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España dentro de España: Vox y la cuestión castellana

Publicada el 10/10/2020 a las 06:00

«Yo no estoy en ningún búnker. Como castellano prefiero la intemperie.» Esta frase fue pronunciada por José Antonio Girón, ministro de Trabajo durante el franquismo y uno de los procuradores que votó en contra de la Ley para la Reforma Política. Su expresión sería un buen objeto para analizar la actuación de los reductos más fieles al franquismo durante la Transición, pero aquí queremos fijarnos en otra cosa. Las palabras citadas nos permiten acercarnos también al papel que el castellanismo, en forma de reivindicación de una supuesta esencia castellana de España, jugaba en el discurso de las élites de la capital durante la dictadura de Franco, lo que nos posibilitará apreciar si ese discurso sigue siendo el mismo a día de hoy.

Una dimensión de los desequilibrios estructurales que alimentaron la aparición de los nacionalismos periféricos, surgidos en buena medida para contrarrestar la pretensión de centralización del poder por parte de las élites de la capital en el siglo XIX, es que éstas reclutaban de manera sistemática sus cuadros en las Castillas, intentando excluir deliberadamente a las élites catalanas y vascas. Sin ir más lejos, el exministro Girón era un joven falangista natural de Palencia, que fue nombrado ministro en detrimento de otras opciones, a pesar de no haber llegado siquiera a los 30 años.

El castellanismo, la concepción de Castilla como sostén y guía del país, como representante de la auténtica esencia de lo español, dominó gran parte de las interpretaciones dominantes sobre la nación española desde el siglo XIX hasta la democracia. Desde algunas partes del país y desde otros ámbitos madrileños, se han ofrecido elaboraciones alternativas de la españolidad, pero entre las élites de la capital siempre ha triunfado ese casticismo castellano tan reconocible en la producción literaria, cinematográfica y artística de los últimos dos siglos. Basta apreciar desde la pintura romántica y realista decimonónica, pasando por las obras de Azorín o Machado a comienzos del siglo XX, hasta las películas de Almodóvar ya en democracia. De hecho, las élites de la otra gran ciudad española, Barcelona, miraban la cultura de la capital con cierto desprecio, al cultivar ellos en contraposición una actitud más deliberadamente cosmopolita. Sin embargo, para la clase política de Madrid esto sólo suponía un refuerzo de su postura. La asimilación del ser español con los supuestos rasgos del carácter castellano –la valentía o la rudeza que expresa Girón en la cita, por ejemplo– se blandía con más fuerza para representar como antiespañoles a los movimientos desarrollados en el País Vasco y Cataluña.

Hoy, en cambio, parecería que parte de las élites capitalinas estarían en proceso de abandonar ese castellanismo en favor de un más particular madrileñismo. La concepción de Castilla como una España dentro de España estaría siendo ahora sustituida, o al menos complementada, por declaraciones como las de la actual presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, que manifestó que «Madrid es España dentro de España», para luego preguntarse de manera retórica «¿Qué es Madrid si no es España?». La presidenta ha alcanzado incluso un cierto rasgo de identitarismo, afirmando que «tratar a Madrid como al resto de las comunidades es, a mi juicio, muy injusto», en un intento de resaltar así un supuesto hecho diferencial de la comunidad madrileña.

Así, la apuesta del PP por cierto grado de autonomismo contrastaría con el papel de Vox como guardián de la tradicional asimilación entre lo español y lo castellano, coherente con su objetivo de eliminar el Estado de las autonomías. La disputa actual entre el ejecutivo de Ayuso y el de Sánchez sería una muestra de esta situación. En ella, Madrid estaría jugando un papel de presión particular sobre el Gobierno similar al que sus élites usualmente han criticado a otras autonomías como Cataluña, el País Vasco o Navarra, mientras que estas últimas adoptan un perfil más bajo.

