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Plaza Pública

Un acto de amor nunca es violento

José Antonio Martín Pallín
Publicada el 18/04/2019 a las 06:00 Actualizada el 17/04/2019 a las 17:43
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A los que estudiamos la carrera de Derecho, Santo Tomás de Aquino nos enseñó que la ley es la ordenación de la razón encaminada al bien común y promulgada por el que tiene a su cargo el cuidado de la comunidad. En aquellos tiempos, el bien común y el cuidado de la comunidad lo encarnaba la potestad exclusiva del soberano. Eso ya es historia y el poder de legislar, en las sociedades democráticas, ha pasado a los Parlamentos elegidos por los ciudadanos que encarnan la primacía de la soberanía popular. Han pasado varios siglos, pero los legisladores nunca deben olvidar su obligación de buscar el bien común, regulando de forma abierta y comprensiva las relaciones que constituyen la base de una convivencia ordenada y civilizada, procurando que los ciudadanos puedan ejercitar libremente su autonomía, reconociéndoles la dignidad y la libertad que les otorga su condición de seres humanos libres e iguales en derechos.

Por muy complejas que sean las relaciones que pretende regular, el legislador no puede evadirse de la realidad, negándose a facilitar el libre desarrollo de la personalidad y de las decisiones de los ciudadanos que se enfrentan ante el complejo tema de prolongar el sufrimiento personal más allá de lo que debe tolerar la dignidad y  el respeto a las decisiones intimas e intransferibles de las personas.

La tragedia de María José, enferma de esclerosis múltiple desde hacía 30 años, necesitaba una respuesta racional y humanitaria del legislador español. Por mero y frio cálculo electoral, las sucesivas mayorías gobernantes, salidas de las urnas, han demorado la promulgación de una ley de eutanasia que ya tiene antecedentes y referentes en países que han dado una paso adelante y nos ofrecen modelos legislativos que se ajustan perfectamente a nuestros valores constitucionales.  Ha tenido que ser su compañero del alma el que ha tomado la decisión, serenamente sopesada y consciente de sus consecuencias, ante la petición reiterada de su compañera de sufrimientos de que le prestase sus manos para ayudarla a cumplir su voluntad de bien morir o según la prosa legislativa a suicidarse.

Ante su confesión grabada y puesta en conocimiento de las autoridades, el protocolo policial y judicial se puso en marcha, de una manera mecánica y a primera vista absurda e innecesaria. Los policías que le detuvieron pudieron ahorrarse el ritual irracional de llevarlo esposado a las dependencias policiales. También podían prescindir, dadas las circunstancias, de encerrarlo en un calabozo, llevándolo directamente al Juzgado de Guardia. No se trataba de un privilegio sino de una medida racional y acomodada a las circunstancias que concurrían en los hechos.

El caso pasó a un Juzgado de Instrucción ordinario, encargado de conocer de la mayoría de los delitos, excepto de aquellos que son competencia, según la ley, de otros órganos jurisdiccionales. Es cierto que se ajustaron a lo establecido, pero no podemos evadirnos del drama que todos hemos vivido de manera lacerante al ver las imágenes y escuchar las palabras que habían grabado en un diálogo pleno de amor, de generosidad y de respeto. Comprendo la estupefacción y la lógica indignación de la mayoría de los ciudadanos cuando han conocido que el drama que vivieron sus protagonistas se ha elevado a la categoría de violencia de género o contra la mujer.

Quiero apresurarme a sostener que la culpa no ha sido de los jueces sino del legislador. La llamada Ley Integral de violencia de género tiene por objeto, según su texto, actuar contra las agresiones físicas e incluso psicológicas, que suponen manifestaciones de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, cuando se ejercen sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.

En su texto se dice clara y terminantemente que los Juzgados de Violencia sobre la Mujer conocerán, en el orden penal, de la instrucción de los procesos para exigir responsabilidad penal por los delitos recogidos en el título del Código Penal relativo al homicidio. En él se encuentra precisamente el artículo 143 del Código Penal que castiga, en diferentes facetas, el auxilio al suicidio. Es cierto que la ley abre un camino para evitar contradicciones e incongruencias incomprensibles, como las que estamos viviendo. Permite que, cuando el Juez o la Jueza aprecien, de forma notoria, que los actos puestos en su conocimiento no constituyen expresión de violencia de género, podrá desestimar la denuncia, remitiéndola al órgano judicial competente. Pero solo el Juzgado de Violencia contra la Mujer puede adoptar esta decisión.

