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Las izquierdas españolas y Cuba

Publicada el 27/07/2021 a las 06:00

Están pasando cosas terribles en Cuba, probablemente transcendentales a medio plazo, y en España el debate gira en torno a si el régimen es o no una dictadura. Partidarios y detractores del sistema castrista parecen estar más preocupados por satisfacer a sus respectivas parroquias que por conocer y comprender lo que está pasando en aquella isla antillana.

Sí, rotundamente sí, dicen desde las derechas; no, no lo es, dicen desde una izquierda; no, no es una democracia, apuntan los terceros también desde coordenadas progresistas. Un debate pobre, desde luego; pero, y eso es peor, una controversia inútil, que no sirve para nada bueno ni para nadie ni aquí ni en Cuba. Y menos para los miles de ciudadanos que han salido a las calles, desafiando a un régimen asustado pero brutal, pidiendo pan, medicinas y libertad.

Desde posiciones analíticas no hay discusión. Se tienen bien definidos los parámetros que conforman un sistema democrático, cumplidos los cuales se podrá hablar después de la mayor o menor calidad democrática de este.

Cuba no lo es. Cuba se sustenta en un sistema político de partido único, el PCC; un país en el que cualquier tipo de organización cívica, social o sindical está subordinada a ese partido. Hay comicios, pero no son competitivos. Se elige entre candidatos designados por el Partido, pero sin programas alternativos ni discrepantes. No existen las libertades individuales básicas ni se respetan los derechos humanos más elementales. No hay subordinación del poder militar al civil, en la medida que el gobierno del país es una especie de coalición entre el Partido Comunista y las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Es decir, se puede y se debe afirmar que Cuba es, sin duda alguna, una dictadura. Deberíamos hacer, no obstante, algo más que un debate puramente de etiquetaje.

De las derechas españolas no se puede esperar nada, y menos en estos tiempos en los que se esfuerzan en convertir cualquier asunto de la agenda política en acusaciones, descrédito, difamaciones e insultos contra el Gobierno de Pedro Sánchez.

Más preocupante, sin embargo, resulta la respuesta de –al menos– una parte de las izquierdas. La cuestión a debate entre la gente progresista no debiera ser la de qué etiqueta se le adjudica al régimen castrista, sino más bien qué futuro aguarda a los cubanos. ¿Intentar mantener contra viento y marea una revolución que hace ya mucho está fracasada económica y socialmente? ¿Promover una dinámica de transición hacia un sistema democrático convencional, de la mejor calidad posible? En última instancia, la pregunta central sería, en mi opinión, ¿qué se puede hacer para que el sueño de los jóvenes cubanos no sea emigrar, huir, adonde sea?

Excepto para los más radicalizados –y, también, para muchos desinformados– la opción con más adeptos pasa por proponer un régimen político en el que estén garantizados los derechos fundamentales de las personas, y se asegure una justa distribución de la riqueza que el país genere con los recursos que cuenta. Es decir, la propuesta de una democratización de Cuba que ponga al país en sintonía con los tiempos actuales en el escenario internacional.

Ese objetivo –que comparto–, es difícil de imaginar que pueda alcanzarse con los mimbres con los que ahora se cuenta.

Cuba es un país que lleva sesenta años sin más discurso público que el oficialista, que emana de la cúpula del Partido Comunista. No hay sociedad civil organizada, estructurada, más allá de los límites y condiciones establecidas por el Gobierno. No hay asociaciones de defensa de derechos y libertades. Ni siquiera de las laborales, porque el sindicato oficial es una simple prolongación del partido. No hay cultura democrática, si por tal entendemos que los ciudadanos estén habituados a que los diferendos o los conflictos se puedan resolver con negociación y pacto, o mediante el ejercicio del voto. No hay prensa, ni radio, ni televisión al margen de las gubernamentales, y solo funcionan algunos medios extremadamente precarios, que sufren persecución y censura, desde el interior de la isla.

