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Plaza Pública

Esta foto no es la de la plaza de Colón

Publicada el 21/06/2021 a las 06:00

Ha pasado mucho tiempo desde entonces. La memoria de quienes podrían contar ese tiempo no llegó a ser nunca memoria: se quedó bajo tierra después de los tiros que los asesinaban. Digo que los asesinaban y no que los fusilaban. Para que la palabra “fusilamiento” fuera correcta tendría que haber habido antes un juicio o al menos un juicio justo. No hubo juicios casi nunca y tampoco juicios celebrados con las garantías suficientes de defensa para que pudiésemos considerar justas las sentencias. Si no existió nada de eso, no podemos llamar fusilamientos a lo que fueron simple y llanamente asesinatos.

La otra memoria nos ha ido llegando a través de quienes vivieron aquel tiempo ya lejano. Lamentablemente, ya queda muy poca gente que haya sido testigo directo de los hechos. Y cuando ya es mucha la edad, los recuerdos se confunden, los detalles se difuminan en medio del tiempo que tan frágilmente regresa hasta nosotros. Nos quedan archivos donde escarba la historia, relatos familiares que a veces (es mi caso) encontramos en los cajones de las casas antiguas donde vivieron nuestros antepasados, esa huella que de repente descubrimos en un descampado porque un golpe de lluvia levantó la piedra bajo la que hay unos restos humanos que no son del tiempo de los moros, como decíamos en Gestalgar cuando éramos críos y encontrábamos huesos sueltos cerca de los yesares abandonados.

No son huesos de los moros los que llenan esa fotografía de Eloy Ariza. Esos huesos forman cuerpos enteros dejados caer ahí a lo bruto, de cualquier manera, cruelmente amontonados, como despojos despreciables a quienes sus asesinos no consideraban ni siquiera humanos. Para ellos, para los que hicieron de la violencia y el exterminio su guerra y su victoria, no eran humanos. Todavía hoy no lo son para quienes heredaron de sus padres y abuelos esa gallardía patriótica que los llena de un orgullo de pacotilla. Eso de la fotografía, qué es aparte de un montón de huesos, dijo en su momento Pablo Casado, así o con palabras parecidas, cuando se hablaba de las exhumaciones de las fosas comunes.

Todavía quedan miles y miles de huesos como esos en la tierra oscura de la invisibilidad. Han pasado casi noventa años desde entonces y esa tierra sigue regándose con la memoria de tanta muerte violenta, con el rencor todavía caliente en la oratoria cínica de los vencedores, con la renuncia a la memoria republicana que ha establecido como propia la misma democracia. Qué lástima que la democracia eligiera el olvido para seguir su itinerario demasiado largo de renuncias. Qué pie le ponemos a esta fotografía. Cómo ordenamos los huesos para sacarlos del amontonamiento inhumano. Dónde escribimos que hubo una vez una República legitimada en las urnas y que un golpe de Estado se levantó contra ella y deslindó a los buenos patriotas de los que sólo eran ya entonces furibundos partidarios de la antiespaña. Cómo iluminamos el lenguaje para que no se confundan como pasó entonces y sigue pasando ahora los rebeldes contra la democracia con sus defensores. Miren estos versos: “En España no hay bandos, / en esta tierra no hay bandos, / en esta tierra maldita no hay bandos. / No hay más que un hacha amarilla / que ha afilado el rencor”. Los escribió León Felipe en su exilio mexicano de 1939. Todavía seguimos diciendo y escribiendo que en la guerra había dos “bandos”, igualando a quienes defendían la República y a quienes habían hecho del resentimiento, primero, y la venganza después, su manera violenta de enfrentarse primero a la legalidad republicana y a su derrota cuando se acabó la guerra.

Lo mismo pasa con los huesos que aparecen en esta fotografía. No son humanos en el lenguaje de quienes heredaron aquel resentimiento y siguen negando que es un deber de las instituciones democráticas echar luz a la oscuridad de una memoria machacada. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, desde el día o la noche o la amanecida en que el fascismo la dejó caer ahí, amontonada y cubierta con humillantes paletadas de olvido. No fueron fusilados esos cuerpos cuando estaban llenos de vida. Fueron asesinados. Los juicios, cuando existían, eran una simulación insultante para la justicia y para la dignidad de las personas juzgadas.

