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¿Agua para las Tablas de Daimiel? Claro, pero no del Tajo

Publicada el 03/03/2020 a las 06:00

En noviembre de 1995, justo cuando se debatía sobre la conveniencia de construir una gran tubería desde el Acueducto Tajo-Segura hasta la Llanura Manchega, Juan Serna y yo publicamos en El País un artículo titulado “El negocio de la sequía: el Trasvase Tajo-La Mancha".

Los documentos que hace décadas se escribieron sobre quimeras del agua, desde los principios de lo que se denominó la Nueva Cultura del Agua, están envejeciendo muy bien. El tiempo no pasa por ellos, y en muchos casos, el colapso que ya entonces se anticipaba, ha llegado con más rigor incluso del que se preveía.

Nuestra conclusión hace 25 años fue: “Si todas las instituciones y grupos sociales castellano-manchegos se han opuesto reiteradamente al trasvase de aguas del Tajo hacia el Segura (…) por coherencia, ahora debería cuestionarse también este proyecto y no caer en el egoísmo de justificarlo porque ahora se beneficia a una comarca de la propia región origen de los recursos. (…) La mejor tarjeta de visita que Castilla-La Mancha puede presentar sería la de una gestión responsable y cuidadosa de sus escasos recursos hídricos, sin esconder en un rincón los malos ejemplos, sino mostrándolos a la ciudadanía para que prendidos en la conciencia colectiva del pueblo sirvan para no tropezar dos veces en la misma piedra”.

En los últimos días el Gobierno de Castilla-La Mancha ha vuelto a apoyar la solicitud de un trasvase de agua de 20 Hm3 desde el Acueducto Tajo-Segura hasta las Tablas de Daimiel, con el argumento de evitar el “desastre ecológico” de este Parque Nacional. La misma inconsistencia perversa de siempre.

Por un lado, se impulsa una política agraria que prima el regadío tanto intensivo como en cultivos que tradicionalmente han sido de secano (viña, olivo, almendro, pistacho). Política que ha sobreexplotado los acuíferos manchegos tanto en la cuenca del Guadiana como en la del Júcar, y ha derivado en un deterioro sin precedentes, y en muchos casos irreversible, en los espacios del agua de La Mancha Húmeda de las provincias de Ciudad Real, Cuenca y Toledo y en los Valles del Júcar y el Cabriel en Albacete y Cuenca.

Por otro lado, consumado el daño realizado a conciencia, para tapar sus vergüenzas, el mismo Gobierno que impulsa un regadío desbocado sin futuro, y que potencia a muerte la instalación de macrogranjas porcinas que contaminan acuíferos con sus purines, solicita al Gobierno de España agua para encharcar temporalmente las Tablas. Agua que más pronto que tarde se infiltrará en un acuífero reseco para que pueda ser extraída de nuevo para regar cultivos excedentarios cuyos precios de mercado están hundidos. Y da igual si con ello damos una puñalada más a un río Tajo maltrecho. Y da igual si cientos de pequeños espacios del agua del Júcar y el Cabriel siguen muertos, para ellos no se pide agua, ni se llevan a cabo políticas que reviertan el deterioro. Eso sí, el mismo Gobierno de Castilla-La Mancha que los ha liquidado, se congratula de que el Valle del Cabriel se declare Reserva de la Biosfera por la UNESCO. El culmen de la maldad y la hipocresía.

La recuperación de las Tablas de Daimiel y toda La Mancha Húmeda pasa por reconocer la verdadera causa de su deterioro: la sobreexplotación de las aguas subterráneas de la zona como consecuencia de una agricultura de regadío intensiva que utiliza agua muy por encima de los recursos renovables del territorio. Si el diagnóstico está claro, la solución pasa por recuperar los caudales en régimen natural que reciben estos espacios, llevando a cabo una nueva política agraria consistente con dicho objetivo de reducir las extracciones de agua subterránea. En el marco del cambio climático que ya ha llegado e irá a más, la adaptación de la actividad agraria y ganadera a unas menores disponibilidades de agua es si cabe todavía más urgente. Lo contrario, lo que se está haciendo ahora con la expansión del regadío incluso en cultivos leñosos tradicionalmente de secano, no es un paso adelante en la buena dirección, todo lo contrario, es un salto en el vacío.

Si en las circunstancias actuales las Tablas tienen que estar secas en periodos de lluvias escasas, pues que se sequen. Las gentes de La Mancha verán en el espejo de este espacio natural muerto el futuro que les espera, sin los paños calientes y los espejismos de un agua que ahora llega escondida por tubería, sin dejarse ver, muerta de vergüenza, desde otra cuenca lejana donde tampoco sobra. La sociedad civil debe organizarse y enfrentar este asunto de vital trascendencia para su futuro, planteando a las administraciones públicas con competencias sobre el agua otra forma de gestionar el territorio, cuidando la vida.

En la fase de colapso social, económico y energético postpetróleo en la que nos estamos adentrando, cuanto antes comencemos a ser conscientes de los límites y desbarajustes de nuestro modelo de producción, distribución y consumo capitalista, mucho mejor. El secado de las Tablas de Daimiel es ya un icono de ello y ojalá sirva para que la gente de los pueblos de su entorno se ponga manos a la obra para la transición a un estilo de vida austero pero digno, centrado en el cuidado y el respeto a la naturaleza.

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Gregorio López Sanz es profesor de Política Económica en la Universidad de Castilla La Mancha y miembro de ATTAC y Ecologistas en Acción-Albacete.