No es, hay que reconocerlo, un escenario propicio. Tanto más porque el régimen castrista entiende que hay cubanos buenos, los que lo apoyan, y cubanos malos, los que lo atacan, a quienes llama mercenarios y delincuentes. ¿En este escenario, es imaginable un pacto interno para una transición democrática a corto plazo? Conviene, además, distinguir entre transición y democratización. La primera precede a la segunda, y se inicia cuando actores políticos importantes comienzan a trabajar por democratizar un sistema político dictatorial. No parece que ese proceso esté en marcha en Cuba. ¿O sí?

Creo que antes de ponernos a imaginar qué se puede hacer, es necesario conocer algunas claves de la realidad política cubana. Una de ellas es qué valor se le otorga desde el régimen a la democracia, y cuál pudiera ser su posición ante una eventual transición.

Las líneas maestras del régimen castrista han estado definidas desde siempre, y su máximo dirigente las expuso en múltiples ocasiones. Un ejemplo lo encontramos en un discurso del propio Fidel Castro en Santiago de Chile, en noviembre de 1971:

"En nuestro país las decisiones fundamentales no se discuten en un Parlamento. ¡No! Pero se discuten en los centros de trabajo, se discuten en las organizaciones de masas (…) Ya en nuestro país cualquier ley importante que tiene que ver con los intereses fundamentales del pueblo la discuten millones de personas (…) Díganme ahora que el parlamentarismo burgués es más democrático que eso, díganme (…) El pueblo no necesita quienes lo representen, porque el pueblo se representa a sí mismo. El pueblo no necesita quienes tomen decisiones por él. El pueblo toma decisiones por sí mismo".

Resulta sorprendente constatar que todavía –en Cuba, en América Latina y también en España– este cuento para niños sigue teniendo adeptos. Permítaseme una anécdota personal. 40 años después de aquel mitin del mayor de los Castro en Chile, participé en una reunión de profesores de mi Universidad con Armando Hart, quien había sido ministro de Educación y responsable de la alfabetización en los años sesenta, y era entonces ministro de Cultura. En un momento del debate, el ministro afirmó sin rubor y con la contundencia que caracteriza a los dirigentes cubanos: "La democracia de ustedes es una mierda; la verdadera democracia es la nuestra". No habían pasado los años por el discurso castrista. Por lo que hemos visto estos días, es evidente que tampoco.

Con estos antecedentes, con esta concepción en la que han vivido y viven millones de ciudadanos cubanos, creo que imaginar una transición democrática a corto plazo es más un deseo que una posibilidad real. En Cuba el Estado está en quiebra, pero es efectivo y potente como maquinaria de control político y social, y la alianza entre el Partido Comunista y las Fuerzas Armadas Revolucionarias es, hoy por hoy, sólida y funcional. Además, existe una tupida red de espionaje y delación interna –que pasa en primera instancia por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR)– que diversos especialistas consideran más efectiva que la antigua Stasi, la policía política de la RDA.

La oposición al régimen está atomizada, tanto la interna como la que opera desde fuera, y no genera esperanzas de avanzar hacia la unidad de sus diversos sectores. La política de Obama pareció abrir una gran ventana a los cambios, pero el régimen –siempre soberbio y obstinado– no aprovechó la coyuntura y, además, pronto llegó Donald Trump y recrudeció la política exterior norteamericana hacia su pequeño vecino antillano. Ahora, Biden no tendría cómo llevar al Congreso una derogación del embargo, aunque pudiera anunciar medidas de relajación específica, como por ejemplo respecto a las remesas que desde los Estados Unidos se envían a muchas familias del interior.

Es imposible, no obstante, que hoy por hoy la Administración de Washington pueda tomar más medidas favorecedoras de un nuevo tiempo. Tanto más si lo que Díaz-Canel hace es reprimir y difamar a los que se manifiestan en las calles y acusar a Washington de ser el instigador de las protestas. El clima de confrontación interna en los Estados Unidos, con Donald Trump controlando todavía el Partido Republicano, y la fuerza política del lobby cubano de Miami estimula al máximo la prudencia de la Administración Biden.

