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Acoso escolar

Una madre demanda al colegio Nova Hispalis por no poner fin al acoso escolar que sufría su hija

  • Elena de Andrés reclama al centro de Sevilla la Nueva (Madrid) una indemnización de 40.000 euros por no frenar un acoso que se prolongó presuntamente durante tres años
  • La Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar concluyó que el centro había actuado "muy tarde" y con medidas que no fueron "eficientes"
  • Los responsables del colegio niegan que se produjera una situación de acoso

Publicada 16/05/2017 a las 06:00 Actualizada 16/05/2017 a las 18:50    
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Captura de la página web del colegio Nova Hispalis.

Captura de la página web del colegio Nova Hispalis.

IL
Una indemnización de 40.000 euros en concepto de daños y perjuicios. Esa es la cantidad que Elena de Andrés García, madre de la joven Marta (nombre ficticio), pide al colegio concertado Nova Hispalis de Sevilla la Nueva (Madrid) por no haber puesto fin a "la situación insostenible de acoso" que sufrió su hija "por parte de los compañeros" durante "casi tres años" y que se vio "agravada por la absoluta dejación de funciones permanentes en el tiempo por parte de los responsables del centro para evitarlo", según se recoge en la demanda interpuesta el pasado 30 de marzo a la que ha tenido acceso infoLibre. Los responsables del colegio mantienen que no existió acoso a la niña.

Marta empezó a cursar 1º de Primaria en el colegio Nova Hispalis en 2010. Durante ese año, y siempre según se recoge en el escrito, "el acoso escolar tiene sus primeras manifestaciones". Exclusión, insultos, burlas sobre su aspecto… "Su hermana Rosa –que se encontraba dos cursos por encima– era su único apoyo en el patio", cuenta en conversación con este diario De Andrés, que reconoce que en un primer momento no era consciente de la gravedad del asunto. Tras reunirse con el tutor, que le aseguró que "eran cosas de niños", la madre quiso entender que se trataba de "incidentes aislados" propios de una nueva etapa escolar y que "todo se arreglaría".

Sin embargo, en 2º de Primaria "se aprecia un grave y manifiesto aumento de esta situación": "Comienzan en el primer trimestre, siempre de forma conjunta varios compañeros, a aislarla y dejarla en ridículo, empezando a nacer en la menor emociones de ansiedad, angustia, inferioridad y fobia social", señala la demanda. Y es en esos tres meses cuando sus padres se enteran, a través de Rosa, del primer incidente grave: varios compañeros le habían quitado las gafas a su hermana y se las habían tirado a la basura. "Estas situaciones de hostigamiento, humillación y constantes vejaciones hacían a Marta encerrarse cada vez más en sí misma".

“Caso omiso” a las advertencias

De Andrés, al apreciar "un cambio en la conducta" de su hija –cada vez estaba "más triste y distraída" y tenía mayores dificultades para concentrarse en casa y en el colegio–, volvió a reunirse con el tutor, que hizo "caso omiso" a los intentos de la madre para que se adoptasen "las medidas necesarias" para atajar la situación "ya que las consecuencias" empezaban a ser "visibles y graves". "¡Me dijo que mi hija tenía esos problemas porque no se sabía hacer valer!", cuenta visiblemente irritada la madre, que critica que se intenten normalizar hechos de este tipo.

A pesar de las advertencias, su hija continuó viendo cómo le tiraban el abrigo al suelo cada día. Y siguió siendo la víctima del "juego del germen", consistente en que cada vez que alguien tocaba a Marta se consideraba que estaba infectado. La niña era excluida. "Entonces, un día llegó llorando a casa y me dijo que todos sus compañeros la odiaban y que les daba asco", cuenta la madre. Tras tratar de reunirse nuevamente con el tutor, "sin obtener resultado alguno", pidió "ayuda y asesoramiento" a la Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Sevilla la Nueva, con la que acordó dar una nueva oportunidad al centro para resolver la situación sin necesidad de intermediación.

Pero nada cambiaba y el acoso psicológico se convirtió, de la noche a la mañana, en físico. "Un día me acerqué al colegio para dar a Rosa unas cosas. Mi hija pequeña, que estaba en el patio, me vio a través de la valla y vino a saludarme. Entonces, tres niños de su clase se acercaron y empezaron a darle patadas sin ningún motivo", relata. Hechos que también se recogen en la demanda y que llevaron a la madre a ponerse en contacto con la jefa de Estudios del centro, que, aunque reconoció no tener conocimiento de la situación que vivía la niña en el colegio, recurrió al tan manido "son cosas de niños". 

