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Plaza Pública

Carta abierta a Francisco, cinco años en el Vaticano

Francisco Javier López Martín
Publicada el 30/03/2018 a las 06:00 Actualizada el 29/03/2018 a las 15:38
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Francisco,

Permite que te tutee, como lo haría con aquel que un día te llamó para seguir su camino. Como me ocurre ya con demasiada frecuencia, no había pensado hacerte destinatario de esta carta. De nuevo, algo se cruzó en el camino, e hizo que cambiara los planes iniciales.

Estos días, las noticias daban cuenta de que hace cinco años fuiste elegido Papa. De forma casual, me encuentro un escrito que dirigiste a un grupo de sindicalistas reunidos en el Vaticano. Soy de los que aprendió de tu compatriota, Indio Juan, que no hay nada casual. Me parecieron signos de los tiempos que justificaban escribir esta carta. Además, la Semana Santa es momento propicio para reflexionar, sacar conclusiones y  enmendar errores.

Estos cinco años han sido muy duros para la inmensa mayoría de los habitantes de este planeta. Soy sindicalista y me he sentido interpelado por algunas de las peticiones, tal vez debería decir súplicas, que planteas en tu escrito.

Dices que los sindicalistas tenemos que ser expertos en solidaridad, que esa es nuestra vocación, para pedirnos, a continuación, que nos cuidemos de tres tentaciones. La primera, la del individualismo colectivista, es decir, de proteger sólo los intereses de sus representados, ignorando al resto de los pobres, marginados y excluidos del sistema.

Completamente de acuerdo, Francisco, un sindicato no es otra cosa que la clase trabajadora cuando se organiza. Pero defender a los trabajadores, pegados al terreno, no puede terminar convirtiéndonos en los gestores del “cómo va lo mío”, olvidando a los pobres, marginados, excluidos. Permitiendo que haya quienes se nos quedan al borde del camino, cada vez más lejos.

Aquellos a los que el uruguayo Galeano llamaba los Nadies; a los que aquel francés de la Martinica Frantz  Fanon denominó los condenados de la tierra y para los que Pablo Freire construyó su pedagogía de los oprimidos. Los pobres de obispos como Casaldáliga, o Hélder Cámara.

Lorenzo Milani, al que rendiste homenaje y oración ante su tumba en la aldeita de montaña llamada Barbiana, donde construyó su escuela parroquial para aquellos campesinos pobres y al que despejas el camino hacia la beatificación, los llamaba 'los últimos'. Siguiendo las ideas de aquel Lorenzo, fui maestro, sin titulación alguna, para las chavalas y los chavales de mi barrio, expertos en fracaso educativo y abandono escolar.

El dictador Francisco Franco aún vivía y aquello que hacíamos parecía una tarea subversiva. La Carta a una Maestra, escrita colectivamente por Lorenzo Milani con sus alumnos de Barbiana y su Carta a los jueces (cuando le procesaron por defender a los objetores de conciencia), creo que han terminado insuflando en mí la idea de escribir cartas como ésta, siempre respetuosas en el fondo, irreverentes a veces en las formas.

De él aprendí que cuando una persona elige el magisterio, el sacerdocio, el sindicalismo, la política, cuidar la salud de la gente, está eligiendo algunas de las profesiones más dignas. Que el corporativismo es enemigo de cada una de estas profesiones. Que defender, educar, representar, curar, cuidar las almas, no consiste en instalarse como clase dirigente y nuevamente privilegiada. Me parece magnífica y oportuna tu reflexión. Sindicato viene del griego diken (hacer justicia) y syn (juntos). Sindicalismo es justicia y solidaridad.

Tu segundo mensaje es no menos sugerente. Mi segundo pedido es que se cuiden del cáncer social de la corrupción. Haces referencia a esos sindicalistas que entran en connivencia con los empresarios y los políticos, abandonando a su suerte a las personas, sus empleos y sus condiciones de trabajo.

Un comportamiento no muy distinto de aquel que Naguib Mahfuz nos describe en su Epopeya de los Miserables, cuando habla de los líderes de sus barrios populares, siempre tentados y a menudo seducidos por el dinero y el poder. Tú lo habrás visto en algunos príncipes de tu iglesia, yo también en algunos príncipes de la clase obrera. Por eso me parece tan importante ese grito que terminas lanzando, El mundo y la creación entera aguardan con esperanza a ser liberados de la corrupción. Sean factores de solidaridad y esperanza para todos. ¡No se dejen corromper!

La tercera petición a los sindicalistas es que no se olviden de su papel de educar conciencias en la solidaridad, el respeto y el cuidado. La crisis del trabajo, la crisis del medio ambiente necesitan políticas públicas e instituciones que cultiven virtudes sociales como la solidaridad global, que se me hace otra manera de describir el internacionalismo proletario, la solidaridad internacional.