El embargo estadounidense perjudica al régimen cubano, pero al precio de degradar al máximo imaginable las condiciones de vida de la mayoría de la población. Además, paradójicamente, refuerza al gobierno que lleva sesenta años culpando a ese embargo de todos y cada uno de los males que padece el país, sin asumir responsabilidad alguna por sus errores y su incompetencia.

La BBC explicaba estos días algunas de las complejidades del embargo, que no solo no es un bloqueo –un cierre total e impermeable de las fronteras– sino que la isla mantiene relaciones comerciales con decenas de países de todo el mundo y que recibe importantes inversiones extranjeras, eso sí, en los sectores donde hay posibilidad de mantener operaciones rentables como el turismo.

Según la responsable de Amnistía Internacional para las Américas, "aunque el embargo de Estados Unidos ha tenido un impacto económico y social sobre la isla, el argumento de culpar a estas sanciones por los problemas cubanos es obsoleto". Recuerda la alta funcionaria de AI que la isla tiene lazos estrechos de cooperación y de comercio con países europeos y que, de hecho, Estados Unidos es el principal exportador de alimentos y medicamentos a Cuba.

El problema no es solo el embargo, que lo es y grande, el problema mayor es que Cuba está en quiebra, que las importaciones más que duplican el valor de las exportaciones, y el déficit está por encima de los 9.000 millones de dólares; que La Habana ha dejado de atender el servicio de su deuda externa, es decir que no puede pagarla, una deuda que se inició con la caída de la URSS cuando comenzó a adquirir financiación en el exterior para poder pagar las importaciones; que la bajísima productividad del país impide colocar sus productos en los mercados internacionales porque no son competitivos; etc., etc. La lista sería demasiado larga.

Al conmemorar los cincuenta años de la victoria de la revolución, en 2009, Raúl Castro decía: "Es un tema de seguridad nacional: producir los productos que se dan en este país, y que nos gastamos cientos y miles de millones de dólares, y no exagero, trayéndolos de otros países. No podemos sentirnos tranquilos mientras exista una sola hectárea de tierra sin empleo útil". Y añadió: "No es cuestión de gritar Patria o Muerte, abajo el imperialismo, el bloqueo nos golpea y la tierra ahí, esperando por nuestro sudor. Puedo asegurarles que en la mayoría de los pueblos sobra tierra y de buena calidad, pegada a nuestros patios, que no se utiliza. Y por ahí es por donde se está haciendo un plan para avanzar…". Once años después, resulta evidente que "el plan" no ha funcionado.

Desde las izquierdas hispanas se debería apoyar de forma efectiva que España, desde sus históricos y actuales vínculos con Cuba, desempeñara un papel relevante desde el seno de la Unión Europea. El objetivo no debería ser otro que favorecer la transformación interna de aquel país, ofreciendo alternativas a las previsibles explosiones populares por las carencias materiales y por la falta de libertades básicas, y a la subsiguiente represión por parte gubernamental.

Advertía el admirado Eric Hobsbawm en 1993: "A quienes consideran que no sólo es más sencillo sino también mejor mantener ondeante la bandera roja, mientras los cobardes retroceden y los traidores adoptan una actitud despectiva, les acecha el grave riesgo de confundir la convicción con la prosecución de un proyecto político; el activismo militante con la transformación social y la victoria con la 'victoria moral' (que tradicionalmente ha sido el eufemismo con el que se ha denominado la derrota); el amenazar con el puño en alto al statu quo con la desestabilización del mismo o el gesto con la acción".

Mucho más que las [discutibles] victorias morales, el objetivo de la izquierda política no debiera ser otro que la transformación social que asegure libertad, igualdad y solidaridad para los seres humanos. Cuba y los cubanos necesitan dosis muy altas de las tres cosas.

___________________________

Joan del Alcàzar es catedrático de Historia Contemporánea en la Universitat de València. 