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8 Comentarios
  • Juan A. Cervantes Juan A. Cervantes 08/03/20 13:54

    El capitalismo y la ineptitud de nuestros gobernantes autonómicos no tiene limites, en Castilla-La Mancha con las Tablas de Daimiel y Murcia con el mar Menor. Y las gentes de los pueblos están anestesiados, solo se mueven asociaciones que luchan por la conservación de estos espacios naturales. El resto no harán nunca nada y sin embargo tenemos la solución a largo plazo, educación educación y educación.

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  • Dver Dver 04/03/20 14:09

    ¡Bravo! Por fín un arículo sobre la explotación de las aguas subterráneas. No estoy seguro de la cifra, pero me suena que en los últimos cuarenta años, en la Mancha, se han convertido en regadío UN MILLÖN de hectaáreas de secano, con pozos de extracción, eso si lo sé, de hasta SETECIENTOS METROS de profundidad. No solo son los humedáles de Castilla-La Mancha los afectados, sino flujos de agua tan importantes como los del Júcar, el Tajo y el Guadiana. El Júcar se ha visto especialmente afectado, pues su caudal procedente de los acuíferos que lo alimentan provienen de dicha zona. ¿Cual ha sido la actitud de las Cofederacionnes de los distintos ríos? ¿Tenían competencias sobre las aguas subterráneas? La dejación de los organismos competentes y la división política de los territorios, que para nada coincide con la orografía y otros fenómenos geográficos, ha traído estas catástrofes que no solo afectan a la naturaleza del territorio que debemos cuidar, sino también a la economía milenaria de las zonas que contaban con dichas aguas. ¿Pueden las asociaciones de regantes de las distintas cuencas hidrográficas reclamar da´ños y perjuicios, o al menos que se reponga la cuenca tal y como es?

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  • leandro leandro 03/03/20 21:19

    Todo lo que he leído me parece completamente sensato y doloroso . Creo que falta un poco de mala leche para incidir en el cambio necesario que conlleve a una solución .

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  • Mig16 Mig16 03/03/20 08:59

    Trabajar dignamente, sin sobre explotar los recursos naturales (utilizar agua en cultivos de secano, granjas de animales, etc) debería ser la norma y debería permitir el desarrollo normal de los pueblos. Pero la organización económica de nuestra sociedad lleva a que el respeto al entorno natural sea incompatible con la vida económica de las personas. En las ciudades, no obstante, pasa lo mismo: los empleos que existen son, en gran medida, incompatibles con la posibilidad de mantenerse económicamente con ellos. Deberíamos reflexionar sobre ello y llegara a alguna conclusión que beneficie a la mayoría, no como actualmente. Con la organización actual de la economía sólo se benefician unos pocos que se aprovechan de la mayoría y de la naturaleza. 

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  • Pointer56 Pointer56 03/03/20 08:37

    Certera exposición, Sr. López. Enhorabuena.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 03/03/20 08:36

    ¿Cuál es la relación entre este artículo y las milongas sobre despoblación que nos cuenta este Gobierno o nos contaría cualquier otro, puesto que el asunto se ha puesto de moda? Muy sencilla y se resume en una frase casi al final del artículo: "...la gente de los pueblos de su entorno se ponga manos a la obra para la transición a un estilo de vida austero pero digno..." que, traducido a un lenguaje menos entusiasta de la pobreza, significa: prepárense para vivir peor de lo que viven, lo que me recuerda a la época inmediatamente posterior a la gran crisis inmobiliaria del final de la primera década de este siglo: viven ustedes por encima de sus posibilidades y así no hay manera. Naturalmente, a la gente que no le da la gana vivir con tanta "dignidad" como dice el artículo, entre las pocas soluciones que se les ocurren está la de emigrar.

    ¿Estoy defendiendo la sobreexplotación del agua de la zona? No, al contrario: estoy recordando el principio de conservación de la masa, que dice en su versión castiza que de donde no hay no se puede sacar. Y en grandes extensiones de España hay poco o muy poco. Vengo de un viaje por Alemania y he tenido que cruzar el Meno y el Rin: aun yendo en coche, se tarda un ratito en los dos casos de lo anchos que son. Mire usted cualquier cauce de cualquier "gran río" español y verá una de las razones por las la gente ha tenido que emigrar a los sitios habitables de España o de fuera desde hace siglos: el cauce que verá se ha formado a lo largo de miles de años, no es consecuencia de la disminución reciente de lluvia por el calentamiento global, pero aun así es estrecho y canijo porque aquí ha llovido poco o muy poco (salvo en la cornisa norte) desde hace siglos. El cauce el río español no tiene nada que ver con el del Rin, el Meno, el Elba, el Támesis, el Loira, el Sena o cualquier otro río merecedor de ese nombre. Los visigodos se vinieron aquí a la fuerza, porque los francos les vencieron, no porque esto les pareciera mejor, amiguitos.

    Y eso que en España vivimos poco más de dos tercios de la población de Francia (solo un poquito más grande) y solo algo más de la mitad que en Alemania, que es claramente más pequeña que España.

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  • Republicano1944 Republicano1944 03/03/20 06:55

    Las Tables, el Mar Menor, Doñana....el caso es seguir destrozando la naturaleza

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  • ADL3 ADL3 03/03/20 06:49

    Muy de acuerdo.
    Los inventos del Sr. García Page, que sigue sin saber dónde está, reflejan ese egoísmo inmediato de "pan para hoy..."
    Ante tal despropósito de convertir lo natural en artificial, se debería tener en cuenta retirar el calificativo de Parque Nacional y renombrarlo como Terra Mítica o algo así.

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