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Plaza Pública

El palo del pobre

Marta Ávila
Publicada el 02/12/2018 a las 06:00 Actualizada el 02/12/2018 a las 16:06
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Son los años cincuenta. Es la hora de comer. Un mendigo se adentra en un pueblo y llama a la primera casa que encuentra. En aquella época, todas las casas de los pueblos estaban habitadas y sus puertas abiertas: “-¿Quién tiene el palo? –Aquella casa de allí”, le indica la mujer que ha abierto la puerta. Y el mendigo se dirige a la casa indicada.

El palo del pobre representaba físicamente una suerte de testigo que iba pasando de una casa a otra. Fue una costumbre jurídica que, en algunos pueblos españoles de la provincia de León, adoptaron las familias humildes durante el franquismo para atender por turnos las necesidades de los más desfavorecidos, que bregaban en la calle con sus calambres en el estómago de puro vacío.

Al recibir al mendigo, se le miraban “las miserias”, o piojos, de haberlos se le servía de cenar aparte; de no tenerlos se le invitaba a la mesa a cenar y compartir conversación con la familia anfitriona y, posteriormente, se le ofrecía posada para esa noche. A la mañana siguiente, la familia, que ya había cumplido con su imperativo moral, entregaba el palo a la siguiente casa.

En la misma línea, la costumbre jurídica el pan de los pobres suponía que el día señalado como el santo del patrón de cada pueblo, los pobres de otras aldeas hacían cola en el camino central del pueblo en fiesta, donde les esperaba un cuenco de sopa con garbanzos servido directamente de una gran cazuela preparada al efecto.

Muchos de ustedes recordarán aquel lema del franquismo “siente a un pobre a su mesa”, título previsto en origen para Placido, la película dirigida por Luis García Berlanga que logra ridiculizar la hipocresía que supura de la caridad, y que terminó asumiendo el nombre del protagonista masculino tras el chequeo de los censores. No hubo hambre menos efectista en España que la sufrida tras 1939 y durante la dictadura; de modo que en las fiestas de guardar, siempre religiosas –no olvidemos que la dictadura en España era nacionalcatólica–, era costumbre de “buenas familias” sentar en Nochebuena a un pobre a la mesa.

A estas alturas del siglo XXI, ustedes se hacen cargo de que la caridad tiene más que ver con la doble moral que con la justa distribución de la riqueza, se sustenta en el mantenimiento de las estructuras verticales de la sociedad y sirve como coartada para no destruir un sistema basado en la corrupción que genera la propia desigualdad. Así, la caridad es la asunción conformista –incomprensible en todo sistema que se llame democrático– de un parche limpiaconciencias que legitima la desigualdad social por la que las altas rentas regalan a las bajas las migajas que les sobran. Lo contrario de la caridad es la solidaridad, ésta es la coordenada ética y política que, por su valor horizontal, pretende el reparto de riqueza en la disolución de brechas sociales: un ciudadano con derechos es lo opuesto a un desesperado a la deriva que recibe caridad de forma discrecional. “Cuando doy comida a los pobres, me llaman santo. Cuando pregunto por qué son pobres, me llaman comunista”, sentenció Hélder Pessoa Câmara, el arzobispo brasileño cuatro veces candidato al Premio Nobel de la Paz.

Observando la clara involución de las actuales políticas, es inconcebible que exigir democracia en democracia sea un reclamo al que el grueso de la ciudadanía parece renunciar por desidia, esperando que le sirvan sus derechos en bandeja. Si la democracia es el gobierno del pueblo, ¿no es el pueblo el responsable de velar por la calidad democrática y exigirla cuando la costumbre del gobernante decae en intereses espurios, o cuando los comportamientos fascistas reaparecen en las sociedades como un catarro mal curado? ¿No distingue, precisamente, la autonomía a un ciudadano de un súbdito? Las preguntas que empiezan por ‘no’ siempre tienen trampa: ¿acaso existen garantías de democracia sin la responsabilidad de una vigilancia constante por parte de los individuos?