Nuevo profesor, misma situación

"La situación emocional de Marta, después de dos años de sufrimiento, ya ha dejado huella, una huella fuertemente consolidada que le impedía confiar en nadie, estaba ausente y se sentía débil, rechazada y con una autoestima completamente destruida", señala la demanda. Por eso, su madre confiaba en que su nuevo tutor en el segundo ciclo de primaria fuese capaz de atajar la situación, y puso en conocimiento del docente todo lo vivido en los dos primeros años de la niña en el centro. Sin embargo, sus compañeros seguían siendo los mismos y el acoso persistió.

El nuevo tutor recomendó entonces a los padres que sacasen a la niña de Nova Hispalis y la llevaran "a un colegio especial" porque había llegado "al límite de sus facultades mentales". En ese momento, De Andrés decide solicitar un test de inteligencia, "cuyos datos revelan que está totalmente dentro de la normalidad", y un informe psicopedagógico al colegio. Según el estudio, realizado en febrero de 2013 y facilitado a este diario, Marta no tenía "ninguna dificultad" respecto a las relaciones sociales y presentaba un "riesgo leve" de dislexia. Sin embargo, el informe sí destacaba "dificultades" en el proceso lector y escritor.

Por todo ello, el departamento de orientación del centro aconsejaba a sus padres a realizar un seguimiento a la niña a través de un especialista. De Andrés decidió entonces llevar a su hija a un psicólogo independiente del colegio que concluyó, en una valoración fechada el 13 de abril de 2013, que "si bien los insultos puntuales y mutuos entre niños pueden ser vistos con cierta normalidad", la situación de Marta no se podía considerar "dentro de esa normalidad". "La constancia y el frecuente sentido unidireccional de los insultos hacia ella han ido mermando su seguridad, su autoestima y sus relaciones sociales, generando ansiedad e ira contenida".

El experto destaca que la pequeña llevaba a cabo "la estrategia de normalizar" lo que la ocurría, "como si los insultos formaran parte de su cotidianeidad", ofreciendo incluso "justificación" a estos hechos. "Llega así a definirse de esta manera: ‘Soy la más débil de mi clase'", continúa el psicólogo, que aprecia "un estado emocional desestructurado y una ansiedad subyacente muy alta". "Que una parte importante sea atribuible a la situación escolar que vive no hay la menor duda", sostiene. "Llega a decir que va al colegio ‘A que me peguen y a estudiar también'", añade.

Apertura de protocolo y Aepae

Justo después de que se emitiese el informe psicopedagógico, y casi un mes antes de que el especialista independiente redactase su valoración, De Andrés conoció las conclusiones del protocolo de acoso escolar que había activado el centro. Así, en una circular fechada el 25 de febrero de 2013 y firmada por el tutor y el departamento de orientación, el colegio insiste en que la niña "no está siendo víctima de acoso escolar". "Consideramos que ha habido algún hecho puntual de conflicto", continúa el escrito, que añade que "estos acontecimientos" se deben a "la falta de entendimiento" y a las "dificultades de habilidades sociales" de su hija.

Para valorar la situación, y después de haber adoptado medidas inmediatas como "incrementar" la vigilancia "en los patios y zonas comunes", el colegio recopila la documentación sobre los afectados y recoge información a través de entrevistas, que posteriormente triangula para llegar a la conclusión. Según se señala en la circular, a la que ha accedido este diario, las personas preguntadas fueron: profesor tutor y especialistas, alumnos que resultan testigos de los hechos y el niño implicado en el hecho –al que De Andrés sitúa a la cabeza del acoso–. Sin embargo, Marta no es entrevistada.

Ante la inacción del centro, y convencida de la existencia de bullying contra la niña, pidió ayuda a la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (Aepae). El colectivo se ofreció a mediar en una reunión con la dirección del centro, que quedó fijada para el 8 de marzo de 2013. En la cita, según consta en la demanda, el tutor "expresó de nuevo que la menor no sufría acoso y que el problema de Marta era que su aseo no era el correcto, ya que los puños de sus jerséis estaban comidos". Algo que reconoce De Andrés: "¡Eso era el resultado de la ansiedad que vivía!", explica a través del teléfono.

Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva, presidente de la Aepae, acudió a dicha reunión, en la que participaron, según cuentan, la jefa de estudios y alguno de los profesores implicados. Y las conclusiones las plasmó en un escrito fechado en noviembre de 2016. "Que tras acudir a la misma y tras escuchar a ambas partes, percibimos que las actuaciones realizadas por el colegio en este caso no han sido realizadas de forma correcta ni en tiempo ni en forma", señala el presidente de la Aepae, que critica que "se ha actuado muy tarde" y que las medidas adoptadas "no han sido eficientes".

Única alternativa, irse del colegio

A finales de 3º de Primaria, Elena de Andrés decide sacar a sus dos hijas del colegio. Deja Sevilla La Nueva y se traslada con su marido a Madrid, donde las matricula en otro centro escolar. "Ahora Marta sonríe, está feliz, tiene amigas", cuenta la madre. Su adaptación fue "lenta" y le "costaba relacionarse" con sus compañeros, según relató el pasado 10 de marzo su primera tutora a dos psicólogas forenses que se han encargado de realizar un informe pericial psicológico de la niña. Los resultados de esta nueva valoración también han sido aportados como prueba junto a la demanda.

El estudio, en el que "no se ha detectado simulación de síntomas psicopatológicos", se sitúa en la línea de las conclusiones emitidas por el psicólogo independiente en abril de 2013. Detectan un trastorno emocional de intensidad moderada, y crónico en el tiempo, así como ansiedad moderada y signos leves de depresión. Tras el estudio, concluyen, por un lado, que Marta "no presenta ningún trastorno de la personalidad que haya podido dificultar su adaptación al entorno escolar, no encontrando conflictos intrafamiliares de relevancia". Y, por otro, que "la etiología de la sintomatología detectada es compatible con la exposición durante un tiempo considerable a un estresor descrito por la menor como acoso escolar durante su escolarización en el centro Nova Hispalis".

"Aunque ya no se pueda reparar el daño hecho, quiero que a mi hija nunca le falte atención médica. Marta presenta ansiedad crónica y va a tener secuelas psicológicas de por vida, tiene que ir a un psicoanalista. ¿Quién paga eso?", señala De Andrés. Por ello, solicitan al colegio una indemnización de 40.000 euros. Es la misma cantidad que en 2011 pidieron los padres de otro menor, acosado durante tres años en una situación similar a la de Marta, al colegio Amor de Dios de Alcorcón. La justicia les dio la razón. El centro tuvo que pagar, finalmente, 32.125 euros.  La mayor condena impuesta contra un colegio por no atajar un caso de acoso que "toda la clase y profesores conocían".

El colegio se defiende

Ana Luquín, jefa de Estudios del centro durante aquellos años, dice desconocer la interposición de la demanda contra Nova Hispalis. Asegura que el colegio, en cuanto tuvo constancia de los hechos, activó "el protocolo establecido". "No se vio un tema de acoso. La inspección educativa estuvo de acuerdo", sostiene en conversación telefónica con infoLibre.

Preguntada por las reuniones mantenidas para sacar estas conclusiones, afirma que se habló "con todas las partes", incluida Marta. Preguntada sobre los constantes intentos de la madre de la niña de concertar tutorías, Luquin asegura que siempre que hay casos de este tipo se suelen celebrar "reuniones en el corto plazo" nada más "lo soliciten los padres".


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17 Comentarios
  • MASEGOSO MASEGOSO 17/05/17 11:20

    Ser maestro, sobre todo de edades como la descrita, no debería ser una profesión; es una vocación. Si no se sabe tener en cuenta los factores de desarrollo y adaptación al entorno se está realizando mal el trabajo de formador y, sobre todo, el de educador que, intrinsecamente, recibe de los padres al aceptar la matriculación del menor en el seno escolar. Un maestr@ despreocupado y con enormes ganas de terminar la jornada para irse a casa a desconectar de su trabajo es un mal maestro y, si hubiese conciencia debería abandonar la profesión. No sería el primer@, muchos lo han hecho por no hacer infelices a los niños en un aula.

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    • M.T M.T 17/05/17 12:00

      Muy buena reflexión , Masegoso, que comparto. En esas edades tempranas en la clase y en el patio se deben percibir muchos indicios de cómo se siente un escolar y cómo y con quién se relaciona. Un buen maestro debe percatarse y lo hará sin duda del violento o agresivo, del tímido o retraído, del líder o del que pretende pasar inadvertido. Y estar atento a estas señales me parece tan importante o más que una excelente clase de cualquier otra materia. Saludos cordiales y osasunados.

