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Plaza Pública

La impotencia de los derechos sociales

Miguel Ángel Llamas Publicada 27/12/2017 a las 06:00 Actualizada 27/12/2017 a las 21:02    
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El ruido de la actualidad nos distrae de lo esencial: la precarización de las condiciones de vida, las causas y las soluciones. En las últimas décadas, de manera más acentuada tras la gran crisis económica, asistimos a un proceso de desmantelamiento del Estado del bienestar. Sin embargo, no se ha difundido un diagnóstico certero, lo que entrampa el debate público y dificulta la aportación de soluciones.

El Estado del bienestar es un pacto redistributivo que, mediante una fiscalidad progresiva, permite financiar y proteger los derechos sociales (derechos laborales, derecho a la sanidad, a la educación, pensiones, vivienda...). El declive del Estado del bienestar se manifiesta en la crisis de la socialdemocracia. Cierto es que, en buena medida, los partidos socialdemócratas han abrazado el consenso neoliberal, que sus dirigencias han sido cooptadas por el establishment y que la sociedad misma se ha visto imbuida por un individualismo pernicioso. Pero la principal causa de la crisis del Estado del bienestar reviste mayor gravedad: los gobiernos democráticos son incapaces de llevar a cabo programas redistributivos en el marco de la globalización, entendida ésta como el proceso de expansión, concentración y ductilización del poder económico a escala mundial. Sobran los ejemplos de situaciones en las que el poder económico malogra los programas sociales de gobernantes democráticos: Mitterrand en Francia, Zapatero en España, Tsipras en Grecia...

Pero, ¿qué tan importante es ese poder económico? ¿Cuál es su verdadera naturaleza? En la modernidad, el poder político es el poder público o estatal, mientras que en la esfera privada las relaciones de poder o no existen o no son políticamente relevantes. Esta cosmovisión oculta un entramado de intereses que el feminismo ha sabido impugnar como ningún otro movimiento social. En verdad todas las relaciones sociales presentan relaciones de poder. Y ese poder privado también habrá de considerarse de naturaleza política a poco que superemos el estrecho concepto de política que nos ha legado la teoría liberal y concibamos lo político en sentido amplio, incluyendo todo aquello que determina los modos de convivencia y el rol de los grupos sociales. Por tanto, el poder económico no es sino poder político privado.

El poder en la globalización

Pues bien, la globalización ha operado un progresivo desacoplamiento del poder público y el poder económico (poder privado). Mientras que el poder público continúa anclado en el marco del Estado-nación, el poder privado se ha mundializado. Una de las características definitorias de los Estados es su capacidad de recaudar impuestos, que son progresivos en los Estados del bienestar. Veamos qué ocurre en la globalización. Como las grandes empresas y los capitales pueden moverse con facilidad, se fugan o amenazan con fugarse si los Estados les exigen impuestos elevados. La consecuencia es una auténtica competición fiscal entre Estados, una competencia a la baja a la hora de cobrar impuestos. El caso extremo es el de los paraísos fiscales, pero la totalidad de los países compite a la baja. La competición regulativa abarca otros sectores como el laboral: aquí el chantaje es la deslocalización. Como las empresas se pueden trasladar con relativa facilidad, los gobiernos pretenden retener o atraer inversores degradando las condiciones de trabajo.

Dado que existe dificultad para recaudar impuestos, los gobiernos recurren al endeudamiento, por más que se invoque el mito de la austeridad. Pero las finanzas también se han globalizado. Los mercados financieros pueden especular con la deuda pública y someter a los Estados con sus presiones. El diseño institucional de la Unión Europea facilita el chantaje de los mercados al prohibir que el Banco Central Europeo preste dinero a los gobiernos. La capacidad coactiva de los Estados de exigir impuestos ha sido superada por la actividad coercitiva de los mercados de cobrar intereses de deuda pública. Repárese en la naturaleza política del poder privado: en puridad los mercados cobran impuestos (en forma de intereses de deuda) a los Estados.