En la palabra 'populismo' se libra una batalla determinante, si no logramos devolverle su significado original en la línea de la filosofía política (que no es otro que el de expresar el latido de las necesidades del pueblo, exigirlas en democracia y, finalmente, solventarlas desde el gobierno), cuando despertemos cada mañana, nuestra realidad social estará un poco más desfigurada. Así es como funciona, lo advertía Nietzsche: robando el significado a las palabras, se desfigura el referente social.

Hermano Lobo 1975Cuando las élites extractivas sustraen el bien común dedicando todos sus esfuerzos a su propio bienestar y se adueñan de la palabra 'populismo', lo hacen tras el experimento demoscópico y los globos sonda para determinar hasta dónde estarían dispuestas a soportar las ciudadanías y saber, así, en qué grado actualizar la hoja de ruta que perpetúe las oligarquías: el resultado de esta estrategia son los nuevos partidos de ultraderecha hablando claro a órdago batiente: – “¡O nosotros o el caos!”, –amenaza la élite por boca de su orador. – “¡El caos, el caos!”–grita una voz anónima del pueblo. – “Es igual. También somos nosotros”, –responde impune la élite. Nada nuevo desde que lo dibujó Ramón en 1975 para Hermano Lobo.

En estos tiempos líquidos, cada noticia es una mancha de humedad que se seca y se olvida sobre el trampantojo de ese paraíso perdido –el estado de bienestar social–. Cabe escribir sin esperanza, con convencimiento, que el cerco mancha sobre mancha terminará por erosionar y sedimentar este mátrix de democracia (sin demos). En los significados de las palabras está la clave. La Fundéu BBVA (Fundación de español urgente) contribuye estos días a la pretendida confusión dislocando el significado en la traducción del anglicismo ya eufemístico “alt-right” –término que hace referencia al joven movimiento de derecha alternativa que busca reformular la extrema derecha–, para lo cual nos recomienda en su página web el término nacionalpopulismo para su traducción al español: es un pase para gol que no entrará a puerta si los ciudadanos continuamos escribiendo y hablando de “extrema derecha”. Para desoír esta “recomendación” nos sobran los motivos puesto que “los últimos cuentos con final feliz los escribió Dickens y desde entonces, lo más cerca de volar que puede estar la gente humilde es una caída”, sentencia el protagonista de Los treinta apellidos, la última novela de Benjamín Prado que desde aquí les recomiendo. Muy de acuerdo con quien es uno de mis autores de cabecera, que en 2012 ya apuntaba esta idea: “Dickens sigue estando aquí […] sus personajes continúan entre nosotros”.

La precariedad en España ha venido para instalarse como modo de vida. La nomenclatura “partido de centro” ya no maquilla el interés "neocon" desde la tramoya por perpetuar oligarquías. Las derechas se reformulan en partidos ultra sin ningún pudor y la izquierda sigue sin hablar claro. Las últimas décadas de las democracias no son más que el triunfo del capitalismo gobernando desde el poder político. El pueblo ha perdido la capacidad de hablar en nombre de un 'nosotros social' porque, desde que se acuñó el término 'clase media' para conseguir que la conciencia de clase se difuminara confundiéndose con la cuantía de la nómina individual, ya no sabemos quiénes somos nosotros y dudo que remedios ad hoc como “el palo del pobre” fueran ya posibles en una sociedad tan individualizada y digitalizada como es la del siglo XXI, donde la caridad repunta desde las profundidades del Antiguo Régimen convertida en un golpe de clic.

De "el palo del pobre" hemos retrocedido al palo al pobre: “Somos susto de los banquetes, polilla de los bodegones, cáncer de las ollas y convidados por fuerza. Sustentámonos así del aire, y andamos contentos. Somos gente que comemos un puerro, y representamos un capón”, lamentaba Quevedo por boca de su Buscón don Pablos.

Presentar al pobre como culpable de su pobreza ha demostrado ser un filón para lograr que la escandalosa mayoría acate la falacia de que se beneficiará sólo si la élite suma beneficios y los dueños de los titulares se vanaglorian porque sube el IBEX. Es decir, si ser pobre es una responsabilidad, la mayoría ciudadana no querrá reconocerse en la pobreza y votará cada cuatro años sin reconocerse a sí misma, contra sus propios intereses, mientras lo único que suma en sus cuentas es crecimiento negativo (otro jocoso eufemismo para hablar de números rojos).