Esa solidaridad global que debe permitirnos escapar del individualismo feroz, del consumismo insaciable, de los mitos del progreso material indefinido y de la realidad de un mercado sin reglas justas. Por eso terminas realizando un llamamiento  a poner en marcha acciones concretas, con mirada de trabajadores, que abran los caminos que conduzcan a un desarrollo humano integral, sostenible y solidario.

Suscribo punto por punto cada una de tus peticiones. Tal vez, me da por pensar, la causa de esta coincidencia se encuentra en que, salvadas las distancias geográficas y temporales, tú y yo hemos compartido momentos de dictaduras, transiciones, ilusiones, esperanzas, decepciones, desesperación, amargura, derrotas y unos pocos triunfos que, tan acostumbrados como estábamos a perder, se nos hacían increíbles y hasta desconcertantes. Algún día, en privado, espero poder decirte literalmente cómo lo expresa por aquí, nuestra gente.

Tus palabras a los sindicalistas me hacen concebir alguna esperanza de que aún es posible construir una Confederación de las Almas (o de las islas y los valles), parecida a la que el Doctor Cardoso planteaba a Pereira, en el hermoso libro de Antonio Tabucchi. Algo que mi hijo preferiría formular al estilo Star Wars, "Soy uno con la fuerza, la fuerza está conmigo".

La esperanza de que las gentes sencillas seamos capaces de imponernos a la barbarie, la violencia y la opresión; vencer el individualismo, el egoísmo exacerbado, al fundamentalismo como ideario vital y la corrupción como sistema. Abrir las amplias alamedas a la solidaridad global, al respeto a las personas, a la dignidad de cada vida en el planeta.

Nadie está libre de caer en las tentaciones sobre las que alertas a los sindicalistas. Esas tentaciones son, con frecuencia, norma de comportamiento y ley de vida para muchos detentadores del poder y del dinero y forman parte de la cultura que intentan imponer en el mundo. Pero es cierto que, desde un compromiso religioso, o sindical, caer en esas tentaciones supone renunciar a cuanto ha dado sentido a nuestras vidas y ha dado valor a nuestros sacrificios.

Francisco, nacido porteño con el nombre de Jorge Mario Bergoglio, he conocido a muchos compatriotas tuyos. Buena gente que vivía su exilio junto a mí. Grandes profesionales, cada uno en lo suyo. La guitarra, o el periodismo; la fotografía, o la escena; la fisioterapia, o la edición. Muchos se quedaron, otros volvieron cuando la dictadura terminó y las circunstancias lo permitieron. Pasados los años, aunque ya no nos veamos, esas mujeres y esos hombres forman parte de mí, de mi forma de ser y de entenderme. Todas y todos tenían un encanto especial. Esa magia que también tú tienes y que debe ayudarnos a ser, a comprender, a entendernos.

Con afecto,

Francisco Javier López Martín
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14 Comentarios
  • irreligionproletaria irreligionproletaria 03/04/18 20:10

    Desde el respeto absoluto a sus creencias y pertenencias sindicalistas. Cómo católico, lo borda; me cuesta mas encontrar identidades sindicalistas...No me refiero a las recordadas, sino a la situación actual socio-laboral en España y su misiva a Francisco.

    El 1o. Abril, Francisco impartió al mundo católico su Mensaje Urbi et Orbi y 'redvoltaire.org' lo ha transcrito en su digital.

    Decía: "Si el grano y el trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto" (Jn 12,24)...
    "También hoy esta fuerza produce fruto en los surcos de nuestra historia, marcada por tantas injusticias y violencias...
    Hoy pedimos frutos de paz para el mundo entero, comenzando por la amada y martirizada Siria ..
    Invocamos frutos de reconciliación para Tierra Santa, que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos, para Yemen y para todo el Oriente Próximo para que el diálogo y el respeto mutuo prevalezcan sobre las divisiones y la violencia..."

    (No puedo destacar en mayúsculas el texto referido a Tierra Santa que es lo pertinente, dado que han 'acordado' usuarios de Internet que, las mayúsculas 'son gritos')

    Por consiguiente y puesto que la reflexión que deseo exponer se colige de la refencia de Francisco, la mañana de su 'mensaje y bendición Urbi et Orbi' Israel habia asesinado a 16 palestinos y herido a +1400 gazaties.

    "Invocamos frutos de reconciliación por parte de Tierra Santa, que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos "

    24 Mayo 2015 "Carta Encíclica Laudatio Si" sobre el cuidado de la casa común:

    "Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba"

    Nada de este mundo nos resulta indiferente..."

    Las 246 reflexiones, no tienen desperdicio; especialmente por diferencia entre: decir y hacer.

