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Plaza Pública

La naturaleza nos sigue llamando al orden

Baltasar Garzón Real
Publicada el 21/08/2019 a las 06:00 Actualizada el 20/08/2019 a las 20:55
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A la Madre Naturaleza la seguimos matando. Así se puede resumir  el informe que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), dio a conocer el pasado 8 de agosto. De forma contundente y sin concesiones, ponían de manifiesto una realidad no por sabida menos inquietante. Las políticas de los gobiernos, algunos en particular, los intereses económicos de las grandes corporaciones y la indiferencia del público en general, hacen oídos sordos a la llamada de los expertos y de la propia naturaleza. Estamos tan absortos en lo inmediato que no percibimos la que se nos avecina si no detenemos esta deriva.

Los medios de comunicación han hecho su labor, que es trasladar esa información de forma breve, concisa y comprensible a la ciudadanía con titulares que han tenido como objetivo llamar la atención sobre los puntos más interesantes, sorprendentes o relevantes de la noticia y, por ende, del informe. No obstante, temo que un documento tan complejo y exhaustivo que aborda toda una reflexión sobre la sostenibilidad de nuestra forma de vivir y habitar el planeta como especie humana, se degrade por las razones expuestas, hasta los límites de la chanza y la frivolidad. Cuando algo nos asusta, tenemos la tendencia a minimizar los datos aterradores que se nos ofrecen. La manida expresión "¡Tampoco será para tanto!" es la vía de escape para nuestras cómodas conciencias consumistas.

¡En la mesa no se deja nada! Esta frase reúne en sí toda una cultura que hemos abandonado a manos de una abundancia que en realidad no tenemos y que producimos en una loca carrera a ninguna parte. Comemos y bebemos lo que las grandes multinacionales nos marcan como tendencia o las políticas económicas de unos gobiernos ciegos nos imponen, mientras que se ignoran las advertencias reiteradas de los expertos. El consumo de carne desmesurado y desequilibrado entre unas regiones del mundo y otras, no es sostenible. No lo era siguiendo ya el consejo de nuestros mayores y nuestra cultura mediterránea que abogaban por la alimentación a través de una dieta variada, no sólo construida sobre la ingesta de proteínas animales. No es saludable.

Movimientos como el vegetariano o el vegano, así como el animalista, también han denunciado el maltrato animal en la industria alimenticia contemporánea y se han esforzado por ofrecer alternativas. Además, tenemos que asimilar que nuestra forma de comer supone un grave atentado contra la naturaleza por las emisiones de metano, el gasto en energía y en agua derivado de la crianza intensiva y el mantenimiento del ganado, y la preparación y manipulación de extensiones de terreno para dar la bienvenida al pastoreo. Pero, a la vez, olvidando las técnicas ancestrales de la trashumancia y su contribución al uso racional de los pastos y la sostenibilidad de prados y montes. Cabe incluir la huella de carbono que deja el transporte de la producción cárnica.

Debate sobre la tierra

Todos estos datos deberían despertar nuestras conciencias, alimentar nuestro juicio e insuflarnos nuevas cotas de valentía para tomar decisiones con conocimiento de causa. Hemos de escapar de argumentos inconsistentes como alegar que la ONU se quiere meter en nuestra cocina o decidir por nosotros qué comemos.

Tal postura produce un efecto pernicioso porque despierta el falso orgullo y las ansias de una libertad soberana mal entendida de ciertos grupos y personas que se reafirman así en sus "buenas" conductas rechazando todo lo que represente cambio en sus costumbres. No es ése el objetivo del informe. El arduo trabajo que ahora se nos presenta busca abrir un debate internacional de calado en que toda la ciudadanía se replantee y reflexione sobre la viabilidad, a futuro, de su forma de vivir y su paso por la Tierra.

Todo esto se engloba en un análisis mucho más amplio que trasciende las fronteras de nuestra dieta. Hemos de detenernos a pensar sobre la energía que consumimos y su origen; los productos que compramos y su procedencia; las empresas a cuyos productos y servicios recurrimos y su impacto en el medioambiente y en los derechos humanos de quienes sufren en primer término los efectos de esa depredación y explotación suicida.

Una vez hagamos una valoración sobre el impacto que nuestro día a día presente tiene en el día a día futuro de las generaciones que nos seguirán, habrá que tomar medidas. Tenemos que exigir acciones a los partidos políticos, a los gobiernos, a los municipios, a la Unión Europea y otras organizaciones internacionales, pero también tenemos que ser consecuentes y adaptar nuestra vida, con coherencia, a nuestras palabras.

A la vez que este debate tiene lugar, en un nivel profundo u otro más superficial, se siguen cometiendo verdaderas atrocidades contra la naturaleza. Verdaderas catástrofes dirigidas por el ser humanos a través de grandes empresas y gobiernos que están detrás de la contaminación de nuestros océanos y mares, la desaparición de especies animales, la polución de la atmósfera y el aire que respiramos, la destrucción de subsuelo, la expoliación de bosques y selvas, o la degradación de los ríos.

Mientras unos rechazan verlo y siguen empecinados en posiciones negacionistas que ningún informe científico medianamente serio es capaz de sostener, otros hemos decidido ponerle nombre y es el de ecocidio. Este concepto, que desarrolló la ya desaparecida Polly Higgins, define con maestría la destrucción de todos esos ecosistemas hasta hacerlos inservibles para la vida y disfrute de sus habitantes: animales, plantas o personas.