En esta línea, hay que leer el mensaje de Pablo Casado que, con su gesto de torero al alza desde las Nuevas Generaciones del PP, nos anima a ser patriotas y demostrarlo profiriendo a la mínima ocasión un entusiasta “¡viva el rey” –que viene a ser la actualización del “¡vivan las caenas!” decimonónico–, o poniendo una bandera en el balcón de nuestra casa que exprese lo poco que nos importa que esos falsos patriotas nos roben el patrimonio. Yo propondría una campaña que, en honor de la libertad de expresión y recogiendo el guante de la bandera de Casado, modulara las diversas sensibilidades en un “cuélgala como la sientas”. Pero visto que nuestra libertad de expresión no goza de muy buena salud y no quiero ser culpable de posibles futuras detenciones, quizá sería interesante (la idea me la dio mi amigo Javier Valenzuela) elaborar una campaña que, bajo el lema #elPalodelPobre, recaude donativos para contratar al mejor equipo de abogados del norte de Madrid para que, como hizo la Marea Blanca, lleve a los tribunales la inconstitucionalidad de las reformas laborales aprobadas por el PSOE en 2010 y el PP en 2012; porque éstas son el gran palo al pobre. ¿Cómo lo contaría Dickens?
 
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Marta Ávila es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y socia de infoLibre
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33 Comentarios
  • HIPATIA HIPATIA 07/12/18 10:00

    Una exposición brillante para una realidad descarnada. Qué pena que seamos tan incapaces de ver lo evidente.

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  • Amel Amel 04/12/18 22:46

    Da pena que en un periódico como este y en un tema como el que trata la autora tan sensible, haya anuncios de Bankia y Movistar. ¡Qué contrastes! Supongo que “es el mercado”. Esta guerra no se puede ganar. Lo tienen todo “atado y bien atado”.

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  • Copito Copito 03/12/18 08:53

    Bravo !. No puedo añadir otra cosa a este artículo.

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  • aguililla aguililla 03/12/18 07:27

    Ok,de acuerdo echare una mano

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  • platanito platanito 03/12/18 06:38

    Pués que fructifique su propuesta, doña Marta. Yo la suscribo. Saludos Matinales.



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  • Antonio Basanta Antonio Basanta 02/12/18 18:34

    No es un artículo, es un sermón. la falta de precisión, de racionalidad de artículos como este,. pretendidamente de izquierdas, es uno de los motivos de que la izquierda pierda las elecciones. No habla de nada importante, al menos con la precisión y racionalidad que se le puede exigir a cualquier articulista de Infolibre. Supongo que estará encantada de leerse a sí misma y mas si tiene una legión de personas, acríticas, que le dicen !Que profunda! !Me has puesto la piel de gallina, etc y demás . Por ej dice : "es inconcebible que exigir democracia en democracia sea un reclamo al que el grueso de la ciudadanía parece renunciar por desidia" ¿por qué no explica esa perogrullez para ver si explica algo importante por fuera del buenismo que dice naderías? ¿Que es exigir democracia en democracia? No se explica pero da a entender es que hay mecanismos por fuera de la democracia constitucional que son democracia y no es así. Le recomendaría que leyera el libro "El pueblo contra la democracia" y como explica que la construcción de lo que llaman pueblo que es mas parecido al "pueblo fascista" o "al pueblo comunista" y que en realidad es una peligro para destruir la democracia, esa sí, de los pueblos reales no de los inventados. Aunque me parece, como siempre he dicho, una falta de honestidad que un articulista critique a sus críticos y aplauda a sus conmilitones, no tengo ningun problema en aceptar un debate con la articulista sobre el contenido de la democracia en las sociedades libres.

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    • mcjaramillo mcjaramillo 03/12/18 01:56

      Vaya por dios con doña Marta Ávila... Con luminarias así no sé a donde vamos a llegar.