 

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13 Comentarios
  • Joluliva Joluliva 27/07/21 17:38

    Si culpar al embargo es obsoleto, ¿Por qué los EE.UU. e Israel se niegan a cumplir las resoluciones de la ONU? Olvida el señor catedrático que el PCC no se presenta a las elecciones. ¿Quiere decir el señor catedrático que la democracia burguesa es el principio y fin de la democracia? yo no lo creo así, es más para mí es mucho más democrática la participación desde la base social que la "democracia" representada por los partidos y su entramado burocrático y ya no digo vendido a los banco que les sufragan los procesos electorales y luego si les parece les condonan las deudas por los servicios prestados cuando ganan las elecciones. No, yo no creo, ni me gusta la democracia burguesa y me gusta más la de Cuba. Que hay errores en Cuba, claro que los hay, que hay corrupción en algunas instancias, seguro que las hay, pues esas cosas las hay en las democracias europeas y nadie dice que sean "dictaduras". Que levanten el embargo a Cuba y que el señor catedrático abogue por eso y ya veremos después. Por último, si tan malo es el socialismo ¿por qué se gastan cientos de millones o miles de millones en acabar con ese sistema? ¿No sería más rentable dejarlo a su aire que ya se hundirá solito? ¿Por qué dar golpes de estados financiados, cuando no invasiones a un sistema de gobierno que según los "demócratas" del tres al cuarto es una ruina? ¿Por qué acabaron con Salvador Allende, con Evo Morales, con Hugo Chávez, ahora lo quieren hacer con Maduro, etc., etc.?
    No señor catedrático, a otro perro con ese hueso.

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  • MANOLO10 MANOLO10 27/07/21 16:21

    A mi parecer, algunos de los comentarios basan sus opiniones en el dedo en lugar de la Luna. Considero que lo que describe el artículo es muy cierto, lo conozco porque lo he visto y tengo amigos allí, que precisamente no son proyankis. Y lo ratifica con la frase de Eric Hobsbawn. Desde las posiciones de izquierda casi siempre, lo reconozco también, tenemos recetas para todos los males que ocurren en paises de regímenes políticos muy poco o nada democráticos, cuando no dictatoriales, como es el caso de Cuba, y nos empeñamos en comparar y dar la solución creando el imaginario de la sociedad perfecta. Quizá podriamos preguntarnos si estariamos dispuestos, ahora mismo, a invertir los papeles con la situación del pueblo cubano.
    Soy socio ya algunos años de InfoLibre, y valoro muy positivamente su labor periodistica y de información, aunque hayan artículos con los que no esté de acuerdo. Al fin y al cabo no es un periódico de partido.

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  • Jotaechada Jotaechada 27/07/21 13:54

    El escrito del prof. Del Alcàzar, estudioso de historias contemporáneas, tiene la buena pinta de los textos académicos: información, datos, claridad, etc. Para valorarlo debidamente, uno tendría que saber tanto como -si no más que- su autor; no es el caso ahora y aquí. Intuyo sin embargo que es certero el análisis del historiador valenciano, pero QUÉ HACER para ayudar a los cubanos, quienes están sufriendo por culpa de unos o/y de otros carencias y penas incontables!? ¿QUÉ , CÓMO HACER CONCRETAMENTE, señor Del Alcàzar?

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  • Angel10 Angel10 27/07/21 11:47

    "En nuestro país las decisiones fundamentales no se discuten en un Parlamento. ¡No! Pero se discuten en los centros de trabajo, se discuten en las organizaciones de masas"

    En ese discurso Castro plantea una democracia directa frente a la democracia parlamentaria.

    Cualquiera de ellas que funcionara perfectamente sería bueno para la sociedad, pero afirmar que la democracia directa es utópica y mentira y al mismo tiempo defender que la democracia parlamentaria funciona correctamente es una manipulación de libro.

    El régimen cubano es mas democrático economicamente hablando que los regímenes liberales que generan enormes desigualdades y miserias, el parlamentarismo occidental es mas democrático políticamente hablando porqué es mas plural.

