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Plaza Pública

¿Es el independentismo germen de un nuevo caciquismo?

Pedro Díaz Cepero
Publicada el 27/08/2017 a las 06:00 Actualizada el 26/08/2017 a las 12:43
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Sin las aspiraciones de desconexión del separatismo catalán, o de los larvados deseos de los nacionalistas vascos, venimos observando una creciente exaltación de los “valores patrios”, planteados como confrontación insolidaria con otras comunidades, en lugares tan poco sospechosos de separatismo como la valenciana, la andaluza o incluso la gallega.

¿Se trata de un proceso de radicalización de las conciencias ciudadanas con fines partidistas, del que se beneficiarían determinadas élites políticas? En Cataluña se ha conseguido con indudable éxito, entre otras cosas porque sus ensayos datan al menos del 14 de abril de 1931, con la proclamación por Francesc Macià de la República catalana como estado integrante de la Federación Ibérica. Los años de dictadura y represión franquista avivaron como reacción el fuego secesionista, y el pujolismo se encargó de rentabilizar con astucia tanto los apoyos como los enfrentamientos con el Gobierno central.

La lengua propia, la cultura, las tradiciones, la bandera o los agravios económicos, son utilizados alternativamente como argumentos legitimadores por los defensores de la autonomía plena. Es una moneda de cambio facilona que desvía el foco de los auténticos problemas de los ciudadanos. La clase política acreedora y las “élites de orientación” (en terminología del inolvidable  M. Tuñón de Lara) han hecho bien su trabajo, especialmente en comunidades con historial secesionista, más aún si han sido titulares del poder varias décadas, y con ello amos indiscutibles de su relato.

Reconocemos un sentimiento íntimo de procedencia, la identidad con una cultura y una lengua propias, la emoción que te estremece al escuchar un himno, al contemplar un paisaje vivido, al degustar una comida o percibir un olor anclado en nuestra infancia. Pero creemos que esto no está en discusión,  ni en riesgo. Como tampoco debe estar en riesgo la solidaridad y el consenso en la asignación de recursos. A menudo, el independentismo lo mezcla todo. Siembra confusionismo y pone en su balanza razones que no lo son.

Habría que preguntarse hasta dónde están afectando estos “juegos políticos de parte” a la convivencia democrática entre todos los españoles, a los vínculos que unen a  familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo...  Se quiera o no, el mestizaje entre todas las supuestas nacionalidades del mapa español es hoy tan generalizado que acudir a una instancia diferenciadora es, simplemente, absurdo. La geografía y la orografía no son en sí mismo nada, y lo que importan son las personas que viven allí su acontecer diario, sin necesidad de asumir complejos de superioridad o autosuficiencia.  Habría que preguntarse si es legítimo utilizar el fuego emocional del terruño, la lengua o las banderas para capitalizar votos e influencias hacia una élite política determinada. El momento histórico de los nacionalismos, al menos en esta parte de Europa, hace mucho tiempo que desapareció; ahora estamos dentro de la UE., comprometidos con sus tratados y alianzas continentales en un ajedrez de intereses económicos y políticos globales.

A tenor de lo anterior, estamos registrando un movimiento de consolidación de élites políticas y económicas, más visible en provincias pequeñas y localidades de población media. Una nueva versión del viejo caciquismo, menos concentrado su poder que aquel del siglo XIX y primer tercio del XX, y esta vez con mayor protagonismo de la clase política, que desearía beneficiarse de un estatus económico y social superior como correlato a sus “servicios”. Habría un interés de estos grupos en segregarse políticamente de España para convertirse en conductores hegemónicos de su zona de influencia. En el fondo, los hechos responderían a las mismas ansias de control e influencia política y económica del caciquismo de pasados siglos.

Naturalmente, la estructura estaría ligada a intereses económicos localistas y/o regionales, e intentaría mantener y alimentar sus propios grupos de presión en los gobiernos autonómicos. Pueden formar parte desde las élites de la Administración central y autonómica (alcaldes, presidentes de Diputación, senadores, diputados, concejales, jueces y fiscales, altos mandos de las fuerzas de seguridad, etc.) hasta empresarios de referencia, o la burguesía rural terrateniente, en cada lugar se daría una mezcla diferente. Pero, normalmente, sería la élite política la principal aglutinadora y primera interesada en acaparar poder institucional, incluso a costa, o contra la opinión, de grandes empresarios y fondos de inversión con una mirada más situada en la escena internacional.

