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Rosalía o lo que nos ofende

José Javier León
Publicada el 30/01/2020 a las 06:00

El repertorio de estilos que se bailaban a la flamenca en el último tercio del siglo XIX, aquello que se hacía en la primera mitad de la pasada centuria o luego, tras la Guerra Civil, y lo que se baila hoy en día ha ido cambiando y renovándose, se ha ido ensanchando. Puede afirmarse sin ventura que, en el café, sobre el tablao o en el teatro, lo que en cada época era anatema danzar se ha impuesto luego, gracias a los aportes de los artistas, esto es, a las creaciones personales de bailaores y coreógrafos, tanto hombres como mujeres. Que en el presente no se teja una cartagenera no quiere decir que no se vaya a hacer mañana. El futuro del baile parece, así, garantizado. Pero ¿podemos decir lo mismo del porvenir del cante? Es decir: ¿seguirá coleando, con o sin bata, o quedará restringido a una arqueología de fonoteca y conservatorio?

Yo le he oído decir a José Luis Ortiz Nuevo que Por la mar chica del puerto, la hermosa canción o cante de tres minutos que compuso Mayte Martín sobre versos de Manuel Alcántara, merecería ser ya un nuevo estilo flamenco, y no puedo estar más de acuerdo. Parece que la propia Mayte lo hubiera entendido así cuando decidió abrir y cerrar su álbum alCANTARaMANUEL con dos temas de estructura idéntica en los que se trocaban los versos, mas no el diseño rítmico ni melódico: coplas octosílabas calzadas como un guante de la más fina piel en la mano justa. ¿No hay ningún valiente que se atreva a secundar, a reescribir esas… porteñas, o esas… marineras? Cuánta resistencia a modificar el para algunos acabado e intocable árbol lírico del arte de Silverio.

Entretanto otra catalana, Rosalía, tiene dividida a la afición flamenca –pero dividida asimétricamente: casi todos están en su contra– al tiempo que ella colma estadios interpretando estilos que su público multinacional baila o intenta acompañar con palmas, una exhibición de fuerza nunca antes experimentada por la sección vocal de este arte. Todo comenzó hace solo tres años, cuando una chica del Bajo Llobregat grabó, con 23, un video musical a partir de los tangos arrumbaos que en 1926 impresionaran Manuel Vallejo y Manuel Borrull: Catalina, el homenaje al gran cantaor sevillano, se incluiría luego en su primer álbum, Los Ángeles, un proyecto que luce el sello distintivo de Raül Refree. Aquel trabajo fue el inicio de un éxito global al que pronto acompañaron las críticas, cada vez más feroces en los contornos de la afición. En términos de virulencia, yo solo recuerdo algo semejante cuando, hacia 1980, mis amigos mayores que yo lanzaban contra Morente sus invectivas, y lo hacían públicamente, en un bar o en una emisora de radio. Hoy se les ha olvidado; a mí, no tanto. Claro que hay diferencias entre ambos casos, por ejemplo: Enrique Morente Cotelo tenía entonces 37 años y 6 LPs en el mercado; Rosalía Vila Tobella acaba de cumplir 26 y ha editado 2 CDs.

Tres factores resultan determinantes en el combinado de emociones que los cabales condensan o subliman. El primero es el desprecio a la mezcla de juventud y desparpajo de la cantante. Que le propinen descargas de tan alto voltaje a una mujer que, en realidad, acaba de empezar, aunque tenga detrás apoyos poderosos y su ascenso haya sido fulminante, se compadece poco con dos virtudes morales, la templanza y la prudencia. Leyendo el grado de algunas imprecaciones uno recuerda de modo inevitable los versos con los que Cernuda comenzaba el poema que dedicó en 1962, desde México, A sus paisanos:

No me queréis, lo sé, y que os molesta
Cuanto escribo. ¿Os molesta? Os ofende.
¿Culpa mía tal vez o es de vosotros?
Porque no es la persona y su leyenda
Lo que ahí, allegados a mí, atrás os vuelve.
Mozo, bien mozo era, cuando no había brotado
Leyenda alguna, caísteis sobre un libro
Primerizo lo mismo que su autor: yo, mi primer libro.
Algo os ofende, porque sí, en el hombre y su tarea.