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    • Amel Amel 02/12/18 19:25

      Mire usted, Antonio, le contestaré yo, porque no merece que le conteste nadie más, y porque me repugna tanto lo que ha escrito que en mi opinión debería hacérselo mirar... Mire majo, no se trata de izquierda o derecha, se trata de lo que sucede y que no es nuevo porque es lo que siempre ha sucedido. El que no habla de nada importante eres usted, tanto que se podía haber ahorrado el comentario. ¿Precisión y racionalidad? Esto no es la Razón, majo, además es su opinión, tan válida como la mía que no puedo decir que esté en pisesión de la verdad. No lo digo. Pero sí digo, que el artículo de la Dña. Marta Ávila, es lo mejor que he leído en mucho tiempo. Tengo 41 años y leer es lo que más he hecho en mi vida, más que ninguna otra cosa y hace mucho que no leía un artículo tan interesante, más que nada porque condensa en muy poco espacio el pensamiento que me atormenta más de una década. Y esa capacidad de síntesis se la agradezco a la autora, además de la concienzuda manera de tratar el tema. El tema SOCIAL que a muchos se les llena la boca y muy pocos lo tratan de la debida manera. Creo, que muchos estamos encantados de leerla y espero seguir haciéndolo. Como siempre hay gustos para todos los colores, majo. La desidia de la ciudadanía está constatadísima, no obstante , los principales partidos, instituciones y organizaciones de toda índole, incluidos medios informativos, cuentan con ella y es un garante para que se puedan hacer muchas cosas sin que pase nada... como por ejemplo la reforma laboral. En otros países de nuestro entorno habría habido contestación y aquí, acostumbrados a la dictadura y poco familiarizados con las libertades civiles, es fácil, para los poderes, hacer lo que ellos quieren. Para recomendaciones está usted, májete, yo le recomiendo que lea más y que no sea tan cerrado de mente. Así ganaremos todos. Saludos.

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      • Sotram Sotram 02/12/18 21:43

        Muy buena respuesta, Amel; los españoles aun no nos hemos acostumbrado a la democracia, seguimos con el conformismo de los tiempos oscuros y todo nos parece un regalo de los diose s oligárquicos que nos rescataron allá por 1978. Nos impusieron alma de esclavos y condición de pobres. Y aún besamos la mano del que nos da migajas. Gran artículo, señora o señorita Marta

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        • Amel Amel 03/12/18 21:28

          Gracias Sotram, pero si lo sé no digo nada porque hemos desviado el debate hacia terrenos que nada tienen que ver con el fondo del asunto que es la magnífica reflexión de la autora. Quizá D. Antonio, era lo que perseguía y lo ha conseguido. No debí haberme enfrascado en un rifirrafe que no lleva a ningún sitio. A mí me va a seguir encantando el artículo y a D. Antonio disgustando. Aunque no sé si lo que le desagrada es el artículo en sí o que no lo haya escrito o hecho mención en él a uno de sus columnistas de cabecera... ¿? Hay gente mu rara... Saludos!

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        • Antonio Basanta Antonio Basanta 02/12/18 23:43

          Cuando hable de que no nos hemos acostumbrado a la democracia hable de usted, no de los españoles. Los españoles no es que nos hayamos acostumbrado, es que conquistamos la democracia allá por el año 1978. Fue la conquista de quienes no nos habíamos acostumbrado a vivir en una dictadura criminal, la lucha de l,os rebeldes y de los que teníamos sangre de libertad, de los que no nos habíamos acostumbrado a vivir en una sociedad donde no había libertad de expresión, ni de manifestación, ni de huelga, etc, de los que no nos habíamos acostumbrado a que en las fábricas se represaliara a los trabajadores, en las universidades se hubiera abolido la libertad de enseñanza y de pensamiento, fueron la lucha de los que no nos habíamos acostumbrado a la noche negra del franquismo los que trajimos y alumbramos la democracia. Fue la lucha de sindicatos, partidos de izquierdas y de millones de españoles los que conseguimos la democracia y la Constitución de 1978. No nos la regaló nadie, la conseguimos y por eso la cuidamos. Ninguno de los que conseguimos la libertad y luchamos por la democracia somos conformistas, ni nunca lo hemos sido. Conformista lo será usted y sus amigos, pero los españoles no. A usted le parecerá un regalo de los dioses conseguir la democracia pero los que participamos en la lucha sabemos que no fue un regalo de los dioses sino la lucha y la sangre derramada por millones de españoles los que la consiguieron. Usted, ya se ve que no consiguió nada, pero no eche la culpa a los heroicas personas que dieron su vida y libertad por conseguir la democracia que tenemos. Usted se ve por lo que escribe que tiene alma de esclavo y que besa no se que manos como si fuera usted un súbdito, pero los demás no lo somos. La mayoría del pueblo español está totalmente orgullosoa de la conquista de la democracia, en la que usted, estoy seguro, no participó y a la que se ve que le molesta que otros españoles hayan tenido la valentia y la gallardia de luchar para conseguirla.

