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Plaza Pública

La Corona no es sagrada

José Antonio Pérez Tapias
Publicada el 09/09/2018 a las 06:00 Actualizada el 08/09/2018 a las 20:06
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En su ensayo Common Sense, con el que el inglés Thomas Paine trataba de alentar en 1776 la revolución de las colonias británicas que daría lugar a los Estados Unidos, dejó dicho que “un ridículo extremo caracteriza la naturaleza de la monarquía”. Por mi parte suscribo tal afirmación, recordando con cierta sorna el dicho coloquial de que hacer el ridículo en política es lo peor de lo peor. La institución de la monarquía, por su atavismo, es ridícula en sí misma, pues su carácter anacrónico ni se compensa ni se justifica por la dimensión simbólica que se le atribuye, a falta de otras que decayeron, en Estados modernos con democracias constitucionales. El carácter simbólico atribuido a la Corona, como obvia densificación de la monarquía en la persona del rey o reina, entendiendo su función como representativa de la unidad del Estado en su máxima instancia, es residuo del pasado que malamente se compagina con lo que la democracia supone de reconocimiento de la igual dignidad de todos los ciudadanos y ciudadanas como sujetos de derechos.

Déficit de legitimidad de una institución no democrática

La concepción jerárquica del poder que simbólicamente la monarquía conlleva como herencia de la que depende su mitificada “esencia” contradice, pues, el principio de igualdad democrática, de la misma manera que la legitimación de quien ostente la corona depende de un orden dinástico y un azar de la naturaleza en términos de filiación y parentesco que son ajenos a los modos racionales de legitimación del poder en democracia. Dicho todo ello sólo cabe concluir que donde sobrevive la monarquía, aun siendo monarquía parlamentaria para ser presentable –sabemos que alrededor tenemos monarquías impresentables–, perdura en virtud de un tradicionalismo, por fuerza conservador, que se mantiene a la postre por motivos pragmáticos. No hay que infravalorar lo que supone el orden simbólico para el sostén de estructuras de poder; y los monarcas, incluso cuando reinan pero no gobiernan, operan como clave de bóveda de un sistema político-social-económico en el que esa piedra angular juega un papel que se quiere imprescindible, no sólo para las estructuras de poder de una sociedad, sino para el dominio que desde ellas se ejerce.

Si a la condición ridícula, extemporánea y antidemocrática de la monarquía se añade que quienes llevan la corona se hunden en el desprestigio o pierden el aura que requiere el desempeño de las funciones simbólicas que a la institución monárquica se le reclaman, entonces la endeble legitimación de la Corona sufre una erosión tal que la puede llevar al destronamiento. Y si hoy hablamos de todo ello en estos términos, además de por los argumentos de una reflexión filosófico-política de carácter general, es por la coyuntura en que se halla la Corona española. No vale establecer una distancia incuestionable entre la institución y la persona que la ocupe para salvar la primera aun criticando a la segunda, pues en este caso, por la misma manera en que hereditariamente se llega a tal puesto político, tal distancia acaba siendo una falsa excusa para no querer ver cómo los comportamientos de reyes, reinas y –por extensión– personas de la familia real inciden en la deslegitimación de la Corona misma. Se puede hablar de un déficit cada vez más grave de legitimidad de ejercicio que repercute en una institución con una cuestionable, por lo menos, legitimidad de origen –por mucho que se señale al momento (parcialmente) fundante en que se aprueba una constitución en la que el puesto y el papel de la Corona se definen como partes fundamentales de la arquitectura institucional de un Estado concebido como monarquía parlamentaria. Es el caso del Estado español desde la Constitución de 1978, que presentó la aceptación de la monarquía incorporándola al paquete total de reformas democráticas, hurtando así al pueblo español la posibilidad de pronunciarse en referéndum respecto a la alternativa monarquía o república, lo cual queda como pie forzado de la transición política de la dictadura franquista a la democracia.