En tan poco espacio gráfico he cometido ya dos pecados graves, de leso parangón: conectar a la coautora de Di mi nombre con los de Enrique Morente y Luis Cernuda, nada menos. Pero antes de que me alcance el impacto de la primera piedra, permítanme recordarles al vuelo que muchas de las censuras que recibió el poeta de Sevilla fueron ad hominem: afirmadas en su carácter rebelde y acre y en su homosexualidad. Hoy es un autor intocable, justamente intocable, pero un día fue injustamente tocado.

Al lado de la efebofobia que despliega una parte de la vieja guardia jonda habría otro factor, difícil de medir, pero aparente si se leen con quinqué el lineado y el interlineado de las diatribas esparcidas por las redes sociales como viscoso chapapote: sexismo blando y mojigatería. ¿Cómo se atreve, con esas pintas, a cantar por tangos o seguiriyas? ¿Cómo osa dar una patá por bulerías sin el compás ni el decoro debidos? (Por cierto, ¿sería alguien tan amable de fijar la fecha exacta de los desposorios entre doña Bulería y don Decoro? Es que no la localizo en las hemerotecas). Puede desagradar, dejar indiferente o cautivar su indumentaria, o que nos enseñe más o menos centímetros cuadrados de carne sin percal, pero la joven diva practica, lidera incluso, una parcela estética de su tiempo, algo alejada de la de saya larga, tobillos cruzados y pose estatuaria de una Enriqueta la Macaca o una Antequerana.

Por último está la proyección, su enorme proyección y el recelo que levanta, junto a su consecuencia habitual: la envidia. Este es un arte vocal de circuitos cerrados cuando prescinde del baile y un éxito así le viene grande a las visiones de campanario; Rosalía no parece empeñada en acercarle todo el corpus flamenco, pero sí ciertos palos y ciertas canciones aflamencadas, a una audiencia mundial a la que las voces de este género le son, en realidad, muy ajenas. Los profesores que observamos cómo cada vez más extranjeros se adentran, desde Helsinki, Detroit o Shenzhen, en aulas donde se imparten materias de teoría y práctica flamencas, atraídos no ya por el baile o el toque, que es lo común, sino por el cante, sabemos bien que es porque han oído y visto a Rosalía en un vídeo de YouTube, y les ha seducido. Cabe la fortuna de que, un mes después, se nos aficionen también a Tomás Pavón. De nuestra pericia didáctica depende.

El resto es esperar y ver. Si, como parece, el flamenco es en ella seña importante, tal vez nos aguarde oír de su boca cantares que nos deleiten. Si, en cambio, decide apartarse, ¿qué daño irreparable y jifero le habrá hecho la catalana al arte musical andaluz? Ninguno. Al contrario.

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José Javier León es profesor y autor. En breve se publicarán sus libros La sangre derramada (ed. Athenaica) y De Federico a Silverio, con amor (ed. Universidad de Granada).

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25 Comentarios
  • Otilio Otilio 31/01/20 19:06

    Les propongo un pequeño ejercicio: intenten definir en que consiste la calidad (es decir, cuales son los criterios por los que la crítica y el público han subido al canon de la excelencia musical) en los siguientes artistas: Laurie Anderson, Radio Futura, Bob Dylan, Frank Zappa, Mecano, Plácido Domingo, Javier Krahe, Johann Sebastian Bach... podría seguir. No se admiten palabras de contenido subjetivo e ideológico como pureza, autenticidad, coherencia etc., etc, ni tampoco referencias a la destreza en el uso e interpretación que cada uno hace de su lenguaje musical) obviamente histórico y sin comparación entre ellos); dejen también de lado cuestiones sociológicas e icónicas (todos son auténticos figurones). A ver como se las apañan. A continuación, una sugerencia que no sé si está traducida ˝performing rites. On the value of popular music" de Simon Frith.
    Hace tiempo que en la musicología (no en toda) se consideran las etiquetas artificiales en que encajonamos los productos musicales simplemente como construcciones discursivas históricas e ideológicas. Les intento resumir brevísimamente las tesis de Frith: Los juicios de valor con los que valoramos la música que preferimos son idénticos para la llamada música seria y para la popular. Todos tienen su origen en proyecciones de los criterios, los gustos, la forma de encarar las relaciones sociales, aquella «cartografía» estética con la que nos definimos ante nosotros mismos y ante los demás y que nos inscriben en una «comunidad de gusto. En definitiva que cuando decimos esto es bueno o esto es malo estamos mezclando siempre ética, estética e identidad. Dicho esto (espero no ser muy latazo), me encanta que un tema como este provoque tanto debate. parece una señal de lo anterior.

