. No se pueden permitir un cambio por su propia supervivencia, la personal y la de partido.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • korrosivo korrosivo 13/04/17 10:31

    Lo bueno para España será que pierdan Patxi y Susana: ya sabemos lo que pasa si ganan, que gobierna Rajoy. ¿Será bueno que gane Sánchez? A la fuerza ahorcan, pero no me fío ni un pelo de quien se deja presionar por su Comité Federal, que le abocó a un callejón sin salida en plan perro del hortelano ("ni gobierno, ni te dejo gobernar"), o por un directorcillo de periódico sin que, de inmediato, le colgase el teléfono y convocase luna rueda de prensa para informar a los españoles de lo ocurrido. Igualito que le pasó al gallardo, bizarro y aguerrido Zapaterete con los "mercados" y acabó reformando el artículo 135 de la Constitución. Si esto pasa a esos niveles, ¿qué ocurrirá si tiene que enfrentarse a Merkel a calzón quitado, o a Dijsselbloem? ¿Se lo imaginan con Trump? Miedo me da. Y, sin embargo, voy a votar por Sánchez.  ¿P'a joder? No crean Vds. que no he intentado convencerme de que no es ese el motivo de mi ya decidido voto, pero no he podido: ardo en deseos de joder, de joderle el chollo a un montón de fantasmones del pasado y a otros tantos del presente, que tienen colonizado al PSOE en defensa de su chollete y de sus intereses más espurios, y que lo han parasitado con sus enchufados, lameculos y correveidiles. Ya que no me toca el Euromillón para poder retirarme a una isla desierta y mandar a toda esta gentuza (y a otra) a tomar por saco, a ver si, al menos, acierto mi pronóstico y la Faraona de Triana se tiene que buscar un curro de verdad. Y se lleva al Patxi de machaca.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • XUANON XUANON 13/04/17 10:01

    Suena a lo de "ruido de sables" de finales de los 70 del pasado siglo.Vamos que o tragamos(como entonces)o no hay salida.Mi gato dice ¡Miauuuu!(que sabio es mi gato)

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0



Lo más...
 
Opinión
  • Muros sin Fronteras Ramón Lobo Ramón Lobo

    La Internacional del Odio

    La mayoría de los atentados yihadistas en Europa los han cometido ciudadanos europeos. Las propuestas de cerrar las fronteras son inútiles. Es un hagamos algo porque no sabemos qué hacer. Son inútiles porque los terroristas no vienen de fuera, están dentro, han nacido aquí.
  • En Transición Cristina Monge Cristina Monge

    Sin garantías no hay democracia

    La democracia, compleja y resbaladiza como ella sola, puede nombrarse y apellidarse de muchas maneras, pero todas tienen un elemento común: la articulación de un sistema de poderes y contrapoderes que actúan como garantía.
  • Cobarde con causa Juan Herrera Juan Herrera

    El wéstern, género de Trump

    El día que Trump, Kim-Jong-un o Maduro no hacen un duelo de pistoleros tuiteros, en el telediario hay un sheriff corrupto o un juez prevaricador.
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre