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Armisticio en Cataluña o cómo evitar un 1-O desastroso

José Sanromá Aldea
Publicada el 26/09/2017 a las 06:00
Al decir de muchos nadie sabe lo que va a pasar el 1 de octubre.

Por supuesto que será el resultado de todo lo que le precede, especialmente de lo que está sucediendo este septiembre y lo que sucederá hasta esa fecha, aunque ya cabe hacer previsiones basadas en lo que han venido haciendo y diciendo los dos políticos que tienen la más alta responsabilidad personal en lo que vaya a suceder: el presidente del Gobierno de España y el presidente de la Generalitat.

Dejemos de lado la cuestión de si Rajoy y Puigdemont son buenos interlocutores. Son dos políticos de derechas que han sido elegidos por el Congreso y por el Parlament, unas cámaras cuyas actuales legislaturas no han brillado por su acierto y legitimidad.

Lo que a cinco días del 1-O dice Puigdemont es que va a seguir llamando a los catalanes a votar y que ese día habrá referéndum. Lo que dice Rajoy es que se impedirá la votación.

Resulta probable que dos millones de personas salgan a las calles, incluso que permanezcan en ellas decididas a votar, creyéndose amparadas por la autoridad que le reconocen a Puigdemont y por las leyes aprobadas por su Parlament: la Ley 19/2017 de 6 de septiembre, del referéndum de autodeterminación, y la Ley 20/2017 de 8 de septiembre, de transitoriedad jurídica y fundacional de la República.

Esa movilización de ciudadanos es la única fuerza real con la que cuenta Puigdemont. Sus leyes formales son puro papel, manto de juridicidad aparente para un president desnudo de ley efectiva. Para mí, esa capacidad de movilización ciudadana no es poco, es mucho, pero no basta ni para convertir en legal el referéndum ni para que pueda declararse una independencia, que no podría hacerse efectiva. Si se hiciera tal declaración (que no hay que dar por segura) solo estrecharía el callejón sin salida al que está conduciendo a la parte de la ciudadanía que pudiera aceptar y cumplir los sucesivos llamamientos independentistas.

¿Quiere Puigdemont desplazar la responsabilidad de sus actos a millones de catalanes y hacerles correr el riesgo de pagar las consecuencias? Supongamos que no. Sin embargo, a eso conduce la aventura política que él personifica hoy. Por esto creo que si se le ofreciera podría agarrarse incluso a un clavo ardiendo (aunque le quemara) para evitar consecuencias indeseables. Si quiere mártires no vale hablar.

Resulta más que probable que Rajoy cuenta con todas las fuerzas de la ley, incluida por tanto la fuerza física institucionalizada al servicio de los poderes del Estado. Solo alguien totalmente fuera de la realidad pensaría que es poco; es mucho, aunque el despliegue e intervención de una fuerza abrumadora para impedir votar lograría su objetivo, pero conllevando un gravísimo riesgo que es difícil de imaginar, aunque no le queramos dar nombre.

¿Quiere verse obligado Rajoy a hacer lo que no quiere hacer, según ha declarado? Supongamos que no, pero entonces tiene que hacer algo para no verse en tal "obligación", porque sería su propio fracaso. El fracaso del despacho en Cataluña de su vicepresidenta le obliga a bajar al ruedo.

Llegados a este punto, creo que Rajoy podría proponer a Puigdemont una tregua y este podría aceptarla.

Una tregua consistente en que se aplazara durante un plazo razonable la realización del referéndum convocado en virtud del artículo 9 de la referida Ley 19/2017, mediante la modificación del mismo. No se le pediría a los independentistas que renunciaran a su voluntad de convocarlo, ni siquiera que no fijaran ya nueva fecha posterior al cumplimiento del plazo de la tregua.

Por supuesto, Rajoy tampoco renunciaría (ni podría renunciar) a impedirlo ante esa eventual nueva convocatoria.

Es evidente que a ambos les resulta difícil la misión. No se ajusta fácilmente a la trayectoria de ninguno. Además, ambos saben bien que se les podrían echar encima una parte de quienes más incondicionalmente apoyan su acción hoy, máxime cuando uno y otro se sienten forzados a mostrar su convencimiento de que ganarán decisivamente la batalla del 1-O  y a pesar de que ninguno sea capaz de describir los términos ni la forma de la victoria.

El día 1-O, ¿van a chocar dos trenes? La metáfora no es muy acertada. El riesgo puede describirse mejor modificándola:  el riesgo es que dos trenes (muy diferentes y en vías diferentes, lanzados a tope y conducidos imprudentemente) descarrilen ese mismo día. ¿Por qué no podría darles un ataque de cordura simultánea a los dos conductores, a Rajoy y a Puigdemont?