Quiebra del relato legitimador que acompañó a Juan Carlos I

Si la Corona, en la persona del rey Juan Carlos, investido como tal previamente a la Constitución y por designación anterior del dictador Franco, se vio restablecida por una reforma política que además de democracia supuso restauración borbónica, resultó que el rey, ya como constitucional, se vio legitimado de hecho en su función a resultas de su papel frente al golpe contra la democracia protagonizado por el teniente coronel Tejero, cabeza visible de la trama con que se quiso torpedear la transición política –trama muchos de cuyos cabos aún no se han esclarecido del todo, incluyendo algunos que acababan en el mismo rey Juan Carlos–. Con esa pieza fundamental en el relato en torno al rey la monarquía cobró aliento para mantenerse en la sociedad española con una opinión favorable en torno a ella. Ha sido en los últimos años cuando la figura de Juan Carlos I se ha ido viendo cada vez más cuestionada, especialmente a raíz de determinados hechos que pusieron de relieve las posibles comisiones, en dinero o en especie, recibidas por el monarca por su intermediación en negocios de gran calibre de empresas españolas en el extranjero. Lo que era un rumor saltó a la escena con connotaciones de evidencia. Y el rey tuvo que salir en los medios de comunicación pidiendo perdón, aunque restringiendo su arrepentimiento a la conducta frívola que supone irse de safari a Bostwana cuando España crujía por la crisis económica y sus consecuencias sociales.

Conocimos la abdicación del rey Juan Carlos, para evitar que la erosión de la imagen de la Corona fuera a más, máxime con el caso Nóos en los juzgados con una causa de corrupción que afectaba a miembros de la familia real. Una precipitada sucesión para coronar a Felipe VI, con soluciones jurídicas improvisadas a falta de previsiones legales para ello, fue el expediente para salir del atolladero. Pero aparte todo lo sucedido con el caso Nóos, la cuestión se complica desde el momento en que saltan a la opinión pública las declaraciones de Corinna zu Sayn-Wittgenstein, tras años de intensa relación privada con el rey Juan Carlos,  diciendo que éste operaba con cuentas opacas en Suiza a donde iban a parar comisiones ilegales. Todo ello es sabido a partir de grabaciones realizadas por el excomisario Villarejo, en prisión preventiva acusado de graves delitos. Como quiera que sea, tan preocupantes noticias son motivo de inquietud en la ciudadanía y razón para que partidos políticos con presencia en el Congreso pidan una comisión de investigación al respecto.

La sacralización de la Corona: una injustificable servidumbre

PP, PSOE y Ciudadanos, a la hora de pronunciarse sobre la cuestión señalada, se remitieron a lo que antes dijera el director del CNI en comparecencia parlamentaria, sabiendo de antemano que no iba a decir nada relevante sobre tan escabrosos asuntos. Era el viejo truco de parapetarse tras el secreto de servicios de inteligencia del Estado. Llegado el momento, los representantes parlamentarios de esos mismos partidos, desde su presencia en la Mesa del Congreso, bloquean la formación de una comisión parlamentaria que investigue sobre un cúmulo de posibles actuaciones que resultan escandalosas, las cuales podrían ser calificadas como presuntamente delictivas si no se tratara de quien ha sido rey de España, hoy ya rey emérito. Formalmente se achaca que el Legislativo está para controlar al Ejecutivo, aduciendo que no es su función controlar a la Jefatura del Estado, falacia donde las haya. Si el Legislativo sólo pudiera controlar al Ejecutivo no tendría ni voz ni voto en muchas otras cuestiones, también de control, en que de hecho las tiene. Y, además, si aprueban presupuestos para la Casa Real, ¿por qué no indagar en lo que económicamente se hace desde ella cuando hay razonables sospechas de que no se hizo bien? Si, por otra parte, se acude al artículo constitucional que consagra la inviolabilidad e irresponsabilidad del rey para protegerlo de denuncias incómodas y de toda pesquisa judicial, ¿qué le queda a la ciudadanía y a sus representantes para al menos clarificar cuestiones de la máxima relevancia en lo que se refiere a las actividades de quien ostenta la corona? Si la interpretación restrictiva de las funciones de control del Legislativo ya aparece como un abuso de ley, no lo es menos la lectura de la inviolabilidad e irresponsabilidad del rey por sus actos, cuando éstos de suyo no tienen que ver con el desempeño de la Jefatura del Estado, aunque en el tiempo coincidieran con ella.