    'Queso Tierno' me apuntaba en otro comentario, que él, identificado con el tenor del juego del ajedrez, había desarrollado el estudio de la estrategia del 'enemigo' para acercarse y lograr puntos de encuentro.

    Voy a adoptar su política.

    Salu2.

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  • platanito platanito 31/03/18 10:09

    Cómo le gusta cartearse, Sr López, con la gente importante. Y que chulaponas le quedan sus misivas. A ver cuándo le leemos con una carta cariñosa a uno de sus sindicados de base, haciéndoles un balance de los logros y puntos problemáticos de su agrupación madrileña, en el período que ud colaboró en su gestión. Quizás sea de menos lucimiento pero más útil para CCOO. Felices pascuas. ¡Cómo me gusta herir los sentimientos! Debo ser un poco perverso multiforme, como define el gran Wyoming a los infantes en sus memorias: De rodillas, Monzón!

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  • Retornado92 Retornado92 30/03/18 22:33

    ¡¡Ay, Francisco!! Cada vez hay más cristianos que están confusos porque la jerarquía de tu iglesia vive de forma diferente, OPUESTA, a aquella en que vivió su fundador. Acumular riquezas cuando aquél dijo lo del camello y la aguja con respecto a los ricos, y tu jerarquía vive en la opulencia, en medio de gran riqueza y consumo. Aquí, en España, el cura gordo y sibarita forma parte de la tradición milenaria... Y qué habría que decir de las palabras de Jesús: "Ay de aquél que tocara a uno de mis pequeños.., más le valiera ponerse al cuello una rueda de molino y echarse al mar,," Yo no invento nada, pero la protección, la ocultación de los pederastas a la justicia divina no se puede olvidar... Y llegamos a la obsesión por el sexo de la jerarquía, mientras Jesús apenas dijo nada sobre ello y, si algo dijo, fue con indulgencia... Eso, Francisco, es lo que nos ha apartado a muchos de esas religión de la que tú estás a la cabeza. Y luego, para terminar, está el papel represor, a veces criminal, de tu iglesia con los que no aceptaban o ignoraban tus dogmas, las hogueras, las mazmorras de las que no se salía nunca, la confiscación de bienes.. Son hechos, Francisco, hechos... que cuando se saben es imposible olvidar. no los olvides tú....

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 30/03/18 19:34

    Los Sindicatos, como la propia Iglesia, necesitan "airearse", llevan muchos años respirando el mismo ambiente y está demasiado viciado.

    Desgraciadamente ningunos de ellos cumple con su función, ni defienden a los trabajadores ni cumplen con el mandato que, supuestamente, les encomendó el hijo de Dios.

    Siendo los dos, grandes colectivos, no cumplen con el dicho de "la unión hace la fuerza".......

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    • HEREJE HEREJE 30/03/18 20:28

      De acuerdo, TOTOFREDO. La hora de las lindas palabras pasó hace tiempo. Los que mandan no se sienten aludidos y los que las dicen se quedan ahí. Francisco es un ejemplo perfecto. Si puede, que haga y si no puede, que lo denuncie y lo deje.

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  • NUÑEZ NUÑEZ 30/03/18 17:13

    Preciosa la carta! Y desde luego los sindicatos no se la deben perder ,porque andan un poco perdidos o mas bien da la impresión a veces de desaparecídoa

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  • charopa69 charopa69 30/03/18 14:02

    Un texto bellísimo. De obligada lectura y relectura.

    Comparto todos los comentarios

    ¿Serían capaces de comprenderlo Rajoy y sus palmeros, con el "derroche de empatía" que los caracteriza?

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    • Aserejé Aserejé 30/03/18 17:24

      Charo, va a ser que no son capaces de comprenderlo... me juego algo. Saludos.

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  • M.T M.T 30/03/18 12:12

    Me ha gustado mucho esta carta, directa, sentida y profunda: valores deseables.Y el recuedo hacia Lorenzo Milani me ha llevado a rememorar esos textos que menciona. Lo felicito por todo ello.

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  • Aserejé Aserejé 30/03/18 11:52

    Me ha parecido maravilloso el contenido de esta carta y maravilloso lo bien que está escrita. Felicidades a Francisco Javier y a InfoLibre.

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  • Toreador Toreador 30/03/18 10:05

    Muy bien Francisco Javier como sindicalista no se como te hira pero con escritor creo que puedes triunfar estoy de acuerdo contigo pero siempre existe un pero y una sugerencia! !!! Porqué no le envías esta carta a CCOO, UGT y otras centrales sindicales que en estos últimos años dejan mucho que desear en la defensa de la clase trabajadora?

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  • Danton Danton 30/03/18 09:52

    Tres grandes causas de la crisis sindical tras 40 años de democracia. Los sindicatos son inprescindibles, pero como en la Iglesia no todos han estado a la altura de su alta misión Bonito texto.

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