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          • Amel Amel 03/12/18 09:09

            Usted en su ignorancia, obvia que la transición fue tutelada por las élites franquistas, que el dictador nombró al jefe del Estado y que se dio cobertura jurídica con las leyes de punto final para que criminales de guerra y violadores de los derechos humanos camparan y campen hoy día a sus anchas... No tengo más remedio que rendirme ante su pertinaz ignorancia. Esta discusión ha degenerado mucho, yo defendía y defiendo el escrito de Dña. Marta Ávila, que me parece muy bueno y muy acertado y que suscribo a pies juntillas. Que haya gente como usted que en pleno siglo XXI siga gritando ¡vivan las caenas! No me extraña, al fin y al cabo, estamos en España. Saludos a los muy españoles y mucho españoles como usted.

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            • Antonio Basanta Antonio Basanta 03/12/18 09:58

              El franquismo siempre dice que tutela las libertades y usted, como buen franquista les cree a pies juntillas. No señor, no. El franquismo llamó a votar no a la Constitución porque ellos querían franquismo, no democracia. Si lo ignora, se lo digo. La mayor parte del 11% de votos noes a la Constitución fueron de franquistas, falangistas, Fuerza Nueva algunos miembros y simpatizantes de Alianza Popular y asociados. En cuanto a contratar al mejor grupo de abogados para derogar las leyes laborales es una gran tontería. Primero porque la ley que rompe la negociación colectiva es la del PP, es la que rompe la estructura salarial, la que deja negociar empresa a empresa (que en las pequeñas empresas es mentira porque impone el empresario y a eso llama negociar), la causa de la devaluación salarial es la ley laboral del PP, etc. Segundo porque yo pertenezco a una izquierda acostumbrada a las luchas sindicales (he militado y milito en un sindicato de clase desde la clandestinidad mas de 45 años) y politicas. No me gusta judiciailizar la politica. La reforma laboral pepera se rompe o romperá o no se romperá por la lucha colectiva de millones de trabajadores o por la victoria electoral nítida de partidos de izquierda que permita el cambio de leyes. Esas son las maneras en que yo creo y no la de pretender que un grupo de abogados brillante soluciones nada. La burocratización y la judicialización de las luchas politicas y/o sindicales conduce a la impotencia y a la melancolia. Es creerse que se hace algo, cuando en realidad es no hacer nada si no va acompañado previamente por la lucha sindical o las conquistas políticas. Son justificaciones de los que lo pagan para decir que hacen algo cuando en realidad es nada.

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              • Amel Amel 03/12/18 10:16

                Ah, que es usted sindicalista, ¿de los sindicatos comprados y maniatados por las élites extractivas? Entonces comprende usted bien lo que es servir al amo, lo hace usted muy bien, lo reconozco pero acuérdese de que el ignorante piensa siempre que no lo es y los demás siempre están equivocados. Hoy estará usted de enhorabuena, los suyos han ganado en Andalucía. Saludos.

