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Plaza Pública

La adopción, prioridad en la agenda política

Arantza Azmara Rodríguez Publicada 08/08/2017 a las 06:00 Actualizada 07/08/2017 a las 19:29    
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Este no es otro artículo en contra de los vientres de alquiler o de la eufemística maternidad subrogada. O tal vez algo. Lo que sí pretende ser es un alegato en pro de la adopción infantil.

He leído y escuchado muchas veces en los últimos meses que la maternidad no es un derecho y sí un deseo. Es una opción que viene de serie en muchas mujeres y en otras, por diversas causas, no. Una mujer elige ser madre. A partir de entonces, elige serlo de forma biológica o no. En el primer caso, puede que la maquinaria falle, y ahí la ciencia ha avanzado tanto que permite incluso incubar el embrión procedente del óvulo de otra mujer. En el segundo caso, hasta ahora la opción era la adopción. Entre medias de ambas se ha colado esa maternidad subrogada que plantea recurrir al útero de otra mujer a la que implantarle un embrión con los genes de la pareja o persona demandante. Y hablo aquí de personas porque la fórmula tan discutida hoy es ideal para convertir en padres biológicos a hombres que por definición carecen de útero. Es por ello que es una alternativa muy defendida por homosexuales.

Como he avisado antes, no voy a entrar en si me parece un mercadeo, en si favorece a personas con recursos económicos, ni siquiera en si considero algo ético el utilizar a una mujer de vasija, con los riesgos que un embarazo conlleva, con las consecuencias psicológicas del proceso y de la propia revolución hormonal que provoca. Es más, no voy a valorar los llamados casos altruistas que tanto se defienden y que se han demostrado residuales en aquellos países donde se ha regulado la maternidad subrogada.

Mi propósito en este artículo es plantear la alternativa más justa: fomentar políticas que ayuden a la adopción nacional e internacional de niños, bien reguladas para evitar mafias y tráficos indebidos, y, sobre todo, políticas que agilicen los trámites, especialmente en España. Porque, ante la duda que podría plantear si la maternidad es un derecho, gana la constatación de que la crianza es un deber. Un deber que además hemos de asumir como responsabilidad colectiva, comunitaria.

Por mucho que nos pese, a mí la primera que vivo con la tentación de considerar mía a la pequeña que criamos en pareja y con ayuda de la tribu familiar, escolar e incluso de amigos, nuestros hijos no son nuestros, pese al pronombre posesivo que precede a la expresión. Son nuestra responsabilidad, pequeños seres humanos a los que ayudamos a sobrevivir y procuramos, con mayor o menor acierto, transmitirles los valores y dotarles de las herramientas socioeducativas y de gestión emocional que les ayuden a vivir y desarrollarse en sociedad con los mejores recursos posibles. Lo demuestra el hecho de que la crianza es una etapa temporal, aunque la preocupación se mantenga toda la vida, y que los hijos son individuos libres y sociales que serán adultos responsables asimismo de las proles futuras. Así ha sido siempre y así seguirá siendo mientras no se extinga nuestra especie, que todo llegará.

Por tanto, frente al deseo de tener hijos que perpetúen nuestra biología genética (que, por cierto, cuánto aprecio la tenemos, qué arrogancia nos gastamos), se impone el deber de cuidar a las crías de nuestra especie que llegaron a este mundo por razones "x" y hoy crecen en orfanatos y otros espacios de acogida más y menos amables. Esto es éticamente reprobable como sociedad que se dice avanzada, independientemente del debate sobre dónde están los límites éticos a la compra-venta de seres humanos y a la disposición del cuerpo de una mujer, que generalmente se presta a la transacción por razones de necesidad económica.

Por tanto, asumiendo nuestra responsabilidad colectiva en la crianza, es imprescindible que la ley se ponga a favor. Una ley garantista que evite los desmanes, pero también que logre minimizar el que haya niñas y niños que salgan de un orfanato solo porque alcancen la mayoría de edad. No es de recibo.