Es posible que este proceso se vea influido por la proliferación de reivindicaciones de identidades asociadas a las Comunidades Autónomas que ha tenido lugar desde la Transición. En todas las autonomías se ha desarrollado en mayor o menor medida la construcción de una identidad particular, ya sea en forma de localismo, regionalismo o nacionalismo. Quizás debido a tratarse de la capital y de la cuna del más hermético nacionalismo español, el caso madrileño parece haberse unido más tarde a esta tendencia, pero lo estaría haciendo, y sería también parte de ella la aparición de un partido como Más Madrid.

En este sentido, no sería descabellado pensar que el reciente renacimiento de los movimientos identitarios en Castilla, como el nacionalismo de Izquierda Castellana (cercano al ámbito de Unidas Podemos) o el regionalismo del que hacen gala PP y PSOE, así como las reivindicaciones de la España vaciada realizadas en forma de castellanismo autonomista o provincialista, como las de la plataforma Soria ¡Ya!, sean una dimensión de este mismo proceso. Es decir, que la apuesta del españolismo de la élite central por el madrileñismo haya descuidado su tradicional fijación castellanista, facilitando –que no determinando– su resignificación por parte de otros movimientos.

Así mismo, no sería casual que sea precisamente Vox, cuyo discurso reelabora buena parte de los elementos del nacionalismo español más arcaico, quien, frente a la incapacidad del PP, esté asumiendo con más eficacia esas reivindicaciones de la España vaciada. De esa manera, Vox mostraría la disposición de disputarle el castellanismo a esos movimientos y mantener su asimilación al españolismo, que ellos verían en peligro tras la deriva autonomista del resto de fuerzas políticas.

En Teruel Existe, un movimiento no castellano, pero sí representante de la crisis de la España vaciada, ha podido verse cierta ambigüedad ideológica, pese a su apuesta táctica por el apoyo al Gobierno socialista. No resulta difícil imaginar que un movimiento de las mismas características que triunfase electoralmente en la vecina Castilla pudiera verse ante problemas de posicionamiento muy similares. El elemento castellanista parece ya sometido a una tensión entre los que quieren articular en torno a él una serie de demandas a nivel autonómico o provincial, y quienes pretenden consolidarlo en su rol de eje vertebrador de cierta concepción tradicional del nacionalismo español. El resultado de tal batalla aún está por ver, pero no parece que vaya a resolverse a corto plazo, ya que tal enfrentamiento es sólo parte del conflicto mayor por definir la españolidad que domina ahora mismo la política de nuestro país.

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8 Comentarios
  • milvus milvus 11/10/20 00:22

    Mejor pásese al vino, Sr Meseguer, que beber mayor  graduación alcohólica parece nublarle la neurona.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 10/10/20 19:23

    "Desde entonces ya Castilla/ No se ha vuelto a levantar/ En manos del rey bastardo/ O del regente falaz" cantaba con acierto el Nuevos Mester de Juglaría glosando la desaparición de Castilla tras la derrota comunera. La Castilla que sale de aquella derrota es una nación sometida y privada de su esencia, convertida en el sustento de aquella España (decía Quevedo "En Galicia y Portugal/ ya no hay quien pague un real/ Cataluña y Aragón/ son de la misma opinión/ sólo Castilla y León/ y el noble pueblo andaluz/ llevan a cuestas la cruz") e identificada con España por un poder más cercano a lo feudal que a lo renacentista. Ahí se quedó la historiografía de "España". A los Girones y compañía (feudales puros más que fascistas, que ni a esa "modernidad" llegaron) les encantaba presumir del "recio carácter" castellano, pero cuando vendían la imagen de España, lo hacían con el envoltorio del flamenco, la paella y la diversión permanente, rasgos todos alejados de los castellanos. Castilla fue borrada del mapa (como algo más adelante hicieron con León, sumándola a Castilla). Se apropiaron de su lengua para convertirla en el español (la lengua del imperio nos recordaban en los colegios franquistas) hasta el punto de que hoy el término "castellano" para definir el idioma sólo surge tras el crecimiento de los otros nacionalismos españoles (me resisto a llamarles periféricos porque eso es sólo una descripción física que una vez más niega la castellanía fundiéndola con el españolismo) y en todo el mundo se llama "español". Así como la Ile de France dio origen al francés (y no al parisino) la identificación por parte del poder de España con Castilla no sólo nos robó la lengua, sino que nos robó la identidad. El franquismo no hizo sino asentar en este momento cultural una realidad ficticia construida en el siglo XVI: Castilla no existe, es España. Muy pocas personas se identifican como castellanos. Se nos achicó la patria chica a las provincias, entes básicamente políticos y no culturales, y se nos tachó de conservadores cuando era todo una construcción del poder que necesitaba un relato épico y una base histórica. Nos robaron nuestra historia para construir su mentira.