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    • Orlinda Orlinda 01/02/20 01:30

      Me ha gustado tu comentario. Me parece que eso en lo que nos basamos para juzgar la música, ética, estética e identidad es aplicable para con todas las artes. Luego hay variaciones como ¿es arte si carece de ética? Y pienso en el caso extremo de Sade para quien la visión de la tortura es un arte ya que provoca placer.

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    • Arkiloco Arkiloco 31/01/20 21:29

      No es un "latazo" Otilio. A mi ha parecido muy interesante tu comentario por el fondo teórico que aporta. Otra sugerencia y que es un recorrido muy ameno sobre la historia de las "canciones de amor". Asi se titula: "Canciones de amor. La historia jamás contada" de
      Ted Gioia.

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  • Arkiloco Arkiloco 30/01/20 17:03

    Comparto casi todo lo que dice José Javier León y discrepo mucho con las opiniones de mis amigas Atea y Orlinda. Nada más extraño a la llamada música popular que tratar de establecer algún canon, ponderar sobre gustos a partir de las muy personales preferencias y sensibilidades y tratar de establecer fronteras entre lo que sería auténtico, música culta y ortodoxia que rechaza la mezcla, el mestizaje, la inspiración en determinadas músicas y ritmos, su evolución, la heteredoxia y la creatividad que no cesa a lo largo de los tiempos. Y que, de distintas maneras y para gustos diversos, transmite emociones, hace mover los pies y los cuerpos o nos hace participar en rituales y entretenimientos colectivos. Nada mas extraño a la música popular que tratar de encapsularla y constreñirla o que sugerir algún tipo de elitismo o gusto refinado solo al alcance de los más expertos, sensibles y guardianes de la tradición y la pureza. No es el tipo de música que más me gusta y me emociona lo que hace Rosalia pero no me cuesta reconocer su creatividad, su gracia y su excelente presentación. Por voz, música y letras. Escalofrio o repelús es al gusto. A mi, que me gustan casi todas las músicas y desprecio muy pocas, no se me ocurre pensar que todos vibremos, nos muevan los pies o nos hagan cantar los mismos ritmos y cancioness. Rosalía se inspira en el flamenco y creo que es indiferente o cosa de acádemicos discutir sobre si es o no flamenco. En el artículo no se la compara con Morente y sí con las críticas que este recibía por sus experimentos con Lagartija Nick. Rosalia debe caer mal, en parte, por su éxito. Quizás Billy Eilish no, que tampoco produce escalofrios pero ha hecho una obra notable y original con diecisiete años. Para cierto elitismo queda mejor halagar a Andrea Motis que se rodea de big bands y sinfónicas. Aunque sea más de lo mismo y de siempre y la trompeta la toque sin virtuosismo alguno. Hay gustos para todos y todos y todas con nuestros prejuicios. La musica popular avanza y se renueva contra todos ellos.

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    • Atea Atea 31/01/20 02:52

      Complicado hablar sobre lo que a cada cual mueve, emociona o hace vomitar. La canción que interpretó Rosalía en los goya y que tantos aplausos ha despertado la cantó hace años La Shica pero no le dieron tanto bombo:
      https://youtu.be/4G40Qw98IAQ
      El mundo de las fusiones da lugar a cosas maravillosas, pero también a cosas horripilantes o cuanto menos pretenciosas. Rosalía es un producto, si la ves en las audiciones de un reality en el que participó hace años verás que no hay por donde cogerla, pero se viste estrambótica, canta rumbitas mezcladas y parece que ha descubierto algo nuevo. Su productora se defiende de una polémica con el flamenco que no existe pero sí le ayuda a vender.
      Flamenco puro es lo que hace Calixto Sánchez y si lo escuchas verás que poca coincidencia hay con lo que hace Rosalía.
      Mezclas con otros ritmos o intentos de innovar hay miles, el más reconocido fue Camarón que si bien tengo que valorarle la vuelta de tuerca que le dio al flamenco, nunca fue santo de mi devoción, Morente en cambio, sí. Mi opinión no va en defensa de la ortodoxia sino de lo que yo considero buen gusto y respeto por la música, ya sea en el flamenco, rock, blues, electrónica o en el chachachá.

