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Elogio de la vejez

Ana Santos Sainz
Publicada el 28/05/2021 a las 06:00

Ayer pronuncié una frase que no me ha gustado nada. Durante el desayuno conté a mi hijo que había comprado paños nuevos para la cocina porque los que teníamos estaban ya machacados, muy estropeados. “Voy a jubilar a los otros porque son ya viejos y no sirven”, comenté.

Y, de repente, quedé sorprendida, qué horror de expresión, me dije, y pensé que esa era la idea de cuando uno se hace mayor y se jubila. Te conviertes en un desecho que no sirve ya para nada. Y te quitan de la circulación.

Esta expresión, que me salió sin pensar, espontáneamente, es fruto de la imagen social que tenemos de la gente mayor en nuestra cultura.

No acaba ahí el tema. Esa misma mañana pasé en coche delante de un banco que tiene unas grandes fotos publicitarias para colectivos distintos. Uno de los anuncios era para la gente mayor. El hombre de la foto inspira mucha ternura, pero una ternura cargada de pena. Su rostro, su mirada, la forma de sus cejas… Daban ganas de abrazarlo. Esta foto alimenta la imagen de un colectivo vulnerable y sedentario. Pero, ¿a quién le gusta dar pena? ¿No sería preferible transmitir otros sentimientos como dignidad u orgullo?

La imagen estereotipada que existe en nuestra sociedad de las personas mayores no les hace justicia. Resta su valor, sus aportaciones y su potencialidad. Existen muchas ideas tópicas sobre este colectivo que deberían haberse superado porque no son reales y lacran su imagen social.

Tópicos como…

- Que no se enteran de nada… Se enteran de lo que quieren y les interesa. Son selectivos. Tienen una mirada inteligente de la que deberíamos aprender.

Que lo tecnológico no va con ellos… Porque no les interesa. Y no me extraña. Perder el tiempo durante horas con el móvil o con las redes sociales, a mí tampoco me interesaría. A raíz de la pandemia muchas personas mayores han usado la tecnología para conectarse con sus familias. Cuando quieren bien que aprenden a usar los móviles y los ordenadores.

Que se cansan… En realidad, la mayoría de ellos tienen más energía y vitalidad que muchos jóvenes. Mi madre, de 79 años, se levanta cada día a las 7 de la mañana y no para de hacer cosas durante toda la jornada. Tiene más energía que yo.

Que su ritmo es lento… No lo es. Es pausado y reflexivo. ¿Para qué agitarse y correr todo el día, si puedes hacer lo mismo con un espíritu tranquilo y armónico?

Que no se mueven mucho, que son personas sedentarias… No he visto un grupo de edad que camine más que las personas mayores. En distintas versiones. Solos, en pareja o en grupos de amigos. Pero siempre hay gente mayor caminando por la calle, en los parques… No paran.

Que son conservadores y antiguos… Son más abiertos y tolerantes que muchos jóvenes. Su dilatada experiencia vital les ha aportado comprensión y apertura mental.

- Que no se adaptan, que no cambian... Pero lo cierto es que después de todo lo que han pasado, se adaptan a todo. Son todoterreno. Se amoldan a lo nuevo y se apropian de ello. Por ejemplo, en los puntos de reciclaje que hay por la ciudad, es muy habitual ver a personas mayores reciclando el vidrio, el plástico y el papel. Y yo en mi casa tengo que ir detrás de mis hijos adolescentes para que reciclen adecuadamente cada material en su sitio.

- Que son cerrados…Todo lo contrario, son muy abiertos y cercanos. Siempre están dispuestos a dialogar. Cuando dan un paseo con amigos no paran de tener conversaciones fluidas. Se paran, debaten, discuten, siguen caminando. Cuando van a hacer la compra, en cualquier lugar siempre están dispuestos a hablar y comunicarse con los otros. ¿Cuántas veces hemos conversado con la señora mayor que espera con su carro de la compra a que la atiendan en la frutería? Humanidad y cercanía no les falta.