He utilizado a conciencia en el titular de este artículo la palabra armisticio. Esta expresión se asocia directamente a la suspensión pactada de hostilidades entre dos ejércitos beligerantes. A la postre una tregua. Es obvio que aquí no hay dos ejércitos convencionales en lucha, solo hay uno que no entrará en acción. Pero desde la Resolución 1-XI de 2015 del Parlamento catalán, y por mor de esta, lo que sucede en Cataluña puede describirse como una guerra de leyes y de autoridades.

Mucho ha llovido desde entonces implicando y afectando ya en sus diversos derechos a la entera ciudadanía catalana, a los poderes legislativos de España y de Cataluña, al Tribunal Constitucional, al Poder judicial, a la Policia, a la Guardia Civil, a los funcionarios, a la opinión pública catalana, española, europea e, incluso, ahora mundial (la ayuda solicitada a EEUU por Rajoy y Cospedal ha contribuido a darle esta dimensión) .

Hoy las guerras no las libran solo, y a veces ni siquiera principalmente, los ejércitos. La diversidad en sus formas ha crecido. La guerra ya no es solo la continuación de la política por otros medios, sino, a veces, la mera supresión de la política en cuanto esta tiene de voluntad de acuerdos. Son más asimétricas que nunca. Ahora  más que nunca la verdad es su primera víctima y la intoxicación de la opinión pública y el aliento de la incomprensión y de los odios su abono más fructífero.

La tregua de la que hablo no es la solución. Es simplemente evitar que la estrategia de la tensión estalle el día 1-O. Es dar una oportunidad a la paz y a la convivencia democrática que se están perdiendo. Es abrir un espacio al diálogo y al entendimiento. Entre el Gobierno de España y la Generalitat, entre el Congreso de los Diputados y el Parlament, entre la dividida hoy ciudadanía catalana y la plural y atónita ciudadanía española. En el Congreso de los Diputados ya hay una vía abierta con la Comisión que propuso Pedro Sánchez.

Rajoy y Puigdemont no son los únicos, ni los mejores, ni los insustituibles interlocutores. Pero solo a su alcance ahora está evitar un desastroso 1-O. Se les juzgará también por esto.

Concluyo con una consideración y con una advertencia para poner fin a mi visión del día 1-O.

Considero, con muchos, que la primera víctima de la peculiar guerra que vivimos también ha sido la verdad. España no roba a Cataluña. Cataluña dejó de ser una nacionalidad oprimida desde la Constitución Española. Una Cataluña que mantenga libertades para toda su ciudadanía necesita a España tanto como una España democrática necesita a esa nación catalana que ni está oprimida ni es pobre. Nuestra libertad como ciudadanos depende, a mi juicio, de tener consciencia de esa necesidad que nos debe llevar a rehabilitar la unidad. Cataluña, más que nunca, tiene capacidad para influir en la evolución, positiva o negativa, de España.

Advierto que está creciendo a unos niveles inconcebibles hasta hace muy poco el sentimiento antiespañol entre muchos catalanes, que se sienten muy seriamente agraviados. De la advertida –hace mucho tiempo– desafección, se ha pasado ya a otro sentimiento que prefiero no adjetivar. Y advierto que el anticatalanismo en el resto de España sigue esa misma trayectoria ascendente, que podría cuajar en la mala idea de dar un escarmiento de mano dura sin contemplaciones a la rebeldía catalana.

Desde esa consideración y esa advertencia pienso que puede afirmarse ya que el 1- O será desastroso si lo que suceda da motivos al crecimiento de esos sentimientos antiespañol y anticatalán que mutuamente se estimulan.

Sobre lo que proceda proponerse o hacer el día 2 no creo que hoy pueda decirse con seguridad nada hasta que transcurra el que le precede. Ojalá que el día 1-O solo aparezca en la letra pequeña de los libros de historia.
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7 Comentarios
  • frida56 frida56 27/09/17 00:33

    Comparto plenamente las ideas que expone en su artículo...y comparto absolutamente su "ojalá"del final del mismo. Es preocupante en extremo que los dos trenes descarrilen,como muy acertadamente metaforiza ud.

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  • Larry2 Larry2 26/09/17 23:10

    Después del,1 O , me imagino que nos encontraremos todavía con más crispación.Por una parte más catalanes con ganas de irse de España, y más personas con ganas de que haya referéndum, el goñbierno de la nación satisfecho,pero sin solucionar el problema, orgullosos de su actuación, y a espera nuevas eleccines tanto en Cataluña, como en España, y ahí es donde los votantes debemos de dar la talla. tendremos que hacer memoria de lo que han hecho están cuadrilla de políticos que están para resolver problemas, y no para robar, y ocultar las carencias para solucionar los problemas que para esos les,pagamos. DE entrada esas elecciones nos tienen que dar el pasaporte , para hechar a este gobierno de la. Nación incompetente , corrupto, . A ver si es posible, asunto difícil, pero nomhay que dejar escapar la oportunidad.a ver si es posible, agur

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  • individualiberal individualiberal 26/09/17 22:10

    Espero que Puigdemont convoque elecciones. En tal caso doy por descontado que dirá que lo hace obligado que el gobierno español ha sido muy malo, altamente represor y más cosas horroríficas... Pero esas invectivas no importan ya que la pelota actualmente monopolizada por los políticos volvería a los ciudadanos.
    Si proclama una DUI, allá él...
    Pero al final creo que pronto deberían llegar unas nuevas elecciones autonómicas de una manera u otra, es lo más igualitario: todos los catalanes podrían expresarse libremente.