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      • Arkiloco Arkiloco 31/01/20 14:28

        Creo que me he extendido bastante y que no merece la pena seguir discrepando para aumentar las discrepancias como es habitual alrededor de Rosalía. Precisaría mucho sobre tu idea del buen gusto y el respeto a músicas que nunca han sido respetadas y que han dado lugar a controversias similares a esta. Ni voy a discutir sobre el flamenco, el blues o el jazz "puro" ni lo resbaladizo que es eso del "producto" y lo "comercial". Todos son productos, que se venden a determinados públicos, más o menos masivos y para diversas funciones y necesidades y hay productos que no son considerados comerciales pero son muy rentables para la industria y para el artista. Por muchas razones que no voy a desarrollar pero también por un marketing que atiende a la creciente demanda de individualización, de diferenciarse, de halagar la falsa creencia de que se participa en algún gusto selecto y minoritario. Y que como ha pasado con muchas músicas, pasan de ser populares a reductos de minorias o que creen serlo, de alto poder adquisitivo y que haran kilometros para ver a Jose Meneses. Que como tantos cantaores viven holgadamente de esa música, no van al Wizin Center pero tienen 30 o 50 actuaciones al año en recintos a rebosar de no más de 500 personas. La New Age no es lo que se considera comercial ni estará en las listas de lo más vendidos pero se consume mucho y es muy rentable. Hay gente que habla de Shakira o Enrique Iglesias y quienes intercambian experiencias erotico musicales sobre lo último de eso que se escucha en los salas del dentista. En fin, apuntes y el resumen con el que empecé: que estoy muy de acuerdo con el articulista y discrepo mucho con quienes pretender ponderar o establecer algún canon sobre el gusto en la música popular. Sobre gustos yo no discuto ni medio minuto y tampoco sobre miradas y comprensiones muy alejadas respecto a la música popular, sus funciones y diversidad de publicos a los que se dirige, lo comercial y ciertas ideas que me parecen falacias e ilusiones dentro de un mercado al que no se le escapa nada y vende lo que se quiere encontrar o se necesita. Guste o no, Nick Cave es tan popular y comercial como Shakira

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        • Atea Atea 31/01/20 15:36

          Uy lo que ha dicho y qué atrevimiento poner en la misma línea a Cave y a Shakira, im-per-do-na-ble jajajaj.
          Discrepancias alrededor de Rosalía las hay como alrededor de cualquier artista, la pureza de cualquier estilo es algo que no defiendo a ultranza pero creo que tampoco es negativo diferenciar lo puro o clásico de lo que no lo es y que no significa más que conocer la raíz de donde se parte, si más. Ya he mencionado que hay fusiones o innovaciones dignas de mención y otras son basura o a mí me lo parecen. Qué te voy a contar del mundo de las versiones, algunas mejoran la original y con otras te sangran los oídos, cuestión de gustos también o podríamos decir que hay una parte objetiva? Es cuestión de gustos oír a Pitingo versionar a Nirvana o debiera estar penado?. La rentabilidad es la finalidad de productoras que no invertirían ni un duro si pensasen que no iban a sacar tajada, y por eso salen triunfos como churros. Que tengan mucho público y vendan muchos discos dice poco o nada de su calidad y ahí volvemos a lo que cada cual valora, pero sí que hablamos sobre gustos, que también se puede, aunque no debiera haber disputas con algo tan personal y tan difícil de clasificar.
          La pasión por el flamenco no es algo selecto ni minoritario, hay infinidad de artistas con distintos estilos para satisfacer cualquier gusto y son fácilmente accesibles, ir a un festival de cante jondo tiene la misma dificultad y coste que ir a cualquier concierto.
          Lo de Nick Cave se me ha clavado en el alma.

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          • Arkiloco Arkiloco 31/01/20 15:57

            Jo, que rabia que solo se te haya clavado en el alma. Mi intención era más que mala, malísima y para nada había pensado en el alma, que vulgaridad, como objetivo. Jajajajaja

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            • Atea Atea 31/01/20 16:30

              Grrrrrrrrrrr

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    • Orlinda Orlinda 30/01/20 19:06

      Nada más extraño al flamenco que negarle unos códigos bien determinados.
      Las mezclas, los mestizajes, lo subjetivo como la gracia y la excelente presentación, todo eso está muy bien y gustos hay para todos. La crítica en este caso es por la imposición de tener que llamar a eso flamenco. ¿Por qué no es posible dejar a Rosalía en lo que es, una cantante de éxito popularizada por todos los medios, una música comercial destinada al consumo masivo? 
      Por supuesto que el flamenco admite creatividad, pero se mueve siempre en una tensión entre los cánones establecidos y la personalidad del actor que es lo que crea estilo. Si no los utiliza, no es flamenco.
      No tengo contra Rosalía más que contra otros u otras, la usurpación indebida que se está haciendo de un arte mayor al calificar como tal lo que no lo es, su banalización y empobrecimiento, de ahí mi interés en esta discusión.
      Rosalía no canta flamenco, esa es una de las razones de su éxito.
      Espero que sí, que la música popular, concretamente el flamenco, avance. Hay varias figuras muy jóvenes de mi interés. Ninguno para la música popularizada por mero interés comercial.