Espero y deseo que la mecánica judicial no nos proporcione motivos para más estupefacción. La solución es sencilla. Cuando el Juzgado de Violencia sobre la Mujer reciba el caso, deberá aplicar inmediatamente la cláusula de excepción que he mencionado y devolverlo al Juzgado de Instrucción para que siga con los trámites necesarios que ineludiblemente, salvo imprevistos, nos llevaran a un juicio oral y público que afortunadamente, despertará la expectación y el debate sobre la necesidad o imposibilidad de regular y despenalizar la eutanasia. Espero que los políticos no aprovechen estos agujeros negros legales para sacar rédito político de una cuestión que está por encima de las ideologías. Su obligación es ponerse a legislar y dar una salida civilizada al ineludible reto de regular la eutanasia.

El ser humano tiene la maravillosa capacidad de reflexionar sobre su vida y su muerte. No se le pide permiso para nacer y no se le puede negar el derecho a decidir su muerte, de forma voluntaria. Muchas personas llegan al ocaso de su vida sin capacidad para poder ejercitar una decisión que debe tener una cobertura legal, cuando la ciencia médica establece de forma concluyente que la persona que solicita acabar con su vida sufre una enfermedad que la conduce necesariamente a su muerte o que le produce graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar.

Ángel, al facilitar a María José la sustancia que ella tomó voluntariamente, se enfrenta a una pena que oscila entre los dos y los diez años de prisión, según que su conducta se califique como inducción, cooperación o ejecución de un suicidio. El Código permite disminuir la pena, en uno o dos grados, en los casos de petición expresa, seria e inequívoca de la victima que sufra unos graves padecimientos incurables y difíciles de soportar. Para los no expertos en derecho, en el caso de cooperación necesaria como la que realizó Ángel, la pena puede reducirse hasta los seis meses de prisión. Si el tribunal que ha de juzgarle llega a la conclusión más grave –ejecutar directamente la muerte–,  la pena mínima sería de un año y seis meses de prisión.

La historia que hemos conocido y que ninguna acusación podrá negar nos ofrece también la posibilidad de absolución, por concurrir una causa que justifica la actuación del acusado. Toda la doctrina penal admite que, en determinados supuestos, a la persona que actúa movida por una situación emocional de tal intensidad no se le puede exigir otra conducta, sometiéndola a una tensión insoportable. La pasividad le llevaría a un comportamiento inhumano y contrario a los sentimientos de solidaridad y compasión, éticamente era inevitable e ineludible, actuar como lo hizo Ángel. No se le puede imputar una conducta culpable y exigirle responsabilidad penal.

Sería deseable que antes de llegar a un debate judicial polarizado por opiniones encontradas y argumentos basados en el esoterismo de los dogmas religiosos, los legisladores culminasen sus tareas, dando a luz una ley que regulase de forma civilizada y respetuosa con la dignidad humana la forma de ayudar, desde la legitimidad que proporciona la legalidad democrática, a recibir la ayuda de las instituciones del Estado para alcanzar una muerte digna que le reconoce nuestro texto constitucional.

A los pastores de nuestra Iglesia católica que tanto les gusta interferir en las cuestiones terrenales les recordaría la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios: “Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada”.
________________

José Antonio Martin Pallin es magistrado emérito del Tribunal Supremo, comisionado de la Comisión Internacional de Juristas (Ginebra) y abogado de Lifeabogados.
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15 Comentarios
  • @tierry_precioso @tierry_precioso 18/04/19 18:06

    Acabo de leer el texto, estâ bien.
    Seguro que cualquiera de los candidatos de izquierda y Rivera también (me molesta decirlo) indultarían a Ángel, si se presenta el caso.
    Pero no es únicamente un historia de pathos o buenos sentimientos: lo importante es hacer una ley bien hecha porque habrá algunos casos no tan claros, mâs intermedios que el de Marîa José.