Que ya no son productivos… ¿Improductividad?… Es una de las etapas más productivas. Pero más a nivel personal que social (como se entiende hoy la productividad social, que es el trabajo…). Tienen todo el tiempo libre a su disposición. No paran de hacer cosas. Su cabeza y su cuerpo siguen en acción. Energía y vitalidad tienen de sobra, ganas de hacer… siempre.

Además, están ejerciendo un papel fundamental de contención, apoyo y sustentación de sus familias. Mantienen a jóvenes que no han podido emanciparse por no encontrar trabajo, o tener uno con un salario imposible de compatibilizar con un alquiler o la compra de una vivienda. Acogen a sus hijos, que han tenido que volver a la casa de sus padres porque se han quedado en paro y no consiguen encontrar otro empleo. Cuidan a sus nietos porque sus progenitores no pueden conciliar. Sacan a pasear a los perros porque sus hijos tienen unas jornadas laborales asiáticas.

Siempre están ahí, dispuestos a ayudar y apoyar a los suyos. En definitiva, un colchón de amortiguación y sujeción familiar ante los problemas actuales de paro, de precariedad laboral y de conciliación que el Estado no logra paliar.

Queda claro que habría que revocar la imagen negativa estereotipada de este colectivo. Carece de veracidad y es perjudicial para su autoestima. Muchos la acaban interiorizando.

Se trata de reconocer, valorar y ensalzar su labor. De desactivar los clichés sobre las personas mayores y positivizar la imagen que gira en torno a la vejez. E ir más allá. Darles voz, mayor protagonismo activo en la sociedad. No expulsarles de la rueda dinámica social. Creando espacios de participación y protagonismo.

Terminaré con una cita de Marco Tulio Cicerón, el gran filósofo y jurista latino. Teniendo 62 años, escribió De senectute, un sentido elogio de la vejez. En ese libro nos muestra a Catón el Viejo, un vigoroso anciano de 84 años, conversando con dos jóvenes admiradores suyos. En un pasaje el viejo Catón atribuye los defectos achacados comúnmente a la edad al propio individuo y no a la vejez en sí misma. Los jóvenes se admiran de la intensa actividad desplegada por el octogenario y este da sus razones para no renegar de la vejez y aceptarla como una etapa más de la vida, rica en dones y placeres.

________________

Ana Santos Sainz es socióloga.

 

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7 Comentarios
  • Panizo Panizo 29/05/21 12:37

    Soy vieja, 74 años y no me molesta utilizar la palabra, primero, porque es una etapa de mi vida física a la que todos deberíamos llegar, segundo porque ya lejos de algunas preocupaciones, puedo mirar a mi alrededor, agradecer algunas cosas, añorar otras y pensar que cualquier tiempo pasado no fue mejor, a veces fue peor, otras mejor, pero siempre fue y eso es lo que i
    mporta.

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  • Angel10 Angel10 28/05/21 17:03

    El problema de cumplir años es que se entienda y se acepte, nadie hace con 40 lo que hacia con 20 y su ha cumplido los 60 o los 70 es evidente que no puede hacer lo mismo.

    La inteligencia se demuestra con la capacidad de adaptación, conozco a muchos viejos que no aceptan ni esa palabra ni la palabra anciano, cuando muere uno de sus amigos con 75 años dicen que era joven, ¿Cuando coño se hace unos viejo?.

    Yo reivindico la palabra viejo y la palabra anciano, es una edad en la que cada cual recoge lo que ha sembrado durante la vida, desde una pensión o una salud mas o menos aceptable, hasta una tolerancia y comprensión mayor o menor según las ideas de cada cual.

    Para mi el problema no es que los viejos se acepten a si mismos o no, ese es el problema, si pretenden hacer lo que hacían es que no se han enterado de nada, el problema es la dignidad con el que la sociedad trata a las personas de mas edad, podemos tener ciertas dependencias, físicas o intelectuales, pero por favor no nos infantilicen y nos traten como tarados.