Respecto a impedir una comisión de investigación en sede parlamentaria señalando que lo que desencadena las cuestiones a dilucidar son unas declaraciones privadas grabadas por un presunto delincuente, cabe decir, por una parte, lo que el machadiano Juan de Mairena declaraba –“la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”–, quedando la tarea de indagar en todo caso qué es verdad en realidad. Y por otra parte, ese presunto delincuente es el que hasta ayer trabajó al servicio del Estado, siendo que desde él le otorgaban fiabilidad, transitando por cloacas inmundas. Lo que nos interesa a partir de lo que desde ellas aflore es la verdad relevante para nuestra vida pública, pues en lo que toca al caso Corinna hay que decir aquello que dejó escrito Stendhal relativo a que en el reinado de la opinión pública nos preocupa lo que incumbe a la libertad y no lo que atañe a la vida privada de cada cual. A los plebeyos con los que el autor francés estaba en sintonía no nos interesan las vicisitudes privadas de los patricios, sino los abusos de éstos que dañan la res publica.

PSOE, PP y Ciudadanos han hecho un flaco favor a nuestra democracia. Han venido a confirmar que en toda monarquía siempre hay posos de absolutismo y eso implica opacidad. Esos partidos, contribuyendo a esa opacidad, han desmentido su voluntad de regeneración democrática pretendiendo limitarla del rey para abajo, dando lugar al incremento de la sensación de impunidad que socialmente se extiende respecto a conductas de cargos públicos ética y políticamente reprobables. Así, contrariamente a lo que pretenden, suman motivos para la progresiva deslegitimación de la Corona –cosa que en su fuero interno sabe bien, porque la padece, Felipe VI, a quien por otro lado no ayuda el papel que está jugando en relación al conflicto de Cataluña, es decir, en relación a la crisis del Estado–. La Corona no es sagrada y pretender protegerla tratándola como tabú intocable es profanación de la dignidad de la que la democracia, por mor de la igual dignidad de ciudadanas y ciudadanos, es acreedora.
______________________

José Antonio Pérez Tapias. Catedrático de Filosofía. Presidente de la Asociación Socialismo y República
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22 Comentarios
  • AMP AMP 13/09/18 12:08

    José Antonio, la corona no solo no es sagrada, sino que es una ignominia frente a la probidad de los ciudadanos que lo son, que obviamente no son todos ni mucho menos.

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  • Argaru Argaru 10/09/18 02:00

    Magnifico artículo, que explica porqué su autor rompió su carnet del Partido Socialista o, por lo menos, una de sus razones. El Partido Socialista es la piedra angular que sostiene el sistema. Son el camuflaje perfecto para que parezca que la izquierda gobierna, para que todo siga igual. La defensa de la monarquía es esencial para que el stablishment se perpetúe, porque sirve de primer muro de contención. Ya se ha a sacrificado a un monarca para que La Corona continúe o, lo que es lo mismo, la continuidad del sistema. PP, PSOE y CIUDADANOS solo son sus fieles lacayos.

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  • luzin luzin 09/09/18 19:36

    Pero claro, todos estos listillos falsos-rojillos hablan y hablan, critican y critican, que si el régimen del 78, que si la Constitución del 78, que si el rey, que si Franco, que si la Iglesia, ... pero nunca nos cuentan a dónde nos quieren llevar, y lo peor, ¿cómo nos van a llevar? Nunca los expresan, nunca lo dicen ... ¿Républica? ¿Qué República? ¿Portugal, Francia, EEUU, Corea del Norte, Venezuela, Cuba, ...? ¿O van a inventar una nueva? ¿proponen volver a la Constitución del 31? ...
    En general, casi nadie hace el esfuerzo de leer, estudiar, o pensar sobre ello, ... y los jefes siempre preocupados por mantener su sillón, ... y los intelectuales esperando que les caigan las migajas de los poderes del Estado, dado que aquí cualquier mínimo curso, extipendio, participación, ... depende de la corrección y el baboseo con la administración pertinente ... hasta los pregones de las fiestas, o las inauguraciones de las ferias del libros, los cursos de verano, los jueces y los bancos, ... hasta los clubes de petanca se ponen a la cola del trinque ...
    Pero es que alguien propone algo ... y ¿cómo lo va a hacer?