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                • Antonio Basanta Antonio Basanta 03/12/18 10:52

                  Es usted un bocas y un faltón. Yo estoy afiliado a un sindicato de clase que en las elecciones sindicales tienen el la mitad de los votos de los trabajadores y estoy afiliado desde que la dictadura nos detenía y pegaba porque luchábamos por mejorar. Pues claro. Los trabajadores debemos estar afiliados a sindicatos al igual que los empresarios a las empresariales. En todas las empresas fuertes grandes donde los trabajadores están afiliados,los trabajadores ganan mas y tienen mejores condiciones de trabajo, (por ej las grandes empresas de automoción) que En las empresas en que los los trabajadores van por libre y de uno en uno como Amazon, etc los trabajadores ganan menos y tienen peores condiciones de trabajo. Es que es así. En la sanidad, en las empresas de automoción e industriales los aumentos salariales se han conseguido por las luchas sindicales de los trabajadores, no se han conseguido porque el empresarios sea bueno, como usted insinúa, Porque a usted le parecía que era un regalo de los dioses la conquista de la democracia y le parece que las conquistas obreras y de los trabajadores ha sido un regalo de los dioses o de los empresarios. Usted de izquierdas no es. Lo que para los demás han sido luchas obreras, huelgas, descuentos salariales, manifestaciones, etc para usted viene de un regalo de los dioses, que es como llama usted a la dictadura criminal de Franco y a los empresarios. Será al revés: yo he perdido en Andalucia, una parte de mí que adora Andalucia y adora los enormes progresos de sus trabajadores en cultura, educación, sanidad, infraestructuras, etc ha perdido ayer. Usted debe ser de los que ha ganado porque adjudicar la democracia a los dioses y las mejoras laborales a los empresarios es propio de los que han ganado. En cuanto a mi parte personal seguro que he participado en bastantes mas luchas obreras, en manifestaciones, asambleas, en bastantes mas huelgas en las empresas para las que he trabajado, que las que usted pueda hacer desde el sillón de su casa, quejándose de los demás y sustituyendo la realidad de las luchas por los dioses a los que usted le adjudica las mejoras politicas y sociales.

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                  • Amel Amel 03/12/18 20:40

                    ¡Por dios Don Antonio! Serénese, pierde usted el juicio muy fácilmente. Así no puede usted ser un sindicalista duro con la patronal y un luchador civil, tan aguerrido y experimentado como usted. Que a usted, no lo perseguían los “Grises”, usted los perseguía a ellos. Seguro que gracias a su arrojo y pundonor le debemos la llegada de la pseudo democracia esta en la que vivimos. Fue usted uno de los impulsores del Estatuto de los Trabajadores, el “necronomicon” para los empresarios. Gracias a usted vivimos en un país libre. Ahora ¿podría explicarme por qué ve cosas que no son, que yo jamás he dicho como por ejemplo que defiendo a los empresarios y que soy un fascista poco más o menos...? ¿Está usted en sus cabales? Una cosa es el cachondeo, un comentario jocoso que puede caer bien o mal, pero las palabras aunque puedan herir no matan a nadie. Otra cosa es el usar la palabra como arma, para hacer daño, a sabiendas, sabiendo que lo que dice uno es mentira pero calumnia que algo queda... Esta paranoia suya es de psiquiatra de guardia, por lo menos. Hágaselo mirar porque tiene usted un problema. Me recuerda usted a alguien, un tal Sancho, que hace tiempo que no leo comentarios suyos. Sancho era un TROLL de mucho cuidao, bueno lo sigue siendo seguramente, se parece usted mucho, tanto como dos gotas de agua. Que quede claro que nunca le he pedido opinión. que su opinión mí importa muy poco. Como decía Siniestro Total en una de sus canciones: “sólo vine a comprar pan, a mí todo me sale mal... sólo vine a comprar pan y me enseñasteis el Corán...” Yo sólo vine a elogiar un gran artículo, porque me lo parece, porque de alguna manera he pensado lo mismo, he conectado con el mensaje de su autora, en diferentes momentos de mi vida. Que a usted no le guste es irrelevante, usted no reparte carnets de nada. No voy a contestarle más, con usted es perder el tiempo y tengo cosas mejores que hacer. Pero sepa que se ha comportado usted como un borde. La autora no se merece ese comentario suyo tan desagradable. Creo que no tiene usted educación y la educación es fundamental para poder sentarte a una mesa a negociar cualquier cosa, abrir las puertas y dejarlas siempre abiertas. Pienselo

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      • Antonio Basanta Antonio Basanta 02/12/18 20:35

