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80 años del golpe del 36

Enrique Moradiellos: “En tres días, un golpe militar se transformó en una guerra civil”

  • El historiador defiende que los cuarteles fueron el espacio en el que se desarrolló la primera fase de la lucha entre sublevados y leales
  • "El levantamiento amplio, pero no unánime, se encontró con que tenía enfrente a otras tantas guarniciones que se oponían a su actuación", explica

Publicada 18/07/2016 a las 06:00 Actualizada 18/07/2016 a las 14:40    
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Soldados republicanos del Quinto Regimiento marchando en Madrid, 1936.

Soldados republicanos del Quinto Regimiento marchando en Madrid, 1936.

Mikhail Koltsov
Entre el 17 y el 20 de julio de 1936 se definió toda la historia contemporánea española. Eso defiende el historiador Enrique Moradiellos (Oviedo, 1961), especializado en la Segunda República, la Guerra Civil y el primer franquismo, en Historia mínima de la Guerra Civil española (Turner), un volumen que pretende contener, en menos de 300 páginas, los antecedentes, hechos y consecuencias más relevantes de esos tres años que son aún una herida en la memoria colectiva.

Moradiellos recuerda que los cuarteles no fueron entonces únicamente el lugar en el que se fraguó la traición al régimen democrático, sino también el primer espacio en el que se desarrolló la primera fase de la lucha: "La sublevación de julio de 1936 comenzaba como una guerra civil en el seno del ejército y sus primeras víctimas serían los mandos militares opuestos a la intentona o que fracasaron en la tentativa insurreccional". 

Pregunta. ¿Queda algún punto ciego para la historiografía en el golpe de Estado del 18 de julio del 36?

Respuesta. En estos años de democracia se han conocido muchísimos aspectos del fenómeno de la guerra y de sus orígenes. De la conspiración militar, de la crisis sociopolítica previa, de esos tres días de julio que fueron cruciales, porque en tres días un golpe militar se transforma en una guerra civil. Sigue habiendo cosas que continúan más o menos en la penumbra, que quizás nunca lleguemos a saber porque han fallecido las personas que podrían hablar. Pero, en  trazos gruesos, creo que ya está bastante aclarado todo. Aunque la verdad histórica es revisable, porque no es una obra divina, sino humana.

P. ¿Se conocen los juegos de afiliaciones y disputadas en el interior del ejército en ese momento?

R. Sí, el golpe militar que se inicia el 17 de julio del 36 a las cinco de la tarde –la consigna era el 17 a las 17— está fraguado por una conjura militar en la que participan algunos altos mandos, muchos oficiales, y que cuenta con apoyo de políticos civiles derechistas. Esto está claro. Pero, ojo, es un golpe faccional: es un sector del ejército que no es mayoritario el que participa en la conjura. Son exactamente cuatro generales de división, de 18 que había; la mitad de los generales de Brigada; un 70% u 80% de los jefes de Estado Mayor, de la oficialidad; muy poco representada la Guardia de Asalto, que era la policía nacional; solo la mitad de la Guardia Civil; menos de la mitad del Cuerpo de Carabineros de fronteras… Si se hubiera sublevado todo el ejército, hubiera pasado como en septiembre del año 23: Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, de acuerdo con casi todo el alto mando militar, se pone en marcha para ocupar el poder, desplazar a los civiles y mandar como mandan los militares, que es mediante dictadura, principio de orden y disciplina, doy una orden y aquel que no la cumpla, que lo fusilen o lo arresten. Eso no sucedió. En julio del 36, aquellos que creyeron que iban a repetir lo del 23, se equivocaron. Tampoco sucedió lo que pensaban otros, y estoy pensando en Largo Caballero y quizás en el propio Gobierno republicano, que creían que iba a ser algo parecido a agosto del 32, cuando el general Sanjurjo, al frente de una guarnición en Sevilla y unas unidades en Madrid, intentó dar un golpe de Estado. Eso fue una intentona muy fracturada, con un apoyo territorial escaso. En julio del 36 no pasó ni lo que en el 23 ni lo que en el 32, sino otra cosa: que el golpe militar amplio, pero no unánime, se encontró con que tenía enfrente a otras otras tantas guarniciones que se oponían a su actuación. El golpe triunfó en la mitad de España y fracasó en la otra mitad. En ese resultado ambiguo se abre el escenario de la Guerra Civil. 

