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Plaza Pública

El fiasco socioliberal de Macron

Albino Prada
Publicada el 16/12/2018 a las 06:00 Actualizada el 15/12/2018 a las 18:26
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Hace algo más de un año valoraba la amplia mayoría parlamentaria cosechada por Emmanuel Macron, titulaba así: Francia compró un oxímoron socioliberal. Sostenía entonces que aquella amplia mayoría para una hoja de ruta socioliberal “constituye lo que se denomina un oxímoron, una figura retórica de pensamiento en la que se complementa una palabra (en este caso la referencia al bienestar y al desarrollo social) con otra (liberalismo) que a día de hoy tienen significados necesariamente contradictorios u opuestos; comprobaremos que no solo es un oxímoron interno sino también externo”.

Mi comprobación interna ha quedado ampliamente refrendada con las masivas movilizaciones de los llamados chalecos amarillos como razonaré a continuación, mientras que la comprobación externa (sobre la necesaria, pero muy improbable, colaboración de Alemania en un cambio de rumbo dentro de la UE y la eurozona) es hoy obvia para cualquier seguidor atento, ya que dicho cambio de rumbo ni está ni se le espera.

Las veinticinco demandas de los chalecos amarillos constituyen toda una enmienda a la hoja de ruta socioliberal de Macron. Una hoja de ruta que pretendía cumplir con los dictados alemanes –de déficit público y reducción de la deuda– aligerando la presión fiscal directa sobre los más ricos (que supuestamente así invertirían y consumirían más, favoreciendo el crecimiento), conteniendo el gasto social, e ingresando más de la mayoría de ciudadanos (con el verde camuflaje de la fiscalidad sobre carburantes).

Será en este último punto donde salte la espita de la contestación social, pues los costes de la movilidad de muchos ciudadanos, erosionaban los ya ajustados presupuestos de una devaluación laboral de largo recorrido, supuestamente inevitable para recuperar competitividad internacional.

Los chalecos amarillos, además de la ya conseguida paralización de los recargos fiscales a los carburantes, reclaman otra hoja de ruta económica. Enumero algunos ejemplos. Impuestos más progresivos sobre las rentas altas y sobre las grandes empresas para recaudar más. Favorecer el transporte ferroviario para no depender tanto del que hoy se hace por carretera. Reducir la edad de jubilación para favorecer el reparto del empleo existente. O liberar recursos fiscales, de los intereses de la deuda pública que se considere ilegítima, para reforzar programas sociales.

A la vista de la oferta de pacto social realizada el pasado día 10 de diciembre por el presidente de la República las dos hojas de ruta enfrentadas siguen estando muy distantes. Pues sobre los puntos que resumo en el párrafo anterior la hoja de ruta socioliberal de Macron sigue guardando un silencio absoluto. Cuando no son propuestas contraproducentes, como el dejar sin cotización las horas extraordinarias: malo para repartir empleo y malo para financiar pensiones.

Llegamos así a una situación paradójica: las propuestas socioliberales de Macron para superar esta crisis (ligera subida del salario mínimo, congelación temporal de la subida de impuestos a los carburantes…) y así suavizar el deterioro de las clases medias, contarán con un respaldo mayoritario en la Asamblea, pero, al mismo tiempo, no es extraño que sean percibidas como radicalmente insuficientes por una sociedad francesa movilizada para frenar su empobrecimiento.

Desde España la encrucijada francesa debiéramos tomarla como un aviso a navegantes. Pues si bien el viejo bipartidismo está perdiendo amplios apoyos electorales (como ya sucedió en la Francia de Macron) para gestionar los graves problemas sociales del país, mientras lo haga en favor de opciones denominadas liberales (sección socio o ultra), todas ellas sumisas al ordoliberalismo alemán y al IBEX35, estaremos en riesgo de padecer un oxímoron Macron a la española.
________________

Albino Prada es miembro de ATTAC y de ECOBAS
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7 Comentarios
  • leandro leandro 17/12/18 20:18

    Por desgracia es un claro ejemplo de pragmatismo llevado al máximo . No tiene ideología reconocible y solo actúa en base a impulsos que pretenden ser razonables de acuerdo al interés general , excepto cuando benefician a los de siempre .