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  • luzin luzin 09/09/18 19:16

    Menudo teórico ... es lo que tiene la partitocracia que es un montaje donde los privilegiados defienden a degüello sus privilegios.
    En primer lugar:la democracia no legitima ningún poder físico, real, ... ni al ejército, ni al gobierno, ... la democracia nace para limitar el poder, para controlarlo, ... y en su camino histórico llegar a anularlo, de ahí la tensión entre demócratas y autoritarios, entre izquierda y derecha, entre ricos y pobres ... esa es la utopía democrática. En la democracia todos nos debemos a la Ley, hasta el más poderoso, las leyes deben ser mínimas y claras, y su fundamento es la Constitución. El legislativo para hacerlas, el ejecutivo para realizarlas y el judicial para hacerlas cumplir, es simple y fácil, ... por eso es necesaria la separación radical de dichos instrumentos, y que unos se controlen a otros, se vigilen y se persigan.
    En España no hay democracia por que haya Rey (que también), el problema fundamental del que todos los partidistas y trincadores no quieren ni oir hablar es la falta de separación entre legislativo y ejecutivo. El legislativo no representa a los ciudadanos, los ciudadanos no pueden intervenir, ni controlar, ... el legislativo está controlado por las élites de los partidos ... de esto seguro que sabe mucho el autor del artículo. Y por ende, el judicial también, dado que está controlado desde el legislativo. Es decir, en España hay una régimen oligárquico, donde UNOS POCOS son los que mandan ...
    El régimen español está copiado del alemán, si cambiamos un rey por un presidente de la República no cambiaría nada, nada de nada, pura falacia y mentira falso-rojilla, que venden un República de manera torticera ... y no cuela, gran parte de la gente entiende que ese cambio sería simplemente cambiar de trincón, en lugar de familiar a partidista ...
    Hablar de que el rey es privilegiado por la falsa Constitución del 78 cuando el autor, y sus amigos y compañeros de partido, son privilegiados suena a coña. ¿Cuántos aforados hay en este paía? ¿cuántos coches oficiales? ¿cuántos colocados? ¿cuántos favorecidos? ... Tenemos un sistema político cuya grasa que lo hace funcionar se basa en la corrupción y se llama PARTITOCRACIA

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    • JuaniKo JuaniKo 10/09/18 13:16

      Sin separacion de poderes y sin representatividad NO HAY DEMOCRACIA . Lo dijo Garcia Trevijano miles de veces, antes de morir.

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  • Isabelle0651 Isabelle0651 09/09/18 12:33

    Un artículo muy necesario, señor Pérez Tapias, cuenta con mi admiración y agradecimiento.

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  • Ambón Ambón 09/09/18 11:56

    Empezamos llamándolo "El Breve" y nos equivocamos, después fué el defensor de la democracia y parece que también estábamos equivocados, mas tarde fué "El Campechano", tuteaba a todo el mundo aunque a el había que llamarle majestad, al final espero que acertemos con el apelativo y que pase a la historia como Juan Carlos I "El Golfo"

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    • JuaniKo JuaniKo 10/09/18 13:21

      Yo diria el BRIBON, por picha brava y por el barco. Bromas aparte, es una verguenza que siga la monarquia, si tuviesemos un sistema Democratico, las dudas se resolverian preguntando.

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  • bidebi bidebi 09/09/18 10:50

    Es que todo estaba en el mismo paquete en el 1978 y todo sigue estando en el mismo paquete en el 2018. Es una cuestión de paquetes. Separar los distintos elementos que forman el paquete es la mejor forma de confundir al personal. El paquete es la síntesis, y sin síntesis no se puede llegar al final del análisis.
    En este sentido, la coherencia la representan PSOE-pp-Cs que no quieren comisiones de investigación porque aceptaron en 1978 la impunidad y la inviolabilidad.
    Los incoherentes serán los que aceptando todo aquello ahora se escandalizan de que el impune resulte impune.

    Es que la mentira es original, como el pecado. Si verdaderamente se hubiera pasado a una democracia se hubiera restaurado el último régimen legítimo, pero en vez de ello el mismo fascismo instauró el régimen que fue expulsado y hasta señaló quién debía ser rey. Esto, así dicho, causa vergüenza, pero mejor no recordar las vergüenzas.

    Es que si no hubo alternativa a la figura del rey, tampoco hubo alternativa al nuevo régimen. Una camarilla de doce personas, concretadas en tres mentes pensantes, diseñaron lo que iba a ser, cómo teníamos que ser. Todo ello con sables desenfundados y con la estimable colaboración de la CIA de los USA. Se presentó el engendro y se advirtió : o esto o resucitamos a la Paca, que solamente está dormida. Parece evidente que sin alternativa no existe democracia.