P. Defiende que es esta fragmentación inicial del ejército lo que motiva la Guerra Civil, por encima de otras consideraciones políticas o sociales.

R. Lo pienso yo y lo piensa mucha gente. Una cosa importante a la hora de estudiar esto es no pensar que somos únicos. Somos 46 millones de 7.000, y el ejército ha dado golpes en Birmania, en América Latina, en Croacia y Eslovenia, en Francia e Italia. La guerra fue posible porque había armamento y jefes capaces de operar como unidades armadas en los dos lados. La división del ejército, que reduplicaba la de la sociedad, eso sí, es lo que da origen a la guerra. Hay una cosa que llama la atención: ¿cómo es posible dar un golpe militar y no tener un jefe en Madrid, donde se pone al frente un general retirado, o en Barcelona, a donde se desplaza Goded desde Mallorca porque tampoco tiene un líder? Porque no contaban con gente allí. El hermano del general Mola, que estaba destinado en Barcelona, advertía “aquí no va a haber nada, no hay quien se ponga al frente”. En Madrid, hubo conato de sublevación, pero mandos, ninguno. Lo sorprendente es que llegaran a una prueba de fuerza de ese tipo con un complot insuficiente. Salas Larrazábal, que escribía en los años setenta y era hombre condecorado por el franquismo, lo decía: "El golpe pecó de superficial al ignorar la fuerza del enemigo".

P. ¿Qué mitos desmonta esta visión?

R. El régimen vencedor dice que el ejército español se levantó para salvar la vida de la patria, pero olvidan que empezaron matándose entre ellos. Y las izquierdas quieren ver que fueron las milicias las que plantaron cara, pero olvidan que antes de ellos fueron un general Aranguren, un general Escobar los que aplastaron en Barcelona a los sublevados. Aquí ha interesado a todos no ver las cosas: el bando franquista, porque es duro admitir que fue una facción que rompió la disciplina militar; y el bando republicano, porque era complicado decir que allí donde pudieron luego hacer la guerra, había sido gracias a militares, en ocasiones conservadores.

P. Describe cómo las milicias sirven más como sustento moral que como fuerza de combate.

R. Sobre todo en los primeros momentos. Hacer la guerra es una cosa muy importante, lo vieron los anarquistas andaluces que creyeron que sacando la escopeta de caza detendrían a los regulares. Pues no, no solo no los detuvieron sino que avanzaron cientos de kilómetros en menos de tres meses. Es imparable el progreso de esas tropas que, curtidas en el combate, dejan a su paso un reguero de milicianos mal armados y peor formados. Las milicias lo que luego consiguen hacer es ser el único elemento coactivo en la zona republicana, por lo que los sindicatos y los partidos de izquierda se conviertan en el elemento básico para dominar el territorio y llevar a cabo la limpieza en retaguardia del enemigo. Ahí sí que serán operativos. Pero en octubre el gobierno tiene que decretar la regularización de las tropas: ya no hay milicas, sino soldados, reemplazos. Los milicianos son 100.000 y 100.000 en cada uno de los bandos, pero la guerra la hacen los jóvenes reclutados por quintas, de entre 18 y 35 años, que son llamados al frente. Soldados del pueblo, no gente que va voluntaria. Si hubiera sido por los entusiastas, no hubiera habido guerra. Pero el ejército nacional fue 1,8 millones, y el republicano de 1,6 aproximadamente. Tenemos 3 millones de hombres movilizados, que son los que hacen la guerra.

P. ¿Cuál es el sustento social a esa confrontación en el ejército que se ve en un primer momento?

R. La población civil estaba muy dividida, como se ve en los resultados electorales de las elecciones de febrero del 36, plenamente democráticas, en las que el Frente Popular ganó por 200.000 votos absolutos. Lo que pasa es que el sistema electoral favorecía mucho a la mayoría que ganaba, y eso hacía que el gobierno de izquierdas fuera imbatible en las Cortes aunque estuviera muy equilibrada la situación en el país. Cuando la guerra estalla, la población de derechas, de confesión católica, los pequeños propietarios agrarios, las burguesías de zonas más tradicionales están enseguida con el bando nacional, creando las condiciones de apoyo para sostener al ejército insurgente. Por su parte, los proletarios de la zona industrial, la población campesina y jornalera, desde luego está del lado del gobierno republicano y partidos y sindicatos de izquierdas. La fractura social estaba ahí, y fue sobre ella que los militares empezaron a planificar el golpe. El mito de que la guerra la hicieron cuatro generales y tres curas, que son los que se sublevan contra el pueblo español, es un mito ridículo que no sé si alguien sostiene, pero la historiografía no.

