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De casposos y 'pijo-progres'

Publicada el 24/07/2021 a las 06:00

No deja de resultar paradójico que en un país con fuertes tintes oligárquicos como España, sea la derecha la que se ufane de ser popular y acuse a la izquierda de ser “pija”. En efecto, una virtud de esta derecha es vincular la tradición a lo popular, nacional y auténtico contra lo elitista, cosmopolita y artificial. Ahí está el catolicismo de las fiestas de los pueblos y las procesiones, los toros y también, cómo no, la gastronomía.

Frente a esto, la izquierda —en especial, la no socialista—, generacionalmente ligada a los movimientos sociales y a las ONGs, y socializada en un modo de vida urbano, multicultural, global, ecológico y anti-sexista, alejado de la cultura obrera industrial, mira con recelo la tradición, a la que también asocia —no sin cosificarla— a lo rural, viejo y culturalmente “atrasado”.

Ambas posiciones han mostrado sus contradicciones a propósito del ya célebre “debate” sobre el consumo de carne, abierto por el ministro Garzón. Por una parte, la derecha tradicionalista, que suele reducir la política al rigorismo legalista (ahora para rechazar los indultos del procés y siempre para sacralizar la Constitución), se pregunta a la vez quién es un ministro “para decirnos qué tenemos que comer”. Como si el ministro no fuera el representante de un Estado democrático encargado, por lógica, de producir y mantener la ley, que por definición dice qué no se puede hacer, un modo indirecto de decir qué se puede hacer.

Por su parte, la izquierda no socialista parece contradecir su —por decirlo rápido— bagaje postmoderno, desde el que piensa cuestiones como la del género, cuando por ejemplo se refugia en informes científicos de organismos internacionales para demostrar el impacto negativo en la salud y el planeta de ciertos hábitos gastronómicos. Afirmar que es deseable autodeterminarse en términos de identidad sexual o de relación con el propio cuerpo y a la vez tachar de inaceptables ciertos consumos alimentarios individuales, muestra además cuán problemático es trazar el límite entre las consecuencias de las acciones personales y la preservación de la vida de la comunidad. Pero este carácter dilemático no se refleja en la contundencia con que esa izquierda afirma ambas cosas a la vez. Pareciera que la izquierda heredera del postmaterialismo del '68 se ha ido alejando del “vive intensamente y muere joven” en la misma proporción en que se ha acercado a un espíritu controlador cuyo combate fue otrora una de sus señas de identidad.

Lo común a ambas posiciones es el convencimiento de que poseen una verdad literalmente indiscutible, que las exonera de toda deliberación y persuasión de los demás, quienes deberían más bien rendirse obedientes ante la evidencia. Este modo compartido de pensar la tradición o la ciencia como fuentes indudables de la vida social niega la política e incluso en buena medida la democracia como espacio de discusión plural acerca de cómo se quiere vivir. Nadie busca convencer, sino más bien señalar al otro para ridiculizarlo o mirarlo desde arriba (“¡casposos!”, “¡pijo-progres!”). La dura lucha por la hegemonía ha sido sustituida por una gozosa autocontemplación. Claro que hay estudios científicos que nos proporcionan un saber relevante y pertinente. Pero antes habrá que convencer del valor de la ciencia —la pandemia ha sido elocuente al respecto— y, por ejemplo, de que vale la pena legar un planeta sostenible a las futuras generaciones, pues sin comunidad no hay individuos. Si los valores fueran evidentes, no habría política.

Que a esto se le llame polarización o confrontación es parte del problema, pues lo que hay en verdad es una supresión del pluralismo. No estamos ante un debate pobre, sino ante la ausencia de debate. Tampoco es un problema exclusivo de “los políticos”, pues de esta práctica participan importantes contingentes sociales, como puede verse en las redes sociales. Las tertulias sectarias, sean monocolores o binarias, de los medios hegemónicos son apenas un botón más de muestra.

Ninguna preferencia de valor, por más aprecio o rechazo que despierte, habilita a ninguna superioridad moral. No sólo porque cualquier valor puede acabar en tragedia, sino porque ninguno puede probarse objetivamente superior a otro. La lucha es lucha sólo entre pares. Por eso el que combate sólo es consecuente con su condición cuando practica la honestidad intelectual de reconocer al otro como un igual. Incluso en el caso extremo, cuando ha decidido que no quiere convivir con él.

________________

Javier Franzé es profesor de Teoría Política en la Universidad Complutense de Madrid

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11 Comentarios
  • @tierry_precioso @tierry_precioso 24/07/21 19:55

    Es muy de agradacer la pluralidad de los articulistas opinadores en infoLibre.

