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El virus del odio inoculado por Donald Trump

Publicada el 10/01/2021 a las 06:00

A partir de la crisis económica iniciada en 2008, se ha producido un fenómeno político-religioso a nivel mundial que ha generado en importantes sectores de la población mundial actitudes racistas, xenófobas, antisolidarias, individualistas, antiecológicas, racistas, sexistas, etc. Son actitudes propiciadas por organizaciones políticas, sociales, económicas y culturales de extrema derecha, atizadas por líderes políticos como Donald Trump, Jair Messias Bolsonaro, Santiago Abascal, Viktor Orban, Matteo Salvini, Andrej Duda, y legitimadas por movimientos religiosos integristas.

Una de las personas que más ha contribuido a la difusión del discurso y de las prácticas de odio ha sido Donald Trump durante los cuatro años de presidencia de los Estados Unidos, que ha culminado con el asalto —verdadero golpe de Estado frustrado— al Congreso de los Estados Unidos, alentado por Trump y llevado a cabo por sus seguidores. El discurso y las prácticas de odio de Trump han contado no solo con el apoyo del Partido Republicano, sino con un numeroso e influyente sector del movimiento evangélico fundamentalista, que, en enero de 2020, puso en marcha la campaña “Evangélicos por Trump” para apoyar su candidatura.

La organización religiosa Capitol Ministries, apoyada por el vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado Mike Pompeo, la secretaria de Educación Betty DeVos, el secretario de Energía Nick Perry y el fiscal general Jebb Sessions, ha legitimado su política belicista, ultraneoliberal, xenófoba, patriarcal, racista, negacionista del cambio climático, belicista y generadora de fake news, a través del falseamiento del sentido liberador de los textos de la Biblia judía y la Biblia cristiana.

El apoyo a Trump ha venido también de grupos católicos ultraconservadores y de importantes personalidades de la Iglesia católica, como el cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York y ex presidente de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica de Estados Unidos, que mantuvo estrechas relaciones de complicidad con Trump a lo largo de todo su mandado y dirigió la oración en la Convención Nacional del Partido Republicano que confirmó a Trump como candidato a la presidencia de Estados Unidos para un segundo mandato. Legitimaba así religiosamente, al más alto nivel, dicha candidatura.

En las elecciones del 3 de noviembre Donald Trump fue derrotado. Sin embargo, consiguió 75 millones de votos, en torno a nueve millones más que en las elecciones de 2016. Tales apoyos demuestran que su derrota no representa el fin del trumpismo. Todo lo contrario, se mantiene vivo, activo y pujante. No repetirá como presidente de los Estados Unidos, pero ya ha incubado el virus del odio del racismo, la xenofobia, el machismo, la LGTBIfobia, etc., no solo en la ciudadanía estadounidense, sino en la población mundial. Cuenta para ello con el apoyo del presidente de Brasil, actor principal de la Internacional de odio y eficaz predicador del cristo-neofascismo, con algunos de los gobernantes europeos de la derecha y extrema derecha como Viktor Orban en Hungría y Andrjez Duda en Polonia, con algunos líderes políticos como Salvini en Italia, Santiago Abascal, algunos dirigentes del Partido Popular y determinadas organizaciones ultraconservadoras católicas como HazteOír, El Yunke, Infocatólica y la Asociación de Abogados Cristianos en España. Desactivar el discurso y las prácticas de odio no va a resultar fácil, porque están fuertemente arraigados en el imaginario social y cuentan con fuertes apoyos económicos, políticos y religiosos. Pero hay que intentarlo con una pedagogía adecuada porque están en juego la democracia y la dimensión liberadora de las religiones.

Como respuesta a este fenómeno, que está mutando el mapa político y religioso hasta constituir una grave amenaza para la democracia, me he dedicado durante el confinamiento a escribir el libro que acaba de aparecer: La Internacional del odio. ¿Cómo se construye? ¿Cómo se deconstruye? (Icaria, diciembre 2020, 222 páginas), donde ofrezco un riguroso análisis de la nueva relación entre religión y política en América Latina, Estados Unidos y Europa.

La alianza entre la extrema derecha política y los movimientos cristianos fundamentalistas ha dado lugar al nacimiento de una nueva religión, la Internacional cristo-neofascista, que se alimenta del odio, crece y disfruta con él, lo fomenta entre sus seguidores y lo inocula en la ciudadanía. El odio se dirige contra la llamada ideología de género y el feminismo, los colectivos migrantes, las personas musulmanas, el movimiento LGTBI, el matrimonio igualitario, la interrupción voluntaria del embarazo, el laicismo, etc. La nueva religión se guía políticamente por la dialéctica amigo-enemigo, religiosamente por la teología de la prosperidad y económicamente por el neoliberalismo a ultranza. Niega el cambio climático, la discriminación y violencia contra las mujeres, se opone a la educación afectivo-sexual en las escuelas e interpreta el coronavirus como castigo de Dios.

El libro muestra cómo se construye el odio, ofrece una pedagogía para deconstruirlo y propone alternativas para la creación de una sociedad interreligiosa, intercultural, interétnica, solidaria con las víctimas del odio, respetuosa de las diferencias, que combine la redistribución igualitaria y el reconocimiento no jerárquico de las diferentes identidades y se aleje del nacionalismo étnico excluyente, del supremacismo, del individualismo neoliberal, de los fundamentalismos religiosos y del doctrinarismo dogmático. Una sociedad comprometida en la construcción de un feminismo del 99%, según la propuesta de Nancy Frazer, y de una mayoría ciudadana contraria al 1% que detenta el poder económico y político en el mundo.

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Juan José Tamayo es profesor emérito de la Universidad Carlos III de Madrid. Sus últimos libros son La Internacional del odio. ¿Cómo se construye? ¿Cómo se deconstruye? (Icaria, Barcelona, 2020) y Hermano islam (Trotta, Madrid, 2019, Madrid)

 

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12 Comentarios
  • micanuto micanuto 10/01/21 22:19

    ".....e interpreta el coronavirus como castigo de Dios ". Si, si, pero todavía no les hemos visto organizando procesiones de flagelantes cantando aquello de : Perdona a tu pueblo señor, perdona a tu pueblo, perdonalo señor. No estés eternamente enojado, no estés eternamente enojado, perdonalo señor. Si lo intentarán seguro que no les faltaban voluntarias para castigarse el lomo con el látigo. !! Que país !!. Cada vez más fanáticos retrógrados porque cada vez hay menos cultura y educacion

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    • micanuto micanuto 10/01/21 22:27

      Ojo, se ha colado sin querer lo de voluntarias, cuando correspondía voluntarios ( plural genérico )

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  • Argaru Argaru 10/01/21 18:33

    Un sicólogo me dijo una vez que solo existía un complejo y ese complejo es el de inferioridad. Todos sentimos un complejo de inferioridad hacia algo, algo que puede ser tan nimio como una araña o tan grande como los espacios abiertos, pero el virus del odio sólo cala en los caldos de cultivos propicios, donde pululan todas esas criatura “debidamente” educadas en el racismo, la xenofobia, la aporofobia y demás fobias que impiden que afloren y se hagan realidad los privilegios de casta, de clase, de linaje ancestral o simplemente, por el color níveo de la piel. Por esta razón, los cretinos que forman la “white trash” y algún otro “despistado”, que anda por ahí, piensan que un mediocre plutócrata fascista les va llenar sus barrigas y bolsillos vacíos porque son altos, blancos y con los ojos azules y nacieron en la América profunda o en el “puto” medio oeste americano. La estupidez humana es una enfermedad que  no tiene límites y que solo se cura con igualdad oportunidades y una potente educación democrática y libre.

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  • Javier Dominguez Javier Dominguez 10/01/21 13:51

    ME PARECE QUE EN ESPAÑA NO ES SOLAMENTE ABASCAL SINO EL NACIONAL CATOLICISMO DE LA IGLESIA COMO TAL, QUE MANDA EN ESTE PAIS DESDE LOS TIEMPOS DE FRANCO. YO NO INSISTIRÍA EN ODIO, QUE ES MUY ETEREO SINO EN LUCHA POR EL PODER. FRANCO FUSILABA A LOS ROJOSIN ODIO Y PENSNDO QUE SERVÍA A DIOS Y A LA PATRIA

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    • Ayla* Ayla* 12/01/21 19:30

      Desde tiempos de Franco?, Más bien desde los reyes católicos

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  • CinicoRadical CinicoRadical 10/01/21 12:29

    Puritanos,Evangelistas y Allegados.."AMERICA"

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  • GRINGO GRINGO 10/01/21 11:20

    Me están empezando a chirriar tanto los actos de Trump como las condenas a todo lo que ha hecho, como si él fuera el inductor del mal por excelencia.

    Él, TRUMP, es un cateto fanfarrón y maleducado, que sí que probablemente haya animado a otros como él a expresarse con más brutalidad y menos filtros, pero haríamos mal en adjudicar el monopolio del mal a gentuza como él, hay otros mas "educados y sibilinos" pero que causan iguales o peores estragos en sus ciudadanos.

    Todo lo que ha aflorado de manera más virulenta ahora, esta ahí desde que el mundo es mundo, y más en los EEUU, donde episodios de brutalidad gratuita contra sus ciudadanos, si son afroamericanos con más manga ancha, los conocemos desde hace muchísimos años. No hay que olvidar que ésta denominada "democracia más antigua y referente mundial" no dejaba votar a sus ciudadanos afroamericanos hasta el año 1965, antes de ayer...

    En los EEUU, había un Partido Nazi, muchos de sus grandes empresarios (FORD) eran pro-nazis antes de la II Guerra Mundial, sigue existiendo el KKK, y ahora seguro que hay muchas más organizaciones paramilitares de extrema derecha que hace 20 años, pero no seamos ingenuos, el virus no lo ha inoculado Trump, el virus estaba ahí y él se ha aprovechado y lo ha sabido rentabilizar.

    Y el siguiente lo seguirá rentabilizando mientras no haya gobernantes que trabajen en favor de los más desfavorecidos, de la clase trabajadora, que es la que soporta el peso del Estado.

    Si el Partido Demócrata hubiera gobernado en favor de la gente más desfavorecida y se hubieran empeñado en hacer que los EEUU fueran más solidarios y habitables, creemos que Trump hubiera ganado en 2016....

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    • Prometeo46 Prometeo46 10/01/21 12:44

      No estoy muy de acuerdo en lo que dice en su comentario sobre Trump, en el que parce quitarle importancia a su nefasta gestión cuando dice: "...haríamos mal en adjudicar el monopolio del mal a gentuza como él", pues no se trata de adjudicarle el monopolio del mal sino que si le damos importancia al mal que ha hecho es por su condición de ser el Presidente de la principal potencia mundial, y si no fuera por ese detalle, hay por lo menos un líder político aún más nefasto que Trump, me refiero al Presidente de Brasil, Bolsonaro, lo que pasa es que en este caso su influencia se circunscribe casi exclusivamente a su país, aunque algunas de sus decisiones también tienen una importancia global, sobre todo si refieren a la política medio ambiental por tener en su país el mayor bosque de nuestro planeta.

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      • GRINGO GRINGO 11/01/21 11:45

        Estoy de acuerdo con lo que comentas, es mucho más grave que Trump sea/haya sido presidente de los EEUU, pero eso no quita que se le adjudique la invención del "bocachanclismo", el insulto fácil, sin filtro, la promoción del enfrentamiento civil, etc,etc,etc, aquí en España, con mucha menos importancia en lo que se refiere a la escena internacional, ya hemos sufrido eso mismo a través de los diferentes portavoces del PP, a la mismísima Iglesia, a los que se han unido recientemente otros partidos pertenecientes al TriColón.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 10/01/21 10:21

    En tanto el catolicismo como esas sectas evangelistas se apoyan en una fe ciega en algo que no creen pero que llena sus bolsillos. ¿Luchar contra la fe ciega de las personas manipulables no es fácil?

    Luchas contra quien imparte esas ideas es lo más deseable ya que son las que aprovechan la mala situación en que hemos caído e incluso de la pandemia.

    Habrá que impedir que sigan apoyando a esa derecha que no tiene más sentido que hacerse con él poder por el dinero que suscita. 

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  • geuk geuk 10/01/21 09:42

    El oído y la falta de educación se combate con el respeto a la madre naturaleza, esto en España, hoy por hoy,es impensable y el problema está en la política española, que no piensa más que en el dios DINERO

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  • DMS DMS 09/01/21 23:17

    Lo dice José María Castillo: una cosa son los Evangelios y otra la religión. Todos estos grupos ultracatólicos y y los cardenales que les animan: Rouco, Reig, Colan y toda esa tribu que está en contra de Francisco. Se puede decir que no hacerles caso pero con sus homilías, cartas pastorales, (que yo no leo ninguna) alientan a las personas y luego pasa lo que pasa.

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