En el marco de la competición regulativa también proliferan los tratados de libre comercio y los tratados bilaterales de inversión de nueva generación, que según el propio discurso oficial intentan crear climas favorables para los inversores. Así, los Estados firman acuerdos por los que se comprometen a pagar a las empresas cuantiosas indemnizaciones si vulneren la seguridad jurídica, eufemismo que puede llegar a evitar la aprobación de normas protectoras de los derechos sociales (efecto congelación).

Un constitucionalismo de derecho privado

La magnitud del poder privado en la era de la globalización requiere cambios de paradigmas en la concepción del poder y la organización de la sociedad tan ambiciosos como los que conllevó el tránsito del feudalismo al capitalismo. Si el constitucionalismo surgió como un movimiento jurídico-político orientado al control del poder del Estado absolutista, un nuevo constitucionalismo debe aflorar para controlar y desconcentrar el poder político privado en la globalización: un constitucionalismo de derecho privado, como ha sugerido el reconocido jurista Luigi Ferrajoli. Así, la clásica teoría de la división de poderes habrá de ser reformulada. Por un lado, resulta necesario incorporar un principio de separación entre el poder público y el poder privado, en el que se enmarcan medidas institucionales de creciente aceptación social como la prohibición de las puertas giratorias. Por otro lado, el principio de separación de poderes debería extrapolarse a la esfera privada: como ejemplo paradigmático, piénsese en la separación del poder mediático y el poder financiero prescrita en la Constitución ecuatoriana.

Pero este constitucionalismo de derecho privado no puede circunscribirse al ámbito estatal. En el plano internacional urge sustituir la perversa dinámica de la competición regulativa por una nueva lógica de cooperación: a nivel fiscal y financiero, con medidas como la concertación de precios de transferencia, la creación de un impuesto a las transacciones financieras o el restablecimiento de los controles de capital; pero también en otros ámbitos, como bien apunta el emergente Instrumento Vinculante sobre Empresas Transnacionales y Derechos Humanos. La Unión Europea podría crear un espacio idóneo para esta cooperación interestatal, pero su diseño institucional y el color político dominante acentúan los peores defectos de la globalización.

Los límites jurídico-políticos a los poderes privados constituyen las condiciones de posibilidad de los derechos sociales. Mientras tanto, la impotencia de los derechos sociales revela la impotencia de la democracia.
_______________

Miguel Ángel Llamas es abogado y politólogo.
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10 Comentarios
  • pantera pantera 29/12/17 02:16

    En su artículo, sr. Llamas, tenemos su certero análisis y explicación de cómo se mueve el capital y cómo condiciona el desarrollo de la democracia (social, económica y política), lo que da lugar a la impotencia y la frustración. Avancemos en el análisis y construyamos las alternativas. Hagamos pedagogía de ellas en los foros, en los medios, en los sindicatos, en los partidos (más proclives a desarrollar esas alternativas). Soy consciente de la realidad y de su crudeza, pero no nos queda otra que poner en evidencia la perversión del sistema y construir las alternativas, de lo contrario, ya nos damos por perdidos, anulados y dominados.

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  • esfera esfera 28/12/17 19:34

    Impresionante! ...La función didáctica es primordial para garantizar el conocimiento de los derechos humanos y sociales, reiteradamente, como un auténtico mantra, hasta que la materialización urgente para poder satisfacer las necesidades y expectativas de los ciudadanos que lleguen a precisarlo,se puede entender la importancia del Estado de Bienestar, tengan una garantía estatal de acceso y/o servicios, según lo establecia la legislación europea y la Carta Europea de los Derechos HUMANOS, y el DERECHO Español Privado; si bien, antes mejor porque después es posible que ya no se pueda hacer algo, vía IMPUESTOS PROGRESIVOS,plantar cara de una vez por todas al "vergonzoso capitalismo de amiguitos de caballeros , presuntos implicados, amantes y viajando GLOBALIZADOR ES"

    por esos mundos de Dios"
    Gracias. Un saludo cordial.