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      • Orlinda Orlinda 30/01/20 19:29

        Música popularizada y de qué manera también fue la de Manolo Escobar. Si digo que no me gusta y que no es flamenco, las dos cosas, no es por ser yo de ninguna élite, ni por esnobismo. Si me gusta José Menese no es para establecer fronteras entre lo culto y lo que no lo es. Es que, además de conocer y saber apreciar el flamenco, tengo un buen sentido del gusto y de la estética.

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        • Arkiloco Arkiloco 30/01/20 20:47

          Rechazar ser snob o cultivar algún elitisimo para, a continuación, hacer una afirmación tan petulante y que te situa en algún club muy exclusivo ("tengo un buen sentido del gusto y de la estética") resulta llamativo. Menos llamativo por habitual pero que forma parte de las mismas pautas de opinión y extrañamiento de lo "popular", es ese desprecio hacia lo "comercial", lo destinado al consumo masivo o estigmatizado, sin más, por tener éxito y llegar a millones de personas. No puede ser bueno o carecerá de aquellas cualidades que solo aprecian personas selectas y dotadas de buen gusto y sentido de la estética. Comprenderás que a millones de personas que asi se consideran y que son devotos de lo que consideran la música por excelencia, la clásica, y reducto del buen gusto y la sensibilidad extrema, el flamenco no les guste ni emocione. Yo creo que a ti no te gusta el heavy ni el blues, ni el punk ni el hip-hop y Rosalía te produce repelús. A los que nos o les gusta, nos hacen vibrar esas mùsicas y nos producen diversas emociones y placeres ¿ es que carecemos de buen gusto y sentido de la estética por no coincidir con el tuyo? Ser muy "comercial" o de consumo masivo es el objetivo de cualquier artista y no dirá gran cosa sobre su calidad, creatividad o capacidad para conectar con las emociones y necesidades de entretenimiento y disfrute de las personas. Populares, comerciales y de consumo masivo han sido grandes artistas y muy mediocres, ayer y hoy. Característico del flamenco y otras músicas populares es el giro que han ido sufriendo. De músicas populares y del pueblo y en algunos momentos despreciadas por las élites cultas y refinadas, a ser apropiadas por ellas y confinadas a cierta solemnidad, reglamentaciones y ortodoxias. Nada nuevo. Pasó con el romance, con la opera, el blues, el jazz y hasta con lo más ecléctico, el rock, cuando los "sinfonicos" eran objeto de burlas y blasfemias por su pretenciosidad e intentos de emular la música "culta y solemne" que parecía ajena a la "subversión" del rock and roll.

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          • Arkiloco Arkiloco 30/01/20 21:14

            Codigos los justos y, como decía, de lo más extraño a lo que siempre ha sido y será la música popular que se abre paso a partir de ritmos, esquemas y tradiciones de músicas anteriores. Los hay que se ajustan a ellos y a la tradición y quienes los rompen, crean, experimentan desde allí y universalizan músicas que han estado confinadas en el gusto de minorias o de las tradiciones de un país. La discusión es inexistente y no la plantea el articulista. No creo que nadie quiera imponer que eso es flamenco o "el flamenco". Que se inspira en el y que crea nuevas formas expresivas de su versatilidad y tradición es indudable. Que te guste o no es otra cosa pero creo que sobra desprecio hacia lo catalogado como comercial y un exceso de sublimación hacia aquello que se considera minoritario y solo al alcance de entendidos. Como dice al articulista ningun mal le hace Rosalía al arte musical andaluz. Todo lo contrario. Que el flamenco acabe siendo una música para entendidos y para representar en teatros y liceos, no deja de ser una gran paradoja y un camino hacia su fosilización. Todas las musicas populares han sufrido estas tensiones y discusiones. Discutir sobre si es o no es o como debe ser siempre acaba siendo intrascendente. De buen gusto y sentido de la estética improcedente en general si de música popular se trata. Una de sus característica ha sido afrentar y enfrentar determinados gustos, estéticas y normas.