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  • Acratador Acratador 17/05/17 08:37

    Sin duda es un tema delicado, pero que merece mucha más atención y medios en los centros. Me consta que ne los públicos existen figuras como la de la pedagogía y la referente en acoso escolar. S un tema que requiere implicación de toda la sociedad, una cosa e algo puntual y otra amargar la vida a una persona, y mucho más grave a una persona menor de edad amparándose en el grupo y en la impunidad. Conozco casos tanto en centros públicos, alguno, como en privados y concertados, en que la solución ha sido cambiar de centro. Entiendo que lo primero es la felicidad de las niñas y niños, y que el colegio debe ser un lugar convivencia, de aprendizaje en libertad y respeto, si no es así hay mal vamos. Ahora bien aunque haya que cambiar de centro por el bien de nuestros hijos habrá que luchar para que esas conductas no queden impunes y los responsables no miren para otro lado: denunciando lo ocurrido. Animo, y suerte.

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  • Jooheras Jooheras 17/05/17 01:41

    Mientras sigamos teniendo un gremio como el de los profesores tan mal pagado, respetado, con oposiciones de chiste... Así nos luce el pelo. Pocos profesores buenos recuerdo yo de mi etapa en el colegio o en la universidad. Muy pocos. Y los demás, no es que fueran malos, es que eran un cáncer.

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  • montañés montañés 16/05/17 16:59

    La problema es que en todos los colegios debe haber un pedagogo , en los públicos SI hay, pero en los concertados y privados en muchos solamente tienen orientadores que no sirven para nada. Lo sé por experiencia, nos en caso de acoso, sino de dificultad en leer y escribir por la disléxicos. Cuando protesta por mi nieta que entonces tenía 7 años, me respondieron que era falta de madurez. ¿a qué años se es maduro/a ?

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  • CarmenZita CarmenZita 16/05/17 16:13

    Tras la lectura de la noticia, estoy ESTUPEFACTA. ¿Qué clase de profesionales son capaces de justificar el acoso aludiendo a "cosas de niños?. La victima neceisitará ayuda profesional para poder superar este trauma, pero ¿que decir de los aprendizajes de los niños acosadores?. Si fuera padre/madre de alguno de estos niños estaría seriamente preocupada sobre lo que esta situación va a significar en su vida. ¿Estamos permitiendo que se eduque justificando el acoso?, ¿Qué hace la inspección educativa que no vigila y previene?, ¿Por qué ningún maestro del colegio denunció esta situación?. Hay demasiados cómplices en este caso y me temo que se irán de rositas.

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  • losdel38 losdel38 16/05/17 12:43

    ... Y esos acosos criminales son mas frecuentes en los colegios mas religiosos que lo que impera es los rezos y gracias a Dios no le han hecho heridas. Estoy seguro que si alguno de estos ¿ Gamberro/as ? se le ocurriera entrar en la capilla y se quedara en bañador delante de una Virgen/ muñeco en bañador, ese Gamberro/as era expulsado de todos los colegios y a sus padres serían llamados pos la justicia. Eso si todo gracias a Dios y al Concordato.

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  • M.T M.T 16/05/17 08:37

    Con el agradecimiento inicial a Álvaro, redactor de la noticia, de gran interés social y educativo no sé si estoy en las mejores condiciones de opinar ante cuestión tan delicada de una madre, ante su hija y el colegio. Tal vez mi postura sea ciertamente radical: lo admito. Como madre, ante una niña de corta edad, en torno a los 7 años y 1er curso de Primaria qye supongo desde los 1°s días (pongo el límite en 1er trimestre) se siente, debería sentirse infeliz de ir al colegio, por no decir que no querría ir y algo empezaría a decir en casa, o es que ya no hay tiempo de hablar con una niña de 7 años...! , como madre " radical", digo, me planto en el colegio, un dia sí y otro también y trato de averiguar el problema y sacar inmeduatamente a la niña por una única razón: sufre, no es feliz. Más allá de esto me preocuparé por la dislalia, la dislexia, la disartria o la discalculia, cuestiones muy serias, pero lo 1° que pretendería: que vaya feliz y contenta al colegio. Perdón por la indignación...! No crean que no me importa el acoso escolar, ligado a la felicidad y tranquilidad que merece un niño...¡faltaría más...!

