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Plaza Pública

Madrid uno y trino

Ignacio Marinas Publicada 02/05/2018 a las 06:00 Actualizada 01/05/2018 a las 16:36    
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El modelo heredado


En los debates sobre el modelo heredado se ha realizado una buena crítica general con razones y argumentario claros, contundentes y acertados. No obstante, las alternativas adolecen de una limitación conceptual: pretenden oponerse al modelo heredado solo con la lucha contra la especulación, pero no alcanzan a proponer un modelo alternativo.


El modelo heredado de Madrid es consistente y está ampliamente difundido y aceptado por todas las formaciones políticas: crecimiento, desarrollo urbano y de infraestructuras para aumentar la oferta urbana sin límites.


Su imagen es el Granmadrid —5 aeropuertos, autopistas urbanas y radiales, cercanías, regionales y largas distancia, ave radial y cientos de centros comerciales, de oficinas y de ocio y crecimiento sus límites de todos los municipios—, que desprecia los límites medioambientales y espera un crecimiento expansivo de la Comunidad de Madrid hasta una población de más de 14.000.000 de habitantes; y, además, el proceso de construir la ciudad es ultra liberal y desordenado con más tolerancia para poder construir cualquier actividad en los suelos urbanos, urbanizables y no urbanizables en cualquier municipio de la Comunidad. (Es el propósito de la nueva ley del suelo que propone el PP).


El Granmadrid es la respuesta del poder a la capitalidad del estado centralizado que aspira a convertirse en metrópolis global —como París, Londres, Nueva York—, pero que si no se ordena convenientemente, sigue en las mismas manos y con los mismos criterios, se parecerá cada vez más a Rio, México, el Cairo, Buenos Aires, etc.

Construir el Granmadrid jacobino y centralista devorará cualquier cantidad de recursos y personas, para ofrecer una gran calidad de vida para unos pocos y dureza, incomodidad y miseria urbana para la mayoría. Es la respuesta continuista, autoritaria y aristocrática hasta la transición, (hasta la república del 31 todos los alcaldes de Madrid fueron regidores y aristócratas, y con el franquismo esta tendencia alcanza hasta el 1978: “De Madrid al cielo” era su eslogan), y jacobina, despótica, populachera, de capitalismo de amiguetes, y algo mafiosa desde entonces.

Este modelo es injusto en lo social, ineficaz en lo económico e insostenible en lo ambiental. Oponerse a ello es fácil en teoría, se ha denunciado en todos los foros solventes sobre urbanismo, pero en la práctica todos los ayuntamientos siguen basando sus programas de gobierno en nuevos crecimientos.

El modelo alternativo en el que muchos piensan es un Madrid mejor, un área metropolitana funcional, moderna y eficaz. Es la idea del orden jerárquico —MADRID CAPITAL, como ciudad central, y 1ºperiferia, 2º periferia, 3º periferia, 4ª periferia, sierra, montaña y provincias limítrofes—.

Ordenar este modelo es difícil si no se parte de unas imprescindibles directrices de ordenación del territorio para toda la comunidad, que deberían preceder a la reforma de la legislación sobre el suelo.

Es la respuesta tecnocrática pretendidamente sostenible, una ilusión si no se acota el crecimiento. Es una ilusión porque al competir cada municipio con los restantes por el crecimiento, ello se hará practicando el dumping urbanístico y aumentará la tolerancia y el desorden.

¿Acaso la política municipal de los ayuntamientos gobernados por el PSOE o IU en los años pasados no fue básicamente la del GRANMADRID?

El poder que tiene el modelo de ordenación del territorio, para promover iniciativas de cooperación de los agentes implicados, hace que el concepto de un MADRID MEJOR no sea suficiente, pues se fía todo al crecimiento; y en la vía del continuo crecimiento no hay solución. Por ello hay que aportar una nueva imagen, unos criterios y objetivos diferentes y unos programas de actuación alternativos.
 

En busca de una alternativa


Se trata ahora de imaginar un modelo alternativo para Madrid, acorde con el desarrollo sostenible, comprometido con el progreso democrático de la gobernanza del país y con la aspiración general a mejorar la vida de sus habitantes.

Nuestro diagnóstico es claro. Las soluciones para mejorar el modelo territorial pasan por: acotar el crecimiento, rescatar los suelos abandonados y los proyectos quebrados y dar el protagonismo a la calidad ambiental urbana y de los suelos aún no construidos. Y debe dar la vuelta a la tortilla: atender a los intereses populares en vez de a los intereses oligárquicos que nos han llevado a un modelo insostenible. Es el modelo de desarrollo sostenible que necesitamos.

Llamamos al modelo alternativo Madrid federal y popular, con un desarrollo urbano acotado, ordenado, tecnológico y sostenible y ajustado al rico y variado territorio, para que toda la Comunidad de Madrid sea ecológica, armónica, productiva, culta y bella.

Debemos partir del hecho de que el Madrid popular se extiende por los 197 municipios que forman la comunidad, que están habitados por los descendientes de todos los pueblos de España —es de hecho federal en sentido exacto— que han encontrado en él acomodo. Es el resultado del paso de las familias del campo a la ciudad. Su éxito y su fuerza depende de la eficacia con la que se produzca ese acomodo de los que llegan a la gran ciudad, y que tiene en cuenta el hecho de que los antes emigrantes, cuando pueden, invierten sus ahorros en ayudar en el desarrollo de los territorios de origen.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid debe de ser, ademas de eficaz en promover el desarrollo sostenible de su territorio, la puerta siempre abierta de una ciudad a las culturas e intereses periféricos de la plurinacional España rica y diversa (compuesta por regiones en el mar, Baleares y Canarias; regiones con mar, vascos, cántabros, astures gallegos, andaluces, murcianos, valencianos, catalanes; con los espíritus de las mesetas y montañas interiores, Castillas, Extremadura, Rioja, Aragón y Navarra; y por las ciudades españolas en África). Y además, Madrid ha de ser una metrópolis global abierta para las gentes de los pueblos del mundo. Ese es el desafío.

Madrid también debe orientar su futuro hacia contribuir a la unidad geoestratégica peninsular con un proyecto federal, construido al andar juntos por el camino del progreso y de la libertad para todos.
____________

Ignacio Marinas es ingeniero y colaborador del Observatorio de la Sostenibilidad.


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3 Comentarios
  • Jooheras Jooheras 05/05/18 21:43

    Me encanta la propuesta. Ojalá sea un éxito

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  • platanito platanito 03/05/18 08:06

    Que vayan tomando nota los casados y los aguados, errejónes y los gabis con sus alcaldesas consortes la SSS, la futura lady Godivayarrimada, la carmena y la primavera que surja de la concha de los mares de Ferraz. Un Madrid engrudo y sede federalista ibérica.

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  • river river 02/05/18 13:28

    interesante propuesta y bien fundamentada de lo que debería ser Madrid

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