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            • Orlinda Orlinda 31/01/20 00:31

              Lo que a mí me gusta o no lo digo yo, no tus creencias y no, no se comprende que a quien le gusta la música clásica no disfrute con el flamenco, como si fuesen músicas excluyentes una de otra. Totalmente falso tu apunte.
              En cuanto a ti, tú sabrás si en todos los géneros musicales que te gustan así en general entra morralla. Desde luego, quien haya disfrutado de la actuación de Rosalía en los Goya tiene un mal gusto considerable tanto musical como estético, qué le voy a hacer yo si estoy en el minoritario grupo que así la considera: mediocridad y vulgaridad elevadas a la categoría de octava maravilla del arte musical por el poder del dinero y el mal gusto. El mal gusto puede servir en ocasiones al arte siempre que tenga algún objetivo, cuando se propone denunciar, evidenciar situaciones o mostrar incoherencias. Nada de eso tiene Rosalía, es la exposición de lo choni sin más ni más. Pero bueno, el mal gusto no es delito, lo que es una ignominia es tratarla como la estrella revelación del flamenco como hacen los medios. Tú dices que no hace flamenco (el autor del artículo sí desde el momento que asimila lo que hace a las innovaciones de Morente) entonces no sé qué hago discutiendo contigo, en eso estamos, no hace flanco. Por tanto poco o nada puede hacer por el arte andaluz, como no sea que los yankis han descubierto ahora por ella las palmas, hay que fastidiarse.

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              • Arkiloco Arkiloco 31/01/20 15:12

                Como le decía a Atea no voy a emplear ni medio minuto en discutir sobre gustos y resumo sobre lo que era la discusión: que estoy muy de acuerdo con el articulista y discrepo mucho contigo y quienes pretenden ponderar o establecer la medida del buen gusto y la estética. Creo que me he extendido bastante y no voy a desarrollar ideas que me sugieren cierta agresividad e intolerancia en tu respuesta, discusiones que no existen pero se crean y meter de aquella manera los "yankis", el dinero, lo comercial...En fin, lo minoritario y que patrimonializa el buen gusto no es "comercial" pero es una de las vetas más rentables del mercado, como los productos de lujo, lo que se vende como selecto, disntinción y sello de diferenciación. En el mercado se vende todo y se vende mucho todo tipo de ilusión. Pero dicho esto y sobre lo que no me extenderé más, si quiero responder a algunas cosas de tu respuesta. No me molesta que me utilicen como columpio pero conviene señalar que se están columpiando a tu costa sin venir a cuento, sin razón y sin sentido. Se escapará a mi selectiva mirada pero no veo donde he dicho o sugerido cuales tienen que ser tus gustos. Era al revés, tu ponderas y estableces que la medida de buen gusto y la estética es la tuya. Y que tiene que ser universal y por narices. Ya he respondido a esto y no voy a entrar sobre una concepción de la música que solo parece contemplar el producir emociones profundas y casi místicas. Ni sobre lo erroneo de que hay una música que puede carecer de buen gusto pero es aceptable por tener algún fin de denuncia o para ¡mostrar incoherencias! Es raro todo esto que dices. No lo entiendo pero lo dejo. Nuestra visión de la música y especialmente la popular, su historia y funciones es muy distinta y no voy a discutir sobre ello. Tampoco veo que yo ha dicho la insensatez de que el gusto por la música clasica y el flamenco sean incompatibles. He dicho que a muchas personas les gusta aquella y no el flamenco. Tu no lo puedes comprender, luego debe ser falso. No tienes ningún dato para afirmar esto que se escapa de tu comprensión y yo tampoco pero tengo el conocimiento de personas de gustos muy variados y amantes de la música como yo.

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                • Arkiloco Arkiloco 31/01/20 15:31