Los ciudadanos estaríamos, casi sin darnos cuenta, metidos en esta trampa: la imposición del amiguismo y la acumulación de privilegios para estas nuevas oligarquías, y un poder más opresor y sofocante si cabe para nuestras libertades y nuestros impuestos. En definitiva, una estructura caciquil de dominación que tendríamos encima del cogote sin posibilidad de acudir a otras instancias, porque casi todo estaría controlado desde arriba y ejercido por los mismos que nos habían convencido de que la independencia suponía entrar en un mundo de cuento de hadas.

Esta situación está llegando a su estrangulamiento en Cataluña, gracias también a la poca cintura negociadora de los gobiernos del PP , y por la encrucijada política en la que se encuentran hoy las familias tradicionales del catalanismo. El descubrimiento “inoportuno” de los escándalos de corrupción y el encausamiento de las honorables sagas/formaciones políticas, precipitó la huida hacia adelante y la urgente necesidad de controlar el poder judicial y legislativo, el objetivo silenciado de la desconexión y el paso previo a la inmunidad e impunidad.
______________

Pedro Díaz Cepero es sociólogo y escritor
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36 Comentarios
  • Galeno1 Galeno1 30/08/17 13:43

    Se lee: "La lengua propia, la cultura, las tradiciones, la bandera o los agravios económicos, son utilizados alternativamente como argumentos legitimadores por los defensores de la autonomía plena."

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    • Galeno1 Galeno1 30/08/17 13:44

      "La perspectiva catalana de España es una perspectiva de poder y de intereses. Exactamente igual que la perspectiva castellana. Desde hace siglos, debido a la acción de la Corona, las dos nacionalidades que acabo de mencionar se encontraron dentro de una misma entidad política. Operaron como vasos comunicantes. En su relación, la nacionalidad más grande y poderosa, la castellana, diluyó a la catalana, hasta casi hacerla desaparecer. Influyeron para ello numerosos aspectos. El demográfico (seis millones de habitantes contra menos de medio), el colonial (todo un imperio, sumado solo a una nacionalidad), el económico (con derechos exclusivos sobre América), el institucional y el militar (con carácter oficial no solo predominante sino único) y el lingüístico-cultural (el castellano expansionándose en la Península como una cuña, según el esquema plástico de Menéndez Pidal)."

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      • Galeno1 Galeno1 30/08/17 13:45

        "Tan mastodóntico fue el poder de la nacionalidad castellana y tan disminuido el de la catalana que la pequeña aceptó a la grande haciéndose una parte de ella. Relación que formó costumbre llegándose a entender no como circunstancia, sino como carta de naturaleza."

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        • Galeno1 Galeno1 30/08/17 13:47

          "La historia, sin embargo, nunca es estática. Siempre es evolutiva. Llegaron nuevos productos incentivadores de América. Los puertos se abrieron al tráfico ultramarino. Con la revolución industrial, creció aquella nacionalidad tan desaparecida. Al desarrollo material se unió el de la propia conciencia. Hicieron su cambio la demografía, la economía y la lengua. Con la Exposición Universal de 1888, Barcelona se puso, tú a tú, a la par de Madrid. La nueva realidad hizo surgir nuevas aspiraciones. Aspiraciones que iban contra la tan creída carta de naturaleza a la que oponían una visión circunstancial empíricamente cambiante. Convertidas en exigencias, muy molestamente vividas en el centro de España, fueron uno de los factores que con más profundidad impulsaron y justificaron la Guerra Civil y la posterior dictadura."

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          • Galeno1 Galeno1 30/08/17 13:49

            "La Transición dio una vuelta de tuerca a aquella realidad. Pero tampoco tuvo porqué parar la historia. Los políticos catalanes aceptaron lo que entonces consideraron adecuadamente realista aunque no como algo totalmente definitivo. Se estableció una letra: una Constitución, unas leyes. Pero la letra no siempre es la vida. Y en este caso, la vida catalana se desarrolla con la conciencia y el objetivo de ir construyendo más bien separadamente. Es la marca de su poder. Un poder que juega medio en serio con manifestaciones propias de la soberanía. Pero que necesariamente tiene límites. Límites que se aceptan cuando lo piden los intereses, única razón que justifica las renuncias."

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            • Galeno1 Galeno1 30/08/17 13:50

              "¿Cómo incluir la vida en la interpretación de la letra para hacer que los límites sirvan para acercar? Con la percepción de la circunstancia cambiante y la aceptación del influjo opuesto en los vasos comunicantes para originar confluencia de intereses."