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  • W. SMITH W. SMITH 16/12/18 12:48

    En la reciente película de Costa-Gavras "EL capital" un cosmopolita capitán de las finanzas que nos gobiernan (los mercados, la mano invisible) afirma: nos interesa París, pero en absoluto Francia. Eso explica que el Brexit se decidiera contra la mayoría londinense, o que en Francia sea sobre todo fuera de París donde más se indignen por su deterioro social rampante. Cosmopolitas y metropolitanos fabrican así millones de euroescépticos airados que en cuanto uno se descuida caen en manos del primer patriota (ultraliberal) que se les cruza.
    A lo que ayudan los Moscovici, Centeno y Cía. ejerciendo como monaguillos "socialistas" del ordoliberalismo alemán que gobierna Europa. Todos al dictado de aquellos cosmopolitas. Más que un oxímoron, es una ratonera.

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    • Birth 3 Birth 3 16/12/18 18:13

      W. Smith, estoy de acuerdo con su primer párrafo salvo, y en el caso de que no lo haya yo malinterpretetado , su consideración de las masas de euroescépticos airados como rebaño al decir "cuanto uno se descuida caen... " Parece que lo que interesa es que estén bajo el control institucional. Macron fue elegido por una gran abstención de votantes. Assellineau ya pidió en su momento que se reformara la ley electoral y se estableciera que a partir de un nivel de abstención del electorado, se debía de hacer una nueva elección con distintos candidatws. Valorar la abstención. Fue Macron el que quiso liderar la unificación política de la UE. Se olvida muy a menudo que en mayo de 2005, el pueblo francés votó por 55 por ciento en contra de la constitución para la UE y que el parlamento no lo respetó. Menuda democracia. Saludos!

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      • W. SMITH W. SMITH 16/12/18 19:39

        Muy cierto. Aunque sobre la deriva externa del problema social francés (inglés, español, italiano, ...) aún quiero creer que sería posible plantear un horizonte federal europeo que nos permitiera compartir y construir ciudadanía europea. Donde mutualizar deudas públicas, protección a los parados, formación, renta básica universal, etc. fuese la otra cara de la actual movilidad de mercancías, personas o capitales. Y así evitar que los euroescépticos se anoten a presuntas soluciones ultra-liberales-patrióticas ...

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        • Birth 3 Birth 3 16/12/18 23:33

          Esa voluntad de "creer"en una posible reforma fue debatida, como seguro sabe, durante el brexit. Cuanto más se observa de cerca la evolución de las instituciones UE y cómo responden éstas a intereses corporativistas y financieras y son contrarias a las nacionalizaciones, y políticas del bienestar, más dificil de creer en un horizonte federalista que respete la democracia. Hay más interés en la unidad fiscal que en el control parlamentario. Grecia fue la piedra de toque. Hay un video con la historia de los cambios prometidos en youtube del 10 de este mes tittulado "Gilets Jaunes: La contagion dans toute l´Europe! Pourqoi?"Ocho interesantes minutos sobre las promesas de una europa social en Francia. La idea de la que habla usted es la del proyecto de los años ochenta. Pienso que no es posible sin dejar de lado el objetivo aún anterior y no satisfecho: un parlamento europeo con competencias y control del ejecutivo, ese sí, bien "nebuloso" e intocable.Saludos.

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      • platanito platanito 16/12/18 18:36

        Aplastaron con ese 55% y la ayuda holandesa a la constitución de Giscard pero se la dejaron colar por la ventana de Lisboa. Y con la ayuda del Banco europeo tenemos al imperio de los teutones y sus protectorados periféricos. Y la incógnita sajona y su primo de Zumosol.

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  • Grobledam Grobledam 16/12/18 12:36

    Xactamente Albino Prada.
    Hay que reenfocar continuamente la dinámica social porque el control que ejerce el Poderoso Caballero sobre los medios nos despista en el camino y, a veces, defendemos políticas que van contra nuestros propios intereses o apoyamos movimientos y luchas que no pasarían el primer escalón de un sentido común elemental.
    Para ese reenfoque o contradesinformación necesitamos a gente como Vd, medios periodísticos como éste y asociaciones como ATTAC y ECOBAS.

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