    Cada cual tiene sus conocimientos, sus experiencias, sus vivencias y sus ilusiones y eso es así con 10, 20, 40 o 80 años, por favor tratemos a todos con dignidad y con respeto

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  • Dr.Zhivago01 Dr.Zhivago01 28/05/21 16:52

    Ana Santos Sainz: Me parece "oportuna y acertada" tu reflexión,sobre los "mayores inservibles",porque gracias a muchos de nosotros,los más jóvenes vais saliendo adelante,en la "selva", que el sistema,creó para la explotación humana; pero como socióloga que eres,irás comprobando,como uno adquiere con los años,una especie de "costra" protectora,que te irá guardando las ralladuras,más agresivas,de esta pertinaz,dura vida.Salud.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 28/05/21 10:51

    Joven autora del artículo, tome nota de lo que le digo: la vejez es una mierda.

    Es mentira que uno tenga más energías o más ganas o le funcione mejor nada, ni corporal ni mental. Los que todavía son jóvenes como usted no pueden comparar, pero los que hemos sido jóvenes y ya no lo somos, sí podemos; y, créame, no hay comparación. Si tuviera una máquina del tiempo volvería a mis treinta o treinta y cinco añitos, la dejaría correr hasta los cuarenta y cinco como mucho y rebobinaría otra vez a los treinta. La juventud real (antes de los treinta) tampoco es envidiable porque, aunque uno está físicamente pletórico, también suele ser bastante más idiota que con unos pocos años más, pero la vejez propiamente dicha, como le decía al principio es una mierda y eso que yo, aunque cerca, no he llegado aún a los setenta. No comprendo a esa gente que se empeña en prolongar la vida humana más allá de los cien años porque no es prolongar la vida sino la vejez: no se retrasa la edad de la vista cansada, ni la de la menopausia, ni la de la pérdida del deseo y la capacidad sexuales o la masa muscular, ni la aparición de manchas en la piel, el crecimiento de los juanetes, la progresiva pérdida de capacidad de los pulmones, los riñones o el hígado, ni la de memoria y facultades intelectuales aunque uno aún no chochee todavía. ¿Para qué ser viejo sesenta años en vez de veinte o treinta?

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  • M.mar M.mar 28/05/21 10:05

    Realmente hay estereotipos de todo, de los jóvenes, de los solteros o singles como se les llama ahora, de los homosexuales, de los padres, de las madres... todos son estereotipos, algunos más cercanos a la realidad y otros, tozudamente distantes a esa realidad... Pero, lo más importante no es en sí el estereotipo sino la fe ciega en él que lleva a muchas personas a comportarse de acuerdo a lo que se espera de ellos... Las loas a la juventud llevan a las penas de la vejez... son dos caras de una misma moneda, por lo mismo, cumplir años se considera algo que hay que ocultar... y yo siempre digo, es MEJOR CUMPLIR AÑOS QUE LA ALTERNATIVA, que ya sabemos cuál es: la muerte... Otro mito es el de la soledad de los mayores, pero qué soledad ni qué ocho cuartos... todos estamos solos, lo que pasa es que el aburrimiento se suele combatir al lado, junto a otras personas... el problema no es la soledad sino la ausencia de intereses propios que nos lleva a depender de encadenar frases y frases con otras personas aunque no hay realmente un diálogo... Es el no saber qué hacer con el tiempo propio lo que nos hace sentir solos...

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 28/05/21 09:33

    Muchas gracias por tan encendida defensa. Y por señalar lo que la sociedad occidental (en la oriental el anciano es considerado una fuente de sabiduría, lo que tampoco es justo porque no todos lo son) piensa de quienes se han dejado la vida para construir la sociedad que disfrutan los que desprecian a l@s "viej@s".

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  • agalparsoro agalparsoro 27/05/21 23:35

    Lo peor no es lo que la gente piensa de los mayores.Lo peor es que hacen recular a muchos de ellos de una vida que sienten plena y con algunas capacidades que ni ellos mismos vislumbraban años atras.
    La libertad y riqueza interior ,que algunos experimentamos es de una calidad mucho mejor.Ten emos limitaciones físicas pero la libertad del espíritu y la capacidad de amar sin prejuicios y de mirar sin recelos la vida y el futuro proximo es algo incomparable.

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