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              • Galeno1 Galeno1 30/08/17 13:51

                "Si en el pasado se impuso un dogma de dominio, incluida una guerra y una dictadura, ¿será mucho aceptar un cambio pacífico solicitado por una realidad de libres aspiraciones?"

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                • Galeno1 Galeno1 30/08/17 13:53

                  "Sentido común al servicio de una política que se caracterice por la calidad de vida colectiva."

                  https://elpais.com/diario/2011/09/30/opinion/1317333604_850215.html

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  • Galeno1 Galeno1 30/08/17 13:33

    Se lee: "Reconocemos un sentimiento íntimo de procedencia, la identidad con una cultura y una lengua propias, la emoción que te estremece al escuchar un himno, al contemplar un paisaje vivido, al degustar una comida o percibir un olor anclado en nuestra infancia."

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    • Galeno1 Galeno1 30/08/17 13:37

      "El concepto de nación no se puede acuñar a voluntad; no basta una particularidad lingüística, étnica o administrativa; sólo la suma de un gran territorio compacto, de tradición cultural común y con proyección universal; una viabilidad económica; una organización política global, probada por siglos de Historia, sólo eso constituye una nación. Y no es el momento de volver sobre el hecho indiscutible de que nación y nacionalidad es lo mismo."

      (Manuel Fraga Iribarne, Alianza Popular, durante los debates ocurridos durante 1977 y 1978 para la elaboración de la actual constitución española llamada comúnmente "Constitución del 78".
      https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Fraga#La_Constituci.C3.B3n

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  • Galeno1 Galeno1 30/08/17 11:41

    ¿Se puede ser de izquierdas y nacionalista?:

    Menuda tontería. ¿Por qué no? Quienes dicen que no se puede ser nacionalista y de izquierdas, que me digan por qué. Se puede ser de izquierdas y nacionalista, vegetariano, amigo de los osos panda y un montón de otras cosas. Quien diga que es incompatible, que lo justifique.

    Porque es internacionalista.

    En realidad la izquierda nunca ha sido internacionalista. Si se me permite la broma, la vieja profecía marxista, que el proletariado no conoce patria, ha fracasado rotundamente. Lo que no conoce patria es el capital. La izquierda ha sido siempre nacionalista.

    https://cotarelo.blogspot.com.es/2017/08/la-independencia-y-la-izquierda.html

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  • JUAN_C JUAN_C 29/08/17 10:08

    NO. No es el germen de un nuevo caciquismo.... es el caciquismo de SIEMPRE.

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  • idd007bv idd007bv 29/08/17 08:40

    hacía falta un artículo como éste, escrito, además, por un técnico. Enhorabuena. A ver si se dan cuenta los manipulados

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  • txako txako 28/08/17 13:33

    "Los ciudadanos estaríamos, casi sin darnos cuenta, metidos en esta trampa: la imposición del amiguismo y la acumulación de privilegios para estas nuevas oligarquías, y un poder más opresor y sofocante si cabe para nuestras libertades y nuestros impuestos. En definitiva, una estructura caciquil de dominación"
    En serio?
    En que país vives? esto ya esta pasando a pleno rendimiento así que un argumento menos. Huy que era el único.

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  • mogronauta mogronauta 27/08/17 22:30

    Su artículo me ha gustado. Gracias

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  • soriafar soriafar 27/08/17 19:12

    "Esta situación está llegando a su estrangulamiento en Cataluña, gracias también a la poca cintura negociadora de los gobiernos del PP". En esta frase esta la madre del cordero y diré más, yo eliminaria, aquello de "gracias tambien". No me imagino lo que estarán pensando los no independentistas, pero desde luego nada esperanzador porsupuesto.

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  • soriafar soriafar 27/08/17 19:12

    "Esta situación está llegando a su estrangulamiento en Cataluña, gracias también a la poca cintura negociadora de los gobiernos del PP". En esta frase esta la madre del cordero y diré más, yo eliminaria, aquello de "gracias tambien". No me imagino lo que estarán pensando los no independentistas, pero desde luego nada esperanzador porsupuesto.

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  • rzt rzt 27/08/17 18:57

    Las elites quieren controlar el poder, y cada una busva su ámbito.
    Pero como podemos los ciudadanos influir en un mundo cada vez mas globalizado? En nuestro caso, constituyendo entes políticos cada vez mas pequeños o intentando que Europa y España mejoren su democracia?

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    • JUAN_C JUAN_C 29/08/17 10:11

      Yo, particularmente, prefiero que todos PENSEMOS o, mejor aún, RAZONEMOS. Pero es más fácil no hacerlo. ¿Por que un estado sea más pequeño funciona mejor? Me da que no.

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