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    • Jose654565 Jose654565 16/05/17 18:00

      Estimada amiga Aunque te pareza mentira, Marta no decía que no quería ir al colegio, la victimizaron de tal manera que creía q ir al colegio era eso, por eso precisamente fue tan difícil de verSaludos Elena

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    • Alfar Alfar 16/05/17 10:30

      Estoy de acuerdo contigo. Tengo una nieta que acaba de cumplir 8 años, y yo no he visto criatura que disfrute más yendo al colegio. Cuando voy a recogerla, por lo que tarda en salir, diría que le cuesta trabajo dejar allí a los que todavía no han recogido, y además sale contando como le ha ido el día, sin dejar un sólo detalle atrás. Eso que es una gran suerte, es también el medidor que nos tiene a todos muy tranquilos.

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  • laguncar laguncar 16/05/17 00:05

    Gracias por el artículo. Hay casos como para tener uno diario, como mínimo. Y siempre con la misma cantinela por parte de los responsables de los centros y con los mismos resultados: cambio de colegio para el/la menor afectado/a, terapia necesaria y secuelas de por vida: ¿hasta cuándo? Ante unos hechos y unos ejecutores que producen una víctima, la actuación de los responsables de los centros educativos acaba siendo la misma: el problema es la víctima. Y es extensible también a otros ámbitos de nuestra vida social. Toca reflexionar y sobre todo toca DENUNCIAR y no esperar tres años...: los síntomas y cambios en la niña sin duda no tardaron tanto. Demasiada lentitud por parte de sus padres también y sobre todo, hipocresía y dejación por parte de los/as responsables del centro. Y no es el único.

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    • Jose654565 Jose654565 16/05/17 17:47

      Estimado amig@:Soy la amdre de Marta y te puedo asegurar que no nos quedamos trankilos durante tres años luchamos hasta la saciedad, denunciamos en todas partes, pero el acoso de Marta fue sibilino, teniamos a todo el mundo en contra inspección de educación, servicios sociales, profesores, directores, Marta ha tardado tres años en recuperarse desde q salió del colegio. Y para denunciar en los medios hace falta denuncia y no creeas q es fácil. Hay q poner mucho encima de la mesa.Saludos Elena de Andrés

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      • laguncar laguncar 18/05/17 02:43

        Mis respetos, Elena, y mi solidaridad. Álvaro nos ha explicado muy bien vuestros desvelos y recorrido y ciertamente no daba la sensación de que hubieseis mirado para otro lado, ni mucho menos. La frase de "... no esperar tres años..." ha sido desafortunada por mi parte hablando de vuestro caso, sin duda, y te pido disculpas. Mi indignación me ha llevado a "generalizar" y quiero que sepas que es también por lo que he vivido en personas cercanas. Sé que no es fácil encontrar la vía adecuada y que sea rápida, nuestro sistema no lo permite y el problema, grave, no ha pasado todavía a ser "un problema social", un problema en que nos impliquemos toda la sociedad (y no sólo los padres afectados), lo denunciemos y no lo permitamos. Ánimo, Elena. Un abrazo.

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  • Alfar Alfar 15/05/17 23:52

    No entiendo porque la mayoria de los colegios se niegan a reconocer esos episodios, supongo que sera porque les va a suponer a los docentes trabajo extra. Tampoco entiendo como unos padres viendo la situacion de sufrimiento de la niña, la dejaron en aquel colegio tres años. Pobre criatura.

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    • Jose654565 Jose654565 16/05/17 17:54

      Muy buenas estimado amigo: No creas q no hemos luchado por nuestra hija,el acoso de Marta es el más difícil de ver, esto no es q lo diga yo lo dicen los peritos, pprq era muy sibilino, fuimos a todas partes, inspección, servicios sociales, concejala de educación, no es fácil y sacar a tu hijo adelante de esas consecuencias tampoco.Saludos

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      • Alfar Alfar 17/05/17 09:19

        Espero y deseo que Marta se reponga y llegue a ser lo que nunca deberia haber dejado de ser. Una niña feliz y contenta de ir a un colegio donde, tanto los docentes como parte de sus compañeros, la deberian haber tratado con respeto.

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        • M.T M.T 17/05/17 09:48

          Me sumo al comentario 13 de Alfar. Le deseo la mayor felicidad posible a la niña.

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