P. Otra cosa es que la gente estuviera dispuesta a mantener una guerra durante tanto tiempo.

R. La gente no se imaginaba que iba a durar tanto tiempo. Lo malo de tomar las armas para abandonar las urnas es que abres las puertas a un infierno, a un abismo que no sabes hasta dónde llega. De una manera muy ligera se levantaron pensando en una guerra rápida. Pero, ¿y si eso no sucede? ¿Y si generas cientos de miles de muertos y tantos expatriados? Aquellos que en el 36 creyeron que el ejército venía a poner orden, a dar un golpe en la mesa y luego todo se acababa, se equivocaron miserablemente. Aquellos que creyeron que si lo intentaban iba a ser mejor para nosotros porque vendría la revolución, se equivocaron miserablemente. Por eso luego entre la población española quedó tan imunizada hacia la violencia como fuerza legitimadora. “Por la causa, yo mato”. Sí, pero también morirás.


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12 Comentarios
  • franctoledo franctoledo 20/07/16 16:38

    En mi opinión los motivos del golpe están claros y no son otros que el conservacionismo a ultranza, es decir, seguir con un sistema feudal que beneficie a cierta clase social en detrimento a la otra, como sucede hoy en día. Quizás cierta culpa tuvo esa República con esa tibieza a la hora de emprender reformas decisivas, como no castigar a fondo a esos golpistas que conspiraron anteriormente. Veo aquella república como a los socialistas de hoy en día, no son conscientes de lo que nos jugamos y prefieren obtener pequeñas prebendas a cambio de un futuro mejor para todos.

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    • laguncar laguncar 20/07/16 23:15

      Lo siento, franctoledo, cuando un gobierno democrático es malo, se le saca de gobernar y se pone otro CON LAS URNAS, no a base de golpes de estado por muy malo que sea el gobierno: eso jamás es justificable.

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  • Sancho Sancho 18/07/16 15:35

    Será que he entendido mal, pero yo no he visto justificación por ningún lado del golpe de estado. Pero ya digo que habré leído mal. Se puede criticar la situación social e incluso el gobierno que luego fue asaltado y violentado sin que por ello se justifique nada de lo que vino, ni golpe de estado ni asesinatos a tutti plen. Si me equivoco, por favor, que alguien me saque o me advierta del error...

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  • laguncar laguncar 18/07/16 10:20

    Me parece lógico que cualquier historiador hable del contexto de un país, de su situación "sociopolítica" cuando se produce en él un hecho ANORMAL como un golpe de estado o un intento. Pero de ninguna manera pueden justificar ese golpe por esa situación que acostumbran a contar parcialmente. Había actos de terrorismo por parte de las derechas, de la falange y demás grupos que no querían saber nada de libertades sindicales, de reformas agrarias, de igualdad de género para hombres y mujeres, de laicidad del estado por la libertad religiosa, de la educación no patrocinada ni "sectarizada" por la iglesia católica, etc. Teníamos un país de dos velocidades y los que pensaron que podrían perder sus prebendas y su poder, apoyaron esa sublevación militar. Historiadores: no caigáis en la justificación del intento de golpe de estado, que no llegó a producirse en sus inicios, con la descripción de un contexto sociopolítico incompleto y a veces sesgado. Este país, al igual que toda europa, estaba en unos momentos muy convulsos y complejos. Reducir esos elementos significa leer una justificación de algo que jamás la puede tener.

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    • CarlosA CarlosA 18/07/16 10:53

      No se donde ve usted justificación del golpe, desde luego no en la entrevista y, mucho menos en la obra de Moradiellos que, deduzco, no debe haber leído: hágalo, y comprobará que si algo está claro en la historiografía seria sobre el tema es que la guerra civil no fue una consecuencia lógica e inexorable, de la República.

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      • laguncar laguncar 18/07/16 21:11

        CarlosA, no me he referido en concreto a Moradiellos, he hecho simplemente un "apunte" sobre los contextos en que los diferentes historiadores sitúan el golpe de estado fallido inicialmente; en esa cantinela con la que se ha quedado tanta gente de las nuevas generaciones y que me produce una gran tristeza viendo como en el "imaginario" social, se sigue justificando el levantamiento, la guerra, la dictadura y la continuidad de los tardofranquistas.