                  Y no solo no les gusta el flamenco, les desagrada. Asiduos de la Quincena Musical y tengo un amigo, miembro durante años de la organización, con el que compartia casi todo en música salvo el gusto por el flamenco. ¿Prejuicios? Lo ignoro y aunque son habituales en el Pais Vasco sobre "lo andaluz" no enjuicio. De hecho y aunque a mi no me guste todo ni sea un experto, siempre he sido un poco raro por gustarme también el flamenco. No les gustan esos "quejios", ni los fraseos, ni los alargamientos y sostenimientos, ni el desgarro. ¿Incomprensible? No me lo parece. Lo que no me parece razonable es hablar de que no comprendes que a todos y todas no nos guste lo mismo, ni nos emocionemos o sintamos lo mismo con las diversas músicas. Y no tiene nada de raro porque es algo que afecta mucho a casi todas las músicas catalogadas como "etnicas" y que, mayormente, no logran trascender fronteras raciales, geográficas o de gustos minoritarios. Aclarado esto sobre tu creatividad en la discusión para enchufarme lo que no he dicho ni he sugerido creo que no hay que subir más escalones en el calentamiento. Tu no comprendes algunas cosas y yo no comprendo que tu no comprendas. No hace falta mejorar ni acercarse en eso. Tu con tus gustos, desprecios y prejuicios y yo con los mios, que también tengo algunos.

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                  • Orlinda Orlinda 31/01/20 19:03

                    “Yo creo que a ti no te gusta el heavy ni el blues, ni el punk ni el hip-hop...”

                    Si a ti te apetece columpiarte con la creatividad y la gracia de Rosalía allá tú y tu gusto. 
                    Comprendo que guste cualquier bazofia, ahí están millones para demostrarlo, y puede que a la vez lo que no lo es por múltiples razones. Eso no hace admisible que todo tiene el mismo valor, ni las emociones ni lo que las despierta, por mucho que hables de prejuicios por mi insistencia en afirmar diferencias no puedes evitar que hay música mala y buena.

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                    • Arkiloco Arkiloco 31/01/20 22:11

                      Decir "no creo que a ti te guste..." con lo que continua y para acabar con la pregunta que acaba la frase no es decidir por ti sobre lo que te gusta o no y me parece que no viene a cuento en el conjunto de la reflexión el sentirte como ofendida. Y además he sido más que prudente. Nos leemos desde hace mucho y por comentarios que has hecho casi podría haber dicho que "estoy seguro que no te gusta...". A mi ni me gusta ni me disgusta, cada cual tiene su estilo y formas, pero me extraña cierta agresividad que manifiestas en tus respuestas o que transmiten los adjetivos que vienes utilizando. Lo de que " nos ofende..." del titulo parecer ser algo muy real en tí. Casi nada: pedradas, ignorantes, ignominias, imposiciones, morrallas, bazofias, mediocridad, vulgaridad, mal gusto... Joer, te has quedado a gusto y hay que ver lo cabreada que pareces por no sé sabe qué o por no compartir tu buen gusto. He omitido la palabra "valor" en mis comentarios y he hablado más de "funciones". Lo del "valor", pues no sé, ¿la habilidad, el talento, el esfuerzo, el reconocimiento ....? ¿Que hay una música que despierta mejores emociones que otras y se pueden baremar y jeraquizar? Es más que confuso esto, llevaría a otra discusión y creo que, al margen de gustos, vemos de forma muy diferente esto de la música y sus funciones. Yo no he negado que haya música buena y mala pero seguirá siendo enormemente subjetivo y personal su clasificación y siempre ligado a determinadas expectativas y funciones. Que quieres que te diga, el zumba-zumba del dance, la musica house, electromix o electrónica te parecerá horrible (igual no, no te ofendas) pero no veas como te pone y lo contento que estás alli moviéndote con ella como un mono. Más o menos el tam-tam o la música orgiástica que ha escuchado la humanidad desde el principio de los tiempos ¿No es música, es mala, es buena? Ahi lo dejo. A mi me sirve Chopin, el dance y lo que tocan las txarangas en las fiestas de mi barrio.

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                      • Orlinda Orlinda 01/02/20 01:14

                        Mejor no estés  seguro para no equivocarte. Lo que me gusta no es del interés de nadie ni yo tengo ninguno en contarlo al menos ahora.
                        Enfadada me parece excesivo para como estoy, no obstante si así lo percibes ni me importa ni me molesta. Lo cierto es que me desagrada profundamente este afán generalizado por encumbrar a los altares a quien carece de méritos. Y hay algo más en el artículo que me molesta aparte de lo ya dicho, que es el artículo mismo. Lo llama “...lo que nos ofende”, se incluye ahí para a continuación apartarse y hablar de los otros, de quienes no opinan como él. Y en su baboseo no tiene la mínima prudencia que aconseja a los demás, que es una virtud, advierte, y adjudica como razones a la crítica y el que no guste alguien tan patética, la envidia. Qué pensará este hombre que tiene Rosalía para envidiar, pues debe ser justo lo que él envidia, el éxito, hace algo tan corriente como atribuir a los demás lo que es de uno. Otra razón es la “efebofobia”. Ha debido pensar, a ver, cual es la palabra en boga que utiliza cualquier defensor que se precie de cualquier causa? Ya está, fobia, la palabra mordaza que asusta puesta detrás de lo que sea. Una palabra nueva para mí a añadir a mi colección: islamófoba, cristianófoba, putófoba, transfofa y ahora esta. Y dice algo más, a quien le parezcan horrendos sus volantes “posmodernos” y su “look” es por sexismo y mojigatería, vaya, que lo no sexista es enseñar las cachas según el profesor. Y no cae en la cuenta de qué sería de la gran artista sin la parafernalia en que la envuelven.
                        Por mí, por empatía con los críticos de Rosalía a los que sí comprendo, el artículo es muy ofensivo, motivos para molestarse da.