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    • Ambon Ambon 11/10/20 18:59

      Alguien dijo, Castilla hizo a España y España destruyó Castilla, no estoy de acuerdo con ninguna de las partes, Castilla fué destruida por los Austrias que no entendieron aquello de "mercenario sois del reyno", ellos se consideraron dueños, amos y destruyeron las libertades castellanas, Castilla fué expoliada por las distintas dinastías absolutistas para defender los intereses privados de los Austrias y de los Borbones, Castilla y "las Indias" aportaban los recursos y los hombres para las guerras familiares de los Austrias en Flandes, mientras que algunos vascos y catalanes se enriquecían con el comercio ultramarino y los banqueros flamencos o genoveses se forraban con los prestamos a esos reyes, solo cabe recordar que Felipe II que se supone que era el rey mas poderoso de su tiempo entró en quiebra, eran insaciables.

      Pero viniendo a una historia mas reciente, ¿Alguien considera normal que la potencia política que puso en el mapa un nuevo continente, América, hoy no tenga salida al mar? Los nacionalismos querían castigar a Castilla y lo hicieron en el 78, acusaban a Castilla de imperialista. curioso imperio donde las colonias tienen mejor nivel de vida que la metrópoli.

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  • copitodenieve copitodenieve 10/10/20 16:06

    En el fondo del artículo subyace a mi parecer el tópico de Castilla es otra cosa (España) y nosotros (los mal llamados nacionalismos periféricos) sufridores del invasor castellano.
    La entrada firmada por MEDINA da pistas al autor de los tópicos y de la carga ideológica que encierra su artículo aunque, además de leer y viajar, le aconsejo al señor Chema Meseguer que vacíe su mochila antes de echar a andar por los caminos de las lecturas sobre nacionalismos (se ha escrito y rweditado mucho tras la crisis territorial en Catalunya sobre este tema) porque con orejeras corre el peligro de no ver ni cruces ni cambios de sentido en su peregrinaje por estos territorios.

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  • Medina Medina 10/10/20 13:55

    Nací y me eduqué en Castilla. He vivido y trabajado en todas las provincias, excepto Palencia. Conozco bien Castilla... como el resto de España a lo largo de los 45 años que llevo viviendo y trabajando en todo el territorio nacional. Cuando te encuentras a un castellano en otra Comunidad Autónoma y le preguntas de dónde es, él contesta: de Salamanca, Soria, Valladolid... En estos últimos 45 años no he oído a un sólo ciudadano de Castilla contestar: "Soy castellano". No existe concepto identitario en Castilla... Sí lo hay "español" -muy a menudo ligado al PP o la derecha franquista-. En Castilla hay todavía rancios y feudales raíces cortijeras y medievales que la derecha franquista sabe manejar muy bien. Los "castellanos"-por contradecirme- muchos... somos hijos de la pobreza secular de la Meseta Castellana, carne de emigracíon: A Madrid, País Vasco, a Francia y Alemania en los 60/70. No hay concepto identitario "castellano". Es demasiado habitual confundir lo "castellano" con la derecha, el franquismo y a Valladolid con "Fachadolid". Recomiendo al autor del artículo que viaje por la Meseta Castellana, habla con la gente, lea, estudie... quizá se va a encontrar con la población más envejecida de España abandonada a su suerte: la pobreza y la emigración. Ya es triste que el nacionalismo identitario se haya nutrido con tópicos y falsedades sobre España/Castilla, como para que se cree el concepto "castellanismo" -como Ud. repite- que no existe. El "españolismo" está más presente en Madrid que en Valladolid. Los más interesados en crear un concepto de "castellano/españolista" es a los nacionalistas/independentistas periféricos. Como dijo hace décadas Antonio Juan García-Santesmases Martín-Tesorero (Madrid, 1954) filósofo y político español, el el Congreso de los Diputados... hablo de memoria... "El problema de Uds los nacionalistas es que para definirse a sí mismos, tienen que definir/etiquetar a los demás" Pues eso... señor Meseguer: "El Carlismo se cura leyendo y el nacionalismo viajando" (Pío Baroja) Y yo añado: hable usted con la gente de la Meseta Castellana, lea y estudie su historia. Quizá así no vuelva a utilizar el término: "Castellanismo".