En el cementerio de Paterna, ciudad próxima a Valencia conocida como el Paredón de España, hay localizadas 154 fosas, aunque, en palabras del arqueólogo Miguel Mezquida, pueden ser bastantes más. Y eso sólo en el cementerio de Paterna. En toda España, según los datos aportados por el reputado antropólogo forense Francisco Etxeberria, podemos hablar de más de 3.000 fosas. El historiador valenciano Vicent Gabarda reseña 2.238 “fusilados” en Paterna, de los cuales entre 2.000 y 2.200 estarían enterrados en ese cementerio. Ahí, desde 2010, han sido exhumadas 1.000 víctimas gracias a los trabajos llevados a cabo por Arqueoantro y CAVEA-Paleolab. En esa recuperación han colaborado la Diputación de València y la Generalitat a través de la Conselleria de Transparencia. Es lo que toca a las instituciones. La historia y la memoria son un bien común. Y las instituciones no pueden escurrir el bulto a la hora de cumplir con sus responsabilidades. Por eso mismo, Mariano Rajoy tendría que haber sido juzgado por presumir, con una risa bobalicona y cuando era presidente del Gobierno, de no respetar el compromiso institucional que los presupuestos generales del Estado habían contraído con los trabajos de exhumación. Ni un euro para esas exhumaciones. No eran sus muertos. No son, tampoco, los muertos de sus herederos al frente de un partido que sigue sin admitir la legitimidad del gobierno de coalición, como tampoco lo hicieron las derechas cuando el Frente Popular ganó las elecciones de febrero de 1936. El pasado y el presente se parecen mucho demasiadas veces. Y no precisamente para bien.

En ese sentido y de aquí a nada, se debatirá en el Congreso la nueva Ley de Memoria. Ojalá vaya más allá de lo que fue la del año 2007, cuando el Gobierno de Rodríguez Zapatero se plegó en muchos casos a las exigencias de la derecha. Por ejemplo, no se contempló finalmente declarar ilegales los juicios sumarios del franquismo. Buena parte de la nueva ley chocará, casi seguro, con la Ley de Amnistía de 1977. Habrá de llegar algún día en que esa revisión sea resuelta: al menos en aquel articulado que hace referencia a la igualdad de víctimas y verdugos. Las fosas del olvido han de ser abiertas en su totalidad, después de su vergonzoso itinerario por los interesados laberintos de una democracia que se pone a temblar cuando le hablan del pasado. Una democracia demasiado débil cuando se trata de abordar su relación con nuestra última historia.

No sé cómo se llamará la nueva ley. A mí me gustaría que llevara dos apellidos: democrática y antifascista. El primero igual es fácil de conseguir. Con el segundo la cosa ya está más complicada, ¿no? Pero insisto en ese segundo adjetivo, sencillamente porque en España la derecha por no hablar de la extrema derecha nunca fue antifascista, cosa que sí que fue en los países de nuestro entorno. Y cuando digo nunca también incluyo a la derecha de ahora, faltaría más. ¿O es que va a resultar que Casado, Díaz-Ayuso y por supuesto Abascal son el estrellato del antifascismo?

Desgraciadamente la fotografía de la plaza de Colón y la que ilustra este artículo se juntan. La realidad de una fosa común que viene de la violencia fascista y el desprecio que ese fascismo o como se llame ahora sigue mostrando por la memoria de la dignidad republicana. Dos fotos. Una misma historia. A ver qué dice la nueva Ley de Memoria. A ver qué dice.

________________

Alfons Cervera es escritor. Su último libro es Algo personal (Piel de Zapa, 2021)

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15 Comentarios
  • Isabelle006# Isabelle006# 22/06/21 00:38

    No me canso de leér sus artículos, honestos, humanos y amenos. Hablan de lo que nos importa e inquieta. Gracias una vez más, señor Cervera.

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  • Fernandos Fernandos 21/06/21 21:28

    Gracias por su articulo señor Cervera, animo somos mas los que le apoyamos.

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  • Alfons Cervera Alfons Cervera 21/06/21 20:29

    Querido Antonio Basanta, la honradez la tengo, también esa mínima ética a la que usted alude. Siento si se ha sentido ofendido por mi comentario. Duscúlpelo si lo considera oportuno. Lo importante, en todo caso, es el artículo publicado. O eso creo. Un abrazo grande...