        ¿De que habla usted? Dice " se trata de lo que sucede y no es nada nuevo porque siempre ha sucedido". De verdad ¿Se cree usted que eso es un comentario? ¿Que comenta? Retórica vacua, curil, de se vacío intelectual disfrazado. "Su opinión es tan válida como la mia" ¿De que habla? ¿desde cuando todas las opiniones son igual de válidas? Los votos en una elecciones valen igual ¿Pero las opiniones por qué? ¿Vale lo mismo la opinión del señor Tomás y Valiente o Rubio y Llorente sobre la Constitución como la de cualquier mequetrefe atrevido y parlanchin? ¿Desde cuando las opiniones de todo el mundo valen igual? ¿La de Galileo y sus detractores también? de verdad, ¿la opinión de la sra escribiente es lo mejor que ha leido en mucho tiempo? ¿Es que usted no ha leido hace pocos días una entrevista aquí en Infolibre a Daniel Inneraty? Solo como ejemplo. ¿es que no lee a Santos Julia, a Habermas, a Manuel Cruz, etc?

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        • Amel Amel 02/12/18 22:57

          Perdone, tratándose de usted seguro que su opinión es más importante. 

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          • Antonio Basanta Antonio Basanta 02/12/18 23:45

            No lo dude, pero no porque mi opinión sea tan importante que yo leyendo a muchos grandes pensadores (de los que intento aprender) se que mi opinión no es tan importante, sino porque la suya no llega al mínimo establecido por la razón. Lo siento, pero es así.

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            • Amel Amel 03/12/18 08:50

              Claro, es usted el que reparte los carnets de “ buen opinador” a los tertulianos televisivos y radiofónicos. Metase sus opiniones donde le quepan. Usted no tiene idea de lo que dice, por ponerle un ejemplo, habla usted de Galileo, seguro que en su tiempo hubiera merecido la pena leerle y escucharle pero después de Newton, Einstein y los avances de la ciencia moderna, este señor sabe menos del universo de que hoy sabe un niño de primaria. Y es tal su desconocimiento que sitúa las cosas fuera de contexto. Los pensadores del pasado podían ser muy buenos en los aspectos que destacaron y por los cuales hicieron avanzar la ciencia, pero ¿qué sabría Galileo de problemas medioambientales, de la violencia de género y del machismo imperante en las sociedades, de la desigualdad o cual sería su opinión sobre la pena de muerte? Son algunos ejemplos. Para un iluminado como usted no debe ser muy difícil discernir lo que un mequetrefe como yo, que me atrevo a opinar ¡qué atrevimiento! Ante su magestyisa ignorancia. No se lo tome a mal, simplemente es usted muy ignorante. Lea más y sobretodo sea más crítico con lo que lee, trate de aplicarlo al tiempo que vivimos y no lo dé todo por sentado. Ahí lo dejo... saludos.

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              • Antonio Basanta Antonio Basanta 03/12/18 10:25

                Usted se inventa todo. en primer lugar a los que llama tertulianos "televisivos o radiofonicos tengo la costumbre de no escucharlos nunca. Ni se quien es el tal Inda, ni en su momento escuche al tertuliano Pablo Iglesias. Todos esos tertulianos pertenecen al grupo de difusores de la ignorancia con dosis de espectáculo de circo para sus televidentes. Me confunde o se lo inventa. Se inventa cuando compara a Galileo con Einstein. Yo no dije más (a lo mejor no es capaz de entenderlo) que la opinión de Galileo tenía mas valor que la de sus coetáneos, que no tienen el mismo valor todas las opiniones. Ni la de Einstein tenía el mismo valor sobre la física que las de sus coetaneos gacetilleros. Y usted sale comparando a Galileo con Einstein para decir ¿que todas las opiniones tienen el mismo valor acaso?. O no se entera, o manipula un debate. No se preocupe le voy a dar una lista de algunos de los autores que suelo leer. Lea usted (si le pete) de Yascha Mounk "El pueblo contra la democracia", lea usted todo Jose Luis Pardo en especial el excepcional "Estudios del malestar", lea a Daniel Innerartity por ej la excelente entrevista publicada hace unos días en Infolibre sin que nuestros conspicuos comentaristas dijeran ni mu, ni una opinión, lea a Manuel Cruz, Fernando Savater, lea Habermas, Joshua Fischer, Dani el Rojo, Henry Levi. Todos ellos pensadores actuales excepcionales sobre los campos de los que hablamos. como suelo leer Javier Marias, Javier Cercas, Francesc de Carreras, Raimon Obiols, Roberto Lertxundi, Felix de Azua, Nicolas sartorius, Santos Julia o si tiene alguna curiosidad los excepcionales articulos sobre la Constitución (que conservo de Tomas y Valiente), Pelayo o Rubio y Llorente. o las maravillas políticas que publicaba Jordi Sole Tura. Esas suelen ser mis lecturas de autores que procuro leer todos los articulos que publican en los campos de los que hablamos.

