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Plaza Pública

"Tienes que decirles lo que pasó, porque eso es lo que hacemos"

Alejandro Caballero Publicada 09/10/2017 a las 06:00 Actualizada 08/10/2017 a las 20:44    
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Durante un corto espacio de tiempo, hace dos años se proyectó en los cines una película de esas que nos suelen gustar a los periodistas porque mitifican nuestra profesión. La verdad recrea la historia que llevó a retirarse a toda una leyenda del periodismo como es Dan Rather (Robert Redford). En un momento de la trama el reportero Mark Wrolstad (John Benjamin Hickey), marido de la productora Mary Mapes (Cate Blanchett), le pide en una conversación: “Tienes que decirles lo que pasó, porque eso es lo que hacemos.”

Eso que hacemos los periodistas es lo que TVE no hizo el pasado 1-O, defraudando a sus espectadores, incumpliendo sus obligaciones legales y, sobre todo, traicionando los principios fundamentales de nuestra querida profesión. La reacción inmediata del órgano de autocontrol y representación profesional interno, el Consejo de Informativos, fue reclamar la dimisión de la dirección. También un nutrido número de periodistas protagonizaron una protesta espontánea bajo las etiquetas de #vergüenza y #vergonya. Aquel domingo, por criterios puramente políticos, esa dirección había decidido que en Cataluña no iba a pasar nada que mereciera ser contado. Una vez más sus integrantes dimitieron. Pero por desgracia para los ciudadanos que pagan con sus impuestos la televisión pública, no lo hicieron de sus cargos sino de su condición de periodistas. Quizás llevan tanto tiempo dedicados a la comunicación progubernamental que cuando se trata de emplear los únicos antídotos que contrarrestan la propaganda, que no son otros que la información creíble y veraz y el debate plural de ideas, son incapaces. En alguna otra ocasión ya lo he escrito. Es una cuestión de impostura.

En sentido contrario, se han generado reproches –más o menos velados–, y críticas –más o menos dirigidas (o teledirigidas)–, desde entornos concomitantes con quienes decidieron no contar en su justa medida los hechos que se estaban produciendo en Cataluña. Vieja táctica, ya se sabe. Si no puedes acabar con el mensaje, mata al mensajero. Y aquí también recuerdo al periodista protagonista de otra película titulada precisamente Matar al mensajero diciendo: “Creía que mi trabajo era contarle la verdad a la gente. Los hechos. Gustaran o no”.

Así, nos hemos encontrado una vez más con intentos, destinados al fracaso, por retratar al Consejo de Informativos de TVE como lo que no es: una banda de acosadores que extorsionan y presionan a sus compañeros en la redacción para que escriban a su dictado. Si se me permite un poco de sarcasmo, diría que en un alarde de masoquismo eso es lo que les impulsa a elegir a los miembros del Consejo en unas elecciones a las que quien se presenta lo hace sólo con su nombre y apellidos, sin listas ni siglas. Desde luego en la redacción de los informativos de TVE esos penosos intentos lo único que han provocado son chanzas y bromas. Incluso alguna lágrima por la credibilidad de algún medio.

Y sí, los Consejos de Informativos ejercen presión. Pero lo hacen siempre hacia los responsables editoriales y en cumplimiento de su función de promoción y defensa de la independencia editorial, tal y como están obligados por nuestra legislación.

Lo hacen, además, de forma transparente y utilizando los instrumentos que le otorga la ley para servir de contrapeso y control desde el ámbito profesional.

Más desgarradoras han sido las críticas que se basan en la inoportunidad. Como si estuviera justificada la manipulación informativa, la censura o la rendición de la independencia profesional por mor de un bien mayor. Pues bien, hace unos días se lo decía a una compañera en una civilizada discusión e intercambio de ideas. La Constitución se defiende fundamentalmente ejerciéndola. Como periodistas, pero también como ciudadanos, creemos firmemente en nuestro derecho a recibir información veraz. Añadiría desde mi óptica personal que, aunque más difícil, es mucho más civilizado, ético y efectivo tomar decisiones a partir de la información antes que de la propaganda.

En el siglo XXI, en un Estado desarrollado y democrático, no estamos en los tiempos del paternalismo o el despotismo ilustrado. Históricamente el poder ha tendido a pensar que los ciudadanos no se merecen o no tienen capacidad para conocer “la verdad” y saber qué es lo que pasa. También a utilizar la información para tratar de manipular a las masas. En cualquiera de los casos los periodistas tenemos la obligación moral, ética y social de contrarrestarlo y contar lo que pasa, “porque eso es lo que hacemos”.

En la película con la que empezaba este artículo, La verdad, Dan Rather cuenta como en su juventud las noticias eran un deber público. Después las cadenas se dieron cuenta de que era más provechoso en términos de audiencia entrevistar a un concursante de un espectáculo que a la víctima de una catástrofe natural. “Informar de las noticias era una responsabilidad, una obligación”, dice el personaje encarnado por Robert Redford. La convicción de que hoy lo sigue siendo es lo que impulsa la voluntad de todos los que aún creemos en la función social del periodismo, y somos inmensa mayoría en TVE.
______________

Alejandro Caballero es el presidente del Consejo de Informativos de TVE.


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8 Comentarios
  • La mosca La mosca 11/10/17 01:46

    Señor Caballero, esta muy bien lo que dice pero monta su columna sobre una premisa falsa, creo que se llama sofisma. Pensar que los espectadores que aún ven las noticias de Televisión Española les interesan las noticias, o, algo remotamente parecido a la verdad distinta de la que le cuentan, es no saber que quieren ver esos (pocos) espectadores. No son inocentes. 

