La XII Legislatura

El fracaso de Rajoy en la investidura reabre el debate sobre un cambio de candidato

El fracaso de Rajoy en la investidura reabre el debate sobre su permanencia

Daniel Ríos / Yolanda González

Una vez fracasada la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, las piezas se recolocan en el tablero. El candidato del PP no logró este viernes, por segunda votación consecutiva, los apoyos necesarios para ser investido, y el resultado reabre el debate sobre la posibilidad de que Rajoy se eche a un lado para facilitar la formación de un Gobierno. Los conservadores niegan taxativamente esa posibilidad, pero algunos sectores del PSOE sí que entienden que una retirada del líder del PP podría facilitar una eventual abstención de los socialistas, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, lo planteó abiertamente durante su intervención.

Este viernes, Rajoy volvió a ver cómo el Congreso le negaba su confianza. El resultado de la votación fue el mismo que el miércoles: únicamente votaron a su favor los 170 diputados de PP, Ciudadanos y Coalición Canaria, y los otros 180 parlamentarios –del PSOE, Unidos Podemos, ERC, PNV, Compromís, la antigua CDC y EH Bildu– lo hicieron en contra, repitiendo además las duras críticas que ya lanzaron el pasado miércoles contra el candidato conservador.

Así las cosas, los partidos tienen hasta el próximo 31 de octubre para tratar de ponerse de acuerdo en investir a un candidato: de no hacerlo, se disolverían las Cortes y se convocarían elecciones generales. Y las escasas opciones con las que cuenta Rajoy, a quien el resto de partidos han negado tajantemente su apoyo, han reabierto el debate sobre si un candidato alternativo del PP podría reunir los apoyos que el presidente en funciones parece incapaz de aunar.

Dentro del PP ni se plantean una posible sustitución de Rajoy. "No hay debate", asegura un miembro del Comité de Dirección, que, en conversación con infoLibre, se pregunta: "¿Si Rajoy tiene que irse, qué tiene que hacer Pedro Sánchez?". En un sentido similar, todos los dirigentes conservadores consultados mantienen que no van a permitir que desde los partidos de la oposición se intente minar el liderazgo de su líder porque no es ese el ambiente interno que vive el PP. Su argumento principal es que Rajoy ganó las elecciones del 20D y después, el 26J, no sólo las volvió a ganar, sino que mejoró la marca en 14 escaños. Son los ciudadanos los que ponen y quitan presidentes del Gobierno, mantienen, no las presiones de los otros partidos.

No obstante, el debate se ha reavivado en los últimos días, primero en privado y, en las últimas horas, también en público. El expresidente socialista Felipe González, uno de los principales partidarios de que el PSOE se abstenga en una investidura para dar paso a un Gobierno conservador y evitar las elecciones, aseguró este miércoles en una entrevista concedida a W Radio que "la gran paradoja que vivimos es que el PP es el partido más votado, dentro de que la minoría es insuficiente, pero su candidato es el más vetado".

Y es que la pelota, a partir de este viernes, está en el tejado del PSOE, toda vez que los nacionalistas han expresado un rechazo expreso a Rajoy y Unidos Podemos y Ciudadanos ya han dejado claras sus posturas: los primeros rechazan taxativamente el apoyo a cualquier candidato del PP, mientras que los segundos anunciaron este viernes, por boca de su líder, Albert Rivera, que su acuerdo con el PP no seguirá en pie si el partido no tiene apoyos suficientes, e instaron a los conservadores a presentar un candidato que genere más consenso.

"No participaremos del teatro", avisó Rivera, que no obstante afirmó que Ciudadanos estará "a la expectativa si algún candidato del PP tiene una investidura viable". "No investiduras que no sean viables, señor Rajoy", señaló el líder del partido naranja, que el pasado miércoles fue aún más claro al afirmar que preferiría otro candidato que no fuera Rajoy, del que no se "fía". "No nos fiamos porque sus tesoreros y sus partidos están imputados", planteó.

Un sector del PSOE pide negociar a cambio de echar a Rajoy

Dentro del PSOE, sin embargo, existen diferentes posiciones. Si bien todos sus dirigentes estaban de acuerdo en votar 'no' en este primer debate de investidura, a partir de este viernes el futuro es más incierto, aunque el durísimo discurso que dedicó a Rajoy durante el debate de investidura el secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, pone difícil que el PSOE se mueva de su negativa. Así lo expresa un dirigente cercano al líder del PSOE: "No sólo hemos dicho que no a Rajoy, sino a todo el PP y a sus políticas".

Esa es la postura oficial del partido. Pero dentro existe otra corriente: la que aboga por exigir duras contrapartidas al PP, entre las cuáles podría estar dejar caer a su líder. "Muchos no hemos entendido que Pedro cortase todos los puentes el miércoles", asegura otro diputado, en este caso crítico con el secretario general, que también admite que dentro del PSOE hay voces que han pedido "poner condiciones" al PP "y la primera de ellas sería la cabeza de Rajoy".