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  • gualdo gualdo 26/09/17 15:10

    Efectivamente, el autor da en el clavo en muchos aspectos. Muchos piensan ya en el día después cuando ahora lo importante no es otra que el 1-O, cuando de acuerdo con la retórica de ambos presidentes puede acaecer un desastre descomunal que determine o al menos condicione todo lo que posteriormente ocurra. Y parece cada vez más inevitable que ocurra lo que nadie desea: el enfrentamiento entre la sociedad civil y las fuerzas de seguridad en Cataluña. Ayer mismo, los estudiantes de la UB hablaban de blindar los colegios electorales para impedir el acceso a la guardia civil; si ésta recibe la orden de llevarse las urnas, ya la tenemos montada. Hace ya días dije que con que tan sólo el 0.01% de los votantes decidiera enfrentarse a la policía llevándose urnas (y ese porcentaje es muy bajo, tan sólo 1 de cada 10,000 personas), tendríamos 200 encontronazos el 1-O, de entre los cuales unos pocos podrían irse de las manos ocasionando una auténtica desgracia. Por ello propuse hace ya 2 semanas una petición en change.org dirigida a Rajoy para que NO sacara las fuerzas de seguridad el 1-O (pero dada la respuesta de muchos en este abierto diario abandoné la idea). En cuanto a la cordura que debieran manifestar ambos dirigentes, he propuesto en más de una ocasión que Puigdemont retire el status de "referéndum " pero mantenga una "votación festiva" para no frustrar a la población que desea hacer oír su voz (me da la impresión de que el acto de votar es hoy mucho más importante para muchos catalanes que la validez jurídica que de la votación se derive), mientras que Rajoy responda dejándoles votar en paz.

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  • Silk Road Silk Road 26/09/17 09:57

    No sé para qué sirve una tregua si no hay una propuesta para hacer algo durante la tregua que tenga alguna posibilidad de poner fin a las hostilidades.

    A falta de tal propuesta, prefiero que el 1-O llegue y pase cuanto antes, que suceda lo que haya de suceder y que podamos por fin empezar a pensar en qué hacer en la nueva situación que se cree tras el choque de trenes.

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 26/09/17 15:44

      Cierto Silk, en las vicisitudes de mi vida particular, adopto la actitud que refieres: que llegue lo que deba ocurrir y que demos un buen nivel al afrontarlo  para bien de la mayoría. 
      Pero, esta historia es muy diferente. En el arlo de Prado, me he expresado pidiendo la presentación hoy, mejor que mañana, de una PL en el Congreso, con fecha de refrendo;  paralizando la votación+despligue de todas las FFSS + supuesta aplicación de los arlos 155 y parte del 116 de la CE + visita al primo de zumosol del titular del gobierno.

      Paralizar una 'opción' invalidada e invalidante por parte de la Generalitat, YA. Vaciar de contenido la justificación del gobierno del Estado, para seguir desarrollando su hoja de ruta -sin procedimientos establecidos y desde la ¿conjunción/confusión? de los tres poderes, de obligada separación, referida por Montesquieu.

      Asistimos atónitos a un 23F? ....nuestros inqulinos en terrenos estratégicos, no fueron 'indiferentes'

      Paralizados, destrozados, consternados y humillados/vejados por las informaciones mendaces...  todavía en estado de sock, sufrimos el mayor 'atentado' en la UE el 11M/2004....192 masacrados y +1300 heridos....físicos y psíquicos; éstos últimos, somos millones y... sin recuperar
      (De la propiedad intelectual/financiación de Al Qaeda -autores- algo vamos conociendo)

      Hoy sabemos del viaje/visita al primo de zumosol, en vísperas de los 'previstos' acontecimientos... NO. Hagamos todo lo posible para suspenderlo, obligándonos en fecha y refrendo a darle respuesta....Pero, la ruleta rusa, en esta ocasión,  NO... Está el cargador lleno y, si o si, el disparo mata.

      Osasuna y por una Confederación  -en principio, hasta que desarrollemos un conocimiento político preceptivo- Republicana Ibérica.

      Salu2 para el autor del arlo, Sanromá y para usted.

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      • irreligionproletaria irreligionproletaria 26/09/17 15:46

        PD. ....presentación  de PL de una LEY DE CLARIDAD... Disculpas.

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