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  • Aserejé Aserejé 18/04/19 17:48

    Es un placer poder oir y leer al Sr. Martin Pallin. Gracias por esta reflexion, para mi acertadisima.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 18/04/19 17:45

    El o los dos medicos atestarían el sufrimiento, el o los dos psicólogos que el paciente ha tomado su decisión en pleno libertad e independencia.
    Yo que sé pero alguna vez hijos intentaran que el paciente desaparezca para la herencia, por eso me parece también que algún jurista debe estar en el "consejo".
    Con lo ultimo siento ser mentalidad de rata pero acordaro:, parecía que Miriam de la Sierra, hermanos y demâs querían la madre muerta. No recuerdo bien pero teníamos la impresión que Rafi Escobedo no era el único culpable y que pagaba el pato por todos. Luego se suicidaba en una cárcel de Cantabria. Que habrían hecho esos para eutanasiar a sus padres y tener la herencia?
    Quiero que haya una ley pero no es.. Hala tan fácil!

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 18/04/19 16:54

    "Maga", no es cuestión de bueno o malo. Es cuestión de hacer bien las cosas, de manera suficientemente garantista y prudencial.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 18/04/19 16:58

      En todo caso la eutanasia o el suicido asistido viene después de los cuidados paliativos a los que te refieres.
      Hay que poner buen orden en el debate. Hay que hacer las cosas bien.

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  • escéptico escéptico 18/04/19 13:08

    Creo que como escribes no pedimos permiso para nacer , pero si tenemos que tener suerte para legar a ese final sin sufrir y tenemos que tener el derecho de poder decidir como queremos acabar sin tener que hacerlo de manera oscura y sin tener que involucrar a nadie , tuve la experiencia de de ver como acababa un familiar en la recta final de su vida y me toco discutir con el medico para que le le sedaran y pudiera morir sin dolores ( a cualquier animal cuando es irreversible su situación somos mucho mas humanos ) Que se debata sobre ello .

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    • Sancho Sancho 18/04/19 15:51

      Puedo decirte que tuve esa misma experiencia con mi padre, al que acompañé hasta su último suspiro. En un hospital público. La pena nunca será menor. Pero saber que pudo haber sufrido lo indecible y que no fue así por la sedación es hacer lo que mi querido padre quería evitar el sufrimiento.

      Pero el debate creo que es otro y de nuevo lo evitamos. Porque hay mucha más gente que toma esas decisiones fuera de los hospitales, en soledad, y son tratados como criminales, ese es para mí el debate que se evita, y que de manera sibilina y bastante hipócrita evita el magistrado evita y además separa un debate, el de la eutanasia, con el de violencia de género. pero es que resulta que el TS, y no el legislador, ha querido vincular ambos, porque así lo ha estimado, o por cojones, como dicen en mi barrio. Y parece que un acto de amor, si no es con una jeringuilla deja de serlo. Eso es lo hay según lo determinan las estadísticas de VG, quitar la vida por medios que no sean una jeringuilla, aunque sea para evitar un sufrimiento de décadas y enorme, es violencia.

      Una cosa que me ha llamado la atención del juez es la confirmación de que la LVIG está específicamente hecha para la protección de la mujer. Lo que deja fuera los casos de violencia contra el hombre, que ni se computan, aunque se dan. Dice:

      "La llamada Ley Integral de violencia de género tiene por objeto, según su texto, actuar contra las agresiones físicas e incluso psicológicas, que suponen manifestaciones de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, cuando se ejercen sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia".

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 18/04/19 12:40

    Muchas gracias José Antonio. Si este fuera un país normal estarías con todos los méritos en el Consejo de Estado para ayudar a que las leyes fueran más justas.

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  • GRINGO GRINGO 18/04/19 10:06

    Desgraciadamente en España, todavía hay personas que interpretan, "que las leyes están para proteger a los débiles", a pesar de que día tras día la realidad nos muestra otra cosa bien diferente a través de sentencias judiciales de difícil comprensión..

    Si se aspira a que en un futuro la convivencia en España sea "real", necesitamos reconstruir todo el escenario legal, aunque todavía hay demasiadas personas empeñadas en meter palos en la rueda, desde los principios más elementales a las leyes más avanzadas en cuanto a la concepción de la vida o la muerte.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 18/04/19 01:20

    Puede la legislatura incidir, honestamente, en la decisión de un ser humano que pide ayuda para el bien morir?
    El Sr. Martin Pallin nos lo explica de modo legal y aplica, consecuentemente, el modo humano.
    La convivencia con un enfermo terminal es algo que no lo sabe nada más que aquel que convive con ese enfermo el día a día del transcurso de un proceso degenerativo, doloroso e insufrible.
    ¿Se nos puede decir, a los que no sufrimos estar conectado a una maquina de rspiración asistida, lo que sufre la garganta entubada del enfermo?
    Se nos puede explicar y entenderemos lo insufrible de esa asistencia para mantener la vida un periodo de tiempo que, de ninguna manera, podremos vivir ni explicar. Salvo el enfermo.
    Ese amor que nos ha llevado a dedicar nuestra vida a una persona y, reciprocamente, a recibir el mismo don nos impulsa a no desearle sufrimiento.
    Nos ha dado su vida, por amor, hasta ese momento en que el afecto nos obliga a ayudarle a bien morir, con dignidad y sin sufrimiento.