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  • Juanjo Seoane Juanjo Seoane 27/12/17 20:57

    Es un placer leer argumentos y análisis tan certeros

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    6

  • Grobledam Grobledam 27/12/17 19:23

    Excelente artículo Sr Llamas.
    Y hace bien en recordarnos el auténtico terreno de debate, información y discusion en el que los ciudadanos deberíamos estar enfrascados y defendiendo nuestros intereses; pero desafortunadamente el poder sabe muy bien cómo distraer la atención e incluso canalizar el esfuerzo de la gente y ahí seguimos: dándole vueltas y más vueltas a las banderas y a las religiones.

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 27/12/17 17:12

    Llevamos mucho tiempo, más de 40 años, luchando contra una invasión del modelo de vida Made in USA (sueño americano le llaman ellos), que trata de eliminar los derechos de las personas en favor de las grandes corporaciones, ésas que compran voluntades y países.
    Los que empezamos a trabajar antes de que muriera Franco, curiosamente disponíamos de mejores condiciones laborales que los que se incorporaron a partir de los años 80 y que, supuestamente, contaban con la protección de los sindicatos, ya es curioso no ?.
    Tanto los partidos políticos como los sindicatos necesitan mucho dinero para su funcionamiento, y a falta de afiliados que aporten lo necesario, apareció el capital para "engrasar las maquinarias" pero nunca a coste 0, siempre con un coste para la ciudadanía, perdiendo derechos y libertad.
    Mientras recibimos cada día más presión por la situación general, comprobamos que los "engrasadores" se llevan la pasta a donde mejor les tratan, ése es el juego señores.

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  • Aserejé Aserejé 27/12/17 14:04

    "El partido que usó la Púnica para “mejorar la reputación online” de sus cargos e insultar a sus críticos en las redes mediante usuarios falsos, quiere acabar con el anonimato en las redes para evitar la comisión de delitos." Este Trending topic lo he leido en Publico sobre la ocurrencia del rafa hernando de controlarnos a todos (q ya lo estamos, pero decirlo y repetirlo les renta muxo a los PPodridos)

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  • yoka yoka 27/12/17 13:18

    Fantastico Llamas,por la claridad y la concrecion de tu articulo.Sirve para entender como funciona a nivel nacional y mundial el poder actual.

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  • itnas itnas 27/12/17 11:05

    Enhorabuena Sr. Llamas. No sólo puede observarse que sabe de lo que habla, también sabe comunicarlo claramente. A mi, en particular, me ha gustado el análisis de la situación, pero más me ha gustado su propuesta de resolución: lo que Ferrajoli denomina el constitucionalismo de derecho privado. En efecto, siempre me ha llamado la atención el hecho de que esa empresa llamada Estado sea 'visitada', normalmente cada cuatro años, por un nuevo equipo dirigente que hace y deshace casi a voluntad una cantidad inmensa de recursos, y que al poco tiempo se va. A la prohibición de las puertas giratorias, o la efectiva separación entre poder mediático y financiero, yo añadiría, si el caso es que no ha sido ya tenido en cuenta, la prohibición de cambiar, con la llegada de nuevos equipos políticos, puestos clave de la Administración del Estado, me refiero a directores generales, etc. El que vaya a trabajar en el Estado, que vaya con la mente de servicio para el ciudadano y no con el traje de baño para ejecutar bien el salto de trampolín. 

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 27/12/17 08:40

    Excelente artículo que me permito compartir. Especialmente brillante la definición del estado de bienestar (que los neoliberales consideran una caridad que prestan a la sociedad) y el establecimiento en todo, incluso en la política fiscal, el concepto de "competitividad". Muchas gracias.

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  • platanito platanito 27/12/17 07:54

    Y, ¿Qué tal si transformamos los paraísos fiscales en islotes Santa Elena para encerrar a ese 1% de gallitos de pelea? ¿Para cuando otro 1789 u otro 1917? Que todo lo que toquen se les convierta en oro como al rey Midas.

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