Ante el ecocidio, urge activar la ley y la justicia internacional y universal y luchar contra la impunidad derivada de la barbarie climática y ecológica. Es una actitud insoslayable que no debe demorarse ni un segundo, del mismo modo que no se puede retrasar ni un instante la reflexión profunda y nada frívola que el informe del IPCC nos interpela a hacer: ¿Cómo debemos revisar nuestra conducta en la Tierra para que siga siendo posible la vida en este planeta?
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14 Comentarios
  • ADL3 ADL3 24/08/19 11:17

    Desde que despertamos hasta que cerramos los ojos aflora el egoísmo.
    Todos. Los buenos y los menos buenos. Todos olemos a egoísmo. Aún no me he cruzado con alguien que no lo use, aunque sea a veces inconscientemente.
    Si, además de educación, sintiéramos un poco de información desde los poderes mediáticos desde que abrimos los ojos...; si también las administraciones aportaran entendimiento en un mismo camino, incluso con sus tareas de obligar (gratuitamente) a cambio de esas autorizaciones que conceden...
    Siempre apuesto por "si quiere Usted, y no se puede evitar, talar un árbol, estará obligado a plantar cinco y cuidarlos como si sus hijos fueran hasta unos años después. Póngale un nombre si quiere".

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  • curro curro 22/08/19 09:18

    Hoy salta la noticia, el Amazonas arde, lo que decíamos, es necesario poner coto a tales desmanes. El nuevo presidente de Brasil ya advirtió que el Amazonas sería explotado aunque fuera de forma insostenible, la economía lo primero. Estas son las consecuencias. ¿Ahora que hacemos?, el mayor pulmón del planeta desaparece y nos afecta a tod@s. SOLO LAS PERSONAS PODEMOS PARAR ESTO, TENEMOS QUE FRENAR ESTE CAPITALISMO EGOÍSTA Y DESTRUCTIVO QUE ESTÁ ACABANDO CON EL PLANETA. Y mientras nuestros políticos en sus trincheras absurdas.

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  • burgurlum burgurlum 22/08/19 01:40

    Por cierto vendo camisetas Es Pa Ná !!

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  • burgurlum burgurlum 22/08/19 01:38

    Siempre sentí que mis paseos por las playas acarreando plásticos y basura con la familia no eran útiles dimos tiempo a los negocios .Hoy tendríamos las cunetas tan llenas ,que empezaríamos mañana a limpiar!!... no sé quizás si aceleramos en el desmierde se ponen ELLOS las pilas

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  • GRINGO GRINGO 21/08/19 14:07

    A ver cómo lo digo y que no suene fatal.....

    A la Madre Naturaleza la debemos cuidar, por interés general y por no tener otra "alternativa habitacional" como se dice ahora......, pero no nos olvidemos de los que vivimos aquí, en la Tierra en España, porque sino corremos el riesgo de trasladar el formato de gestión aplicado a África, al resto del Mundo, primando más la conservación de las especies que de "ésos seres que viven en el entorno del guepardo, el rinoceronte blanco, etc,etc,etc", que luego "nos invaden por el efecto llamada de la miseria en la que viven y con un futuro más negro que los gorilas de lomo plateado".

    Salvemos a la Tierra, SÍ, pero preocupémonos también de los ciudadanos de ésa Tierra, lo uno sin lo otro no tiene ningún sentido.

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    • ivanovic ivanovic 21/08/19 17:49

      Lo siento pero parece que dice que la gente de Africa es otra especie diferente a la nuestra.

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      • GRINGO GRINGO 21/08/19 19:15

        Precisamente NO, por éso decía que iba a ser difícil explicar.....

        Lo que trato de decir es que, desde occidente tenemos la vocación de preocuparnos más por las especies en vías de extinción que por las personas que viven en ésos entornos.

        Luego nos quejamos de que ésas personas huyen de allí y vienen a Europa buscando un futuro mejor...

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        • ivanovic ivanovic 21/08/19 19:36

          El problema es que si no somos capaces de cuidar de otras especies vulnerables, no seremos capaces de cuidar de nosotros mismos y eso es por lo que es tan importante cuidar de los ñus, de los elefantes, y de los guepardos.
          Y por eso el mundo está como está porque somos una especie egoista y no nos damos cuenta de que no hay que esperar a que otros hagan las cosas, los cambios empiezan por uno mismo.

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    • cexar cexar 21/08/19 15:33

      Pues lo siento, ha sonado fatal.

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      • GRINGO GRINGO 21/08/19 16:08

        Ya lo siento, pero si pone por delante al planeta sobre las personas, quizás consiga un planeta razonable y una ciudadanía aplastada...................para que la disfruten los que nos siguen jodiendo.

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        • cexar cexar 22/08/19 13:40

          De verdad, no veo por ningún lado la conexión. La causa de la emigración hay que buscarla más en los sátrapas que Occidente mantiene en esos países, para su propio beneficio, que en el cuidado y el respeto del medio ambiente.

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  • senenoa senenoa 21/08/19 13:56

    No pasa nada Baltasar. Somos una especie en extinción, seguimos insistiendo en la destrucción sistemática del planeta y, el planeta, prescindirá de nosotros dentro de poco... Gaia es muy sabia.

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  • Pointer56 Pointer56 21/08/19 13:06

    Buen artículo, acertado y muy oportuno. Por desgracia este urgente problemazo no parace calar todavía en una porción significativa de la población, y a nivel político se está haciendo un hueco más en la retórica que en las acciones concretas y contundentes, que siguen sin llegar. Gracias por el articulo, Sr. Garzón, pero me temo que queda poco espacio para la esperanza...

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  • curro curro 21/08/19 08:23

    Totalmente de acuerdo, la justicia internacional debe regular, perseguir y castigar a los responsables del ecocidio, claro que igual hay que llevar a los tribunales a muchos responsables políticos y Presidentes de Países.

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