Según datos del Ministerio de Sanidad, Seguridad Social e Igualdad, entre 2010 y 2014 las nuevas solicitudes de adopción en España cayeron a la mitad (de 3.376 a 1.431). Además, el tiempo medio de espera en nuestro país es de entre 4 y 8 años. Una barbaridad a todas luces, sobre todo si se tiene en cuenta que el límite de la edad para solicitar una adopción es de 40 años. Se supone que la nueva Ley de Protección a la Infancia que aprobó el Consejo de Ministros en febrero de 2015, agilizaría los procesos. Aún estamos a la espera de su aplicación.

El descenso también es notorio en la solicitudes internacionales en el mismo periodo, con una bajada del 72% (de 5.000 a 900). Entre 2005 y 2010 el tiempo medio de espera era de 2 años, un plazo muy razonable. Fue entonces cuando se produjo un boom de adopciones internacionales en España. Ahora, los tiempos de espera también se van acercando a la década. El endurecimiento en la ratificación del Convenio de La Haya o los cambios en la política de adopción en países como China o Rusia son algunas de las razones de origen. Pero no nos engañemos, también figura la crisis económica. La adopción, curiosamente como lo sería un vientre de alquiler, es inaccesible para las rentas de la mayoría de las clases trabajadoras. El condicionante económico cuando hablamos del deber comunitario de criar a huérfanos de facto debería ser menos estricto. Las garantías deberían dirigirse más a las condiciones psicológicas de quienes adoptan, al entorno social y familiar, a las garantías legales del propio proceso, y no tanto a poseer una renta imposible de alcanzar para muchos en un país donde el SMI no llega a 800 euros.

El gobierno debe afrontar una realidad por la que llevan mucho tiempo trabajando colectivos agrupados en la Coordinadora de Asociaciones en Defensa de la Adopción y el Acogimiento (CORA) y otros. Y todos habríamos de afrontar nuestro deber ante el deseo de ser madres o padres: hay muchos niños solos que requieren la crianza de la tribu, muchos niños que no son bebés de 0-3 años (los preferidos a la hora de solicitar), muchos niños incluso con necesidades especiales. Y todos ellos sí son poseedores del derecho a ser criados. Nuestra obligación es hacerlo en condiciones mejores a las del mejor centro de menores u orfanato. Este es un asunto prioritario en la agenda política.

Del deseo a perpetuar nuestra genética, de que los hijos se parezcan a nosotros y por sus venas corra nuestra (¿maravillosa?) sangre, hablamos en otra ocasión.
_____________________

*Arantza Azmara Rodríguez es periodista y portavoz de IzAb Madrid


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15 Comentarios
  • paco arbillaga paco arbillaga 09/08/17 08:01

    Una gran mujer: cronología de Lidia Falcón:

    http://lafeministalf.blogspot.com.es/p/biografia-cronologica.html

    Lidia perfecta no será, pero preocupada por sus semejantes parece evidente que lo está ¡y lo ha estado! Osasuna!

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  • mogronauta mogronauta 08/08/17 22:52

    Desconocia la existencia de CORA. A favor de su lucha.

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  • Sancho Sancho 08/08/17 19:56

    Ayer leí el artículo de Lidia Falcón, una mujer a la que respeté.  Sinceramente, me dió mucha pena comprobar cómo se puede llegar a perder el norte y olvidar, olvidar...decir barbaridades tales como: "Si algún reconocimiento se otorgó a las mujeres en tiempos bien difíciles como los de la dictadura fue el de que indiscutiblemente eran buenas madres y en los procesos de separación se les entregaba la custodia de los menores sin vacilaciones". Esta mujer no puede olvidar que fue torturada, eso es lo que me decía ayer cuando leía cómo justifica al franquismo. ¿Acaso habrá olvidado cómo robaban de los brazos de las madres republicanas encarceladas a sus bebés; cómo se puede olvidar cómo trataban los franquistas a las mujeres, violándolas sistemáticamente? ¿Cómo se puede justificar el franquismo siquiera como argumento contra el machismo...?. ¿El franquismo bueno con las mueres y sus derechos?. ¡Delirante!.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 08/08/17 21:07

      ¿Lo que dice Lidia es defender el franquismo? Ojalá hubiera muchas mujeres, muchas personas que lucharan por los derechos sociales como Lidia Falcón lo ha hecho y lo hace. A mí me parece una persona admirable aunque en alguna cosa no esté de acuerdo con ella.