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  • Republicano1944 Republicano1944 30/01/20 06:54

    He cumplido los 75 y en mi larga vida nunca presencié tata tontería escrita y dicha por tatos expertos sin diploma surgidos de la nada. El arte no admite fronteras y siempre hay doctores de chichinavo dispuestos a ponerlas. Rsta sociedad nuestra se distingue por su cainismo y su cerrazón. Catetos y envidiosos. Así no ha ido, así nos va.

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    • Orlinda Orlinda 30/01/20 15:02

      O sea, que para opinar de arte hay que ser un experto con diplomas y a la vez, el arte no tiene fronteras, puede serlo cualquier cosa, la fotografía de un retrete... y quien no tiene diplomas debe aceptarlo so pena de ser llamada cateta. A ti te puede parecer arte lo que te de la gana, que en realidad es eso con lo que te vienen bombardeando desde todos los medios, pero decir que lo de Rosalía es arte flamenco solo tiene un nombre: ignorancia. Nada extraño cuando desde la misma Junta de Andalucía se confunde flamenco con folclore andaluz.

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  • Orlinda Orlinda 30/01/20 02:03

    Para pedradas las que le das tú al flamenco, José Javier.
    Puedes citar todo lo que quieras que no por eso vas a elevar la calidad de Rosalía. Es lo que es, una cantante que provoca “escalofríos” de distinta índole (a mí de repelús) que algunos cantes los suaviza y los convierte en canciones aflamencadas como mucho. No canta flamenco, está fuera, es otra cosa, por tanto al flamenco no le hace mal ni bien. Lo que ofende es ese empeño de los demás, creo que no de ella que está en otro rollo, en que hace flamenco, uno nuevo y actualizado. Y ya de esas tonterías de que se le tiene envidia por ser mujer y joven, para qué decir. ¿Tú sabes a qué edad empezó a cantar Estrella Morente? Y nadie la criticó, al contrario, todo alabanzas. Claro que de quienes saben qué es flamenco. Y tampoco tiene un éxito de masas, ni falta que le hace, su rollo es otro, pero no dirás ¿autor? que es una pieza de museo arqueológico, o en tal caso, que los museos no decaigan y conserven lo que lo merece y la morralla... para quien la disfrute, que le aproveche.

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  • subeChico subeChico 30/01/20 00:09

    Pues a mí esta chiquilla me produce escalofrios escucharla. Acabo de escucharla en su "Aunque es de noche" y me ha gustado aun más que la versión más antigua de Morente (que nos enseña el profesor que también fue un heterodoxo en los 80. Yo le auguro a esta diosa más éxitos que al propio Camarón que también lo fue. Tres monstruos del cante para mí que me ponen la carne de gallina. Y soy un profano integral pero ellos me tocan la fibra y me apasionan.

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  • Atea Atea 29/01/20 23:38

    A los ojos duele leer que se compara a Rosalía con Enrique Morente. A quienes atacan a Rosalía por su edad, su sexo o su indumentaria tampoco habría que tenerles en cuenta, pero si valoramos la calidad musical, no saca ni aprobado. No voy a hacer una lista de artistas que llenan estadios sin valer un duro.

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  • ROSA TARRAGONA ROSA TARRAGONA 29/01/20 23:30

    No entiendo de flamenco, pero desde pequeña siempre me ha gustado mucho. Para mi a Rosalía le sobra arte, por que me deja embelesada con cada una de sus actuaciones.
    Gracias Rosalía por ampliar y dar actualidad al flamenco. pero conservando, la esencia , la fuerza y el empuje, que le son propios.

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