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  • Marta RG Marta RG 18/04/19 00:48

    ¿De verdad es tan difícil? Hay cuestiones de la vida y/o muerte que tienen una lógica tan aplastante (tal y como bien expone Ud.) que me parece increíble que podamos ser tan inhumanos al afrontarlas.

    Siempre existe el mismo freno, el de que por sus creencias (o cabezonería diría yo) quieren imponer su "santa voluntad" a los demás. Nadie les va a obligar a ellos a hacer nada que no estimen oportuno, ni se va a convertir en una práctica indiscriminada. Por eso precisamente, es tan necesario legislar ya acerca de este tema. En fin, que nos vamos a contar....

    Gracias por su artículo.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 18/04/19 00:45

    Recuerdo el articulo publicado el 29/12/18 con este titulo:
    Exjuez del TS prevé la sentencia del 1-O antes de las europeas para evitar que "se presente alguien"
    Pronto vamos a ver si es cierto que el objetivo de la reducción del caso a 12 procesados y el traspaso de seis al TSJC era para evitar macrocausas y "aligerar los trámites del juicio oral" para que Junqueras no pueda presentarse a las europeas.

    Viniendo a su articulo de hoy, opino que hay que reunirse alrededor de la mesa y tratar la cuestión del suicidio asistido o como se llame. Deberían estar psicólogos, juristas, médicos y mâs gente. No quiero extenderme pero por ejemplo hijos malintencionados o poco amantes pueden sugerir a sus padres "irse" lo mâs pronto posible. Por eso la persona que quiera irse para dejar un sufrimiento inaguantable y sin remisión posible debería manifestar tal voluntad de manera constante durante un tiempo mínimo de 6 meses por ejemplo. Eso y mâs lo debéis discutir en la mesa. Seguro que serîa interesante ver como estâ la ley de suicidio asistido en Suiza.

    Por favor no insultar al que no piense igual: no hay nada mâs parecido a un español de extrema derecha que un español de extrema izquierda!
    Buenas noches.

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    • "Maga" "Maga" 18/04/19 14:46

      De verdad le parecería razonable que una persona aguantara mínimamente el plazo de 6 meses EL SUFRIMIENTO de un dolor, o bien, dolores, INSOPORTABLES??
      Creo que no conoce la posibilidad que nos brindan, algo es algo. Me refiero al Testamento Vital.
      Otra posibilidad serían Los Cuidados Paliativos.
      Espero no molestarte.
      Saludos.

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 18/04/19 16:49

        Seis meses pre ejemplo significa equis (x) meses. Ya lo he dicho pero repito psicólogos, médicos, juristas y mâs gentes deben reunirse, ver lo que se ha hecho en Suiza y algunos otros países y ver de buena manera lo que hay que legislar. Supongo que tiene que haber cierto tiempo para comprobar que el paciente estâ realmente decidido y debe haber conformidad de medico y psicólogo y mâs...
        Ya he hablado demasiado, no tengo los conocimientos para dar los detalles legislativos. En todo caso intuyo que si quiero irme, no serâ la semana próxima que tendré el permiso. Un permiso de conducir lleva un tiempo y eso también debe suponer un tiempo prudencial...
        Esta señora creo que lleva treinta años sufriendo, por intuición supongo seis meses después de que ella lo demande. Tal vez empezaba a ver esta única salida hace diez años.
        Pero te repito que entramos en cuestión técnicas que yo al menos no controlo, hay que hablar médicos, psicólogos, juristas y demâs para hacer alguna ley suficientemente garantista. Garantista y prudencial..

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    • "Maga" "Maga" 18/04/19 14:27

      Es usted una PERSONA INTELIGENTE e INTEGRA, digno de admiración, D. José Antonio.
      Gracias y saludos cordiales.

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