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  • Queso Tierno Queso Tierno 10/10/17 04:28

    Dudo mucho que exista eso que se menciona con frecuencia en este artículo: "La verdad". Creo que lo que existen son versiones narradas con diferente entencionalidad; pero ni siquiera las versiones más honradas, se pueden considerar "la verdad". La verdad parece ser una pátina que brilla con mas fuerza conforme más atrás se va en la historia. Así sabemos la verdad de la batalla de las Termópilas, del éxodo judío, sabemos la verdad de la vida de Jesús, sabemos la verdad de la Revolución Francesa y de la vida de los reyes católicos, pero no sabemos cuantas personas votaron el 1-O, ni cuantas se manifestaron el 9-O y menos, cuanto dinero se ha esfumado en corrupción o de que se debate en un consejo de ministros. De esto solo tenemos versiones inencionadas de "la verdad". Para saberlo con absoluta certeza tendran que pasar 30 años, cuando los que puedan negar "la verdad" estén muertos o chochos para hacerlo.

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    • Birth 2 Birth 2 10/10/17 12:47

      ...Y entonces sabremos "la verdad" que se ha impuesto sobre las otras. Hasta que llegue otra reinterpretación de la historia...En todo caso a mi tambien me dejó con incomodidad esa referencia a "la verdad". Sería necesario exigir una contabilidad (mesurabilidad) en lo que se pueda establecer. Creo que el concebir la verdad al estilo de los fundamentalistas del islam o del catolicismo, como verdad única y superior e irrefutables es dañino. Debería de estar abierta a nuevos elementos. Compartir espacios. Es esa búsqueda de la verdad la que asegura alcanzar objetivos sobre los que se pueda operar con eficacia. Para eso se requiere que el público esté preparado y no manipule a su vez la información. Que solo lea lo que le conviene y se quede con "la verdad" que le interesa.

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  • charopa69 charopa69 09/10/17 18:40

    Muchas gracias por ejercer dignamente vuestra profesión, que no es, ni más ni menos, que informar verazmente a la población de todos los asuntos que le afectan, independientemente de las bobadas que dicen públicamente los políticos para distraer la atención de lo que hacen, que es lo que realmente repercute sobre nuestras vidas

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  • Birth 2 Birth 2 09/10/17 13:19

    En una reciente tertulia radiofónica varios corresponsales extranjeros de distintos medios expresaban su choque al comparar sus relatos en directo con los ofrecidos en España por su media. Señalaban que no parecía que habían participado en el mismo acontecimiento (1 O). Alguien indicó las diferencias tambien entre los relatos provenientes de Cataluña y los del resto de España. El descrédito de los media españoles es tal que no se cruzó ni un solo adjetivo peyorativo. Se daba por hecho y se constataba la manipulación y tergiversación que sufría la opinión pública.

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  • Silk Road Silk Road 09/10/17 09:36

    Ánimo al Consejo de Informativos de TVE en su ardua e ingrata labor. Si, en algún momento, tienen la tentación de pensar que lo que hacen es inútil porque se están estrellando contra un muro, recuerden que todo hace mella. Algún día tendremos una televisión estatal libre y ustedes podrán decir que ayudaron a conseguirla.

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  • .Sasha .Sasha 09/10/17 09:29

    O salen en antena contando todo esto, interrumpiendo si hace falta la emisión, o no merecerán el respeto que creen que merecen. No se consigue nada imprimiendo papelitos, se consigue difundiéndolos. Y no a través de medios justos y válidos como éste (puede transmitir, pero no amplificar, al menos cuanto Uds. desean), sino a través de los propios suyos. Al fin y al cabo, su función es contar la verdad, ¿no? Si sus sistemas tienen una malfunción y no transmiten la realidad, deben arreglarlos. Irrumpan de una vez.

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 09/10/17 00:32

    Perfecto el contenido, Sr. Caballero ¿por qué no se cumple esa obligación: 'contar lo que pasa' ?

    En uno de los párrafos de su arlo, refiere la inclinación mayoritaria de la ciudadanía, por el entretenimiento, rechazando una información veraz, crítica...especialmente, añado, si no coincide con sus posturas políticas y lo reciben, 'perjudicial' para sus líderes y/o intereses sociales.

    Eso queda retratado perfectamente, en cualesquiera foros de comentarios, en los distintos arlos políticos de los digitales. ¿Cuántos lectores contrastan la información? Y, en caso de resultar 'aguada' ¿Cuantos aceptan la crítica a la información de su perodista/articulista preferido, por otr@s comentaristas?

    "Tienen que decirnos lo que pasó" ¿A cuando nos remontamos, para destruir las leyendas que, tanto en TVE como en la prensa escrita, nos han 'vendido'?

    'Vender la moto' ¿es responsabilidad?, NO. 'Informar de las noticias, es un deber público'

    Hacerlo a destiempo, o en diferido....puede resultar ppero, pero, jodido; falto de ética...Exclusivamente la verdad, que ustedes tienen la obligación de transmitirnos, puede hacernos libres. El conocimiento por todos de la realidad, cambiaría definitivamente, la situación de la sociedad.

    Son el camino entre el ciudadano y los hechos; TRANSMITANLOS CON VERACIDAD, ETICA Y RESPONSABILIDAD.

    Buenas noches y buena suerte.

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