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  • Alfons Cervera Alfons Cervera 21/06/21 19:37

    Queda mucho por hacer. Pero no nos vamos a cansar hasta conseguir que se reconozca esa dignidad que nunca debió ser enterrada en el olvido. Gracias por estar ahí, con tus 82 años, Pepelu, y con los que sean. Un abrazo grande...

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 21/06/21 20:05

      Acostúmbrese. Tenga honradez. Cuando un articulista escribe un articulo, no tiene porque inmiscuirse en los comentarios ni para bien ni para mal, ni para aplaudir ni para criticar a los comentaristas. No se puede ejercer de poder de sus artículos. Es una falta de honradez y de una mínima ética.

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      • Isabelle006# Isabelle006# 22/06/21 00:33

        Que lo sepa usted por si aún no se ha enterado después de tantos años de lector en este diario digital que, tanto don Luis García Montero, como don Benjamín Prado, don Javier Valenzuela y don Jesús Maraña en algún/algunos momentos de sus artículos han bajado "del escenario al patio de butacas" para agradecer a, o disculparse con algún/alguna comentarista de estos foros. Su autosuficiencia insultante cuando no comulga con las ideas del que escribe ya sea articulista o comentarista es antológica por estos foros.

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  • arrossinat arrossinat 21/06/21 18:48

    Glorioso artículo… aun plasmando una tan desoladora realidad. ¡Gracias, Sr. Cervera!
    ¡Viva la II República Española! ¡Y la III, que llegará pronto… aunque yo ya no la veré!

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  • diego lopez diego lopez 21/06/21 17:47

    Gracias por el artículo.
    Salud y República

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  • GRINGO GRINGO 21/06/21 12:34

    Ese capítulo, el del desprecio a los asesinados, se debió pactar en la T78 con especial dedicación, obligando a los damnificados a callar y tragar, todo fuera por esa "concordia" que ahora no sirve para los Indultos, o callas o te mato...

    Casado y muchos más, no nos olvidemos de Rafa Hernando y su mención "a los que se acordaban de su padre porque había subvenciones", pobre gilipollas, si supiera la de veces que nos hemos acordado del suyo y sin subvención...., son mensajeros del odio de las derechas de éste país (PP-VOX-C'S) a todo lo que huela a esos zarrapastrosos que no comulgan con nuestras ruedas de molino.

    Ellos creen que negando esa realidad tozudamente, con el tiempo la ciudadanía se olvidará, pero no sólo es que la gente de aquí no se vaya a olvidar, es que cuando nos llama la atención el poco peso que tiene España en el contexto internacional, no se les ocurre pensar que, algo de esto tendrá que ver en nuestra catalogación.

    O creen que es agradable para Biden o quién sea, poner buena cara al Presidente de un país que ha cerrado en falso una etapa de 40 años de una dictadura que ha abusado y asesinado a sus disidentes, incluso a gente sin adscripción política, sin resultado punitivo para los autores, todo en base a un "acuerdo" impuesto con la amenaza de las armas.

    En qué nos podemos equiparar con una democracia plena y consolidada, como tanto gusta ahora recordar, en NADA, las Democracias PyC aplican la ley a los infractores y no contemplan la inviolabilidad, salvo a sus propios ciudadanos, no sólo al Jefe del Estado....

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  • MASEGOSO MASEGOSO 21/06/21 08:59

    Agradecido por tus palabras a las que me uno en absoluta conformidad de conciencia.
    A las palabras de Don Manuel Azaña; "Paz, piedad y perdón" has sumado "justicia", imprescindible para el levantamiento de esas fosas, aún ocultas, y de la anulación de aquellos "juicios sumarísimos" a los que faltó, sin duda alguna, la justicia.

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  • passarola passarola 21/06/21 08:55

    Yo estoy convencido de que buena parte del dramatico exito del fascismo en España se debe a que los crímenes del golpe de estado del 36 nunca han sido juzgados. La historia no se ha escrito contado, hablado, depurado, y por consiguiente limpiado. De la misma manera que las instituciones siguen pobladas en su jerarquia de alto rango por "herederos" de los asesinos de entonces. A donde vamos con estos mimbres?? Nada mejor que ver el TSJ. Si no se limpia la HERIDA que causaron los golpistas asesinos del 36, este pais no tendra una autentica democracia, ni paz. No se debe dejar pasar mas tiempo, un quiste siempre revienta y este es ya muy gordo.

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  • Canija Canija 21/06/21 07:38

    Gracias por escribir artículos sobre la memoria histórica 

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