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  • maimdt maimdt 18/07/16 08:44

    En efecto Carlos A, a los que ganaron la guerra habría que llamarles, o hay que llamarles ya por su nombre. Son traidores a la patria, traidores a España, porque habían jurado lealtad a la Constitución y no la respetaron, y además, al provocar esa guerra causan la muerte de 1.000.000 de personas en el país que decían que tanto respetaban y tanto querían. Todo falso. Ni querían a este país ni a sus gentes, en cierto modo se parecen mucho a los actuales corruptos de la política, que lo que querían era adueñarse del país para tenerlo como una finca propia y con muchos esclavos por todas partes para servirles. Eso fueron los sublevados militares, en mi opinión. Todo lo que vino después, ya es imposible de detener, porque ya lo vemos ahora en Siria. Se empieza una guerra que parece un movimiento sin más, y se va de las manos, y mira como están ahora y lo que durará, porque no parece que nadie quiera que deje de durar mucho. Está ocurriendo lo que pasa en todas las épocas. En la época de la guerra civil, Inglaterra podría haber ayudado a la España republicana pero prefirió no hacerlo como los Usa., o como Rusia. En cambio Alemania e Italia como eran regímenes de fascistas sí que ayudaron a Franco a ganar la guerra, de lo contrario el curso de la misma hubiera cambiado o durado todavía más. Pero como la España republicana no era agradable a ojos de Usa ni de Inglaterra porque abrazaban el comunismo, pues les dejaron de lado. Y luego sin embargo les vinieron mal dadas: llegó Hitler y con Mussolini, provocaron la segunda guerra mundial para cepillarse a 50,000.000 de personas hasta que acabó la confrontación. Nuestra guerra civil fue un ensayo delo que venía, pero el " inteligente" de Churchill no lo vio venir y si lo vio tampoco le importó. Al fin y al cabo, Churchill en el fondo era un indecente. Porque una persona que solo ofrece," sangre ,sudor y lágrimas" a su pueblo, para mí es un indecente y debería dimitir al instante.

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  • CarlosA CarlosA 18/07/16 08:03

    De acuerdo con el profesor Moradiellos, autor, por otra parte de títulos fundamentales sobre la guerra civil, la política británica respecto a ella o una magnífica biografía de Juan Negrín. Sin embargo, le pongo un "pero": deberíamos dejar de calificar de "nacionales"a los sublevados. Ni representaban a "la nación" ni siquiera, como bien dice Moradiellos, a todo el ejército. Sería mas preciso llamarles"sublevados", al menos hasta octubre del 36, y, a partir de esa fecha, también "franquistas". 

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  • Insurrecta Insurrecta 18/07/16 07:59

    Me habían hablado de Moradiellos como historiador a tener en cuenta. "De la conspiración militar, de la crisis sociopolítica previa", escribe en este artículo. Alguien que se adhiere a la manipulación histórica del franquismo, según la cual la república fue un periodo convulso que hace comprensible la sublevación del 36 no es muy a tener en cuenta. Historiadores majetes obsesionados con el concepto guerra civil para invisibilizar el golpe. Vamos que te dan un golpe de estado, te matan a granel y te tienes que quedar en casa hasta que los golpistas se cansen de matar. ¡Cómo molas, Mola!

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    • CarlosA CarlosA 18/07/16 10:59

      Le hago la misma observación que a laguncar, lea a Moradiellos, a Viñas, a Cruz y al numeroso grupo de historiadores, jóvenes y menos, que escriben historia desde el rigor y que, precisamente, se caracterizan por  criticar, con datos,  a aquellos que justifican el nada glorioso alzamiento.

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      • Raúl Suárez Raúl Suárez 18/07/16 11:19

        Señor mío, dudo que alguien en este periódico justifique el alzamiento. Creo que la mayoría nos definimos como republicanos. Es la excepción al republicanismo el votante convencido del PxxE, por supuesto.

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        • CarlosA CarlosA 18/07/16 17:14

          ¿Sabe usted leer, caballero? ¿donde o cuando he dicho yo que alguien de este periódico justifique el alzamiento? precisamente he criticado a los que creían ver tal cosa (la justificación del alzamiento, por si no le queda claro) en las respuestas de Moradiellos. En cuanto al voto a lo que usted llama, con discutible ingenio, "PxxE", creo que es bastante peor votar al Sr Rajoy por persona interpuesta. 

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