    Y ahora comparemos el régimen comunista de Cuba con el régimen capitalista de Haití, hagamos una comparación en patrones de sanidad, educación, incluso participación política, comparemos el nivel de desigualdad.

    No creo que nadie con sentido común pueda poner al régimen cubano como un ejemplo a seguir para España, para Haití ya sería otra cosa, pero antes de derrocarlo y cambiarlo por una república bananera, es decir, lo que era antes de la revolución de Castro, creo que se debería pensar un ratito y planificar una transición que mejore las carencias sin poner en riesgo los logros y por supuesto nadie debería negar el pan y la sal al régimen cubano como hace el catedrático autor de este articulo

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    • Orbegozo Orbegozo 27/07/21 13:25

      2\ respuesta ( antes cometí un error de enviar)
      Te decia que yerras cuando dices: "... El régimen cubano es mas democrático económicamente hablando que los regímenes liberales que generan enormes desigualdades y miserias.".
      Eso no es verdad, en Cuba desde el triunfo de la Revolucion, económicamente los militares y los altos funcionarios del ,partido y gobierno, SIEMPRE han tenido, privilegios, concesiones, y un régimen económico muy diferente a la población normal.
      Ejemplo: En el reparto de Jaimanitas del municipio de Playa de La Habana, los señoritos de los clanes dirigentes, ( generales de las FAR, familia de Fidel y Raul, familias de Ministros y dirigentes del partido) viven en mansiones señoriales con servicio, tienen piscina e internet y tv por cable, y sus amas de llaves un presupuesto ilimitado para ir a comprar en coche oficial a las tiendas de divisas. ¿ te suena a mu democratico?.....
      Todos los dirigentes del Partido, "salen" de viaje de "trabajo" al extranjero al menso un par de veces al año, con todo pagado, un cubano normal, para pagarse los tramites de salida y un billetico de avion aunque sea a Mejico que esta a dos horas, tiene que empeñar a sus hijos de por vida....¿te suena a democracia?...
      No se puede ser un fanático, de algo, si no se conoce bien la realidad.


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    • Orbegozo Orbegozo 27/07/21 13:09

      amigo Angel
      te equivocas de forma radical
      dices: "

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  • noencaja noencaja 27/07/21 11:46

    Cuando uno habla de reformas necesarias y apertura económica parece que progresar para Cuba sería parecerse a cualquier otro país sudamericano o a uno europeo del antiguo bloque del este. Si se convocarán elecciones libres cabe imaginar que el capital de Miami entraría a chorros para condicionar cualquier campaña posible. Estoy de acuerdo con la necesidad de democratizar Cuba, pero ¿sólo se nos ocurre como referencia nuestro actual modelo? ¿Por qué progreso, reformas, democracia y demás sólo cabe asimilarlo a democracia representativa neoliberal?

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  • Orbegozo Orbegozo 27/07/21 08:30

    ¡¡ y dale que te pego !!
    todo el mundo opinando sobre Cuba, como quien opina si Picasso fue cubista porque no sabia dibujar bien, todo el mundo acusando a unos o a otros, pero sin preocuparles un bledo, el pueblo cubano.

    En Cuba no hacen falta, análisis de quien tiene la culpa, ni siquiera etiquetas que la definan como "una democracia o dictadura".
    En Cuba hace falta, dinero, propuestas de inversión extranjera, apoyo a las diferentes sensibilidades políticas de los cubanos que viven en la Isla, para que ellos puedan iniciar su transición, hace falta que algún gobierno democrático afín, como podría ser el de España, de el primer paso para negociar con el gobierno de Diaz-Canel una transición con apertura política.
    Porque además, cientos, miles de dirigentes políticos en Cuba, están deseando tener LA EXCUSA, el panorama adecuado, para hacer el cambio en la Isla.
    Cosa qué, mientras TODOS, estén sujetos al relato de "los principios revolucionarios" como única alternativa, saben que, nadie se puede mover, sin ser tratado como traidor a la patria, INCLUIDO SU PRESIDENTE.
    Pondré un ejemplo:
    Yo charle una tarde en el parque Armendáriz de la Habana con Felipe Pérez-Roque después de que fuera fulminantemente cesado como Ministro de Exteriores de Cuba ( y delfín político de Fidel) él y Carlos Lage ( que en aquellas, después de Fidel, era dios, en Cuba) fueron decapitados, POR SUGERIR REFORMAS POLITICAS DE APERTURA ECONOMICA.
    ( los dos tipos mas poderosos de Cuba después de los Castro. sin ayuda NO pudieron)