Las palabras de este parlamentario representan la postura que mantienen algunos dirigentes en Ferraz, así como en federaciones importantes como la andaluza. No obstante, la misma fuente admite que ahora virar hacia la abstención con condiciones es más difícil que nunca por la dureza con la que Sánchez ha expresado su negativa a apoyar a los conservadores. "La retirada de Rajoy se podría haber planteado de inicio, y podríamos haber presionado a Ciudadanos" para que la exigiera al PP en su pacto, lamenta el parlamentario.

Rajoy no se inmuta

No obstante, el PP cierra filas en torno a Rajoy, a quien, aseguran, no le afectan las presiones para que ceda su cabeza. Recuerdan los más veteranos del partido que lo suyo ha sido siempre resistir. Y que en 2008, tras perder las elecciones, fue capaz de ser elegido presidente del PP con sectores muy importantes de su partido en contra. No sólo de su partido. Desde la derecha mediática, recuerdan, se le exigía prácticamente a diario que no se presentase a ese congreso porque su liderazgo había quedado muy tocado.

Precisamente si algo aprendió Rajoy de aquella etapa fue que hay que saber rodearse de un equipo de fieles muy fuerte y dejar fuera de juego a los rivales internos. Aquí radica, según las fuentes consultadas, la fortaleza del jefe de los conservadores a día de hoy y, por extensión, el hecho de que nadie le tosa en el PP. "Rajoy tiene hoy más poder del que ha tenido cualquier líder del PP. Hasta Aznar le envidiará", asegura una dirigente regional. Al hilo de esta afirmación recuerda que los vicesecretarios fueron nombrados por él a su medida y actúan como una piña blindando su liderazgo. Lo mismo señalan de los miembros del Consejo de Ministros en funciones.  Y en este contexto, es complicado que al coro de voces que desde la oposición reclaman que Rajoy no es idóneo como candidato se sumen dirigentes relevantes del PP. Esperanza Aguirre está fuera de juego; José María Aznar, también. Lo mismo ocurre con Jaime Mayor Oreja.

Este sábado, antes de viajar a China, Rajoy preside la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP. Servirá para insuflar ánimos a los suyos después del fracaso en la investidura y como cierre de filas de la plana mayor del partido en torno a su líder. Sería una sorpresa mayúscula que alguien exigiese a Rajoy que diese un paso atrás para que el PP siga gobernando. "Si no vale el líder, tampoco vale el partido ¿no?", añade con ironía un diputado.

En el PSOE, por el contrario, no hay un Comité Federal a la vista, según confirman fuentes de los socialistas. Y la convocatoria de este órgano –el máximo entre congresos de los socialistas– es imprescindible para salir del no a Rajoy y al PP que mantiene la dirección de Sánchez. De hecho, los dirigentes consultados afirman que es complicado que haya movimientos relevantes antes de que se celebren las elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco, el próximo 25 de septiembre.

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Pero, ¿podría un paso a un lado de Rajoy desbloquear la investidura? José Fernández Albertos, politólogo e investigador del CSIC, opina que al PSOE –la formación de la que depende el PP– la retirada de Rajoy le proporcionaría, al menos, una pieza que poder cobrarse para justificar ante sus votantes una eventual abstención. "Si la oposición del PSOE tiene que ver con diferencias genuinas de programa, se hace difícil entender que la solución sea apartar a Rajoy, pero sí es cierto que su figura puede entenderse como el principal símbolo de un período de corrupción", explica el politólogo, que señala en este sentido que "las concesiones que pueden obtenerse en los pactos programáticos son muy inciertas", pero que la cabeza del presidente en funciones tendría un efecto comunicativo mucho más directo.

En cualquier caso, durante su intervención en la segunda votación del debate de investidura celebrada este viernes, Sánchez volvió a dejar claro que ni se plantea apoyar a Rajoy ni tampoco a ningún otro candidato del PP. Y lanzó un mensaje destinado a las "fuerzas del cambio", que el líder socialista identificaba durante la pasada legislatura con Podemos, Ciudadanos y el propio PSOE: "Las fuerzas del cambio tenemos una responsabilidad y si tenemos altura de miras y generosidad encontraremos una solución".

No obstante, fuentes de los socialistas matizaron tras el debate que esas palabras de Sánchez no implican que busque liderar una alternativa de Gobierno, y sostuvieron que el líder del PSOE tampoco contempla pedir a Rajoy que se aparte para facilitar la formación de Gobierno. Según estas fuentes, el secretario general de los socialistas se limitaba con esemensaje "a reclamar la apertura de un nuevo periodo de diálogo para dar salida a esta situación".

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