    Estoy muy de acuerdo con Javier Franzé sobre la bonanza de verdaderos debates con nuestros adversarios politicos.

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  • Herbert Herbert 24/07/21 14:48

    El "Partido Socialista ¿"Obrero"? Español", desde hace ya mucho tiempo está asentado en un "Centro Izquierda" descafeinado, obsoleto, opaco, caduco y trasnochado.
    A años luz de la "Agrupación de Izquierdas Progresistas Globalizadoras y Plurales", ya que han traicionado, miserablemente, el espíritu "Mayo 1879-La Rosa Roja"
    Pedro Sánchez Opaca Estigma, cancerígenos Ferraz 170

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  • In-A-Gadda-Da-Vida In-A-Gadda-Da-Vida 24/07/21 14:47

    Y ahora que caigo, la izquierda defiende cosas tan "tradicionales, viejas y rurales" como la ganadería extensiva o la solidaridad entre vecinos; y la derecha cosas tan "globales, multiculturales y posmodernas" como la monetización de todo bicho viviente (o no) y la pelea a todas horas.
    No se puede generalizar.

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  • In-A-Gadda-Da-Vida In-A-Gadda-Da-Vida 24/07/21 14:26

    Con lo de la carne, el problema es que quien lo dijo es un comunista filo-nosequé.
    Poco debate provocan las recomendaciones de reducir el uso de tabaco, combustibles fósiles, pantallas, dinero efectivo, tragaperras... parecen recomendaciones lógicas o saludables en sí mismas.

    Pero hemos llegado a un punto en que no importa tanto el mensaje como el mensajero. Da pena lo tontos que nos estamos volviendo.

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  • Andrómedas55 Andrómedas55 24/07/21 12:34

    ¿Quien es un médico, para decirme que medicación debo tomar?.............si la carrera de medicina la hice por correspondencia. En España, somos apredices en todo, maestros en nada.

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  • Asturiesbn Asturiesbn 24/07/21 11:27

    No entendí muy bien el qué del artículo, la verdad, pero sí el para qué. El ministro Garzón no habló de prohibición en ningún momento y creo q de lo q se trata y trató es sobre la dicotomía ganadería intensiva frente a ganadería extensiva. A veces, cualquier cosa nos vale para atacar a la izquierda -sobre todo a la no socialista-, parafraseando al autor. La verdad es que la pena (política y social) puede conmigo.

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  • rafalopon rafalopon 24/07/21 10:01

    Dice el autor que . Discrepo radicalmente. No son "apenas" un botón de muestra. Son la raíz del problema. En España, los medios de comunicación de masas son meros gabinetes de propaganda del los poderosos (banca, iglesia-opus, grandes empresas...) y se dedican, cada minuto de cada día, a sembrar la cizaña, el enfrentamiento y el miedo, y a escamotear los asuntos realmente trascendentes para la vida de todos nosotros. Luego dicen "hay polarización, no hay debate...", como quien dice "hay nubes, no hace sol". ¿Se puede ser más hipócrita?

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 24/07/21 08:47

    No creo acertado calificar al PP de hitleriano en 3 tiempos: 1.Franco igual a Hitler y 2.PP igual a Franco, entonces 3.PP igual a Hitler, QUOD ERAT DEMONSTRANDUM (QED).

    Por mi parte sin tener prueba definitiva intuyo que la secta del Opus Dei ha tomado el control del PP y eso solo lo encuentro ya bastante peligroso.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 24/07/21 08:34

    Estoy de acuerdo acerca de esta incapacidad de debatir, viendo TVE desde Francia alucino cuando en programas como La hora de la politica varios "periodistas" hablan a la vez intentando tapar lo que dice el otro. Es para llorar.

    Su articulo supone tambien una critica de la linea mayoritaria de infoLibre acerca de la valoracion de la derecha española que exagerando apenas sintetizo asî: el PP es mucho mâs cercano a Adolf Hitler que a Angela Merkel. Eso sî que es muy exagerado!

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 24/07/21 08:34

    Estoy de acuerdo acerca de esta incapacidad de debatir, viendo TVE desde Francia alucino cuando en programas como La hora de la politica varios "periodistas" hablan a la vez intentando tapar lo que dice el otro. Es para llorar.

    Su articulo supone tambien una critica de la linea mayoritaria de infoLibre acerca de la valoracion de la derecha española que exagerando apenas sintetizo asî: el PP es mucho mâs cercano a Adolf Hitler que a Angela Merkel. Eso sî que es muy exagerado!

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