    Cuando se quiso soltar tímidamente algún nudo se armó el belén y el rey impuesto se presentó como el ángel bueno cuando en realidad era demonio y para ser demonio fue nombrado. Si embargo, todos los que vivían del tinglado lo alabaron y lo presentaron como el salvador de lo que llamaban democracia. Fue ensalzado, fue presentado como una divinidad y en consecuencia se le consideró intocable.
    Cuando se descubre que el intocable se ha venido riendo de todos hay quien se enfada y pide justicia. ¿Pero usted no contribuyó a que fuera un dios?. Es su criatura, doctor Frankenstein. Y para más INRI, por si el original se le moría, construyó un hijo al monstruo y ahí anda, tan campante, viviendo de nosotros. Somos patéticos.

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    • Ambón Ambón 10/09/18 19:36

      Pero después de 40 años, no creo que los sables sigan desenfundados, quizás ha llegado el tiempo de exigir que se abra el paquete y se tire a la basura lo que ha caducado.

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    • JuaniKo JuaniKo 10/09/18 13:34

      En Resumen : NO HAY DEMOCRACIA.

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 09/09/18 11:14

      Perfectamente, Bidebi. Solo que esta historia...tiene raices profundas en la politica exterior de franco durante la IIGM...los diplomáticos, los servicios secretos aliados Y ALEMANES, en España.

      79 años dirigidos por el imperio, a través del gladio, no se deberían ignorar ni simplificar por acontecimientos mas o menos transcendentes. Y...si queremos tomar el último como ejemplo...

      P. Sánchez, Presidente del Gobierno después de ofrecer en la moción de censura a Rajoy, por OCHO VECES, que nombrase sustituto dentro de su partido para seguir gobernando y él retiraba la moción.

      Un gobierno tecnócrata, del cual conoce a sus fieles, y mantenimiento de presupuestos, cargos, y demás instituciones fundamentales del Estado, como si del PP se tratase.

      Pero, mi pregunta es siempre la misma:
      Esta estrategia política, pergeñada por 'los aliados' desde 1935 respecto al papel de los españoles en la geo-política mundial, ¿se basó en un gen extraño que se da en los habitantes españoles?
      El proyecto se va cumpliendo a rajatabla -con la colaboración de la ciudadanía-
      ¿NO LO VEN?

      Si, realmente, lo que importa a la mayoría es 'el parné' ¡jo...r, cotícense mejor !

      Salu2.

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  • El chipionero El chipionero 09/09/18 10:29

    Un gran artículo, José Antonio, pero yo me centraría más en el lamentable papel que está jugando el PSOE, el cual seguirá tapando todas estas corruptelas y colaborando en muchas de ellas, pues era Moratinos el que permitió que la Corina fuera a Arabia Saudí acompañada de nuestro embajador. O sea, que esa "señora" estaba representando en ese momento al Estado español. Un PSOE que, en estos momentos, está negociando con el PPodrido la continuidad de un CGPJ totalmente dependiente de los partidos del bipartidismo. El problema no es que tengamos un corrupto como representante de, Estado, el problema es el partido que se lo permite.

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    • JuaniKo JuaniKo 10/09/18 13:42

      El Psoe, endeudado con los bancos y financiado por el estado. ¿Tiene libertad para decidir????

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  • Silk Road Silk Road 09/09/18 09:58

    Estamos en el siglo XXI y ya es hora de terminar con ese estamento de parásitos cínicamente llamado "nobleza" del cual la realeza es el máximo exponente. Máximo exponente, tanto en noble cinismo como en parasitismo.

    A pesar de todo, estoy dispuesto a soportar la monarquía un poco más, si eso es lo que cuesta mantener la paz entre los españoles, con la certeza de que, tarde o temprano, todos los monárquicos se morirán, pero con una condición. Una condición pequeñita, razonable y fácil de cumplir: que no delincan.

    Inviolabilidad quiere decir que el rey puede disparar a una señora en la Gran Vía delante de un grupo de periodistas con cámaras y no pasa nada. ¿Es eso lo que ustedes quieren, señores monárquicos?

    ¡Hombre, eso no! Matar no.

    ¿Matar, no pero robar, sí?

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  • Republicano1944 Republicano1944 09/09/18 09:23

    Los políticos y corifeos de los mal llamados "grandes partidos", muñidores de tantos engaños a la sociedad, se califican a s mismos como defensores coronados de la corrupción estatal. A ellos se suma el coche escoba de los fascistas, esos barrenderos de C's que se vendieron como los luchadores anticorrupción y ahora se confiesan adalides de la misma. Tenemos la vergüenza política que nos hemos forjado. Va siendo hora de echarlos.

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