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  • Grandota Grandota 02/12/18 18:33

    Estupendo articulo. Y mi apoyo a la iniciativa de denunciar la inconstitucionalidad de las reformas laborales.

    A ver si esta noche Andalucía nos da la gran sorpresa, por la izquierda, claro

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    • mrosa mrosa 02/12/18 21:02

      Me temo que no. Cuando he ido a votar había poca gente y el ambiente me ha parecido muy "derechizado" y un poco crispado, que no es normal donde yo voto. En fin, ojalá me equivoque.

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  • Amel Amel 02/12/18 16:15

    ¡Vaya! Marta me has puesto los pelos de punta. ¡Qué gran artículo, me sumo a la idea de realizar una campaña de crowdfunding para llevar las reformas laborales de PSOE y PP ante la justicia. ¡Qué gran idea! Cuenta con mi aportación, lo malo y aquí tocamos suelo, puede ser que lo más seguro pongamos unos euros tú y yo porque ni siquiera los interesados que son todos los trabajadores de este maldito país pondrá un céntimo para evitar que siga la injusticia. Muchas gracias por expresarlo tan bien. Me he quedado con el final pero todo es digno de mención. Muy bueno, ¡muchas gracias!

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    • Amel Amel 02/12/18 16:25

      Peor aún es que haya sindicatos que no nos representan que son dos nada más y que todos los medios (incluido este) cuando van a una negociación los dos ( será que no hay más) dicen:”los sindicatos! También hay algunos partidos que podrían denunciar las reformas laborales, alguno incluso se llama Podemos, pero puede poco por lo visto. O tomamos los trabajadores la iniciativa o seguimos con esto.

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  • Amel Amel 02/12/18 16:15

    ¡Vaya! Marta me has puesto los pelos de punta. ¡Qué gran artículo, me sumo a la idea de realizar una campaña de crowdfunding para llevar las reformas laborales de PSOE y PP ante la justicia. ¡Qué gran idea! Cuenta con mi aportación, lo malo y aquí tocamos suelo, puede ser que lo más seguro pongamos unos euros tú y yo porque ni siquiera los interesados que son todos los trabajadores de este maldito país pondrá un céntimo para evitar que siga la injusticia. Muchas gracias por expresarlo tan bien. Me he quedado con el final pero todo es digno de mención. Muy bueno, ¡muchas gracias!

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  • Isasi Isasi 02/12/18 15:51

    Una maravilla en su contenido y expresión! Vale la espera de nueve meses para leerla! y releerla! Salud!

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    • Marta Ávila Marta Ávila 02/12/18 18:14

      Qué gran memoria, Isasi. En este mismo medio hay tanta gente tan valiosa de quienes merece la pena no perderse ni un texto… Clara Morales, Benjamín Prado, Alicia Gutiérrez, Javier Valenzuela, Ángel Munárriz, los propios Jesús Maraña y Manuel Rico, Luis García Montero… Es decir, toda la plantilla y la mayoría de los colaboradores son para mí lo más parecido a héroes y me hago muy chiquitita a la hora de escribir algo que no esté escrito (o al menos no de ese modo) y que esté a la altura. 

      Muchísimas gracias a todos por tomaros el tiempo de leer esta reflexión. 

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      • Isasi Isasi 03/12/18 08:11

        Gracias Marta Ávila, lo recuerdo gratamente, un placer leer a todos cuantos integran y participan de alguna forma en este medio, me falta tiempo para comentar más, Un gusto hacerlo en este caso!

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