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Plaza Pública

Más demanda para más crecimiento, ¿este es el camino?

Publicada el 14/09/2018 a las 06:00 Actualizada el 12/09/2018 a las 20:04
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Desde la economía crítica a menudo se reivindican las políticas de demanda –expansivas– frente a las de oferta -contractivas-. Como si el núcleo del debate para dejar atrás la crisis estuviera situado alrededor del dilema expansión-contracción de la actividad económica. Con esta limitada perspectiva se postula otra combinación de políticas económicas donde tengan un mayor protagonismo las fiscales, basadas en el aumento del gasto público.

Es cierto que hay que superar las denominadas “políticas de oferta”, cuyo pilar es la represión salarial. No sólo porque tienen un efecto procíclico –agravan la recesión cuando se llevan a cabo en contextos de débil demanda e inversión–, siendo un factor de contracción de la demanda agregada. También, y muy especialmente, porque erosiona la capacidad de negociación de los trabajadores y promueve una cultura empresarial conservadora y socialmente depredadora, además de ser la piedra angular de una formidable concentración de la renta y la riqueza en muy pocas manos.

Resulta evidente, asimismo, que hay que activar la demanda, dados los todavía elevados niveles de desempleo, los efectos deflacionistas de las medidas de contención salarial y la necesidad de reforzar la inversión pública y privada.

Esta encrucijada existe, pero es imprescindible incorporar más complejidad al debate. Dos consideraciones al respecto. La primera es que cualquier alternativa de política económica que se reclame de izquierdas, consciente de la crisis civilizatoria en que nos encontramos, tiene que asumir–más allá de la retórica al uso– la existencia de insuperables restricciones al crecimiento económico que, simplemente, tornan en inviables, por ser extraordinariamente costosas, las lógicas cuantitativas: más cantidad de recursos naturales para obtener más cantidad de producto.

La segunda de las consideraciones es que, ante una perspectiva –que ya es, de hecho, una realidad– de crecimiento del Producto Interior Bruto moderado e inestable (no sólo por razones coyunturales), y teniendo en cuenta el actual desnivel en las relaciones de poder, en beneficio del capital y en contra de los trabajadores, la pugna por el ingreso, la riqueza, la energía, el agua, los minerales, el territorio... se intensifica.

Por esas razones, entre otras, es crucial que las políticas del cambio –en oposición a las lógicas extractivas, a la sobreexplotación de los recursos y los trabajadores– sitúen la redistribución en el centro de la reflexión y de la acción institucional y ciudadana. La clave de una nueva política que abra las puertas de una nueva economía pasa por repartir la renta y la riqueza, las tareas de cuidados, los tiempos de trabajo y los recursos disponibles. Avanzar en esa dirección supone abrir un debate ciudadano -que en modo alguno puede quedar confinado a los expertos- sobre las necesidades sociales, las prioridades a atender, los recursos disponibles y los plazos de ejecución. La culminación de ese debate, no el comienzo, sería determinar las herramientas de política económica -fiscales, monetarias, de rentas...- más adecuadas.

Este es el gran desafío de este cambio de época. La lógica del reparto se opone a la de la confiscación por parte de las elites económicas. Revertirla, vencer las resistencias de los poderosos, necesita una ciudadanía movilizada y politizada.
_____________

Fernando Luengo es economista, miembro del círculo de Chamberí de Podemos.
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6 Comentarios
  • Segulinda Segulinda 15/09/18 12:29

    Acabar con el capitalismo depredador compulsivo, no va a ser tarea encaminada. Tu postura está muy bien desde el punto de vista de las élites «occidentales» blancas del primer mundo. Pero, como decía la canción, no estamos solos. Ahora que se explotan y esquilman a las personas y materias primas en el otro lado del mundo, de las que nosotros hacemos uso, incluso nos alimentamos. Y a los que quieran venir de alli, o sea casi todos, los vamos a integrar estupendamente en nuestro «mundo feliz». Lo siento pero soy más pesimista. Ese cambio va ha ser mucho más convulso de lo que imaginamos. El capitalismo caerá como han caído otros sistemas históricamente, pero no pacíficamente.

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  • Dver Dver 14/09/18 19:39

    Al margen de mio salida de tono en mi comentario anterior hay una cosa que yo tengo clara y que vengo repitiendo desde los años 80, y que coincide con una base del señor Luengo: hay que repartir trabajo y riqueza producida sencillamente porque cada vez se produce más con menos trabajo humano. Es el progreso, y bienvenido sea si ello libera al hombre (y a las mujeres, no vaya a salir una tiquismiquis del lenguaje) de parte de las horas de trabajo. No le den más vueltas. ¿Es deignio de Dios o de la Providencia o de algún Mago alquimista que se deban trabajar 40 horas a la semana? Miremos hacia atrás, solo unas cuantas décadas, y se comprobará que no ha sido nunca así, ni lo es, ni lo será. El berenjenal que tiene el sistema para no explotar es justamente la contradicción trabajo-salario-productividad-consumo. Una curva cuya tenencia exponencial tiende al infinito, a lo imposible. Luengo aporta maneras de salir del embrollo. Muy bien.

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  • Dver Dver 14/09/18 19:25

    ¿Por qué en inFolibre se publican artículos excelentes como este (al margen de quien pueda discrepar en la parte o en el todo), bien argumentados, sin manunipulación de noticias ni titulares ruidosos para vneder lo banal, y luego aparecen columnas "noticias" como la de Fernando Valenzuela de ayer? Un titular impresentable y falso, y una mezcla de noticia y opinión que no es ni una cosa ni la otra. El castellano es muy rico en palabras para ser precisos, concisos y concretos.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 14/09/18 11:00

    Hoy lo llevo bien.

    De dos art. lo que leo versan sobre la racionalidad de lo que no ocurre.
    Menos consumo de productos base y más reciclar. Es en definitiva una forma de ahorro y de que, nuestros ahorros, ya magros de por sí, no reviertan en esos muchimillnarios de Davos que no apunta Platanito.
    El reciclaje, Ambón nos lo están vendiendo como perdida de tiempo y dinero en ir reparado lo que se pueda y, ello me recuerda aquello de la obsolescencia programada.

    Un saludo a ambos y estamos a la espera de una Ley que equilibre las imposiciones dinerarias para el bien de todos.

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  • Ambón Ambón 14/09/18 10:01

    El crecimiento perpetuo en el que se basa la nueva economía es una falacia, es imposible y lo vemos cada día, para que crezca el beneficio vemos como se recortan los salarios.

    Si queremos ir a un a economía mas sostenible es imprescindible una redistribución de la renta que permita mantener la demanda de bienes y servicios, hay que favorecer la reparación y reutilización de materiales y productos terminados, es definitiva hay que hacer lo contrari de lo que se hace.

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  • platanito platanito 14/09/18 07:30

    Ciudadanía movilizada, politizada y... mundializada (ciudadanos de todo el mundo: uníos? O al menos ciudadanos de la UE uníos. No veo que pegamento pueda unir a tanto facha, que aparecen como setas, por los 27, donde incluyo a riveras y no solteros, con los rosas y morados insumisos y otras yerbas. Solo una nueva guillotina frenaría la ambición desmedida de los muchimillonarios bien unidos de Davos bildersbergensis.

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