    Ya entonces, hace casi quince, ya existía una clase dirigente cubana, consciente de que su pueblo necesitaba dar un giro, político y económico, pero NO podían, ahora hay CENTENARES de Altos Dirigentes de Empresas y organizaciones en Cuba, ( incluidos muchos altos mandos militares) que si tuvieran, NO INGERENCIA, PERO SI APOYO LOGISTICO, ECONOMICO Y MEDIATICO internacional, ( no de EEUU "el enemigo" ) de paises más neutrales, ellos organizarían su transición política.
    Cuba NO necesita calificativos ni análisis, necesita soluciones reales y practicas.

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  • Gorgias Gorgias 27/07/21 03:08

    De nuevo la misma afirmación: el bloqueo no es la única causa de la situación de Cuba. Para decir eso no hay que estudiar mucho. Claro que los dirigentes cubanos han cometido errores. Pero el acoso criminal de los EEUU respecto al régimen cubano desde hace 60 años deja sin valor cualquier argumento que tome como fundamento esa afirmación. Lo que la izquierda española e internacional debe hacer es denunciar esa permanente violación de los derechos humanos de un pueblo perpetrada por el país con más capacidad de violencia -militar, económica y mediática- del planeta.

    Además, no confundamos democracia con partitocracia ¿o es Colombia más democrática que Cuba?

    Además, la lucha por el poder de los países occidentales ha vaciado de contenido el sentido del término “democracia” porque las elecciones no las gana el que mejores propuestas hace, sino el que tiene más dinero -y a veces menos escrúpulos éticos- para realizar una campaña publicitariamente potente.

    De acuerdo con que en Cuba hay mucho que mejorar. Pero ¿y aquí? ¿y en EEUU? Porque lo llaman democracia... ¿y lo es?

    Y una sugerencia a Infolibre: dediquen, por favor, un espacio semejante al que están dedicando a Cuba a lo que está sucediendo en Colombia, donde cada día aparece asesinado algún dirigente social, defensor del Medio Ambiente, político, etc. y a muchos otros países del mundo donde los derechos humanos son papel mojado.

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  • Atea Atea 26/07/21 23:30

    Sin justificar el comportamiento del gobierno cubano, digo yo que si España debe mojarse, podíamos empezar por intentar arreglarles la plana a Arabia Saudí que bastante falta les hace. Aprovechemos las amistades con el preparao y que eche un cable para poner orden por allí. Y Biden que repare sus tejados antes de ir al de enfrente porque Naciones Unidas ha comparado algunos barrios de Los Ángeles con campos de refugiados.

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  • Carbenmal Carbenmal 26/07/21 22:53

    Otro que pone al régimen de Cuba como lo mas horrible del mundo y no le ve ni una puñetera virtud, venga que nos hable de Colombia la democrática del Chile de Pinochet de Haití que son muy majetes y ninguno está embargado por el imperio USAniano, al catedrático desde la universidad de Valencia que le parecerá nuestro tribunal supremo controlado por detrás, una maravilla democrática seguramente, jajaja

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  • acracio acracio 26/07/21 22:49

    La democracia española no es una mierda, pero para los cubanos o cualquier otro país no es para exportar, como se hizo con la Transición. ?O quieren que los cubanos declaren una ammistía para que vuelvan los mangantes y los fascistas como los herederos de Batista o más conocidos como los sátrapas y gusanos como la saga Monasterio?

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