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    • Ambon Ambon 11/10/20 18:45

      En la Universidad de Granada se publico hace ya años una tesis doctoral que explicaba con cifras y datos como el régimen dictatorial de Franco obligaba a todas las cajas de ahorros a invertir una parte de su capital en los "polos de desarrollo", Cataluña, País Vasco y Madrid, es la expresión más evidente del expolio que sufrió la España que no está en esos tres centros económicos, les esquilmaron los recursos financieros y detrás les seguían los recursos humanos. Se descapitalizó y se despobló la inmensa mayoría del país en aras a un modelo económico de las élites que eran las que residían y tenían sus negocios en las zonas beneficiadas, todo ello con el beneplácito del dictador.

      Pero el problema no son las barbaridades cometidas en los 39 años de dictadura, el problema es que en los 42 años de "supuesta" democracia, las cosas no solo no se han corregido, sino que siguen empeorando

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    • estovamal estovamal 10/10/20 16:29

      Según iba leyendo la columna del señor Meseguer, he tenido la misma reacción que usted expresa tan acertadamente. Así que, muchas gracias sr. Medina. (Qué nombre tan apropiado, amigo).

       Si me lo permite, añadiría un par de referencias. La primera, el recuerdo a mi admirado don Agustín Garcia Calvo y su "manifiesto por la republica zamorana", con su maravillosa e inteligente ironía.
      Y de otro lado, el recuerdo del expolio que esta tierra ha sufrido por parte de unos y otros. Como ejemplo puntual que conozco bien, la industria textil en Palencia y Bejar.

       Reitero el consejo que usted le da: "Lea y estudie, señor Meseguer".

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  • Ambon Ambon 10/10/20 12:39

    La actitud capitalina de Madrid choca de manera inevitable con cualquiera que no resida en Madrid. Madrid se ha convertido en una especie de agujero negro que absorbe todo, las inversiones privadas y también las públicas, por eso Díaz Ayuso dice «tratar a Madrid como al resto de las comunidades es, a mi juicio, muy injusto», lo que es injusto es la desigualdad y da igual si se es desigual con los independentismos o nacionalismos catalán o vasco o con el españolismo madrileño. Cuando hablo de igualdad no me refiero al igualitarismo de rasero, café para todos, me refiero a la igualdad de oportunidades y que cada cual actúe según sus particulares intereses, me refiero a que todos el territorio nacional debe tener los mismos derechos para ser la sede de los ministerios, las direcciones generales, las empresas y fundaciones públicas y todas esas instituciones públicas que generan empleo y dinamizan territorios.

    Si además nos encontramos con Madrid, que en cuanto llega el fín de semana o cualquier puente se marchan como si huyeran y eso sucede en un estado general de pandemia y es el principal foco nacional de contagios el que se moviliza por todo el Estado llevando evidente riesgos al resto, ¿Como esperan que se les reciba? Si los demás nos con finamos a petición de los ayuntamientos o los gobiernos de las CCAA y a Madrid tienen que confinarla el Gobierno nacional, ¿Que quieren que pensemos de ese gobierno madrileño provocador y altanero? Pues yo pienso que es igual de insolidario que los independentistas cuando desde una de las zonas mas ricas de España nos decían aquello de "España nos roba".

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