      «Esta mujer no puede olvidar que fue torturada», ¡y hace muy bien! si el recuerdo no le hace daño.

      Dónde dice Lidia: «¿El franquismo bueno con las mujeres y sus derechos?»; yo ni lo veo ni lo deduzco de su escrito. Osasuna!

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      • Sancho Sancho 08/08/17 21:33

        ¿Lo que he entrecomillado que es algo que dice ella, no yo, no te parece a tí santificar la parte que le interesa a ella del franquismo; desde cuándo el franquismo ha "reconocido" a las mujeres, como afirma ella? Eso es ver bueno al franquismo en una cuestión que sólo ve ella. También yo he leído y admirado su valía, pero no se pueden afirmar ciertas cosas por obsesiones personales. Te vuelvo a pegar el texto que a mí me parece deleznable y avala el franquismo en cuanto al trato que daba éste a las mujeres...¿?

        "Si algún reconocimiento se otorgó a las mujeres en tiempos bien difíciles como los de la dictadura fue el de que indiscutiblemente eran buenas madres y en los procesos de separación se les entregaba la custodia de los menores sin vacilaciones". Muchas mujeres han debido revolverse en sus tumbas y también recordar la mil barbaridades que ese franquismo tan bueno que reconocía que las mujeres eran tan buenas madres, las hizo soportar, llegando a robárselos y dárselos a los camisas azules...

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        • paco arbillaga paco arbillaga 08/08/17 21:36

          Están muy claras nuestras posturas con respecto a lo que pensamos de Lidia Falcón.

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          • Sancho Sancho 08/08/17 21:41

            Meridianas.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 08/08/17 17:31

    «Juana Rivas está en mi casa», por Lidia Falcón:

    http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/08/07/juana-rivas-esta-en-mi-casa/

    Osasuna!

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  • Sancho Sancho 08/08/17 13:12

    Menos mal que un pequeño rasgo de sinceridad tiene Ud. al reconocer que la esclavitud y la explotación también se da en la adopción, y que también es cosa de tener pasta...pero claro, es más honrada esta opción porque parece que es la elegida por Ud. No tenemos bastantes problemas de conciencia y de insolidaridad para que Ud. nos quiera endosar el de no adoptar...¡Vaya!. Pues mire, todos estos problemas, los que son tan buenos para Ud. como la adopción, que le repito que me parece algo encomiable, como con las opciones con la que tanto desdén expresa son parte de un mismo y profundo problema si lo analiza Ud. bien: un mundo lleno de egoísmos e insolidaridad en el que desde distintas visiones se intenta tener una vida digna que haga felix¡ces a los más indefensos: l@s niñ@s.

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  • Sancho Sancho 08/08/17 13:02

    Señora, vaya a dar sermones  y clases de moral y ética a quien se lo aguante. Yo no se lo tolero. Sus opciones me parecen muy respetables, al contrario que a Ud., que denosta y desprecia con su prepotencia otras ideas. Lamentable.

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  • M.T M.T 08/08/17 10:02

    Sin ninguna duda, a favor de políticas que faciliten la adopción nacional e internacional como indica en su artículo. En la misma línea que permitan agilizar los trámites para ello y que la observación del ambiente o entorno familiar, usted habla de psicología, sea más exhaustivo y no se centre tan solo en el factor económico. Deberían tenerse en cuenta todos los modelos de familias: monoparentales, padres y/o madres y toda la grey que se considere o deba añadir. Si se trae a un hijo/-a a una familia debe ser para ser querido y bien tratado/-a.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 08/08/17 10:27

      «Si se trae a un hijo/-a a una familia debe ser para ser querido y bien tratado/-a.» Así es, M.T, y por ello se deberían dar todas las facilidades para tramitar esa traída. Todo lo demás es buRRocracia. Osasuna2 salu2.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 08/08/17 07:06

    Arantza: de acuerdo hasta en los espacios que has puesto entre las palabras. ¿Dónde hay que firmar? Osasuna2 salu2.

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  • Ayla Ayla 08/08/17 06:33

    No pides nada, para esta sociedad embrutecida

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    • Orlinda Orlinda 08/08/17 15:50

      Embrutecida e inhumana. 
      Con un lío mental sobre lo que es moral y ética. Esto de las posverdades va surtiendo su efecto...

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